Todos sabemos que el brécol es una hortaliza de lo más saludable y un potente anticancerígeno, pero el trabajito que cuesta a veces que les caiga bien a los que tenemos al lado. Hasta que descubrí que pasaba mejor si estaba ligeramente rehogado me lo comía yo sola o no lo comía. Aquí os dejo una pasta en la que es el protagonista pero viene un poco disfrazado de otros sabores. Las cantidades de champiñones y brécol las podéis adaptar a los gustos de vuestra familia.
| El brécol, ese incomprendido |
Ingredientes:
150 gr de pasta
brécol
champiñones
2 dientes de ajo
1 guindilla
Para el pesto:
perejil
albahaca
1 diente de ajo
una cucharada de vinagre
tres cucharadas de tahini
agua ( si queda muy espeso)
piñones
1. Cocemos la pasta en abundante agua hirviendo el tiempo que recomiende el fabricante.
2. En una cazuela rehogamos los dientes de ajo picados y la guindilla. Pasados unos minutos añadimos los champiñones y el brécol lavado y ligeramente picado. Rehogamos y reservamos hasta que la pasta esté al dente.
3. Ponemos todos los ingredientes del pesto en un robot de cocina y trituramos hasta que tengamos una especie de crema. Notaréis que el tahini le da al pesto un sabor almendrado muy interesante.
4. En un plato servimos una ración de pasta, encima las verduras y todo regado con el pesto.
