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lunes, 13 de noviembre de 2017

MOUSSE DE CHOCOLATE CON LECHE Y CARAMELO SALADO




¡Golosos del mundo, tengo el postre perfecto para vosotros! Pasad, pasad con papel y lápiz para anotar la receta que os va a hacer disfrutar tanto, tanto que vais a querer hacerla más de una vez. Los no tan golosos del mundo nos quedaremos muy contentos viendo cómo disfrutáis de un postre que une  chocolate y caramelo salado.

Los postres dulces no me entusiasman demasiado y no los hago con mucha frecuencia. Me empachan mucho. Prefiero postres ácidos como la tarta de limón o aquellos que llevan frutos rojos. Pero en casa hay golosos y de vez en cuando también hay que darles gusto. Yo sabía que con esta receta iba a acertar porque si hay chocolate, como sea, gusta. Y así fue.
Te lo recomiendo si tienes chocoadictos en casa.





Ingredientes para 6 personas:

100 gr de azúcar
3 huevos
200 gr de chocolate con leche
50 gr de mantequilla con sal
20 cl de nata
3 cucharaditas de cacao crudo

1. Vertemos la nata en un cazo y la llevamos a ebullición.

2. En otro cazo ponemos el azúcar y una cucharada de agua para que se haga el caramelo. Una vez tengamos el caramelo, y con cuidado, vertemos la nata. Mezclamos bien y dejamos que enfríe un poco antes de volver a llevar a fuego suave y  de añadir la mantequilla. Retiramos del fuego e incorporamos el chocolate. Dejamos que el chocolate se derrita y se mezcle bien con el caramelo.




3. Separamos las claras de las yemas. Batimos ligeramente las yemas y las agregamos al chocolate removiendo bien para que no se cuajen. El chocolate ya habrá perdido temperatura pero aún así es mejor remover bien para que no haya  grumos.

4. Ponemos  las claras en un bol, añadimos una pizca de sal, y las montamos  a punto de nieve. Vamos incorporando poco a poco las claras a la mezcla del chocolate y el caramelo salado con la ayuda de una espátula.

5. Finalmente vertemos la mousse en los vasos o copas en las que vayamos a presentarla. Este es un momento muy muy delicado. Hasta ahora puede que hayas resistido la tentación de probar la mousse pero ahora, bien, ahora vas a necesitar toda tu fuerza de voluntad para no comértela a cucharadas. El proceso de verterla en los vasos  no es muy limpio que digamos y los dedos se van peligrosamente a rebañar los restos de la mousse que resbalan por las paredes. Y luego está el tema de rechupetear la cuchara, claro.


Una vez superado el paso más complicado, dejamos la mousse como mínimo tres horas aunque recomendaría toda la noche para que la mousse esté bien firme. Ya solo nos faltaría añadir el cacao crudo para decorar los vasos o copas.

jueves, 6 de octubre de 2016

TARTA TATIN DE MELOCOTÓN CON TOMILLO



¿Dos recetas seguidas? Estoy totalmente desconocida. Bueno, lo que estoy es intentando coger el ritmo al blog y a la publicación de dos recetas a la semana. Habrá semanas que no podrá ser pero, de momento, lo estoy intentando. También quiero enseñaros las recetas que he estado haciendo y fotografiando y que llevan ingredientes de temporada como el melocotón. Dentro de poco no los encontraremos en los mercados pero mientras podamos, vamos a disfrutarlos. Mi relación con el melocotón es un poco extraña. Me explico. Me gusta pero no lo puedo comer a no ser que para pelarlo me ponga guantes o haya algún alma caritativa que me dispense del trance porque soy alérgica a la piel. Sí, una vez tienes alergia a algo, te vuelves alérgico, poco a poco, a casi todo. La verdad es que no parece apropiado ponerse unos guantes durante la comida para pelar melocotones, pero no parece tan tremendo si te dedicas en la soledad de la cocina a hacer postres con ellos. Entonces te puedes poner lo que quieras sin dar el cante y posteriormente disfrutar de esta fruta.

A este maravilloso postre le añadimos tomillo y hojaldre. Tan pocos ingredientes y taaaaaaaan bueno.
Vamos a la cocina.



Ingredientes:

melocotones no muy maduros pelados y cortados en octavos
50 gr de mantequilla
100 gr de azúcar
1 plancha de hojaldre de 24 cm de diámetro
tomillo
helado de vainilla (opcional pero muy recomendable)

En una sartén apta para el horno vamos a hacer el caramelo mezclando la mantequilla con el azúcar, removiendo frecuentemente hasta que tengamos el caramelo.

Con mucho cuidado para no quemarnos con el caramelo, colocamos los trozos de melocotón haciendo un círculo y ocupando si no toda, casi toda la superficie de la sartén.




Queremos que la fruta esté bien apretada. Encima añadimos las hojas de tomillo a discreción. Yo he de reconocer que me pongo a echar tomillo como si no hubiera un mañana porque me encanta.

Cubrimos la fruta con el hojaldre procurando remeterla bien hacia el centro porque no queremos que se salgan ni la fruta ni el caramelo. Dejamos que se hornee durante 20-25 minutos o hasta que el hojaldre esté dorado.

Ahora hay que armarse de paciencia y dejar que se enfríe para desmoldarla con la ayuda de un plato. Imagina que estamos haciendo una tortilla de patatas. Yo, por aquello de que hay que hacer fotos y toda la parafernalia que conlleva esto del blog, no esperé y casi me abraso la mano.

Consejo: Esperad, por favor.



Bueno, hemos esperado y por consiguiente no hemos tenido ningún accidente así que ahora podemos disfrutar de las maravillosas vistas de nuestra tarta tatin de melocotón. Verás que la fruta está caramelizada, con un precioso color y que huele de maravilla.

Añadimos un poquito más de tomillo y si quieres puedes servir una bola de helado de vainilla.
Disfruta este postre.




lunes, 2 de mayo de 2016

FRESAS FLAMBEADAS CON GRAND MARNIER





Da gusto ir al mercado en primavera. Los puestos de frutas y verduras se visten con colores vibrantes, potentes y alegres que le suben el ánimo a una con solo echar un vistazo y pensar en el botín que se va a llevar a casa. Porque sieeeeeeempre vuelvo cargada. Las fresas tienen su sitio fijo en mi bolsa y rara es la semana en la que no se viene una caja a casa. Luego llegan las dudas sobre qué hacer con ellas porque se estropean con mucha facilidad así que aparte de tomarlas con zumo de naranja, con los cereales por la mañana, en batidos e ir a derechas a deliciosas mermeladas hay que pensar en otras formas de llevarlas a la mesa y no aburrir al personal.
Siento debilidad por los crumbles, la fruta templada con algo crujiente como galletas o cereales me encanta. Por eso, este postre se ha convertido en uno de mis favoritos de momento... hasta que lleguen las cerezas, mi amor secreto. Además es muy fácil de preparar.




Ingredientes:

400 gr de fresas lavadas y cortadas en trozos
15 gr de mantequilla
2 cucharadas de azúcar moreno
1/2 copa de Grand Marnier
helado de vainilla
2 shortbreads

Cronometra. Creo que como mucho tardaremos 10 minutos. ¿Lista? Vamos.

Llevamos al fuego una sartén en la que derretiremos la mantequilla. Añadimos el azúcar y dejamos que se haga caramelo. Entonces incorporamos las fresas y removemos con cuidado. Queremos que se impregnen del caramelo pero no queremos romperlas.


Vertemos la copa de Grand Marnier y flambeamos con cuidado de no quemarnos. Una vez se haya consumido el alcohol, las servimos en el plato o bol que vayamos a llevar a la mesa.
Añadimos una bola de helado de vainilla y espolvoreamos por encima las galletas desmenuzadas.
Ya está. ¿Cuánto hemos tardado?

Fuente: Adaptación de Simply Italian.

martes, 5 de abril de 2016

FLAN PUDIN CON FRESAS




El día 5 de cada mes está dedicado a conocer a un chef bien español o extranjero. Este mes en Cooking the Chef no tenemos que hacer la maleta sino que nos quedamos aquí, en casa, con Carme Ruscadella, la única chef que tiene siete estrellas Michelín distribuidas entre sus tres restaurantes Sant Pau, Moments y Sant Pau de Tokio.

Empezó su carrera como charcutera pero el gusanillo de la cocina ya lo llevaba dentro y en la charcutería que llevaba con su marido empezó a incorporar una sección de platos caseros para llevar. De ahí pasó  a comprar la torre que estaba en frente de su casa y abrir su primer restaurante en el que sus platos se basan y se nutren de los productos de temporada, de lo que dan la tierra y el mar en cada estación.

Eso de "no tomar judías tiernas en invierno porque además de carísimas, saben fatal" me gusta y mucho. Parece de sentido común ¿verdad? pero a veces se nos va un poco la cabeza cuando en las grandes superficies comerciales vemos productos fuera de temporada, productos que llevamos algún tiempo sin comer, que tienen un aspecto estupendo y que, de repente, se nos antojan para arrepentirnos después porque no saben bien, simplemente  no están en temporada.




Comparto esa idea con ella. Procuro comprar productos de temporada y en el mercado. Lo que no puedo es hacer la compra diariamente (ya me gustaría) y tampoco sigo su consejo de no comer delante de la televisión. ¿Ves? Esa es una mala costumbre que debo dejar porque las noticias ...

Estoy completamente segura de que disfrutaría enormemente comiendo en su restaurante y ojalá algún día pueda ir. Mientras tanto nos quedamos con una receta sencilla a más no poder que encontré en la revista Hola, un flan pudín de fresas y nata. Como te habrás dado cuenta, he suprimido la nata pero si a ti te gusta, adelante, sirve un poco de nata montada con vainilla. También hice otro pequeño cambio. En la receta original las fresas iban al natural, sin macerar, pero creo que le sienta bien el vino tinto. Además esta receta es maravillosa para aprovechar los trozos de bizcocho que se nos han quedado duros y no sabemos qué hacer con ellos.

Venga, vamos a la cocina.


Ingredientes

Para el caramelo:

100 gr de azúcar
30 gr de agua mineral





Para el flan pudin:

8 huevos
600 gr de leche
400 gr de nata
200 gr de bizcocho de soletilla
100 gr de azúcar

Para las fresas con vino tinto:

fresas
vino tinto
azúcar


Unas horas antes de hacer el flan dejaremos las fresas cubiertas con vino tinto y un poco de azúcar macerando en la nevera. Serán el acompañamiento del flan y aunque te parezca extraño, verás que el flan, las fresas y el vino tinto casan muy bien.

Empezamos haciendo el caramelo calentando a fuego medio el azúcar con el agua hasta que tengamos un caramelo oscuro. Lo vertemos en los moldes que vayamos a usar cubriendo la base y las paredes del molde.




Mezclamos muy bien los huevos con la leche, nata y azúcar. Añadimos los bizcochos de soletillas desmenuzados y lo vertemos en los moldes. Cocemos en el horno previamente calentado a 180º al baño María hasta que los flanes estén cuajados. Esperamos a que se enfríen los flanes antes de desmoldarlos y servirlos con las fresas.

¿Quieres ver más receta de esta gran chef? En Cooking the Chef te están esperando.


lunes, 16 de febrero de 2015

MINI BROOKLYN BLACKOUT CAKE



Y el mismo virus, u otro parecido, volvió a tumbarme. Ni el caldo de pollo, ni las croquetas, ni las toneladas de vitamina C en forma de ensaladas y zumos han sido capaces de echarlo, no. ¿Qué me queda entonces aparte de quejarme por los rincones? Pues una idea genial. Si el virus de la gripe se muestra inmune a la alimentación sana, entonces voy a sepultarlo bajo toneladas de chocolate. Porque esa cosa peludita que ves en la foto no es nada más y nada menos que un delicioso pastel hecho con capas de bizcocho de chocolate, un pudding espeso de chocolate entre las capas de bizcocho y migas del bizcocho para decorarlo. De verdad que con esto no va a poder je, je.

Si traducimos el nombre del pastel no te va a decir nada de nada: pastel del apagón de Brooklyn. Nada ¿verdad? Este pastel nació en una pastelería muy conocida y ya desparecida de este barrio neoyorquino. Este dulce en cuestión tiene ya sus añitos puesto que el nombre le viene por los apagones que sufría este barrio, durante la II Guerra Mundial, cada vez que una fragata abandonaba la bahía de Brooklyn.

No es difícil de hacer, el resultado es sensacional, pero se necesita un poco de paciencia porque hay que dejar que tanto el pudding como el pastel ya acabado reposen en la nevera.

Empezamos con el pudding y para ello necesitamos:

35 gr de Maizena
300 ml de leche
150 gr de azúcar
1/2 cucharada de golden syrup
50 gr de cacao en polvo
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
50 gr de mantequilla en dados






Con estos ingredientes tienes suficiente para rellenar o cubrir estos mini Brooklyn blackout cakes que ves en las fotos. Si vas a hacer un pastel grande quizás tengas que doblar las cantidades. De todas maneras te diré que el pudding, así solo, a cucharadas, está buenísimo y que en casa lo estamos tomando con un bizcocho simple de limón como si fuera Nutella.

Mezclamos la Maizena con un tercio de la leche hasta que se  haya disuelto. Reservamos.

Vertemos el resto de la leche en un cazo junto con el azúcar, golden syrup y cacao. Llevamos a ebullición sin dejar de remover hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados. Retiramos del fuego. Añadimos el resto de la leche reservada y volvemos a hervir, sin dejar de remover, hasta que notemos que empieza a espesar y que  tenemos unas natillas un tanto espesas. Retiramos del fuego e incorporamos la mantequilla y extracto de vainilla. Removemos hasta que la mantequilla se haya derretido. Cubrimos con papel film, dejamos enfriar y llevamos a la nevera mejor una noche entera.

Nos ponemos con el bizcocho y para ello necesitamos:

180 gr de mantequilla
300 gr de azúcar
3 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
50 gr de cacao en polvo
1 cucharadita de levadura
1 cucharadita de bicarbonato
280 gr de harina
200 ml de leche





Precalentamos el horno a 190º y engrasamos los dos moldes de 20 cm que vamos a usar.

Con la ayuda de un robot de cocina batimos la mantequilla con el azúcar, añadimos los huevos uno a uno y seguimos batiendo. Incorporamos el extracto de vainilla y los ingredientes secos, previamente tamizados, poco a poco. Finalmente vertemos la leche.
Repartimos la masa entre los dos moldes y dejamos en el horno 35-40 minutos o hasta que al pincharlos con un palillo este salga limpio. Dejamos enfriar completamente antes de montar el pastel.

Una vez frío puedes cortar cada bizcocho en dos planchas con un cuchillo de sierra de tal manera que al final tendrás cuatro. Una de ellas la haremos migas para decorar el pastel.

Yo usé aros pequeños de emplatar para hacer estos mini pasteles y corté los bizcochos con ellos.

En el plato o cake stand en el que vayas a presentar el pastel, ponemos una primera plancha de bizcocho sobre la que vamos a repartir una capa de nuestro pudding de chocolate. Encima ponemos otra plancha, repartimos más pudding, la otra plancha de bizcocho y finalmente cubrimos todo el pastel con más pudding. Rápidamente espolvoreamos todo la parte de arriba y los laterales con las migas del bizcocho. Y finalmente llevamos a la nevera un par de horas para que se asiente.

Lo sacamos 15 minutos antes de servir y prepárate para oír "¡Mmmm, qué bueno!".




lunes, 12 de enero de 2015

TRIFLE DE LIMONCELLO Y FRESAS




El trifle es un postre típico inglés que se suele servir en recipientes de cristal para que se puedan apreciar los ingredientes que lo componen y que se alternan en capas. Suele tener bizcocho que se puede remojar con algún licor o zumo de frutas, crema inglesa y fruta. Me parece una idea maravillosa para dar salida a todos aquellos trozos de bizcocho, magdalenas, brioches que se nos van quedando atrás, que se van poniendo un poco (o un mucho) duros y que como alguien no lo remedie van a seguir el camino de la basura. Como ahora en enero estamos aprovechando (ya empezamos con el risotto de pollo) los restos de la Navidad creo que os vendrá bien la receta. Es un postre muy agradecido porque servido en copas queda espectacular y es muy fácil de preparar.


Ingredientes para 6:

125 gr de bizcocho
25 ml de limoncello
125 gr de fresas
250 gr de crema inglesa
100 gr de lemon curd





He hecho este postre dos veces durante las vacaciones. La primera vez aproveché los restos que me iban quedando del Pandoro y la segunda vez con la siguiente receta para hacer un sponge cake de vainilla:

2 huevos
200 gr de azúcar
250 gr de harina
1 cucharadita de levadura
2 cucharaditas de extracto de vainilla
85 gr de mantequilla derretida y fría
100 ml de leche

Batimos los huevos y el azúcar hasta que hayan doblado de volumen y tengan un color blanquecino. Añadimos la harina, levadura y extracto de vainilla. Mezclamos bien y finalmente incorporamos la mantequilla y leche. Cuando tengamos una masa homogénea la vertemos en el molde previamente engrasado y llevamos al horno, ya precalentado, a 180º durante 20 minutos. 





Una vez fuera del horno, dejamos enfriar totalmente antes de montar el postre. 

De hecho puedes tener preparados el bizcocho, lemon curd y crema inglesa con un día de antelación y montar el postre en el último momento. Para ello desmigaremos el bizcocho y repartiremos entre las copas o los recipientes en los que vayamos a servir el trifle. Vertemos unas cucharadas de limoncello sobre el bizcocho, las fresas picadas en trozos no muy grandes, unas cucharadas de crema inglesa y finalmente lemon curd.

Este es un postre visualmente muy atractivo y nada pesado. Espero que te guste.


martes, 2 de diciembre de 2014

SOUFFLÉ AL GRAND MARNIER



¿Ya te has ido o sigues aquí? Es que sé que al ver la palabra soufflé algunas personas no quieren saber nada de nada de la receta. Pasan. Y les comprendo porque yo también era así. Había leído sobre lo difícil que es hacer un soufflé, un buen soufflé, y me temblaban las piernas solo de pensar en que aquello se desinflaría sin remedio y no llegaría a la mesa ni medio presentable. Y no te voy a engañar, se desinfla pero no tanto ni tan rápidamente como yo creía. Y aquí me tienes todavía, después de algunos soufflés, agachada delante del horno, mirando con ansiedad si suben o no suben y esperando que no se produzca el desastre. Es verdad que hay que llevarlos a la mesa recién salidos del horno, pero, oye, que tampoco hay que correr los 100 metros lisos ni caerse por el pasillo, y eso no significa que no puedas preparar la masa con antelación y dejarla en la nevera un par de horas. Así que si estás buscando un postre para estas Navidades, aquí tienes una idea.

Ingredientes:

25 cl de leche
1 vaina de vainilla
3 huevos + 2 yemas
30 gr de harina
20 gr de Maizena
140 gr de azúcar
4 cucharadas de Grand Marnier

Calentamos la leche con la vaina de vainilla abierta y con las semillas raspadas.




En un cuenco grande mezclamos las dos yemas con 50 gr de azúcar, harina y Maizena. Vertemos la leche sobre las yemas, mezclamos y devolvemos al cazo para cocer durante 5 minutos dando vueltas a la mezcla sin parar. Debe espesar.

Separamos las claras de las yemas de los 3 huevos restantes. Mezclamos las yemas con las cucharadas de Grand Marnier y las incorporamos a la crema que hemos dejado enfriar. Montamos las claras con el resto del azúcar y las incorporamos a la crema que tenemos preparada con suavidad y movimientos envolventes. Debe ser una masa ligera y esponjosa.




Engrasamos con mantequilla el molde o moldes en los que vayamos a cocer nuestro soufflé y espolvoreamos con azúcar. Rellenamos los moldes hasta en las dos terceras partes de su capacidad y si quieres puedes dejarlos en la nevera esperando hasta que los hagamos. Yo los tuve 1 hora más o menos. Dejamos que se hagan unos 10 minutos a 200º.

Y del horno a la mesa para disfrutarlos, pero sin correr que ya ves que los míos sufrieron una sesión de fotos y bajaron poco.

¿Ves como no es tan difícil? Piensa en lo bien que vas a quedar con tu soufflé.

lunes, 6 de octubre de 2014

ISLAS FLOTANTES SOBRE NATILLAS DE CHOCOLATE Y GRAN MARNIER




Ya hemos abrillantado las ollas, cazuelas y cucharas y solo nos queda ir al súper y aprovisionar la despensa de aquellos ingredientes que solo usamos en otoño/invierno. Sí, porque soy muy cuadriculada y el chocolate solo lo uso en estas dos estaciones del año o en verano para hacer helado y solo helado. Me parece un ingrediente de lo más invernal, con calorías que nos ayudan a no pasar frío y a sobrellevar las cortas tardes invernales de frío y lluvia.

Y Aurélie en su propuesta para el reto del mes en la comunidad FoodBloggers Trotamundo me ha dado la excusa perfecta para hacer un postre que lleva chocolate (queda inaugurada oficialmente la temporada del uso indiscriminado del chocolate) y también quitarme un trauma de encima con el tema merengue. No te voy a contar mis frustraciones con el merengue pero ya iban camino de convertirse en algo serio. Creo que han sido unas cuatro preparaciones con el dichoso merengue que han acabado en la basura porque o quedaba chicloso o se partía y se hacía polvo con solo mirarlo. Pero esta vez ha salido y muy bien aunque tenía un miedo tremendo. Ya me veía publicando las natillas de chocolate, que están muy buenas no digo que yo que no, sin las susodichas islas flotantes.




Ingredientes para las natillas de chocolate:

3 yemas
2 cucharadas de cacaco en polvo
75 gr de azúcar
500 ml de leche
3 cucharadas generosas de Gran Marnier
50 gr de chocolate

Mezclamos en un cuenco grande las yemas, cacao, azúcar y Gran Marnier.

Calentamos la leche en un cazo y cuando haya hervido la vertemos lentamente sobre las yemas removiendo sin parar para evitar que se cuajen. Devolvemos al fuego y seguimos removiendo hasta que haya espesado o tenga la consistencia que te guste. Hay gente que prefiere unas natillas espesas y a otras nos gustan un pelín más líquida. Ten en cuenta que nos queda añadir los 50 gr de chocolate y que una vez que se haya derretido vamos a dejar que se enfríe en la nevera porque tienen que estar frías para servir el postre.




Vamos a preparar las islas flotantes y para ello necesitaremos:

3 claras
50 gr de azúcar
sal
3 cucharaditas de agua de azahar

Batimos las claras y un pellizco de sal con la ayuda de un robot de cocina hasta que hayan montado. Entonces vamos añadiendo gradualmente el azúcar hasta que esté brillante y finalmente el agua de azahar. Ya tenemos el merengue preparado. Bien, ahora cubrimos el fondo de un cazo con leche que llevaremos a ebullición. Con la ayuda de dos cucharas dejamos caer porciones de merengue que se cocerán un minuto por cada lado. Sacamos, dejamos escurrir y enfríar sobre un paño.

Servimos nuestro postre cubriendo el fondo de un plato o cuenco con las natillas de chocolate y después dejando caer suavemente la isla flotante. Terminamos con ralladura de mandarina. Una isla flotante no es suficiente, ya verás como te piden más, así que mantén cerca las que han sobrado de momento.  Y digo de momento porque ya verás cómo desaparecen. La sensación de algo esponjoso y cítrico junto con las natillas es ... Pruébala y me cuentas.


domingo, 28 de septiembre de 2014

GRATINADO DE FRUTOS ROJOS



Postre de domingo, de día en el que te apetece llevar a la mesa un postre con color, alegría y que rebosa vitamina C, betacarotenos, antioxidantes y muchas más propiedades. Además no vas a invertir mucho tiempo en hacerlo, más bien casi nada, y luce muchísimo. Yo lo hice con frutas frescas pero si no las encuentras, con frutos rojos congelados también queda bien y puede que sea la mejor opción porque hay que reconocer que se pasan bastante con el precio de estas pequeñas joyas.

Ya te he dicho antes que no vas a tener que molestarte mucho con este postre. Primero elige una fuente bonita o unos cuencos individuales que puedas llevar al horno. Suponiendo que seáis cuatro personas para comer  reparte 600 gr de frutos rojos y reserva.




Ahora empezaremos a hacer el sabayón con el que cubriremos esas preciosas frutas y que después gratinaremos. El sabayón es una crema italiana que se hace batiendo al baño María yemas de huevo, azúcar y algún licor dulce. Su consistencia es "parecida" a la de las natillas y a veces se aligera con claras montadas a punto de nieve o nata. En esta ocasión yo he usado Gran Marnier y he añadido nata montada.

Como hemos dicho que somos cuatro necesitamos:

4 yemas
125 gr de azúcar
zumo de 1 limón
100 ml de nata para montar
2 cucharadas de Gran Marnier




Mezclamos todos los ingredientes menos la nata en un bol que pondremos dentro de una cazuela más grande en la que habrá agua hirviendo. Batimos bien hasta que las yemas hayan duplicado su volumen. Apartamos del baño María y seguimos batiendo hasta que se hayan enfriado un poco.

Incorporamos la nata montada con cuidado y vertemos sobre nuestros frutos rojos.
Llevamos al horno para que se gratinen durante 1 minuto y ya está listo el postre. Unas hojas de tomillo dan el toque final a este postre de domingo.

jueves, 12 de junio de 2014

CLAFOUTIS DE CIRUELAS Y CHOCOLATE



Y aquí está el postre que os prometí el lunes pasado. Un postre que llevo queriendo hacer algo más de un año, que es el tiempo que hace que llegó a mis manos el libro de Seasons de Donna Hay. El verano pasado se me escapó pero si algo tenía claro es que este año lo íbamos a probar y la excusa perfecta se presentó en forma de un regalo delicioso, una bolsa de ciruelas de las de verdad. No de las que compramos en el súper, no, estas vienen con su picados de los pájaros y su pinta algo feúcha. Y ¿quién se iba a resistir combinar las ciruelas y esa masa cremosa de chocolate? Aquí, en este blog, somos débiles y, sinceramente, no hemos podido.




Ingredientes:

50 gr de harina tamizada
25 gr de cacao tamizado
75 gr de azúcar glas tamizada
1 cucharadita de extracto de vainilla
3 huevos
250 ml de nata
175 gr de chocolate picado con un cuchillo
6 ciruelas cortadas a la mitad y sin el hueso

Precalentamos el horno a 180º y engrasamos el molde que vayamos a usar. Donna Hay sugiere dos de 13 cm pero yo lo hice en unas fuentes pequeñas.




Por un lado mezclamos en un cuenco la harina, azúcar y cacao. Por otro lado mezclamos los ingredientes líquidos para después integrarlos todos. Añadimos el chocolate picado y vertemos la masa en el molde.

Ponemos las ciruelas y llevamos al horno durante 20-25 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

Así de fácil y rápido. ¿Te podrás resistir o caerás en la tentación?




lunes, 19 de mayo de 2014

EL MEJOR PASTEL DEL MUNDO




Los noruegos llaman a esta maravilla "el mejor pastel del mundo" y yo no voy a llevarles la contraria. Seguro que cada uno de nosotros tenemos en mente la mejor tarta que hemos comido y que asociamos con un hecho en particular o con unos sabores muy concretos. Lo que sí es seguro es que nadie puede negarse a probar un bizcocho esponjoso con nata montada y vainilla en medio y cubriéndolo toda una generosa capa de merengue y almendras laminadas. Yo no lo conocía hasta que no lo vi en el primer libro Sweet Paul, Eat and Make.  Y me alegro de haberlo conocido, sí señores.

Ingredientes:

120 gr de mantequilla
315 gr de azúcar
180 gr de harina
1/2 sobre de levadura
5 huevos
75 ml de leche
1 taza de nata
1/2 vaina de vainilla

Como siempre que vamos a preparar un bizcocho precalentamos el horno a 180º y engrasamos el molde que vamos a usar. En este caso yo usé uno de 24 centímetros.

Una vez que tenemos el horno y el molde listos, empezamos a preparar el bizcocho. Para ello batimos la mantequilla y 125 gr de azúcar hasta que tengamos una crema ligera. Más o menos tardaréis unos tres minutos.

Añadimos la harina y la levadura. Os va a parecer que es demasiada harina y que de ahí no va a salir nada de nada. Un poco de paciencia porque en cuanto añadamos las yemas de los huevos y la leche, empezará a parecerse a una masa de bizcocho de un bonito color amarillento por las yemas. Vertemos esta masa en el molde.




¿Qué pasa con las claras? te estarás preguntando. Las vamos a utilizar para hacer el merengue que cubre el bizcocho. Empezamos a batir las claras con una pizca de sal hasta que las tenemos a punto de nieve. Entonces echamos los 190 gr de azúcar restantes mientras seguimos batiendo hasta que consigamos una mezcla brillante. Extendemos una generosa capa de merengue sobre la masa del bizcocho y espolvoreamos las almendras laminadas. Me pareció tanto merengue que no utilicé todo por miedo a que se desbordara al suflar en el horno.

Dejamos que se hornee todo durante 30 minutos. Bien, tuve que cubrir el molde con papel de cocina porque el merengue empezaba a "dorarse" demasiado y al pinchar con un palillo salía todavía un poco húmedo porque el bizcocho no estaba todavía hecho. Lo tuve que dejar unos cinco minutos más.

Una vez fuera del horno, lo dejamos enfriar antes de cortarlo en dos capas con muchísimo cuidado para que la capa de merengue no se rompa. Mientras el bizcocho se enfría, montamos la nata con las semillas de vainilla.




Ya tenemos todo listo para montar el pastel. Extendemos una generosa capa de nata sobre una de las dos mitades del bizcocho. Pero generosa, así, que caiga y se derrame. Cubrimos con la otra mitad que lleva el merengue y listo para devorar.

Ya me diréis si os parece el mejor pastel del mundo. Yo no lo tengo muy claro, pero lo que sí sé es que pienso hacerlo más veces.

lunes, 5 de mayo de 2014

CARPACCIO DE FRESAS




Postre fácil donde los haya para el que solo se necesita tener buen pulso a la hora de cortar las fresas y no rebanarse un dedo. Porque el objetivo es tener unas lascas finas de esta maravillosa fruta que pronto se despedirá de nuestros mercados. Se irá la fresa y aparecerá la cereza. Cuando las fresas empiezan a estar a un precio decente es señal de que no les queda mucho para desaparecer y es cuando yo aprovecho para comprar una buena cantidad de ellas y congelarlas. El problema es que ahora tengo el congelador tan lleno que no me van a caber así que creo que voy a estar dos semanas a base de tuppers y sin cocinar nada de nada. Tienen que caber las fresas como sea y la cubeta de la heladera también.

Ingredientes para 4 personas:

500 gr de fresas
4 cucharadas de vinagre balsámico
ralladura de 1 limón
2 cucharadas de azúcar moscovado
albahaca




Llevamos las fresas bajo el agua del grifo y una vez limpias les quitamos el pedúnculo. Secamos y con un buen cuchillo afilado cortamos finas lascas que colocaremos en los platos en los que vayamos a servir el carpaccio.  Aliñamos las fresas con una cucharada de vinagre balsámico por plato.

En un bol aparte mezclamos el azúcar y la ralladura de limón. Esparcimos sobre las fresas y decoramos con unas hojas de albahaca.

Este postre es tan rápido de preparar que no necesitamos esperar al fin de semana para presentar en la mesa algo rico, refrescante, sano y visualmente precioso. La semana también se merece algo diferente y especial ¿no?

lunes, 10 de marzo de 2014

SHRIKAND




Venga, coge la maleta que hoy nos esperan en India para tomarnos el postre. Un postre que sorprende por lo sencillo que es prepararlo, los pocos ingredientes que se necesitan y el sabor tan intenso que tiene. Se hace con yogur, azúcar y cardamomo. Estos son los ingredientes básicos a los que les puedes añadir azafrán, pétalos de rosas e incluso pulpa de mango y se sirve frío. Quizás todavía no apetezcan los postres demasiado frescos pero en nada de tiempo los estaremos pidiendo a gritos. Y, créeme, estos vasos te van a solventar más de una comida. O si prefieres puedes  tomarlo a media mañana como tentempié y tenerlo preparado desde la noche anterior. Ya te digo que este postre es toda una sorpresa.


Ingredientes para 6 personas:

100 gr de pistachos picados
1 cucharadita de cardamomo en polvo
700 gr de yogur griego
90 gr de azúcar glas
azafrán
pétalos de rosas deshidratados

En un bol mezclamos el yogur, cardamomo, azúcar glas y casi todos los pistachos picados. Deja algunos para la decoración final de los vasos en los que vamos a presentar el postre. Si prefieres que el postre sea un poco más dulce porque te resulta ácido, añádele más azúcar. Lo bueno de estas recetas es que podemos jugar con la cantidad de los ingredientes y adaptarlos a nuestros gustos: un poco más de cardamomo, un poco menos de azúcar o pistachos.



Repartimos el yogur en los vasos y terminamos con un poco más de cardamomo y algunos pistachos.
Como verás en las fotos un vaso tiene un bonito color dorado y es porque aparté un poco de la mezcla y le añadí unas hebras de azafrán diluidas en un par de cucharadas de agua caliente. Ver cómo se tiñe el blanco yogur de ese color tan alegre, es una maravilla. Te habrás dado cuenta que hay un vaso que no lleva pistachos. Son pétalos de rosas deshidratados que puedes comprar en los herbolarios.
Después de probar las tres versiones, no tenemos muy claro cuál nos gusta más. Lo que sí sé es que este postre fresco va a hacer estragos en mi mesa este verano.

martes, 25 de febrero de 2014

PUDIN DE PAN Y CHOCOLATE CON SALSA DE CARAMELO SALADO




Whole Kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de febrero nos invita a preparar un clásico de la cocina británica: Pudin de pan y mantequilla (Bread and butter pudding)


La propuesta dulce de este mes está considera actualmente en Gran bretaña como comfort food pero no siempre fue así. De hecho, el bread and butter pudding ha pasado desde el siglo XI, en el que se supone que nació, de ser el pudding de los pobres a estar casi recluido en las cocinas de los colegios ingleses o a casi incluso desaparecer para renacer en los últimos años en los restaurantes más glamourosos de Londres de la mano de cocineros como Jamie Oliver o Gary Rhodes. Porque este postre nació ante la necesidad de aprovechar el pan que se quedaba duro. Esto no es nada raro porque si miramos en todas las culturas y países hay algún postre cuyo ingrediente principal es el pan. Solo hay que mirar a nuestras queridas torrijas. Todos hemos oído aquello de que el pan no se tira y es verdad no se tira, se aprovecha en postres y en lo que sea. Al principio el pudin solo se hacía con pan y mantequilla pero según pasaron los siglos y crecía el poder económico de la población, se fue enriqueciendo con huevos, leche, vainilla, canela y de ahí pasó a admitir todo lo que la imaginación y el buen saber del cocinero quiera añadir. En mi caso encontré esta receta de Pudin de chocolate con salsa de caramelo en  The Unofficial Downton Abbey Cookbook. La verdad es que es un postre que Mrs Pattmore podría servir en cualquier comida o cena para agasajar los invitados de Lord and Lady Grantham. La única pega que le he visto a esta receta es la presentación porque creo que servido en moldes individuales quedaría mucho mejor y elegante en la mesa.


Ingredientes para 10 personas:

Para la salsa de caramelo salado:

115 gr de azúcar
100 gr de azúcar moreno
60 ml de agua
50 gr de mantequilla
1 cucharadita de sal



Llevamos a fuego medio una cazuela con los dos tipos de azúcar y agua hasta que el azúcar se disuelva removiendo continuamente. Subimos el fuego y dejamos de remover para que hierva unos cinco minutos o hasta que tenga un bonito color ámbar.
Retiramos del fuego y añadimos la nata. Dejamos que cueza unos minutos e incorporamos la mantequilla y sal. Dejamos que la mantequilla se derrita y una vez haya espesado, retiramos del fuego.

Para el pudding:

454 gr de pan (baguette) cortado en cubos
400 ml de leche
125 ml de nata
120 ml de brandy
100 gr de azúcar moreno
225 gr de azúcar blanco
60 gr de cacao
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla
6 huevos
220 gr de chocolate negro rallado
56 gr de chocolate con leche rallado

No me extraña que si has llegado hasta aquí y has visto la lista de ingredientes tan extensa hayas decidido que no lo vas a hacer, que es demasiado complicado, pero ya verás que no, que solo necesitamos tres boles para mezclarlos todos y listo. El horno hará el resto.




1. En uno de los boles vamos a mezclar la leche, nata y brandy o licor de tu elección.

2. En otro bol mezclaremos los dos tipos de azúcar, cacao y sal para añadirlo al bol de los ingredientes líquidos e intentar que se integren todos los ingredientes.

3. En el tercer bol batimos los huevos y añadimos el extracto de vainilla. Incorporamos a la mezcla que ya tenemos. Solo nos queda añadir los dos tipos de chocolate. Reservamos.

4. Engrasamos una gran fuente con mantequilla para cubrirla con los dados de pan. Vertemos los ingredientes reservados y dejamos que el pan se empape de la mezcla removiendo de vez en cuando durante 30 minutos.

5. Llevamos al horno a 180º durante 1 hora o hasta que veamos que al pinchar el pudin con un palillo este sale limpio.

Se sirve caliente acompañado de la salsa de caramelo salado. La próxima vez lo haré en flaneras individuales


lunes, 2 de diciembre de 2013

COMPOTA DE MANZANA Y MEMBRILLO CON NATILLAS CARAMELIZADAS




Supongo que quien más y quien menos ya estará dándole vueltas a la cabeza al menú navideño. Sobre todo, si ese menú se va a cocinar en casa de una y se va a tener que cocinar para una cantidad respetable de familiares y/o amigos. En esos casos yo me decanto por platos que pueda tener medio preparados con antelación, que no supongan mucho esfuerzo y tiempo en la cocina. Tampoco se trata de que todos disfruten menos una. Y como también hay que tener en cuenta los gustos, posibles intolerancias a algún ingrediente y, cómo no, el bolsillo, este mes os iré dejando recetas e ideas que creo que se amoldarán a todas las necesidades. Hoy os presento un postre que es sencillo, no os va a costar mucho dinero y así podéis llevar a la mesa otros platos más sofisticados, pero que seguro gustará a todos porque ¿hay algo más casero y ligado a nuestra infancia que las natillas? Todos recordamos las que nos hacían nuestras madres y que nadie las ha probado más ricas que las que ella hacía y sigue haciendo ¿verdad? Entonces, con este postre presentado en formato individual seguro que triunfamos.

Ingredientes para la compota de manzana y membrillo para 6 personas:

3 manzanas
4 cucharadas de azúcar
1 membrillo pequeño
1 copita de Jerez
1 copita de agua



La compota podemos prepararla con varios días de antelación y así nos ahorramos stress el día de la comida o cena. Es tan fácil como poner todos los ingredientes en una cazuela y dejar que cuezan durante 20-25 minutos dando vueltas de vez en cuando con una cuchara de madera. Dejamos enfriar y una vez fría la pasaremos por el pasapurés. Reservamos.

Ingredientes para las natillas:

1 1/2 litro de leche
6 yemas de huevo
6 cucharadas de azúcar
1 vaina de vainilla
1 cucharada sopera de maizena

En un cazo vertemos la leche y añadimos la vaina de vainilla abierta longitudinalmente, las semillas retiradas con ayuda de un cuchillo y cuatro cucharadas de azúcar. Dejamos que empiece a cocer. En un bol batimos las seis yemas con las dos cucharadas restantes de azúcar y la maizena.  Cuando la leche haya empezado a hervir la iremos añadiendo poco a poco a la mezcla del bol removiendo sin parar. Devolvemos todo al cazo y ya, a fuego suave, removemos nuestras natillas hasta que ya no quede esa espumilla que veremos que se va formando en la superficie. A algunas personas les gustan más líquidas y a otras más espesas así que estarán listas en el momento en el que la textura se ajuste a tus preferencias. Retiramos la vaina de vainilla (que no tiraremos, solo reservaremos) y si quieres podemos colar. Dejamos enfriar.



Vamos a montar nuestros vasitos. En cada uno de ellos empezaremos poniendo un par de cucharadas de la compota ya totalmente fría. Encima podemos añadir unas virutas de chocolate o como yo, que añadí unas nueces muy picadas para que hubiera algo crujiente en el postre. Terminamos con la natillas. Bueno, terminamos, terminamos, no, que todavía queda caramelizar el postre. Para ello espolvoreamos la superficie de las natillas con azúcar y caramelizamos con ayuda de un soplete.
Os digo que es un éxito total.



lunes, 7 de octubre de 2013

PERAS A LA BARBACOA CON QUESO AZUL Y NUECES PECANAS CARAMELIZADAS




Le he tomado gustillo a esto de asar distintos tipos de frutas y esta vez, en vez de asar unas peras en el horno, las he hecho a la barbacoa aprovechando que todavía el sol luce y se pueden organizar comidas al aire libre. El queso azul que he elegido es Stilton, un queso que todavía no había probado y que al ratón que llevo dentro le gustó mucho. Es el rey de los quesos ingleses y hay que tener cuidado con él porque tiene mucha grasa por lo que es mejor tomarlo en pequeñas dosis. El caso es que ese ratón todavía no ha encontrado un queso que no le guste. Miento, quedó un poco harto del queso Cheddar tras un año de sobredosis del susodicho. Pero si no podemos encontrar esta variedad de queso azul inglés cualquier otro  le sentará bien al plato. Y si no podemos hacer las peras a la barbacoa, las hacemos a la plancha. Siempre hay alternativas para todos los platos.


Ingredientes para 4 personas:

50 gr de nueces pecanas
2 cucharadas de miel
2 cápsulas de cardamomo
4 peras maduras pero no blandas
2 cucharadas de azúcar
125 de queso Stilton o Gorgonzola

1. Empezamos caramelizando las nueces pecanas u otra variedad de nueces que tengas a tu disposición. Para ello las vamos a partir en mitades o cuartos y las vamos a poner en un cazo junto con la miel y las semillas de cardamomo machacadas en un mortero. Las semillas se encuentran dentro de la cápsula. Las abrimos y machacamos. Cuando la miel ya esté derretida y las nueces cubiertas por ella las retiramos y vertemos en papel de cocina para que se enfríen. Ya que nos ponemos podemos aumentar la cantidad de nueces y guardar para añadir a helados o yogures.


2. Cortamos las peras longitudinalmente en dos mitades y después en cuartos. Retiramos el corazón. Espolvoreamos con azúcar y dejamos que se hagan en la barbacoa unos dos minutos por cada lado.

3. Emplatamos las peras con el queso azul y las nueces caramelizadas. El sabor de las peras, queso azul y sobre todo el cardamomo de las nueces hace que sea el colofón perfecto para una gran comida. Sobre todo si lo servimos con algún vino dulce.

lunes, 2 de septiembre de 2013

CIRUELAS E HIGOS ASADOS CON LIMA Y CARDAMOMO



Después de la desconexión total del mes de agosto, volvemos a ponernos el delantal y a encender los fogones para cocinar. No es que no hayamos comido, no, pero han sido otros los que han cocinado para nosotros en Italia porque hemos aprovechado unos días para visitar la maravillosas ciudades de Florencia y Milán. Muy distintas entre ellas pero preciosas las dos, aunque mi preferida seguirá siendo Florencia de donde me vine con ampollas en los pies de tanto caminar porque no quería perderme todas aquellas maravillas que hay en cada calle, en cada rincón y plaza. Y también probar la cocina de la zona: pasta cocinada de una manera sencilla y que no necesitaba ir ahogada en litros de salsa, o pizza que tampoco necesitaba dos tomos de queso grasiento encima para estar buenísima, unos risottos sensacionales y, claro, el ratón que llevo dentro disfrutó mucho con el queso. Si vais os recomiendo Obikà, un mozzarella bar en la Via de Tornabuoni, en el que comprendí que la mozzarella que había probado aquí no era mozzarella de verdad. ¿Y ese queso ricotta fresco? Vienen a mi mente esas barras de desayuno con estas dos variedades de queso y se me caen lagrimones.  Y como iba diciendo al principio de esta oda al queso hay que ponerse el delantal, cocinar de nuevo y vamos a empezar aprovechando la fruta que tenemos de temporada para preparar un postre sensacional y original, receta de Diana Henry.

Ingredientes para 4 personas:

8 higos
4 ciruelas
ralladura de 1 lima
zumo de 2 limas
4 cápsulas de cardamomo
125 ml de zumo de naranja
75 gr de azúcar moreno
Para servir:
yogur
pistacho


El cardamomo, esa especia tan desconocida para mí hasta ahora y de la que me declaro su más ferviente fan. En realidad no queremos las cápsulas sino las semillas que contiene en su interior y que vamos a machacar para espolvorearlas sobre la fruta una vez que hayamos pasado por el paso 1 de la preparación.

1. Lavamos las ciruelas, deshuesamos y cortamos por la mitad si no son muy grandes. Si no tendremos que cortar en trozos más pequeños. También lavaremos los higos y los cortaremos longitudinalmente.
2. Ponemos la fruta en una fuente apta para el horno a la que añadiremos todos los demás ingredientes asegurándonos de que el azúcar se incorpore al final para que caramelice la fruta.
 Dejaremos en el horno a 180º durante 20-25 minutos o veamos que la fruta ya está hecha.
3. Finalmente serviremos acompañada de un poco de yogur y unos pistachos. Si puedes prepararla con un día de antelación, verá que toma más sabor y en mi opinión está mejor fría.