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miércoles, 9 de marzo de 2022

BIZCOCHO DE YOGUR Y FRAMBUESAS

 




No soy yo muy de dulce y me da igual que no haya dulces en casa. Peeeeero de vez en cuando sí que apetece echarle el guante a un trocito de bizcocho ¿verdad? Pues si no eres muy de dulce como yo y sí de sabores ácidos, entonces tengo el bizcocho perfecto para ti: frambuesas y limón juntos en la misma masa. ¿Qué puede salir mal? Nada, ya te lo digo yo.


Con este bizcocho nos vamos a la Italia del siglo XVI de la mano de CocinArte, que nos proponen este cuadro llamado Bodegón con duraznos y una porcelana y cuenco de Fede Gallizi. 




Ingredientes:

125 g de mantequilla

225 g de azúcar

ralladura de 2 limones

1/2 cucharadita de extracto vainilla

2 huevos a temperatura ambiente

300 g de harina

2 cucharaditas de levadura

115 g de yogur

200 gr de frambuesas

Para el glaseado:

150 g de azúcar glas

2 cucharada de zumo de limón

10 frambuesas




1. Precalentamos el horno a 180º y engrasamos un molde de cakes de 22x12 cm.

2. Batimos la mantequilla y el azúcar hasta que tengamos una mezcla blanquecina y esponjosa. Añadimos la ralladura de los limones y el extracto de vainilla. Seguidamente vamos incorporando los huevos uno a uno y esperando a que se integren en la masa. 

3. Reserva dos cucharadas de la harina que necesitamos para hacer el bizcocho e incorpora el resto en tandas intercalando con el yogur.

4. ¿Qué hacemos con las dos cucharadas de harina? Pues vamos a rebozar las frambuesas para que al incorporarlas a la masa no se nos vayan a la parte de abajo del bizcocho.

5. Vertemos un tercio de la masa en el molde, añadimos una capa de frambuesas, otra capa de masa seguida de más frambuesas y terminamos con la masa restante. Ahora es importante que antes de meter el molde en el horno, le des unos golpecitos para que las frambuesas y la masa se terminen de colocar y no haya burbujas de aire.



6. Dejamos el bizcocho en el horno durante 50-60 minutos o cuando veas que al pincharlo con un palillo, este sale limpio.

7. Una vez fuera del horno, lo dejamos enfriar antes de verter el glaseado. Bueno, ahora hay que hacer un ejercicio de voluntad suprema para no zamparse el bizcocho, claro. Pero te aseguro que merece la pena esperar porque el bizcocho gana mucho con el glaseado. Sobre todo si te gustan los sabores ácidos.

8. Hacer un glaseado es muy fácil. Mezclamos el azúcar con el zumo de limón y cuando tengamos una mezcla sedosa y no muy líquida lo vertemos sobre el bizcocho. ¿Todo el glaseado? No, todo no. Vamos a reservar unas dos cucharadas que mezclaremos con las frambuesas un poco aplastadas con un tenedor. Ahora ya sí completamos el glaseado del bizcocho.

Este bizcocho es mejor comerlo en el día. ¡Cómo si fuera a durar más! ¿Verdad?

viernes, 22 de enero de 2021

SPONGE CAKE DE CHOCOLATE CON SALSA DE CHOCOLATE



Después de zamparnos un Sloppy Joe con sus panecillos de cerveza negra, aros de cebolla fritos y coleslaw para rebajar, tenía medio claro que la siguiente receta debía ser ligera y a ser posible con verduras. Y conste que está preparada, fotografiada, comida, digerida y casi redactada. Peeeeero se cruzó en mi vida este sponge cake de chocolate con salsa de chocolate y no he podido aguantar esta receta en el escritorio de mi ordenador. Tenía que contaros que he descubierto la receta definitiva de un bizcocho esponjoso y delicioso. Además luego lo vamos a bañar en una salsa de chocolate igual de buena. Tienes que probar este bizcocho, de verdad. Seguiré probando recetas, pero dudo que encuentre otra igual.



Ingredientes:

250 gr de mantequilla sin sal

100 gr de chocolate (70%)

4 huevos

150 gr de azúcar blanca

100 gr de azúcar moscovado

250 gr de harina bizcochona

1 cucharadita de levadura

1 cucharadita de extracto de vainilla

125 gr de leche templada

Antes de ponernos con el bizcocho, precalentamos el horno a 180º y engrasamos un molde de 20 cm. Me sobró masa así que si tienes un molde un poco más grande aprovecharás toda la masa de una vez. 

1. Fundimos el chocolate junto con la mantequilla en un cazo al baño María o en el microondas sin remover. Una vez ya estén fundidos, removemos hasta obtener una masa homogénea.

2. Batimos los huevos con los dos tipos de azúcar hasta que cambie de color y esponje. Sin dejar de batir, incorporamos la mezcla de chocolate y mantequilla, harina, levadura y extracto de vainilla para acabar con la leche templada. 



Llegados a este punto te aviso que te van a entrar ganas de comerte la masa a cucharadas. Imagina que tienes delante para ti sola una mousse de chocolate de lo más esponjosa. Bueno, pues eso es lo que vas a verter en el molde y llevar al horno.  

Después de 40-50 minutos en el horno ya tendrás un bizcocho de chocolate que te va a robar el corazón. Ya así sin nada más es perfecto, pero queremos mejorarlo porque en esta vida hay que intentar mejorarlo todo, hacerlo lo más bonito, agradable, y en este caso, delicioso posible.

Para la salsa de chocolate necesitamos:

200 ml de leche entera

400 ml de nata para montar

100 gr de coccolate (70%)

2 cucharadas de golden syrup

2 cucharadas de ron (opcional)



Calentamos la leche y la nata hasta que casi hiervan. Añadimos el chocolate, golden syrup y ron. Removemos fuera del fuego hasta el chocolate se funda. 

Ahora ya podemos servir nuestro bizcocho de chocolate con la salsa de chocolate. 

Perfecto para un fin de semana lluvioso o para enderezar cualquier día nublado.




sábado, 9 de febrero de 2019

MADEIRA CAKE



Llegamos puntual a  nuestra cita con el arte, con CocinArte, y con un cuadro esta vez. Hemos pasado de la arquitectura de Gaudí de principios del siglo XX a la pintura romántica del siglo XIX de John Constable y su cuadro La Catedral de Salisbury, vista desde el palacio arzobispal.




Constable fue el paisajista más importante de su época y este cuadro, encargo del obispo John Fisher, es una muestra de ello. En él vemos dos de los temas más recurrentes en la pintura de la época: la Naturaleza y los edificios medievales. Hay tres versiones de este cuadro: la primera no fue del agrado del mecenas de Constable, esta versión y una tercera mucho más oscura, más tormentosa, pintada después de la muerte de la esposa de Constable.  Si te fijas bien en la parte inferior izquierda puedes ver a una pareja. Esos son el obispo y su esposa paseando tranquilamente admirando el soberbio edificio que es la catedral.
Si tuvieras que elegir una receta para este cuadro ¿cuál sería?  Definitivamente sería una inglesa ¿verdad? Al principio me imaginé que el obispo llevaría una cesta y en ella todo tipo de sandwiches y galletas. Pero después de darle muchas vueltas me quedé con un bizcocho, con un Madeira Cake, y cambié la historia. Ahora  puedo imaginar que la esposa del obispo había estado leyendo un buen libro mientras disfrutaba de una taza de té y una rebanada de este bizcocho sencillo y esponjoso antes de ir de paseo. O que , quizás, repusiera fuerzas después del paseo no con una taza de té sino con una copita de vino de Madeira.




Ingredientes:

175 gr de mantequilla
100 gr de azúcar blanco
75 gr de azúcar moreno
250 gr de harina
1/2 cucharadita de levadura
ralladura de medio limón
4 huevos

Antes de empezar a mezclar los ingredientes, engrasamos un molde de 24x14x7 cm y precalentamos el horno a 160º.




1. Batimos la mantequilla a temperatura ambiente con los dos tipos de azúcar hasta que tengamos una crema sedosa y de un ligero color tostado por el azúcar moreno.

2. Añadimos los huevos uno a uno. Si ves que la mezcla tiene aspecto como de ir a cortares, puedes añadir un poco de harina. Una vez que los huevos están integrados, pasamos a añadir la harina, levadura y ralladura de limón.




3. Vertemos la masa en el molde y la llevamos al horno durante unos 50 minutos o hasta que al pincharla con un palillo, este salga limpio.

Las recetas antiguas aconsejan que a mitad de cocción añadamos unas rodajas de limón confitado. En casa las frutas confitadas no son muy bienvenidas pero si a los tuyos les gusta, seguro que le da un toque diferente.





miércoles, 3 de octubre de 2018

MINI BUNDT CAKES DE LIMA Y SÉSAMO NEGRO





Creo que esta es la última receta que salió de mi cocina antes de que la desmantelaran. Sí, llevo "unos días" sin cocina que se me están haciendo larguísimos y lo que me queda. Es la primera vez y, aunque había sido previsora y tengo tuppers de mi cosecha y ayuda familiar, echo de menos preparar platos de pasta, arroz y sobre todo verduras. El pisto para estas situaciones es muy socorrido porque con un huevo frito tienes la comida resuelta ¿verdad? hasta que te das cuenta de que el pisto va solo porque no hay donde hacer un triste huevo. Y así todo.




Ahora me entretengo en la sección de platos preparados mirando los ingredientes y los E que tienen. Ayer, por ejemplo, me llamó la atención un bizcocho "casero" de chocolate con una pinta increíble y con una lista de ingredientes que yo no entendía en absoluto. Allí se quedó y yo esperaré a que mi cocina esté de nuevo montada para encender el horno (nuevo, por cierto) y disfrutar de algo tan rico como estos bizcochos de lima y sésamo negro. Si te gusta el cítrico en los bizcochos, entonces, amiga@ mí@, este es sin duda tu bizcocho.




Ingredientes:

1 cucharada de sésamo negro
150 gr de azúcar
150 gr de mantequilla en pomada
150 gr de harina bizcochona
1 cucharadita de levadura
3 huevos
ralladura de 2 naranjas
ralladura de 2 limas
1 cucharada de zumo de lima

En una sartén tostamos ligeramente las semillas de sésamo y las molemos en un mortero. Reservamos.

Seguidamente batimos la mantequilla con el azúcar hasta que tengamos una crema sedosa  y vamos añadiendo los huevos pocos a poco para que se integren completamente en la mantequilla. Te parecerá que la masa se va a cortar. Es normal y en cuanto añadas la harina con la levadura tu masa de bizcocho volverá a tener un aspecto normal.




Ya solo faltaría añadir las ralladuras de los cítricos, el zumo de la lima y las semillas de sésamo molidas.

Vertemos la masa en los mini moldes de Bundt Cakes previamente engrasados y los dejamos en el horno hasta que estén hechos. Al ser moldes pequeños no tardarán mucho.

Los sacamos del horno y esperamos que se enfríen unos diez minutos antes de desmoldarlos.




Los puedes tomar así o con un glaseado por encima. Te recomiendo el glaseado. Para ello vamos a necesitar:

100 gr de azúcar glas
2 cucharadas de zumo de lima
ralladura de lima
semillas de sésamo negro

Tan solo tenemos que añadir el zumo  al azúcar y remover hasta que tengamos una pasta con la que vamos a cubrir los bizcochos. Terminamos con la ralladura de lima y semillas de sésamo.

¿Preparad@ para chuparte los dedos comiendo bizcocho?

sábado, 20 de agosto de 2016

STREUSELKUCHEN DE CIRUELAS



En verano el horno, como yo, se toma unas merecidas vacaciones. El pobre se pasa todo el año trabajando a destajo y apenas descansa pero en cuanto llega el verano, cuelga el cartel de cerrado por vacaciones. Es verdad que lo uso mucho, muchísimo, una y hasta dos o tres veces en el mismo día. Si no es para asar verduras, es un pescado que entra en el horno o una carne o  pollo por no hablar de los bizcochos que hacemos. Y aguanta porque tiene muchos años y es verdad que de vez en cuando hace cosas raras, el termostato decide cuál es la mejor temperatura sin consultarlo conmigo y el temporizador medio no funciona. Sí, está muy trabajado pero nosotros nos entendemos y mantenemos una relación estrecha.




En todos estos años solo se ha estropeado una vez. Era verano, cómo no, y tenía invitados a comer. Decidí preparar una pierna de cordero y cuando yo suponía que debía estar casi hecha, casi me dio un soponcio al comprobar que seguía tan cruda como cuando la metí en el horno. Esa ha sido la única vez que me ha fallado así que sí, en verano le doy vacaciones.
Pero este año hemos tenido que hacer un parón, un pequeñito parón para hornear este delicioso bizcocho recubierto de un streusel. En Desafío en la Cocina, en la versión dulce,  nos propusieron recuperar alguna receta que no hubiésemos hecho y yo elegí este streusel cake de ciruelas.

Me encanta añadir fruta a los bizcochos, el contraste del dulzor de la masa con lo ácido de las ciruelas es una auténtica delicia. A ello le tenemos que sumar la capa crujiente formada por azúcar, harina y mantequilla (los tradicionales ingredientes de un streusel) a los que he añadido cardamomo y almendra molida. De verdad que merece la pena encender el horno para disfrutar de este cake.


Ingredientes:

125 gr de mantequilla
125 gr de azúcar
2 huevos
extracto de vainilla
125 gr de harina bizcochona
5-8 ciruelas cortadas en trozos




Para el streusel:

30 gr de mantequilla muy fría
30 gr de harina bizcochona
30 gr de almendra molida
60 gr de azúcar moreno
cardamomo

Empezamos engrasando un molde de 20 cm y precalentando el horno.

Batimos la mantequilla, que debe estar en pomada, con el azúcar hasta que tengamos una crema sedosa, blanquecina y esponjosa.
Añadimos los huevos de uno en uno, unas gotas de extracto de vainilla y finalmente la harina.
Vertemos la mezcla en el molde y cubrimos la masa con las ciruelas cortadas en trozos.




Para hacer el streusel pondremos la mantequilla en una fuente junto con la harina, la almendra molida y un pellizco de sal. Iremos mezclando todos los ingredientes con los dedos hasta que tengamos una mezcla parecida a migas de pan. Incorporamos entonces el azúcar y el cardamomo.

Lo distribuimos encima de las ciruelas cubriéndolas todas y horneamos unos 45-50 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo, este salga limpio.

Si ves que esta capa crujiente se dora en exceso, puedes cubrirlo con papel de horno para que no se queme.




Esperamos a que se enfríe antes de disfrutar solo o con helado.

miércoles, 30 de marzo de 2016

PAO-DE-LO DE NARANJA




No recuerdo la última vez que compré un bizcocho. Debió haber sido hace mucho mucho tiempo. Incluso creo que nunca se ha consumido un bizcocho que no hayamos hecho en casa. Galletas sí, dónuts tuvimos una temporada que sí los comprábamos y muy de vez en cuando cae alguno (cosa de la que me arrepiento una vez me lo he zampado) pero bizcochos, no. Todas las semanas hacemos uno o dos. Tenéis la receta de muchos, otros no nos gustaron mucho y nunca aparecieron por aquí y de otros no nos cansamos nunca. Últimamente me ha dado por los bizcochos esponjosos y los prefiero a los densos.

El que os traigo hoy es una pura esponja, del tipo de los bizcochos genoveses que lo mismo se pueden consumir así a palo seco, que los puede rellenar para hacer tartas, los puedes acompañar con una mermelada por encima (bueníííísimos) o puedes dejar que se empapen en el café, cacao o té de la mañana. Vaaaale, de la tarde también.




Venga, vamos a encender el horno y a preparar el desayuno de mañana. Solo necesitamos huevos, harina, azúcar y ralladura de naranja. Nada, no necesitas nada más.


Ingredientes:

200 gr de harina tamizada
6 huevos + 3 yemas
170 gr de azúcar
ralladura de una naranja

Engrasamos un molde de 23 cm y reservamos.
Precalentamos el horno a 180º.



El secreto de este bizcocho está en batir mucho los huevos, en dejar que entre mucho aire. Y eso es lo que vamos a hacer, batirlos hasta que suban mucho de volumen y se hayan convertido en una crema. Es mejor que uses un robot ya que pueden estar entre 5 o 10 minutos batiendo.

Una vez tengamos una crema, seguimos batiendo y vamos añadiendo el azúcar y la ralladura de naranja poco a poco. A lo mejor prefieres que sea de limón en vez de naranja. Entonces sustituye la ralladura. La verdad es que a mí me gusta más el limón en los bizcochos, pero de vez en cuando hay que variar ¿verdad?



Seguimos batiendo unos minutos más. Entonces pasamos de modo automático a manual porque la harina la vamos a incorporar poco a poco y con la ayuda de una espátula para que no se bajen los huevos batidos.

Vertemos la masa de bizcocho en el molde y dejamos que se haga en el horno durante 30 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio. Sacamos del horno y veremos que ha crecido mucho. Dejamos que enfríe antes de desmoldar y cortarnos un trozo.
Buen desayuno o merienda.

martes, 16 de febrero de 2016

CHIFFON CAKE DE LIMÓN Y TOMILLO



¿Qué hacer con la enorme bolsa de limones que cada año me trae mi vecina? Esa es la pregunta y el dilema de cada año porque cada año me regala unos limones maravillosos de su limonero, sin pesticidas, colorantes ni conservantes que huelen y saben a limón de verdad. Y todos los años me digo que debería plantar un limonero, que a mí en realidad lo que me gustan son los limones, y fíjate que acabé plantando un mandarino que daba muchas mandarinas, sí, pero no se podían comer. El pobre murió y fue sustituido por un granado que es demasiado joven todavía y que espero que de granadas algún año de estos.

El viernes os dejé en Instagram un adelanto de dónde habían ido a parar algunos de esos limones maravillosos y es a un bizcocho suave, ligero, como si fuera una gasa llamado chiffon. Como casi todo en esta vida, el bizcocho en cuestión tiene su historia y sus años. Nada más y nada menos que casi ochenta años porque fue en los Estados Unidos durante la década de los locos años 20 cuando  Harry Baker, padre de la criatura, se empeñó en hacer un bizcocho que fuera más jugos y húmedo que un Angel Food Cake. A Harry hay que reconocerle cierta tenacidad, o cabezonería según se mire, porque probó casi 400 recetas diferentes hasta que dio con el quid de la cuestión que no era otro que sustituir la mantequilla por el aceite. Y así nació el protagonista de la receta de hoy.




Una receta que te recomiendo encarecidamente que hagas cuando quieras, claro, pero especialmente si quieres dejar sorprendidas a tus amigas el día que te toque preparar una merienda o quieras celebrar algo. Es suave, esponjoso y, en este caso, ácido. Seguro que tienes los ingredientes necesarios en casa pero eso sí, el molde necesario es especial. Necesitarás un molde para Angel Food Cake de 25 cm. Ya sé que estarás pensando que otro molde, otro chisme más en la cocina no pero merece la pena porque lo vas a repetir una y otra vez. Ya verás.

¿Nos vamos a la cocina a preparar la merienda de esta tarde  o el desayuno de mañana?

Ingredientes:

7 huevos separadas las yemas de las claras
300 gr de azúcar
120 ml de aceite de girasol
120 ml de zumo de limón
ralladura de ese limón
315 gr de harina
1 cucharada de levadura
1/2 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de cremor tártaro




En un bol batimos las claras con el cremor tártaro hasta que estén muy montadas y duras al tacto. Reservamos.

En otro bol batimos las yemas con el azúcar unos minutos hasta que las yemas hayan cambiado de color, estén más blancas. Añadimos entonces el aceite, el zumo de limón, la ralladura y la sal. Mezclamos.

Incorporamos la levadura y harina previamente tamizadas.

Ahora es el turno de las claras, que vamos añadiendo y mezclando con mucho cuidado con movimientos envolventes para evitar que se bajen. Una vez todo mezclado, lo vertemos en el molde que no engrasaremos. Sí, has leído bien, no queremos grasa en el molde. El objetivo es que la masa al crecer trepe, suba por las paredes y se quede ahí. Si no resbalaría cuando le demos la vuelta.




Lo llevamos al horno a 180º y dejamos durante 45 minutos más o menos o hasta que al pinchar con un palillo este salga limpio. Lo sacamos del horno y ahora le damos la vuelta al molde. No te preocupes el bizcocho no se va a caer. Dejamos que enfríe completamente antes de desmoldar.

Si queremos glasearlo necesitamos 125 gr de azúcar glas, el zumo de un limón y en este caso hojas de tomillo fresco. Mezclamos y glaseamos nuestro Chiffon Cake.

domingo, 15 de noviembre de 2015

IRISH COFFEE BUNDT CAKE



Cada 15 de noviembre se celebra en todo el mundo el día del Bundt Cake, la excusa perfecta para hornear y ponernos morados de estos deliciosos bizcochos. Un Bundt Cake es cualquier bizcocho que ha sido horneado en uno de esos preciosos moldes comercializados por la marca Nordic Ware. No se trata de recetas especiales, no, se trata del molde que surgió a mediados del siglo XX (parece que hablamos de algo que sucedió hace mil años ¿verdad?) y que aunque resulte difícil de creer no se vendía muy bien al principio. ¡Quién lo diría! Porque creo que muchos cocinillas cuentan con al menos un molde de Bundt Cake. Siempre que tengan sitio en la cocina para guardarlos, claro. Yo he de confesar que voy por mi segundo molde y, ejem, no sé dónde ponerlo. Creo que acabará adornando la única pared que no tiene muebles.

Para celebrar el cumpleaños de estos moldes el 15 de noviembre nos volvemos locos e inundamos la globosfera de recetas y más recetas de Bundt Cakes. Mi contribución este año es con un bizcocho de café irlandés que hará las delicias de los amantes del café.


Ingredientes:

2 huevos
200 gr de azúcar
250 gr de harina
50 gr de caco en polvo
225 gr de leche
85 gr de aceite de girasol
100 gr de café
85 gr de whisky
1 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de levadura
una pizca de sal
3 cucharadas de café granulado
2 cucharaditas de extracto de vainilla




Como siempre que preparamos un bizcocho, lo primero que hacemos es engrasar bien el molde que vamos a utilizar. En el caso de un molde de Bundt Cake es más laborioso por la forma tan especial que tiene y que hace que los bizcochos sean tan bonitos.

Después de engrasar el molde, encendemos el horno a 180º.

Mezclamos la harina, sal, azúcar, cacao, levadura y bicarbonato en un bol. Reservamos.




Con la ayuda de un robot batimos los huevos, aceite, leche y extracto de vainilla durante 1 minuto a  velocidad media.

Vamos añadiendo los ingredientes secos poco a poco evitando que se formen grumos.

Calentamos el café y le añadimos el café granulado y whisky. Incorporamos poco a poco a la masa.

Verás que no es la típica masa densa de un bizcocho sino más bien líquida. No pasa nada, no has hecho nada mal. Vertemos la masa en el molde y llevamos al horno unos 45 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo este salga limpio.

Esperamos a que se enfríe diez minutos para desmoldar. Si ofrece resistencia y sigue en el molde, esperamos otros diez minutos.

Verás que es un bizcocho húmedo, que se conserva muy bien hasta tres días después de horneado y no se reseca. Bueno, tres días si llega, claro.


martes, 29 de septiembre de 2015

BIZCOCHO DE MANZANA



Manzanas, me encantan las manzanas. Puede que uno de mis postres favoritos sea la tarta de manzana. Esos trozos de manzana cocinados y calentitos, melosos entre capas de masa y acompañados de helado de vainilla me parecen la personificación del otoño. Aún recuerdo la última tarta de manzana que comí fuera de casa, antes de que no pudiera tomar canela, y fue en Londres. ¡Qué buena, por favor! Desde entonces, si quiero tomar algún postre con esta fruta tiene que ser en casa o preparado por alguien que sabe que soy alérgica a la canela. Bueno, la verdad es que tomar postre en cualquier restaurante se convierte en una aventura. Primero hay que estudiar la carta con detenimiento y descartar aquellos que seguro la tienen, luego viene el delicado proceso de "negociación" con el camarero sobre ¿pero está seguro de que no tiene canela? ¿puede preguntar al cocinero, por favor? Entonces empieza el camino hacia la cocina y la vuelta con la noticia de que sí, que el postre que quiero lleva canela y entonces siempre acabo con alguna sopa de frutos rojos o una bola de helado mientras miro con gula, envidia y resignación los strudels, compotas, tartas, buñuelos y demás ricuras que toman mis compañeros de mesa.




Para quitarme ese deseo de tarta o bizcocho de manzana hago este señor bizcocho que os enseño hoy. Creo que es la tercera vez que lo hago en un mes. Imagina una capa de manzanas entre dos esponjosas de bizcocho. Está tan bueno que es casi imposible tomar solo un trozo. ¿Quieres una excusa para encender el horno y prepararlo? Mira por la ventana. Llueve y ha bajado la temperatura. Es el momento ideal de volver a encender el horno y disfrutar de un excelente bizcocho de manzana.

Ingredientes para un molde de 20cm:

2 manzanas grandes
2 cucharadas de zumo de limón
cardamomo
250 gr de azúcar
4 huevos
150 gr de aceite de girasol
60 ml de leche
60 ml de zumo de naranja
1 cucharadita de extracto de vainilla
375 gr de harina
1 cucharada de levadura
1/2 cucharadita de sal

La receta la podéis encontrar en Sesame and Spice de Anne Shooter. Yo he hecho alguna modificación en las cantidades de azúcar y de aceite de girasol porque me parecían excesivas. También he cambiado la canela por el cardamomo, una especia que me encanta.




Como siempre que hacemos un bizcocho, engrasamos el molde que vamos a usar y precalentamos el horno.

Pelamos las manzanas, las cortamos en láminas finas y las ponemos en un bol al que añadiremos el zumo de limón, un par de cucharadas de azúcar moreno y unas semillas de cardamomo.

Batimos los huevos con el azúcar hasta que hayan crecido y cambien de color. Añadimos la leche, zumo de naranja, aceite y extracto de vainilla. En otro bol mezclamos la harina, levadura y sal. Añadimos los ingredientes secos a los líquidos con cuidado para que no se baje la masa demasiado.




Vertemos la mitad de la masa en el molde, colocamos encima nuestras láminas de manzana en círculo cubriendo toda la masa y terminamos con el resto de la masa.
Llevamos al horno y dejamos que se haga entre 45 y 60 minutos o hasta que al pincharlo con un  palillo este salga seco.

Disfruta del olor que sale de tu horno y espera, si puedes, a que se enfríe para hincarle el diente.
Aviso, un trozo no es suficiente. Querrás más y lo harás una y otra vez.

jueves, 28 de mayo de 2015

BIZCOCHO DE CHOCOLATE SIN GLUTEN



El 27 de mayo se celebra en España el Día nacional del celíaco y como cada año presentan sus reivindicaciones. No sé si conocéis a alguien que sea celíaco. Probablemente sí porque 1 de cada 100 españoles sufre esta intolerancia al gluten y a esa cifra hay que sumar los que no están/estamos diagnosticados. Entonces sabréis de sus limitaciones a la hora de salir a comer o cenar a un restaurante, a la hora de que los niños puedan disfrutar de los cumpleaños de sus amiguitos en las mismas condiciones que los demás niños  (ya cada vez menos) y, sobre todo, a la hora de hacer la compra. Yo tengo a una personita en mi familia que es celíaca. Es mi sobrina y creo que ya os he contado algo de ella. Fue diagnosticada con dos años, ahora tiene seis, y desde ese momento tuvimos que aprender en qué consistía eso de ser celíaco y lo que iba a suponer cada vez que viniera a casa. La primera vez que le prepararé una comida estaba muerta de miedo porque en mi cocina debe haber el suficiente gluten para poner enfermos a 20 celíacos. Pero luego te vas a acostumbrando y ya no tengo pánico,  ya solo hago limpieza más que general en la cocina y le pregunto cien veces después de comer si le duele la barriga.




Nuestras autoridades deben pensar que ser celíaco es una opción, una moda o una dieta que alguien hace porque quiere y no una enfermedad. Una enfermedad cuya medicina es la alimentación. Ayer me  di una vuelta por un supermercado apuntando los precios de aquellos productos que son específicos para celíacos y ni uno bajaba de los 2 euros. En una familia con pocos recursos o en la que haya más de un celíaco, que tampoco es tan raro, ir a la compra debe ser un horror. La sensación de haber sido atracado no te la quita nadie. No estamos hablando de productos de lujo, hablamos de una necesidad y no se puede gravar más a los enfermos.
Mientras se lo piensan y se lo toman en serio, nos vamos a la cocina a preparar un delicioso bizcocho de chocolate, mucho chocolate, como le gusta a Patri.

Ingredientes:

160 gr de chocolate negro
un pellizco de sal
160 gr de mantequilla cortada en cubos
4 huevos separadas las yemas y las claras
10 gr de azúcar
160 gr de almendra molida




Como siempre que hacemos un bizcocho, precalentamos el horno a 180ª y engrasamos un molde redondo de 23 centímetros en este caso.

Derretimos el chocolate al Baño María con el pellizco de sal y cuando ya esté listo añadimos la mantequilla. No removemos la mantequilla hasta que no empiece a derretirse. Luego mezclamos y reservamos.

Batimos las claras a punto de nieve y después añadimos el azúcar para seguir batiendo hasta que estén montadas.




Añadimos las yemas una a una a la mezcla de chocolate y mantequilla removiendo continuamente. Incorporamos las claras poco a poco con cuidado para que no se bajen y finalmente agregamos la almendra molida. Hay que integrar todos los ingredientes pero manteniendo la firmeza de las claras.

Vertemos la mezcla en nuestro molde y horneamos durante 25-30 minutos o hasta que al pinchar la masa con un palillo este salga limpio.

Ahora hay que dejar enfriar antes de avalanzarse sobe él. Y cuesta.  Ya verás, ya.

jueves, 7 de mayo de 2015

BUNDT CAKE DE AZAFRÁN Y CARDAMOMO




Ven, pasa. Como ves te estoy esperando, he sacado unas bonitas tazas, unos platos un poco antiguos y he puesto el mantel para que disfrutemos de este Bundt Cake especiado, nada empachoso y muy jugoso, nada seco.Yo no conocía el cardamomo hasta que no hice estos bollitos de limón y cardamomo. No te creas, tuve un poco de dudas pensando que no nos iban a gustar, que el sabor sería extraño y que, en definitiva, no nos los comeríamos. Y fue una gran y grata sorpresa. Desde entonces estoy enganchada a esta especia y la uso mucho tanto en recetas dulces como saladas. Así que llevaba tiempo dándole vueltas a hacer un Bundt Cake usando el cardamomo entre sus ingredientes y se me ocurrió juntarlo con el azafrán, que sí he usado en muchas ocasiones en platos salados pero nunca en un bizcocho. Como en el caso de los bollitos de limón y cardamomo, tuve mis dudas y bien pensé que este experimento no nos iba a gustar pero sí, y mucho. Te lo recomiendo con una taza de té de rosas. De verdad que es una delicia. Te transportará a otro lugar, ya verás. Bueno, me voy a poner a hervir el agua para que disfrutemos de un té mientras charlamos.

Ingredientes:

260 gr de harina
150 gr de mantequilla a temperatura ambiente
220 gr de azúcar
2 1/2 cucharaditas de levadura
1/2 cucharadita de sal
3 huevos
110 gr de yogur
200 gr de leche
2 cucharaditas de ralladura de limón
5 vainas de cardamomo, retirada la cubierta y majadas las semillas en el mortero
20 hebras de azafrán




Precalentamos el horno a 180º y engrasamos el molde que vamos a usar con mantequilla.

Calentamos la leche y añadimos las hebras de azafrán. Removemos bien y dejamos que infusione. Cuando ya esté fría añadimos el yogur y la ralladura de limón. Reservamos

En un bol aparte también mezclaremos la harina, levadura y sal. Reservamos.

Con la ayuda de un robot de cocina batimos la mantequilla unos minutos hasta que esté cremosa. Añadimos el azúcar y batimos unos dos minutos más o hasta que se haya convertido en una crema ligera y esponjosa.




Entonces incorporamos los huevos uno a uno y las semillas de cardamomo. Ahora va a parecer que se corta, que te has equivocado y que tienes que empezar de nuevo. No te preocupes, es normal y se va a arreglar en un momento.

Añadimos la harina alternando con la leche. Vertemos la masa en el molde ya preparado. Antes de llevarlo al horno vamos a darle unos golpecitos sobre la encimera para que asiente la masa y no queden bolsas de aire. Dejamos en el horno durante 40-45 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

Al sacarlo del horno vamos a dejar que se enfríe unos 10 minutos y entonces le damos la vuelta para dejarlo sobre una rejilla.

Ya tienes listo un bizcocho dorado, con un sabor increíble para disfrutar con una buena taza de té.

martes, 7 de abril de 2015

CAKE DE PLÁTANO Y CARAMELO SALADO



Volver a la vida real después de unos días de desconexión, aunque hayan sido pocos, es cuando menos raro. Hay que retomar los quehaceres diarios y los asuntos laborales donde los habíamos dejado y recordar dónde estábamos exige concentración, energía y un plus de dulzura ¿verdad? Quizás al leer el nombre de la receta estés pensando que este cake denso pero nada pesado es muy dulce. Te aviso de que no es así. Sí que tiene un regusto a caramelo pero al ser salado no empalaga y le sienta fenomenal al plátano. Un cake perfecto para volver a la rutina.

Ingredientes para el caramelo salado:

80 gr de azúcar
1 cucharadita de zumo de limón
50 gr de mantequilla salada

Ingredientes para la masa del cake de plátano:

160 gr de harina
1/2 sobre de levadura
2 plátanos
3 huevos
130 gr de mantequilla
100 gr de azúcar






Empezamos preparando el caramelo salado y para ello ponemos el azúcar y el zumo de limón en un cazo. Llevamos al fuego y sin remover dejamos que se vaya haciendo el caramelo sin quitarle un ojo porque el caramelo es muy traicionero. Tarda en ponerse en marcha pero en cuestión de segundos pasa de ese bonito color dorado que lo caracteriza a estar quemado. Entonces no servirá para nada y habrá que empezar el proceso otra vez.

 Una vez que tengamos el caramelo listo, retiramos el cazo del fuego y añadimos la mantequilla para que se derrita. Reservamos.

En un bol mezclamos la harina, levadura, azúcar, huevos y la mantequilla derretida. Cuando ya tenemos estos ingredientes integrados, añadimos los plátanos cortados en rodajas y finalmente el caramelo salado. Mezclamos y vertemos en el molde de cake que ya tenemos engrasado.




Dejamos en el horno precalentado a 180º durante 30 minutos o hasta que al pinchar con un palillo, salga limpio.

Disfruta del olor a caramelo que sale de tu horno y de este cake que seguro hará que empecemos el día con otra cara.

Fuente: Saveurs .

lunes, 12 de enero de 2015

TRIFLE DE LIMONCELLO Y FRESAS




El trifle es un postre típico inglés que se suele servir en recipientes de cristal para que se puedan apreciar los ingredientes que lo componen y que se alternan en capas. Suele tener bizcocho que se puede remojar con algún licor o zumo de frutas, crema inglesa y fruta. Me parece una idea maravillosa para dar salida a todos aquellos trozos de bizcocho, magdalenas, brioches que se nos van quedando atrás, que se van poniendo un poco (o un mucho) duros y que como alguien no lo remedie van a seguir el camino de la basura. Como ahora en enero estamos aprovechando (ya empezamos con el risotto de pollo) los restos de la Navidad creo que os vendrá bien la receta. Es un postre muy agradecido porque servido en copas queda espectacular y es muy fácil de preparar.


Ingredientes para 6:

125 gr de bizcocho
25 ml de limoncello
125 gr de fresas
250 gr de crema inglesa
100 gr de lemon curd





He hecho este postre dos veces durante las vacaciones. La primera vez aproveché los restos que me iban quedando del Pandoro y la segunda vez con la siguiente receta para hacer un sponge cake de vainilla:

2 huevos
200 gr de azúcar
250 gr de harina
1 cucharadita de levadura
2 cucharaditas de extracto de vainilla
85 gr de mantequilla derretida y fría
100 ml de leche

Batimos los huevos y el azúcar hasta que hayan doblado de volumen y tengan un color blanquecino. Añadimos la harina, levadura y extracto de vainilla. Mezclamos bien y finalmente incorporamos la mantequilla y leche. Cuando tengamos una masa homogénea la vertemos en el molde previamente engrasado y llevamos al horno, ya precalentado, a 180º durante 20 minutos. 





Una vez fuera del horno, dejamos enfriar totalmente antes de montar el postre. 

De hecho puedes tener preparados el bizcocho, lemon curd y crema inglesa con un día de antelación y montar el postre en el último momento. Para ello desmigaremos el bizcocho y repartiremos entre las copas o los recipientes en los que vayamos a servir el trifle. Vertemos unas cucharadas de limoncello sobre el bizcocho, las fresas picadas en trozos no muy grandes, unas cucharadas de crema inglesa y finalmente lemon curd.

Este es un postre visualmente muy atractivo y nada pesado. Espero que te guste.