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martes, 5 de abril de 2022

POLLO CAMPESINO

 


¿Existe la máquina del tiempo? Para nosotros, sí. Todos los meses hacemos un viaje al pasado para entender cómo nacieron las recetas que nos son tan familiares y conocer a las personas que las divulgaron.

¿Marcamos las coordenadas de nuestro viaje? Marchando, entonces. A ver, a ver. Nos vamos al siglo XIX,  a Italia y allí tenemos una cita con Pellegrini Artusi. ¿Con quién? Con el autor de La science in cocina e l'arte di mangiar bene publicado en 1891.

El señor Artusi es considerado el padre de la cocina italiana moderna. Escribió el libro después de haber viajado por toda la geografía italiana y con la esperanza de unificar el país a través de la cultura gastronómica. Durante sus viajes anotó las recetas y sus experiencias para, como hemos dicho, publicar su libro ayudado por Marietta Sabatini.




Aunque el reto hoy va dedicado a Pellegrini Artusi, me gustaría dedicarle unas líneas a Marietta porque sin ella, quizás, no se habría publicado este libro de cocina. Marietta trabajaba como su ama de llaves y aunque ella se consideraba como una "pequeña y humilde mujer" fue muy importante en la vida de Pellegrini no solo llevando su casa sino cocinando todas las recetas y asistiéndole en todo lo que nuestro protagonista necesitaba.

De las 790 recetas que podemos encontrar en el libro, he elegido este pollo campesino que está buenísimo. Vas a necesitar muy pocos ingredientes. 

Veamos la receta original de Pellegrini Artusi:




Coge un pollo y pégalo con unas ramitas de romero y un diente de ajo dividido en cuatro o cinco trozos. Ponerlo al fuego con un poco de manteca de cerdo y salpimentarlo por dentro y por fuera. Cuando esté dorado por todos los lados, añadir los tomates picados, quitar las semillas y, cuando se hayan desintegrado, mojar con caldo o agua. Dora unas patatas crudas cortadas en gajos en aceite, manteca o mantequilla, y dejar que tomen sabor al mojar el pollo y servir como guarnición. Sustitutya la manteca de cerdo por mantequilla si desea un sabor más delicado.




Como puedes ver en las fotos no he seguido la receta original y he hecho los siguientes cambios:
en vez de un pollo entero, cociné un pollo en trozos y sustituí la manteca por aceite.
¿Repetiré la receta? Sin duda. Es una de esas recetas que te hacen sentir y quedar bien porque ¿a quién no le gusta un guiso como este? Es sencilla, fácil y no tiene complicaciones ninguna. Además puedo imaginar a esa "pequeña y humilde mujer" preparándola en la cocina. 

miércoles, 9 de marzo de 2022

BIZCOCHO DE YOGUR Y FRAMBUESAS

 




No soy yo muy de dulce y me da igual que no haya dulces en casa. Peeeeero de vez en cuando sí que apetece echarle el guante a un trocito de bizcocho ¿verdad? Pues si no eres muy de dulce como yo y sí de sabores ácidos, entonces tengo el bizcocho perfecto para ti: frambuesas y limón juntos en la misma masa. ¿Qué puede salir mal? Nada, ya te lo digo yo.


Con este bizcocho nos vamos a la Italia del siglo XVI de la mano de CocinArte, que nos proponen este cuadro llamado Bodegón con duraznos y una porcelana y cuenco de Fede Gallizi. 




Ingredientes:

125 g de mantequilla

225 g de azúcar

ralladura de 2 limones

1/2 cucharadita de extracto vainilla

2 huevos a temperatura ambiente

300 g de harina

2 cucharaditas de levadura

115 g de yogur

200 gr de frambuesas

Para el glaseado:

150 g de azúcar glas

2 cucharada de zumo de limón

10 frambuesas




1. Precalentamos el horno a 180º y engrasamos un molde de cakes de 22x12 cm.

2. Batimos la mantequilla y el azúcar hasta que tengamos una mezcla blanquecina y esponjosa. Añadimos la ralladura de los limones y el extracto de vainilla. Seguidamente vamos incorporando los huevos uno a uno y esperando a que se integren en la masa. 

3. Reserva dos cucharadas de la harina que necesitamos para hacer el bizcocho e incorpora el resto en tandas intercalando con el yogur.

4. ¿Qué hacemos con las dos cucharadas de harina? Pues vamos a rebozar las frambuesas para que al incorporarlas a la masa no se nos vayan a la parte de abajo del bizcocho.

5. Vertemos un tercio de la masa en el molde, añadimos una capa de frambuesas, otra capa de masa seguida de más frambuesas y terminamos con la masa restante. Ahora es importante que antes de meter el molde en el horno, le des unos golpecitos para que las frambuesas y la masa se terminen de colocar y no haya burbujas de aire.



6. Dejamos el bizcocho en el horno durante 50-60 minutos o cuando veas que al pincharlo con un palillo, este sale limpio.

7. Una vez fuera del horno, lo dejamos enfriar antes de verter el glaseado. Bueno, ahora hay que hacer un ejercicio de voluntad suprema para no zamparse el bizcocho, claro. Pero te aseguro que merece la pena esperar porque el bizcocho gana mucho con el glaseado. Sobre todo si te gustan los sabores ácidos.

8. Hacer un glaseado es muy fácil. Mezclamos el azúcar con el zumo de limón y cuando tengamos una mezcla sedosa y no muy líquida lo vertemos sobre el bizcocho. ¿Todo el glaseado? No, todo no. Vamos a reservar unas dos cucharadas que mezclaremos con las frambuesas un poco aplastadas con un tenedor. Ahora ya sí completamos el glaseado del bizcocho.

Este bizcocho es mejor comerlo en el día. ¡Cómo si fuera a durar más! ¿Verdad?

sábado, 5 de marzo de 2022

BESUGO AL HORNO



 Hay que ver lo poco fotogénico que es el pescado. O quizás sea mi poca habilidad para fotografiarlo. Sí, quizás sea esto último. O que este besugo en concreto no queda bien en cámara, que todo puede ser. Pero bueno, te garantizo que lo está.

Como cada día 5, publicamos la receta de un chef y este mes en Cooking the Chef nos han asignado la tarea de revisar "El Practicón, tratado completo de cocina" de Ángel Muro, cocinero del siglo XIX.
Tal y como dice el autor " este libro consiste en ofrecer a todo el que de cocina se ocupe, el medio de comer bien, con un gasto módico, en relación con los recursos de cada cual". Y es verdad, hay recetas para todos con nombres tan peculiares como "huevos fritos mal fritos (estrellados), huevos high life (me encanta este nombre para una receta), ensalada higiénica, tortilla soplada o vanidosa... y así podríamos seguir.




Te aseguro que ha sido una lectura muy entretenida no solo por los nombres de la receta sino por los comentarios de las recetas en sí. 

La receta que he elegido es muy fácil, no tiene ninguna complicación en absoluto y está muy buena. 

Vamos con este besugo al horno respetando la receta y comentarios de Ángel Muro.

Yo preparo de un modo especial el besugo, que lo llamaremos, así nada más, pero que han de ensayarlo los lectores, pues creo que ha de gustar.




En una fuente ovalada, en la que el besugo esté bien colocado, se echan un par de cucharadas de aceite, ya frito, y encima se pone el besugo, añadiendo agua para bañarlo por el pie.
En un tazón se hace un amasijo con pan rallado, chalotas, un diente de ajo y perejil, muy recortado todo; se añaden dos cucharadas de aceite, también refrito, sal y pimienta y una chispa de clavo de especia y se alarga la pasta con una copia de vino blanco.
Se mete el pescado en el horno a fuego vivo. Se le deja cinco minutos y se saca para embadurnarlo bien con la pasta, que ha de estar un poco disgregada.
Se le hacen después tres o cuatro cortes transversales para clavar en  ellos medias rodajas de naranja, y se vuelve a meter en el horno.
A los veinte minutos se sirve, y es un excelente manjar.




miércoles, 2 de marzo de 2022

ESTOFADO DE LENTEJAS, BERENJENA Y GRANADA

 


Cuando leo la palabra estofado, me imagino un guiso con cuerpo, con sustancia, y esta receta no lo es para nada. Más bien es refrescante y muy original, diferente, para sorprender a los que se niegan a tomar lentejas o a los que se aburren de tomarlas siempre cocinadas de la misma manera. 

El nombre original de esta receta es Rummaniyeh y es un plato muy popular en Palestina. Vas a disfrutar con el contraste de la lenteja y el ácido de la melaza de granada. La verdad es que es un plato que no cansa, que cada cucharada que te llevas a la boca es una explosión de sabor que te deja queriendo más.



La melaza de granada es una especie de jarabe denso producto de la reducción del zumo de granada, azúcar y limón y es muy utilizado en la cocina árabe. Cuando lo vayas a comprar fíjate bien en la cantidad de azúcar que tiene porque hay algunas marcas que tienen una cantidad indecente de azúcar.



Ingredientes para 4 personas:

250 g de lentejas (previamente puestas a remojo)

1 cuchara de comino molido

600 ml de agua

1 berenjena cortada en dados pequeños

aceite de oliva

4 dientes de ajo picados

150 ml de melaza de granada

zumo de 2 limones

1 granada

perejil



1. En una cazuela ponemos las lentejas, comino y agua. Llevamos a ebullición y dejamos que cuezan unos cinco minutos más antes de añadir la berenjena y sal.

2. En una sartén vamos a dorar los ajos y lo incorporamos a las lentejas cuando hayan transcurridos 25 minutos de cocción. También añadimos la melaza de granada y el zumo de limón. Removemos bien.

3. Ya está. Ya solo faltaría añadir unos granos de granada, perejil picado y verter un hilo de aceite.

jueves, 10 de febrero de 2022

PASTA MEDITERRÁNEA

 



Me gusta cocinar, pero reconozco que pensar en el menú de la semana se me hace cuesta arriba. ¿A ti también te pasa? Mi mente es capaz de guiarme hasta el miércoles y luego.... luego ya no hay nada más. Se abre un abismo que hay que llenar como sea porque, claro, comer hay que comer. Y llegamos al jueves, sin ganas de pensar ni trabajar demasiado en la cocina,  sin tener nada claro y es entonces cuando aparece la palabra pasta en mi cabeza. La pasta que es tan fácil de cocinar y que es tan agradecida. Y así es como ha quedado instaurado el jueves como el día de pasta con lo que haya sobrado durante la semana o quede en la nevera. Esos platos puede que visualmente no sean muy atractivos pero que están muy buenos.

Y es por eso que hoy, que es jueves, te dejo esta receta del libro Cocina con Joan Roca



No te asustes al ver la lista de ingredientes porque es un poco larga, pero créeme, es muy muy fácil de hacer. Y lo mejor es que solo vas a ensuciar la olla en la que cocines la pasta y la sartén en la que rehogues los demás ingredientes. 


La receta original lleva más tomates, pero en casa no es que los tomates levanten pasiones así que hay que adaptar las recetas para que gusten a todos. Pero si en casa son fanes absolutos (como yo) de los tomates te cuento qué hay que hacer: escaldar, pelar y cortar 120 g de tomates en trozos, cubrir con aceite y sazonar con sal, azúcar, pimienta y tomillo para confitar en el horno o en un cazo 45 minutos. Ya te digo que con los tomates cherry y los tomates secos en casa van más que servidos.



Ingredientes para 4 personas:

400 g de pasta

80 g de aceitunas Kalamata

20 g de puré de aceituna

12 tomates cherry

60 g de aceite de oliva

40 g de tomates secos

8 anchoas

20 g de piel de limón confitada

1 limón

20 g de alcaparras

albahaca

1. Deshuesamos y partimos las aceitunas en trozos grandes. Cortamos los tomates secos en tiras, los cherry por la mitad, las anchoas en trozos grandes y la piel del limón confitada en dados. Picamos la albahaca y reservamos.



2. Dejamos las alcaparras en agua unos diez minutos para que no estén demasiado ácidas.

3. En una sartén vamos a marcar los tomates cherry y los demás ingredientes que habíamos preparado anteriormente hasta que los tomates estén blandos pero no demasiado. Queremos tener una especie de salsa en la que bañar la pasta.

4. Hervimos la pasta que vayamos a usar siguiendo las instrucciones del fabricante, los escurrimos y rápidamente los pasamos a la sartén. Salteamos rápidamente y añadimos la albahaca.

5. Finalmente añadimos ralladura de limón

sábado, 5 de febrero de 2022

SOPA DE CEBOLLA

 


No sé yo si esta sopa es muy fotogénica. De hecho tiene poco de glamurosa y sofisticada pero sus ingredientes tienen el maravilloso poder de hacerte entrar en calor y reconciliarte un poco con el mundo. Fíjate que vamos a usar ingredientes que solemos tener siempre en casa (cebolla, pan y queso) y que en veinte minutos tenemos sopa para comer o cenar. Desde luego no tiene la estética de la sopa de cebolla tal y como la conocemos actualmente, pero es que esta es una receta del siglo XIX.

En Cooking the Chef estamos haciendo un repaso fascinante a la historia de la gastronomía para conocer el origen de las recetas y a los primeros chefs. Este mes nos ha tocado ponernos al día en la cocina francesa del siglo XIX y conocer a Jules Gouffé, reconocido pastelero y chef francés, nacido en 1807.



Aparte de trabajar en uno de los restaurantes más famosos de la época, Jockey-Club de París, escribió cuatro libros de cocina con los que obtendría un gran reconocimiento. El primero de ellos estaba dedicado a un público que no tenía conocimientos de cocina y se trata de recetas básicas. En los otros tres las explicaciones de las recetas son más técnicas.

Siempre me cuesta descartar recetas y quedarme con una sola, pero esta vez me decidí rápido. Esta sopa me llamaba a gritos y me quedé con ella.

En la receta original se utiliza mantequilla en vez de aceite para rehogar la cebolla y se vuelve a añadir más mantequilla antes de servir la sopa, algo que yo he modificado como verás al leer la receta.

Vamos a preparar sopa de cebolla.




Ingredientes:

200 g de cebolla

30 g de harina

1 litro de agua

60 gr de pan cortado

queso Gruyere o parmesano rallado


1. Cortamos la cebolla en juliana fina. Llenamos un cazo con agua y lo llevamos al fuego. Cuando el agua esté hirviendo añadimos la cebolla picada y blanqueamos durante 10 minutos para que no tenga un sabor fuerte y no repita. Escurrimos.

2. Añadimos aceite a una cacerola y rehogamos las cebollas hasta que estén ligeramente doradas. Entonces incorporamos la harina y seguimos rehogando durante unos 2 minutos. Tenemos que asegurarnos de que la harina se tuesta para que no sepa la sopa a harina cruda.



3. Vertemos el litro de agua o caldo. Salpimentamos y removemos hasta que hierva. 

4. Después dejamos unos cinco minutos a fuego suave.

5. En una sopera o plato, ponemos el pan cortado. Servimos la sopa y terminamos el plato añadiendo el queso rallado.

Y a disfrutar.

domingo, 9 de enero de 2022

JUDÍAS VERDES CON COMINO


 La receta que te traigo hoy es sencilla a más no poder, pero después de comidas elaboradas, más o menos pesadas, ¿a quién no le apetece comer algo sencillo y que tenga verdura? El lema de esta temporada en Cook and Spoon es hacer platos sencillos, con pocos ingredientes, que sean sanos ya que tenemos que cuidarnos al máximo, y que no tengamos que invertir demasiado tiempo en su preparación. Esta receta de judías verdes cumple con todos los requisitos.

En CocinArte, este mes, nos invitan a inspirarnos en una pintura. En este caso en el cuadro de Degas Bailarina basculando (bailarina verde), pintada entre 1877 y 1879.





Ingredientes para 2 personas:

250 gr de judías verdes 
1 cucharada de aceite de oliva
 1/4 de cucharadita de granos de comino 
2 dientes de ajo muy picados
guindilla
1/4 de cucharadita de cúrcuma
pimienta





Te puedes saltar directamente el primer punto si usas judías verdes ya cocidas. Entonces tardarás cinco minutos como mucho en tener el plato de judías verdes listo.

1. Lavamos y cortamos las judías verdes en trozos pequeños o tiras para que se hagan antes. Las cocemos en abundante agua hasta que estén casi hechas. Ese momento en el que empiezan a estar blandas, pero todavía están crujientes. Es entonces cuando las vamos a apartar del fuego y escurrir porque se terminarán de hacer con las especias.





2. Calentamos el aceite en una cazuela y añadimos los granos de comino. Removemos e incorporamos el ajo, guindilla, cúrcuma y las judías verdes. Añadimos un poco de pimienta y rehogamos hasta que las judías ya tengan la textura deseada. Puede que te gusten más hechas o más crujientes.





miércoles, 5 de enero de 2022

MOJICONES

 


Os presento al señor mojicón, ese dulce de toda la vida que tiene el super poder de trasladarte a tu infancia solo con llevártelo a la boca. No son tan esponjosos como las magdalenas, pero esa miga prieta tiene su encanto, no te creas, porque para disfrutarlos bien, se recomienda mojarlos en una taza de chocolate caliente. 

En Cooking the Chef el reto este mes era de lo más dulce porque la chef elegida es Alma Obregón. ¿Quién no la conoce? Personalmente me encanta su estilo fresco y natural y sus aventuras en Instagram. Como no podía ser de otra forma, la receta elegida debía ser dulce, pero el problema era cuál. 




De todos los libros que ha publicado, me fui al último, Repostería tradicional: recetas para recuperar los sabores de siempre, y empecé a echarle un vistazo. No sé cuántas vueltas le habré dado al libro porque no era capaz de decidirme. Me gustaban todas: bambas de nata, suizos, bollos de mantequilla, el roscón de reyes, la tarta San Marcos... Pero me quedé al final con los mojicones.

Y aquí os dejo la receta, fácil y que no tiene pérdida. 



Ingredientes:

160 gr de azúcar blanco
230 gr de harina floja
70 gr de mantequilla fundida
4 huevos a temperatura ambiente
2,5 cucharaditas de levadura química
ralladura de medio limón

Precalentamos el horno a 180ºC.




1- Para que suban bien el secreto está en batir bien los huevos, el azúcar y la ralladura de limón. Batimos  unos cinco minutos hasta que la mezcla sea esponjosa y haya cambiado de color.

2- Incorporamos la harina y la levadura previamente tamizadas con cuidado porque no queremos que se nos baje la mezcla y  desaparezca el aire que le hemos metido al batirla tanto.

3- Finalmente añadimos la mantequilla. Al hacerlo te va a dar la sensación de que la mezcla  se corta, que no va a salir nada, pero sí. Solo hay que mezclar con cuidado y verás cómo se va integrando la mantequilla y la masa está lisa y sedosa, perfecta para nuestros mojicones.




4- Es el momento de rellenar nuestros moldes hasta dos tercios de su capacidad y horneamos hasta que estén dorados. Depende del horno de cada casa, pero unos 25 minutos serían suficientes. Disfruta del olor que sale del horno, el olor a infancia.

5- Los sacamos del horno y esperamos a que se enfríen para espolvorear azúcar glas por encima.

Ahora ya sí puedes devorarlos.

martes, 5 de enero de 2021

MADELEINE DE PROUST

 


En los últimos años parece una tradición que la primera receta del blog sea dulce. Como ya te he comentado en alguna ocasión, prefiero el salado al dulce, un bocata de chorizo al más delicioso pastel. Pero creo que algo dulce puede invocar a la parte amable y positiva del año que estamos comenzando. Y aunque solía incluir el chocolate como ingrediente, este año he decidido desterrarlo y decantarme por un dulce delicado, esponjoso y sofisticado como estas pequeñas madeleines. Quizás así, quién sabe, podamos pasarle esas cualidades al 2021😉





El reto de Cooking the Chef de este mes se centra en Julie Andrieu. A veces, al ver el chef asignado me entra un poco de preocupación porque o bien no lo conozco o simplemente no encuentro recetas suyas que me llenen y tardo mucho en decidirme, pero con Julie no fue así. ¿Has visto sus programas de televisión? Lo primero que te llama la atención es su elegancia y su sonrisa. Luego, por supuesto, sus recetas y finalmente sientes la necesidad de irte a la cocina y preparar algo para comer. Uno de sus programas estaba dedicado al escritor Marcel Proust y a sus platos preferidos. Por supuesto, una de las recetas que hicieron fue la de las madeleines. No necesitas muchos ingredientes, ni grandes conocimientos en cocina, ni mucho tiempo para disfrutar de estos pequeños bocados tan deliciosos, algo sofisticados y reconfortantes en los tiempos que corren.




Tengo que confesarte que esta no es la primera vez que hago madeleines. De hecho, en el blog tienes otra receta con fresas y pistachos que te recomiendo que pruebes. Pero me llamó mucho la atención la forma de prepararlas y especialmente uno de los ingredientes, la miel, algo que no me he encontrado en ninguna otra receta que haya visto. Y si hay algo diferente, bien, entonces, tengo que probarlo y te diré que la miel le da mucha personalidad. 




Ingredientes:

200 gr de mantequilla
150 gr de azúcar
60 ml de leche
3 huevos
30 gr de miel
vainilla
200 gr de harina
10 gr de levadura

1. En un bol batimos los huevos, azúcar, leche, miel y vainilla.

2. En otro bol aparte mezclamos la harina y levadura ya tamizadas y las añadimos a la mezcla anterior.




3. Fundimos la mantequilla en el microondas o en un cazo que llevaremos al fuego. luego la vamos añadiendo poco a la masa mientras seguimos batiendo. Al terminar de incorporar la mantequilla aumentamos la velocidad de batido.

4. Con la ayuda de una cuchara o una manga pastelera, vamos rellenando los moldes de las madeleines, pero sin llegar al borde y horneamos a 200º unos 15 minutos o hasta que veas que están doradas.

Ya solo nos queda esperar a que se enfríen y disfrutarlas de una taza de chocolate, té o café.

Nos vemos el sábado con una receta nada delicada ni sofisticada. Ahí lo dejo 😉

domingo, 5 de enero de 2020

MUFFINS DE ARÁNDANOS



   
   Me parece que decirte que en el fondo no soy golosa y que si me pones delante un bocadillo de chorizo, prefiero el bocata a cualquier dulce, cuando en los dos últimos años he empezado el año "blogueril" con una receta dulce, no tiene mucha credibilidad ¿verdad? Pero es así. Solo tomo algo dulce por la mañana y es en forma de un trozo de bizcocho, galleta, magdalena o muffin. El resto del día nada de nada. Y me parece que empezar el año con un poco de dulce no nos vienen mal, ya se encargarán los días y meses en traernos sabores más difícil de tragar.

 Esa pequeña delicia que tienes en la foto de presentación es una receta de la chef que nos sugerían para el reto de Cooking the Chef del mes de diciembre. Ya sabes que alternamos chefs nacionales con otros internacionales y que este mes nos toca hacer la maleta, coger el avión para cruzar el charco y conocer a Zoe Françoise.




 Esta chef criada en Vermont, ahora vive en Minneapolis,  y a la que te recomiendo que sigas en Instagram. Vas a disfrutar con sus fotos, recetas dulces y panes y, sobre todo, sus video recetas. Sube el volumen del móvil y podrás oír de fondo la música con la que trabaja.

Puedes pasarte los minutos viendo sus videos y babeando porque todas las recetas tienen una pinta tremenda. Elegir una no ha siso tan difícil este mes. Solo leer que estos muffins de arándanos llevan nuez moscada en el topping fue suficiente para decidirme. Simplemente tenía que probarlos y, oye, me han gustado mucho.

¿Quieres hacerlos conmigo?


Ingredientes para el topping:

56 gr de harina
110 gr de azúcar moreno
1/8 de cucharadita de nuez moscada en polvo
57 gr de mantequilla a temperatura ambiente





Ingredientes para la masa de muffins:

225 gr de harina
3/4 de cucharadita de levadura
1/4 de cucharadita de bicarbonato
3/4 de cucharadita de sal
86 gr de mantequilla a temperatura ambiente
150 gr de azúcar
ralladura de 1 limón
2 cucharaditas de extracto de vainilla
1 huevo + 1 yema 
135 gr de sour cream, buttermilk o yogur
175 gr de arándanos frescos o congelados

Para preparar el topping mezclamos todos los ingredientes con los dedos hasta que la mezcla tenga  la apariencia de migas. Llevamos a la nevera y reservamos hasta  que tengamos lista la masa.

Mezclamos la harina, levadura, bicarbonato y sal. Reservamos.

Batimos la mantequilla con el azúcar y la ralladura del limón durante unos 4 minutos hasta que tengamos una mezcla esponjosa y pálida. Añadimos el extracto de vainilla, el huevo y la yema, batiendo hasta que se hayan mezclado. Te va a parecer que algo está saliendo mal porque el resultado de la mezcla tiene el aspecto de haberse cortado. No pasa nada. 




Añadimos la mezcla de los ingredientes secos y sour cream de forma alterna y cuando ya tengamos todos los ingredientes mezclados, incorporamos los arándanos que habremos rebozado ligeramente en un poco de harina. ¿Por qué hacemos esto? Para que no se vayan al fondo de la cápsula.

Repartimos la masa en las cápsulas con la ayuda de una cuchara de servir helados y finalmente repartimos el topping antes de llevarlos al horno entre 20 y 40 minutos dependiendo del tamaño de las cápsulas y del horno.

Y ya están listos para devorar una vez que se enfríen. 



miércoles, 16 de enero de 2019

SOPA DE BATATA Y GARBANZOS





Como cada miércoles te dejo una receta y, en este caso, la que traigo nos viene fenomenal para entrar en calor. No se trata realmente de una sopa sino que está entre una sopa y una crema con la textura perfecta para saciarte. Si estás en plena operación detox o simplemente quieres comer de una forma sana, te la recomiendo totalmente. Como ves, entre los ingredientes nos encontramos a la batata, esa desconocida aún en algunas cocinas. De hecho, a veces a mí me resulta difícil encontrarla en las fruterías pequeñas porque la gente no la compra y se le estropea a los pobres fruteros. Bueno, la batata y las naranjas sanguinas. El año pasado las encontré en una gran superficie comercial y creí que era un espejismo. Las tenían en una cesta pequeña, como si fueran de exposición. Agarré una bolsa y vacié la cesta. Tampoco eran muchas pero durante dos días fui feliz tomando zumo de naranja de sanguina. Luego ya nunca más las volví a ver pero no pierdo la esperanza de que este año, en algún momento, les vuelva a echar el guante je, je.

Aparte de la batata, tan rica ella en vitamina E, tenemos más verduras, las que tú quieras y sean de temporada, y garbanzos. Pruébala y verás como te reconcilias con el mundo después de un duro día de trabajo.




Ingredientes:

1 cebolla cortada en dados
1 puerro lavado y cortado en rodajas
1 nabo pelado y cortado en cubos
3 batatas peladas y cortadas en cubos
2 dientes de ajo picados
1 vaso de vino blanco
1 litro de caldo de verduras
pimentón sin gluten
400 gr de garbanzos cocidos
anacardos
cebolleta

1. En una cazuela vertemos un par de cucharadas de aceite de oliva y salteamos la cebolla, puerro, nabo, batatas y ajo. Añadimos el pimentón y una vez que hayamos dado un par de vueltas a la verdura para que se mezcle bien. Vertemos el vino y el caldo y dejamos que cueza unos 25 minutos. Hay que tener mucho cuidado con el pimentón porque se quema enseguida y entonces nos arruinará el guiso porque amarga. ¿Cuánto pimentón? El que estoy usando actualmente es picante y con la punta de una cuchara de café es suficiente. Si es dulce, puedes ser más generoso.




2. Retiramos la mitad de las verduras y las trituramos. Una vez hechas puré, las devolvemos a la cazuela y añadimos los garbanzos.
Ahora puedes dejar que se enfríe antes de meter en la nevera o servir inmediatamente.

3. Terminaremos el plato con unos anacardos y cebolleta picada.

Es perfecta para llevar en un tupper a la oficina.

miércoles, 9 de enero de 2019

ENSALADA DE NARANJAS, GRANADA, KALE Y BURRATA



Bueno, ya es oficial. Sí, ya se acabaron las comilonas y los atracones de comida para dar la bienvenida a platos más ligeritos que nos devuelvan a la normalidad. No sé tú , pero yo ya tenía ganas de volver a la rutina en cuanto a la comida se refiere. Echaba de menos mis platos de verduras, legumbres y pescados a la plancha. Por ello te adelanto que durante este mes las recetas que te voy a dejar aquí cada miércoles van a ser ligeras para desintoxicar un poco nuestro cuerpo.
Como ya te dije en mi anterior entrada, hoy nos tocaba ensalada. Generalmente cuando hablamos de ensalada se nos viene a la cabeza un plato soso y aburrido pero te aseguro que pueden ser lo más rico que hayas comido nunca si dejas volar la imaginación. Particularmente me encanta añadir fruta y si miras el índice de recetas, encontrarás alguna que otra de naranjas combinadas con distintas verduras. En este caso le acompañan una bolsa de kale que andaba por la nevera pidiendo guerra y una burrata a la que le quedaban pocos días de vida. Eso es lo bueno de las ensaladas, que admiten casi de todo.

Me estoy enrollando con el tema ensalada y se me está olvidando comentarte que hoy es 9 y que como cada 9, María de CocinArte nos invita a preparar un plato y a relacionarlo con la obra de arte que ella nos sugiere.





Es un reto muy ingenioso y que pone a prueba nuestra imaginación ya que hasta el mes pasado se trataba de cuadros. Ahora la cosa se complica porque puede ser cualquier forma de arte, no solo pictórica. Y aquí estamos, haciendo un homenaje a la Casa Batlló de Gaudí, uno de los arquitectos más importantes y conocidos  de nuestro país.

Gaudí levantó la Casa Batlló en un año y medio (1904-1906) y se trata de la reconstrucción de un edificio ya existente. El rasgo más característico es su fachada llena de color y de fantasía: algunos creen que cuenta con elementos relativos al carnaval, el lomo de un dragón, setas, formas naturales y geométricas. Me he decantado por la Naturaleza sabiendo que Gaudí era vegetariano.


Ingredientes:

350 gr de kale
1 burrata
2 naranjas
60 gr de granadas
25 gr de pistachos
comino
pimentón
aceite de oliva
guindilla



No vas a tardar nada en preparar esta ensalada y te aseguro que vas a dejar a tus comensales con la boca abierta porque como ves en la foto está llena de color.

1. Lavamos las hojas de kale y escurrimos bien. En una sartén vertemos unas dos cucharadas de aceite de oliva, salamos y rehogamos hasta que la verdura esté hecha. Reservamos.

2. Pelamos las dos naranjas con un cuchillo afilado asegurándonos de retirar toda la piel blanca que podamos y las cortamos en gajos.




3. Ponemos la burrata, a la que le añadiremos un poquito de guindilla, en el centro de un plato o fuente. Alrededor colocamos los gajos de naranja que condimentaremos con un poco de comino en polvo y pimentón. El comino y el pimentón le sientan fenomenal a la naranja. Pruébalo y me cuentas.

4. Encima de los gajos de naranja, añadimos las hojas de kale cocinadas. Terminamos con unos granos de granada y unos pistachos picados. ¡Ah! y un chorrito de aceite de oliva antes de irnos a la mesa.


sábado, 5 de enero de 2019

CHOCOLATE CHIP COOKIES



No sé si aún te apetece ver recetas dulces o si ya has llegado al tope y tu cuerpo pide verduras, ensaladas y platos más ligeros después del atracón de calorías que nos damos durante dos semanas. Si este es tu caso, aguanta un poco más porque las ensaladas están al caer, el miércoles que viene sin más tardar. Mientras llegan y no podemos meternos en la cocina, encender el horno y preparar unas deliciosas galletas con chips de chocolate.
Ya sabes que el 5 de cada mes tenemos una cita con un chef nacional o internacional en Cooking the Chef. Empezamos el año haciendo las maletas y cogiendo el avión a Irlanda porque el chef invitado de este mes es Donal Skehan, autor de libros de cocina, fotógrafo culinario y  presentador de programas de cocina.




Nacido en 1986 en una familia dedicada a la industria de la alimentación, parece que tenía muy claro desde bien temprano que lo que le gustaba era la cocina aunque la música se cruzó en su camino en algún momento, fue miembro de dos grupos musicales e incluso se presentó a la preselección para representar a su país en el festival de Eurovisión. Pero como se suele decir la cabra siempre tira al monte, y la cocina resultó ganadora en ese duelo entre música y fogones. En 2007 abrió su blog  Good Mood Food y a partir de ese momento llegaron libros, premios, programas de cocina y su web. Si te asomas a su página te encontrarás recetas sencillas de estilo oriental e italiano y que a mí, personalmente, me recuerdan a algunas de Jamie Oliver.
Como siempre me pasa cuando nos proponen un chef, dudé entre muchas recetas: platos de pasta (nuestros preferidos en casa), postres como el Lemon Curd Pudding que no tendré más remedio que hacer otro día, ensaladas... Pero elegí estas galletas y no me arrepiento. Están buenísimas. La única pega que le he visto a la receta es que originalmente lleva medio kilo de azúcar y, sinceramente, me parece excesivo. He recortado la cantidad y aún me parece que podría reducirse más.




Ingredientes:

275 gr de mantequilla a temperatura ambiente
175 gr de azúcar moreno
150 gr de azúcar
2 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
475 gr de harina
2 cucharaditas de levadura
300 gr de chips de chocolate
sal

Hacer galletas es muy fácil y muy entretenido para los niños.

Como siempre que hacemos una receta dulce, empezamos precalentando el horno a 180º.

1. Batimos la mantequilla con los dos tipos de azúcar hasta que tengamos una crema suave y sedosa.

2. Añadimos los huevos uno a uno esperando a que se incorpore el primero a la crema antes de añadir el segundo. Agregamos el extracto de vainilla.

3. Ahora es el momento de añadir la harina y levadura e incorporarlas a la masa con la ayuda de una cuchara de madera. Por último añadimos los chips de chocolate. Mezclamos todo bien y dividimos la masa en dos.





4. Envolvemos cada porción de masa en papel film y hacemos un rulo que llevaremos a la nevera durante 30 minutos o congelaremos.

5. Una vez pasados los 30 minutos como mínimo, cortamos la masa en discos del grosor de un dedo y los ponemos en la bandeja que vayamos a llevar al horno. Separamos los discos ligeramente porque luego las galletas se expanden.

6. Antes de meterlas en el horno, añadimos unas escamas de sal a cada galleta. Una vez hayan pasado 15 minutos o estén doradas, las sacamos y esperamos unos minutos a que se enfríen ligeramente antes de pasarlas a una rejilla.

Y ya estarán listas para devorar.