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sábado, 9 de marzo de 2019
PICANTONES RELLENOS DE FOIE GRAS
Si el post anterior estaba dedicado a Cristina Martínez y su cocina, en el de hoy vamos a trasladarnos a Holanda, al siglo XVII, para conocer a Clara Peeters porque cuando llega el día 9 de cada mes, nos damos un paseo por el arte y CocinArte. En la propuesta de este mes, se nos sugiere que investiguemos sobre el bodegón que surge en los Países Bajos en aquella época. La pintura religiosa empieza a ceder terreno con el Protestantismo a escenas de la vida cotidiana, a ciudades y también a la naturaleza muerta: los bodegones. Y aquí nos encontramos a nuestra autora invitada de este mes, a Clara Peeters.
Poco se sabe de su vida. Nació hacia 1590 y murió hacia 1620. ¿Cómo era Clara físicamente? Pues tenemos un posible autorretrato de ella y luego pequeñas imágenes, borrosas, e incluso fantasmagóricas, de su rostro que fue dejando en los bodegones que pintaba. Es difícil darse cuenta de que está allí, pero si la buscas entre las flores, vajillas, fruta, mobiliario y manjares, la encontrarás. Se hace visible de una manera discreta entre los objetos de la clase burguesa de aquella época.
Y sirviendo el cuadro Mesa con mantel, salero, taza dorada, pastel, jarra, plato de porcelana con aceitunas y aves asadas como inspiración, he preparado unos picantones rellenos de foie gras, receta que puedes encontrar en French Country Cooking de Mimi Thorisson.
Ingredientes:
4 picantones
4 dientes de ajo
4 ramas de tomillo
85 gr de foie gras en cubos
30 gr de grasa de pato
60 ml de calvados
80 ml de caldo de pollo
3 cucharadas de crème fraîche
1. Lavamos, secamos y salamos los picantones. Los rellenamos con un diente de ajo cada uno, una rama de tomillo y un cubo de foie gras. Los untamos con la grasa de pato y los ponemos en una bandeja apta para el horno. Los asaremos durante 25-30 minutos a 200º o veamos que están dorados.
2. Los retiramos del horno y los trasladamos a una bandeja. Vertemos el jugo que han soltado en una cacerola junto con el caldo de pollo y dejamos que cueza durante unos 5 minutos. pasado este tiempo, añadimos el Calvados y, con cuidado, flambeamos.
Una vez que la llama haya desaparecido, añadimos las cucharadas de crème fraîche. Retiramos del fuego y vertemos en una salsera para servir inmediatamente con los picantones.
Para acompañarlos, salteé unas coles de Bruselas con unos tacos de jamón y cocí unas patatas.
Espero la disfrutes, si te animas a prepararla.
domingo, 15 de enero de 2017
POLLO CACCIATORE
A buenas horas aparezco por el blog, después de más de un mes de ausencia, a felicitarte el año, a esperar que hayas empezado con buen pie y a asegurarte, si todavía sigues ahí, que sí, que me tomo en serio el tema del blog pero que los últimos meses del año pasado fueron de lo más estresante y que iba literalmente al día. No daba para más. Y eso que, cuando 2016 empezó, pensé que iba a ser un año "divertido" pero no le vi la diversión por ningún lado y sí mucho trabajo, nuevas responsabilidades, y por qué no decirlo, una falta de organización (raro en mí) que me llevó a olvidarme casi del blog.
Lo de la falta de organización estoy solucionándolo y creo que volveré a ser yo, aunque espero un poco menos prusiana, y estoy trabajando muy en serio el tema de poner límites separando el trabajo de mi "vida real" y, sobre todo, decir no. Me parece más que necesario para no acabar hasta arriba, reguñendo por los rincones, jurando en arameo y sin tiempo para respirar. Hace tiempo que no me hago propósitos a principios de año porque simplemente no los cumplo pero este, este de decir no, pues ... En fin, espero conseguirlo aunque cueste.
Y la vuelta al blog la hago con una receta italiana para el reto de Cocinas del mundo. Marga de Acibecheria nos traslada a Italia para que disfrutemos cocinando recetas italianas. Repasando típicas de la gastronomía italiana me he dado cuenta de que en este blog hay bastantes: arancinis, lasaña, pasta, ossobuco, pizza, gnocchi, minestrone, peperonta, panzanella, sabayón y ahora ... pollo a la cazadora. Se nota que en casa nos gustan la comida italiana ¿verdad? Pero ¿a quién no? He estado en Italia dos veces y no recuerdo haber comido nada que no me gustase. Nada en absoluto. La última visita fue a Florencia, una ciudad que llevaba años queriendo visitar. Sabía que la iba a disfrutar mucho y así fue desde el minuto uno de llegar. Creo que se me abrió la boca nada más llegar a la plaza del Duomo y así estuve los cuatro días que pasamos en Florencia, con la boca abierta ante tanta belleza. ¡Cuánta maravilla! Y aún recuerdo una sopa de tomate fría muy simple que pedí en un día de mucho calor. Bueno, y unos raviolis maravillosos, y una pasta con una salsa de tomate simplemente gloriosa, y unos helados buenísimos, y el colorido de las tartaletas llenas de fruta, y... así podría seguir un buen rato.
Y claro, puestas a elegir una receta, me quedo en la Toscana con este guiso que decididamente tienes que probar. Es de esos que medio se hacen solos, que llena la casa de un olor rico a cocina casera y que hace que disfrutes de la comida. Es un señor guiso que se puede servir con un puré de patatas o con polenta, como he hecho yo. Solo te faltaría una buena ensalada y una copa de vino tinto para pasarlo bien, muy bien, comiendo.
Ingredientes:
aceite de oliva
2 dientes de ajo
1 cebolla picada fina
4 muslos y contramuslos separados
1 vaso de vino blanco
1 lata de tomates enteros y pelados
1 cucharadita de alcaparras
100 gr de aceitunas negras
orégano
tomillo
En una cazuela muy amplia calentamos unas tres cucharadas de aceite de oliva y vamos sellando el pollo ya sazonado. No queremos freírlo, solo dorarlo. Una vez dorado, lo retiramos y reservamos.
En esa misma cazuela (eso es lo bueno de este guiso, que solo ensuciamos un recipiente) rehogamos la cebolla y el ajo hasta que estén dorados. Seguidamente añadimos el pollo y vertemos el vino blanco. Dejamos que se evapore el alcohol y agregamos los tomates en trozos, las alcaparras, aceitunas negras y las hierbas.
Bien, ahora se trata de dejar que se vaya haciendo el pollo removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue y añadir algo de líquido si vieras que se evapora demasiado.
Cuando el pollo ya esté hecho lo servimos con polenta.
Ya está. No hay que hacer más. Aprovecha estos días tan fríos para cocinar platos que llenen de calor tu casa.
lunes, 5 de diciembre de 2016
PIMIENTOS DEL PIQUILLO RELLENOS DE CODORNICES
Llega el día cinco de cada mes y eso supone que tenemos una cita con algún chef español o extranjero en Cooking the Chef. Abrir el correo y descubrir a quién le vamos a dedicar la receta pone un pelín nerviosa, no creas. A veces se trata de cocineros muy conocidos y cuyas recetas son fáciles de hacer, bien porque los ingredientes están presentes en todas las cocinas o por la sencillez del procedimiento. Pero hay otras veces que son un auténtico reto porque la lista de ingredientes llega hasta Madagascar y porque la mitad de ellos no sabría ni dónde encontrarlos. Pero me gusta conocer nombres de la cocina, saber qué se cuece en otros fogones y darle la vuelta al mundo con la cazuela y la cuchara en la mano. Bueno, hasta ahora siempre había un cocinero pero Cooking the Chef nos ha sorprendido este mes no con un chef sino con dos! Se trata de los Hermanos Torres, estos gemelos tan simpáticos, naturales y con una estrella Michelín que hacen que la cocina sea fácil. La primera vez que los vi fue en el programa Cocina2 y me gustaron sus recetas y la manera desenfadada de transmitirlas. Desgraciadamente no puedo ver el programa que tienen en TVE pero ya mi madre se encarga de vez en cuando de contarme lo que han cocinado estos dos hermanos.
La receta que he elegido es muy resultona y se puede dejar casi preparada el día anterior.
Ingredientes para 2 personas:
6 pimientos
6 codornices
6 dientes de ajo
2 yemas de huevo
2 anchoas
10 aceitunas negras deshuesadas
2 huevos de codorniz
tomillo
alcaparras
limón
brandy
En una cazuela que sea grande vamos a rehogar las codornices con los dientes de ajo sin pelar y un par de ramas de tomillo. Como queremos que se doren bien, les daremos un par de vueltas hasta que tengan un bonito color dorado. Vertemos algo menos de medio vaso de brandy y esperamos que el alcohol se evapore antes de cubrirlas de agua. Dejaremos que hiervan al menos 30 minutos o hasta que veas que ya están hechas, que la carne se puede desprender fácilmente del hueso. Entonces reservaremos las codornices el tiempo necesario para que se enfríen o nos quemaremos los dedos cuando procedamos a deshuesarlas. Reservamos la carne.
Mientras, dejamos que el caldo de la cazuela vaya cociendo hasta que haya reducido la mitad. Reservamos.
Cocemos los huevos de codorniz unos tres minutos en abundante agua hirviendo. Enfriamos y reservamos.
Ahora vamos a preparar el relleno de los pimientos. Para ello recuperamos la carne de las codornices y a ella le vamos a añadir las anchoas, aceitunas picadas, algunas alcaparras, las yemas de los huevos y un par de cucharadas, en principio, del caldo que tenemos reduciendo para que la mezcla no esté muy seca. Yo pasé toda la mezcla por un robot para que me fuera más fácil rellenar los pimientos. Puede que el relleno siga un poco seco, entonces puedes añadirle otro par de cucharadas más.
Rellenamos los pimientos con cuidado para que no se rompan y los llevamos al horno unos cinco minutos a 200º.
Mientras los pimientos están en el horno, preparamos la vinagreta con la que vamos a aliñar el plato antes de servirlo. En un bol mezclamos dos cucharadas del caldo reducido, vinagre, aceite de oliva y un poco de zumo de limón.
Una vez tenemos los pimientos fuera del horno los aliñamos con la vinagreta y los servimos acompañados de un huevo de codorniz.
jueves, 5 de mayo de 2016
POLLO A LA PARRILLA ...
... macerado en hierbas aromáticas, limón, miel y salsa de ostras. Así debería traducir esta receta de Chakall, el cocinero que nos proponen conocer en Cooking the Chef este mes. Pero claro, el nombre es demasiado largo y con los títulos y nombres largos ya se sabe qué pasa, que uno se pierde por el camino. Pero me parece interesante saber que esta no es una receta de pollo más en la que tiramos el pobre pollo a la barbacoa y que sea lo que Dios quiera. No. En esta receta todos los ingredientes son importantes porque cuando lo saques del fuego te vas a encontrar con un muslo, contrapuso o pechuga suave, tierno a más no poder y con sabor.
La receta, como ya te comenté antes, es de un cocinero argentino llamado Eduardo López tremendamente conocido en Portugal, China y Alemania. Si ves sus programas de televisión o le echas un vistazo a sus libros verás que sus recetas son fáciles, algunas muy fáciles y que están llenas de muchas especias y hierbas aromáticas. Es un puro mestizaje de ingredientes tomados de aquí y de allá y que son fruto de sus múltiples viajes. De hecho, durante su viaje por África se aficionó a llevar turbante y así aparece en muchas fotos con turbante en vez de gorro de cocina.
Esta vez sí que he tenido dudas a la hora de elegir la receta (¿cuándo no?) y le he dado muchas vueltas al libro Cozinhar com Prazer, no te creas. Tiene unas ensaladas muy refrescantes, platos de carne, una trucha con salsa criolla que tengo que hacer en breve, unos postres de lo más deliciosos. Y todas las recetas están al alcance de cualquiera porque son muy muy fáciles y sencillas. Pero ¿por qué he elegido esta? Dentro de nada tendremos calor de verdad y querremos salir al patio, a la terraza y vamos a poner en marcha las barbacoas. Esta es una buena opción para cuando llegue el momento. Y si no viene el calor y el buen tiempo, pues lo asamos al horno.
Ingredientes para 4 personas:
1 kg de contramuslos de pollo
1 cucharada de perejil picado
1 cucharada de cilantro
1 cuchrada de tomillo fresco picado
1 cucharada de orégano fresco
3 cucharadas de aceite
zumo de 1 limón
2 cucharadas de salsa de ostras
1 cucharadita de pimentón
1 diente de ajo muy picado
1 cucharada de miel
En un bol mezclamos todas los ingredientes para macerar el pollo. Damos un buen masaje a los contramuslos con la mezcla de especias. Dejamos macerar al menos durante dos horas pero si los dejas toda la noche mejor. Reservamos.
Salpimentamos el pollo y dejamos que se haga en la parrilla o en el horno. De vez en cuando lo podemos pintar con la salsa que nos ha sobrado hasta que esté a nuestro gusto.
Podemos servir con arroz, patatas o una ensalada.
sábado, 5 de marzo de 2016
ENSALADA DE ARROZ SALVAJE, NARANJA, GRANADA Y PATO
En Cooking the Chef, este mes nos invitan a preparar una receta de Ching-He Huang, una cocinera de origen chino y que actualmente reside en Londres. Quizás no te sea muy familiar pero si eres cocinilla y te gusta Canal Cocina puede que hayas visto alguno de sus programas.
La receta que hoy os traigo la podéis encontrar en su libro Eat Clean: Wok yourself to Health. En él Ching, como es más conocida, cuenta su desesperación al desarrollar ciertas intolerancias y alergias a algunos alimentos sin saber la razón y sin saber cuáles eran los alimentos que le hacían daño exactamente hasta que llegó a la conclusión de que eran los sulfitos, utilizados para conservar algunos productos. Si te soy sincera cuando leo historias como la suya se me dispara el sector de mi cerebro que grita "si es que comemos porquerías" y lo siguiente es correr hacia la nevera y la despensa para ver cuántos ingredientes y productos tienen los sulfitos dichosos.
Esa es mi primera reacción pero luego el sector de mi cerebro más calmado (¿tengo de eso?) recapacita y frena al desenfrenado y no lo hago porque seguro que tendría que tirar la mitad de lo que hay en mi despensa. Lo que sí puedo asegurarte es que al menos me hace reflexionar sobre qué compro, dónde lo compro y cómo lo compro.
Si no podemos desterrar de nuestra dieta todos los productos químicos que nos gustarían, sí podemos ayudar a nuestro cuerpo a limpiarse y a no sufrir demasiado. En el libro de Ching podemos encontrar recetas de todo tipo pero eso sí, todas fáciles, y consejos sobre qué comer y cómo desintoxicarnos. Aquí tienes una prueba.
Ingredientes:
40 gr de arroz salvaje
granos de granada
50 gr de mezcla de lechugas
1/2 naranja en gajos
zumo de medio limón
sal
aceite de oliva
1/2 pechuga de pato sin piel
1 cucharadita de jengibre rallado
sal
1 cucharada de vinagre de arroz
cinco especias chinas
Ya verás que no tardas nada en hacer esta ensalada. Es muy muy fácil.
Cocemos el arroz siguiendo las instrucciones del fabricante. Dejamos que se enfríe y lo mezclamos en una ensaladera con la mezcla de lechugas, granada y gajos de naranja. Reservamos.
Cortamos la pechuga en finas lonchas y dejamos unos minutos macerando con las cinco especias chinas, jengibre y un poco de sal.
En un wok muy caliente vertemos un poco de aceite de oliva y sellamos las lonchas de pechuga de pato por un lado y después por el otro.
Añadimos el vinagre de arroz y dejamos que se termine de hacer hasta que se haya evaporado el líquido.
Aliñamos la ensalada con aceite, zumo de limón y sal antes de añadir la pechuga de pato hecha.
Servimos inmediatamente.
martes, 1 de marzo de 2016
POLLO EN PEPITORIA
Cuando hace frío, el cielo está gris y llueve como si no hubiera un mañana es el momento ideal para meterse en la cocina y preparar algo que nos haga entrar en calor. Ese momento para mí fue el pasado fin de semana. Momento para sacar la cazuela más grande que tengo y armarme de paciencia para tener en el fuego este pollo en pepitoria sin mirar el reloj, sin acelerar la cocción en la olla, solo dejando que lentamente los sabores se fueran mezclando, el pollo se hiciera y tuviéramos una salsa que ya, ya. Digo que saqué la cazuela más grande porque cada vez que me pongo a hacer un guiso me gusta hacer bastante cantidad, como si a casa fuera venir un regimiento a comer en cualquier momento, y así poder tener un tupper esperando en el congelador.
Esta receta es un clásico, de las de toda la vida y que en cada casa seguro que tiene un toque diferente y especial. Es uno de esos platos que todos deberíamos saber cocinar y que no tiene ninguna dificultad. Lo único que se necesita es tiempo pero que si no se tiene, no pasa nada, para eso están las ollas. Como te comentaba seguro que en cada casa se le añade algún ingrediente distinto que lo hace diferente de los demás. Pero seguro que lo que no falta en todas las recetas son las almendras y la yema del huevo duro porque estos dos ingredientes son los que caracterizan a la salsa pepitoria.
Aunque no sepas cocinar o hayas cocinado poco, te recomiendo que no te pierdas esta receta, que te atrevas y te metas en la cocina porque no es difícil, te estarías perdiendo un gran plato de nuestra cocina y, sobre todo, porque te va a transportar a la cocina de tu madre, tía o abuela. Creo que la cocina es la mejor máquina del tiempo que hay.
Ingredientes:
1 pollo en trozos
2 huevos cocidos
3 cucharadas de almendras tostadas
2 cebollas medianas
2 hojas de laurel
aceite de oliva
2 dl de vino blanco
azafrán
caldo de pollo
En una cazuela vertemos tres cucharada de aceite de oliva. Salpimentamos los trozos de pollo. Cuando esté el aceite caliente empezamos a dorarlo por tandas. No queremos freírlo del todo, solo dorarlo. Lo retiramos y reservamos.
En esa misma cazuela nos ponemos manos a la obra con la salsa. Para ello rehogamos la cebolla cortada en trozos. En seguida verás que empieza a tomar un color tostado porque irá absorbiendo el repegado que hay en el fondo de la cazuela después de rehogar el pollo. Salamos y esperamos a que esté bien rehogada.
Añadimos el pollo, el vino blanco, las dos hojas de laurel y cubrimos con el caldo de pollo. Dejamos que lentamente se vaya haciendo removiéndolo de vez en cuando para evitar que se pegue y vigilando que no se quede sin líquido. Si eso pasara, añadiríamos más caldo de pollo.
En un mortero majamos las almendras con el azafrán y las yemas de los huevos cocidos. A mitad de cocción se lo añadimos al pollo. Ahora verás que la salsa va engordando. Sigue removiendo de vez en cuando hasta que veas que el pollo ya esté hecho. Al final añadiremos las claras de los huevos picadas.
¿Con qué puedes acompañar este plato? Con un arroz, unos picatostes o unas patatas asadas con tomillo, ajo y un poco de vinagre balsámico.
Es muy sencillo. Como habrás visto en la foto he escogido unas patatas pequeñas que he cortado longitudinalmente y he puesto en una fuente apta para el horno. He añadido unas ramas de tomillo y unos dientes de ajo sin pelar. He salado, añadido aceite de oliva y un poco de vinagre balsámico. Al horno hasta que estén hechas y... listas para servir para acompañar nuestro pollo en pepitoria.
miércoles, 30 de diciembre de 2015
APERITIVOS PARA NOCHEVIEJA
Ya pasaron dos de las más importantes fechas de la Navidad y se nos viene encima la más informal, la de Nochevieja. Quizás en esa cena se presta más atención al picoteo, a los aperitivos, que en Nochebuena y aquí te traigo unos volovanes de pavo trufado y gambas agridulces, una mini tarta de patata y huevas de salmón y unos canapés de foie sobre chutney de manzana y vainilla. ¿Por cuál empezamos?
Creo que vamos a empezar por los volovanes, ¿te parece?
Ingredientes para el volován de pavo trufado:
volovanes
100 gr de champiñones
150 gr de pechuga de pavo
aceite de oliva
10 gr de trufa negra rallada
bechamel
Empezamos cortando los champiñones en trozos pequeños y dorándolos en una sartén con aceite de oliva. Retiramos del fuego y reservamos.
En esa misma sartén añadimos un poco más de aceite de oliva y salteamos la pechuga de pavo cortada en trozos pequeños. Cuando estén dorados, añadimos los champiñones, trufa rallada y un poco de bechamel. Ya lo tenemos listo para rellenar los volovanes.
Ingredientes para el volován de gambas agridulces:
volovanes
2 zanahorias
1 cebolleta
repollo
300 gr de gambas
3 cucharadas de miel
zumo de 1 limón
zumo de 1 naranja
aceite de oliva
Empezamos pelando y retirando las cabezas de las gambas para macerar la carne en la mezcla de los zumos de naranja, limón y miel durante media hora. Según vayan pasando los minutos verás cómo el zumo de limón va cociendo las gambas y van cambiando de color.
Rehogamos en una sartén las verduras cortadas en juliana fina.
Pasada la media hora, añadimos las gambas a las verduras junto con el líquido de maceración y dejamos que se hagan las gambas.
Rellenamos los volovanes.
Ingredientes de foie con chutney de manzana y vainilla:
2 manzanas picadas en trozos pequeños
1 vaina de vainilla abierta
80 ml de vinagre de Jerez
40 ml de zumo de manzana
30 gr de azúcar moreno
nuez moscada
foie
pan de centeno
Ponemos las manzanas, azúcar y vainilla en un cazo a fuego medio para que se caramelicen las manzanas. Añadimos el Jerez y el zumo de manzana. Dejamos que cueza durante unos 20-25 minutos y finalmente añadimos la nuez moscada. Retiramos la vaina de vainilla.
Para montar el canapé, cortamos el pan de centeno en cuadrados y los tostamos. Los cubrimos con el chutney de manzana y encima ponemos unos dados de foie.
Ingredientes para las tartas de patata y huevas de salmón:
masa brisa
queso mascarpone
queso parmesano
patatas pequeñas
aceite de oliva
huevas de salmón
Cortamos la masa brisa en círculos del tamaño deseado.
Mezclamos el queso mascarpone, parmesano y aceite de oliva. Extendemos una capa sobre cada círculo de masa brisa.
Con la ayuda de una mandolina cortamos las patatas en rodajas finas y las ponemos cubriendo la capa de queso mascarpone. llevamos al horno durante 15 minutos o veamos que las patatas están hechas.
Sacamos del horno y decoramos con las huevas de salmón.
Como has visto no son recetas complicadas y sí puedes tener casi todo preparado con antelación para dar solo los últimos toques en el último momento.
Nos vemos en 2016, espero que con más frecuencia porque este año ...
martes, 8 de septiembre de 2015
POLLO ASADO CON PIMIENTOS, ACEITUNAS Y ROMERO
Y casi tres meses después vuelvo a sentarme delante del ordenador para traerte recetas. Creo que han sido las vacaciones más largas que nos hemos tomado en el blog. Unas vacaciones que no fueron planeadas sino que surgieron un poco por el cansancio de todo el año, el calor tan agobiante que empezamos a sufrir en junio y el querer comprobar que no pasaba nada si no publicaba, que el mundo seguía girando. Porque cuando un hobby se convierte en una obligación es hora de parar y oxigenar la mente. Y eso es lo que he hecho. Y me ha sentado bien. Tan bien que me ha costado bastante volver. Llevo una semana diciéndome que mañana lo haré, que mañana me sentaré a contar recetas, para luego cambiar de idea y replantearme la situación. Pero ese día ha llegado y ese día es hoy. Habrá semanas en las que no podré subir nada y otras en las que serán tres recetas las que aparecerán en esta cocina, como esta semana, y no pasará nada. No tendré sentido de culpabilidad.
La primera receta de la temporada es de esas que me gusta hacer los domingos. Una receta para que trabaje el horno, en la que no se ensucia apenas nada y que gusta a todos. O sea, quebradero de cabeza, cero.
Ingredientes para 4 personas:
2 pimentos rojos y amarillos
1 pollo en trozos
5-10 dientes de ajo con piel
2 hojas de laurel
romero
100 gr de aceitunas negras
panceta en dados
aceite de oliva
sal
Quitamos la piel a los trozos de pollo o si prefieres se la puedes dejar. Yo se la quité. Salamos y ponemos en una fuente apta para el horno.
Añadimos los pimientos cortados en tiras o trozos, los dientes de ajo, las aceitunas, romero, panceta y laurel. Vertemos un poco de aceite de oliva por encima y revolvemos todos los ingredientes bien para que se impregnen del aceite.
Cubrimos con papel de aluminio y dejamos unos 45 minutos en el horno a 180º.
Una vez pasado este tiempo, retiramos el papel de aluminio y dejamos que se haga otros 45 minutos o hasta que veas que el pollo empieza a estar dorado.
Ya lo tienes listo para llevar a la mesa. No me digas que no es fácil.
Fuente: Limoncello and Linen Water de Tessa Kiros
domingo, 17 de mayo de 2015
MAKLOUBEH
No sé si tienes una lista de lugares que visitar. Yo sí, la mía es larguísima y no para de crecer porque el mundo es amplio e interesante. Y Líbano ocupa un puesto de honor en mi lista. Desgraciadamente no lo he visitado físicamente aún, pero, te aseguro, que mi imaginación ha viajado muchas veces, todas en las que he abierto un libro de Historia y leído sobre su rica cultura y civilización. Porque si hay un lugar en el mundo que rezuma Historia es el Líbano. Allí llegaron los egipcios y apreciaron sus cedros, después se asentaron los asirios; hicsos; babilonios; persas; fenicios, que llegaron a España a fundar la ciudad de Cádiz y nos dejaron el cultivo de la vid y que pararon en el norte de África para fundar Cartago; Alejandro Magno pasó con sus ejércitos para tomar una de las ciudades más famosas del mundo, Tiro; griegos; romanos; cristianos; otomanos y franceses. En fin, todo aquel pueblo que ha sido algo en la Historia en algún momento se ha asentado pacíficamente o no en ese país.
Y cuando hay mezcla hay riqueza y eso se ve en su cocina, que presenta rasgos de todos los que han pasado por allí. Y por eso, para que conozcamos mejor qué se cuece en cada una de las casas de Líbano, Cocinas del Mundo nos invita a preparar un plato típico. El que yo he elegido, Makloubeh, es una muestra de toda la mezcla que os he contado anteriormente puesto que su origen es palestino pero hace ya mucho tiempo que forma parte de la cocina libanesa.
Si tenemos que hablar de los ingredientes típicos de esta cocina no difieren mucho de la nuestra, de la mediterránea puesto que las verduras, legumbres, aceite de oliva, ajo, limones y especias no nos son ajenas ¿verdad?
Nos metemos en la cocina para preparar este plato en el que los ingredientes principales son el pollo, berenjenas y arroz. Luego decoramos el plato con tomates, piñones y perejil. Lo mejor de este plato aparte del sabor es que solo necesitamos una olla para cocinarlo. Sí, como lees, una olla.
Ingredientes para 4 personas::
600 gr de berenjenas cortadas en rodajas
250 gr de arroz largo
400 gr de cebolla cortada en juliana
500 gr de pechuga de pollo cortada en trozos
nuez moscada
pimienta
tomates
perejil
Ponemos las rodajas de berenjenas en un escurridor y las salamos para que suelten una buena parte del agua que tienen. Las dejamos reposar un par de horas.
Dejamos el arroz en remojo durante 1 hora.
Una vez pasadas las dos horas ponemos las berenjenas en una fuente apta para el horno, las pincelamos con aceite de oliva y asamos. Esta es la versión "light". La versión original es freír las berenjenas pero yo siempre que puedo evito los fritos. Reservamos.
En una cazuela rehogamos las cebollas en aceite de oliva hasta que ya están doradas. Entonces añadimos el pollo y doramos. Agregamos la nuez moscada, pimienta y sal. Cubrimos con agua y cocemos durante 10 minutos.
Ponemos las rodajas de berenjena encima del pollo y después el arroz escurrido. Cubrimos con agua, tapamos y dejamos que cueza todo durante 20 minutos hasta que el agua se haya absorbido y el arroz esté hecho. Si ves que todavía le falta un poco al arroz, puedes añadir algo más de agua.
Apagamos el fuego y dejamos que todo repose un par de minutos tapado.
Retiramos la tapa y con la ayuda de un plato amplio le damos la vuelta a la cazuela. Imagínate que estás haciendo una tortilla de patata. De esta manera tendrás el arroz en el fondo del plato, las berenjenas y finalmente el pollo. Antes de llevar a la mesa vamos a añadir unos tomates cortados en trozos, perejil picado y piñones.
Toda una delicia, te lo aseguro. Hasta los que nunca, nunca comen berenjenas han reconocido que estaban buenas. Todo un milagro.
domingo, 19 de abril de 2015
JAPCHAE- COCINAS DEL MUNDO
Me encanta hacer la maleta, coger el avión y visitar lugares nuevos, volver a algunos que ya conozco, ver cómo vive la gente, qué viste, cuáles son sus costumbres y probar qué comen. Por eso cuando en Cocinas del Mundo propusieron hacer recetas de Corea, allá que me puse como una loca a buscar platos típicos del país porque hasta ese momento no conocía ninguno. Y llegué hasta el Japchae, que significa mezcla de verduras. Este es el mío, me dije porque la combinación de verduras con fideos, en este caso de arroz, me encanta.
Ingredientes para 2 personas:
250 gr de fideos de arroz
1 huevo batido
1 zanahoria cortada en juliana
1 cebolleta cortada en juliana
75 ml de salsa de soja
120 ml de agua
pollo (pueden ser sobras perfectamente) cortado en trozos pequeños
4 champiñones laminados
espinacas baby
guindilla
cilantro
1 diente de ajo picado
En una sartén hacemos una tortilla con el huevo. Reservamos y cuando ya se haya enfriado la cortamos en láminas.
En un wok bien caliente rehogamos la cebolleta, zanahoria y champiñones en aceite de sésamo. Reservamos.
Cocemos los fideos de arroz siguiendo las instrucciones del fabricante. Refrescamos en agua fría y reservamos.
En el wok que hemos utilizado anteriormente vertemos el agua y salsa de soja. Añadimos un diente de ajo y dejamos que espese la salsa. Entonces añadimos los fideos, cebolleta, champiñones, zanahoria y un puñado de espinacas baby. Dejamos que todo se impregne bien de la salsa removiendo con cuidado.
Repartimos el Japchae en los platos y añadimos las tiras de tortilla, pollo, guindilla y hojas de cilantro.
jueves, 5 de marzo de 2015
CAUSA LIMEÑA
Participar en retos es trabajoso, requiere organización y sobre todo disponer de tiempo para preparar la receta propuesta. Pero merece la pena porque se aprende mucho sobre la gastronomía de otros países y preparas recetas que quizás nunca llevarías a la mesa. Eso me ha pasado con el reto de Cooking the Chef del mes de febrero. Nos proponían realizar una receta del cocinero peruano Gastón Acurio, un total desconocido para mí. Reconozco mi ignorancia en cuanto a la cocina peruana se refiere y una vez que he leído, investigado por internet y probado la receta que hoy os traigo he llegado a la conclusión de que me he estado perdiendo algo fabuloso.
La receta tiene un nombre curioso: causa limeña. Como siempre que buscamos el origen de un término hay más de una versión. Os las cuento. La primera es que se trata de un término quechua, Kausay, que significa sustento o alimento. No te creas, tiene su lógica porque el principal ingrediente de la causa limeña es la patata y parece que ese es el término quechua de este tubérculo. ¿La otra? Pues también tiene su aquel. Parece que en tiempos del libertador José San Martín se vendía este plato y el dinero sacado iba para "la causa" de liberación.
Bien, mi causa limeña es un poco light o no del todo correcta y por eso pido perdón a los amigos peruanos porque falta el segundo ingrediente principal de esta receta después de la patata: el ají amarillo. No lo conocía y sigo sin conocerlo en persona porque me ha sido imposible encontrarlo. He encontrado algo parecido. Se trataba de unos sobres con unos polvos amarillos que decían llamarse ají amarillo y cuando leí la lista de ingredientes me llevé las manos a la cabeza y decidí dejarlo donde estaba. Tenía toda la lista completa de conservantes E, no faltaba ni uno. Así que pensé que mi causa limeña rellena de pollo quedaría un poco light. Pero pienso encontrar un ají decente y repetir la receta como debe ser.
Ingredientes para 2 personas:
2 patatas grandes
2 huevos
1 aguacate
1 pechuga de pollo
1/2 cebolla pequeña
limón
mahonesa
aceitunas negras
tomillo
No conocía este plato pero se queda en mi cocina y este verano sé positivamente que lo voy a preparar más de una y dos veces.
Es muy fácil y se puede dejar medio preparando de un día para otro.
Cocemos las patatas con la piel en abundante agua con sal.
Mientras pelamos la cebolla y la cortamos en trozos no demasiado grandes, más bien como en juliana y dejamos que maceren con el zumo de medio limón.
Asamos la pechuga de pollo o la hacemos a la plancha. Deshilachamos la pechuga y la mezclamos con la cebolla, escurrida, y mahonesa. Reservamos.
Cocemos los huevos, pelamos y cortamos en rodajas. Reservamos.
Cortamos el aguacate en láminas y rocíamos con zumo de limón y sal.
¿Montamos el plato? Una vez cocidas las patatas las hacemos puré con ayuda de un tenedor, salamos y añadimos aceite. Aquí es donde deberíamos añadir el ají amarillo así que si tienes la suerte de disponer de este condimento, ahora es el momento. Necesitamos un aro para montar la causa limeña. Hacemos una cama de puré de patatas. Sobre ella ponemos el huevo cocido, encima el pollo con la cebolla morada y mahonesa, encima el aguacate en láminas y finalmente otra capa de puré de patatas. Decoramos con aceituna negras y un poco de tomillo.
Pero no solo la puedes rellenar de pollo. Estoy deseando probarla con langostinos.
lunes, 2 de febrero de 2015
AVGOLEMONO
Buff! Empecé a redactar esta entrada la semana pasada y allí quedó olvidada. Bueno, olvidada del todo no, que de vez en cuando Pepito Grillo se me aparecía y me recordaba que tenía que ponerme a ello, que no se podía quedar así y que ya iba siendo hora de que tomara las riendas del blog de una vez por todas. Ya he incumplido tropecientos propósitos para este año, incluida la constancia en la publicación. Pero apareció el virus para trastocarlo todo porque al tiempo que te pasas hecha un guiñapo tienes que añadirle el tiempo que tardas en ponerte al día en todo: en casa se acumulan las tareas incluida una torre de grandes dimensiones de ropa para planchar y en el trabajo todo parece raro y como si estuviera fuera de lugar.
Si hay algo que no falta en mi congelador nada más empezar el frío, son botes y botes de caldo. Ese oro líquido que nos entona, arregla el cuerpo y hace que el sol vuelva a salir. Claro, que eso lo dice una sopera empedernida que puede tomar sopa de primer plato tooooodos los días. No me importa, de verdad que no. Bueno, ahí estaban mis botes para ayudarme en la lucha contra el maldito intruso y de paso preparar esta deliciosa y reconfortante sopa de origen griego.
Y, como con toda buena sopa que se precie, vamos a empezar a preparar un excelente caldo de pollo.
Para ello necesitamos:
1/2 pollo
1 zanahoria
1 nabo
1 puerro
1 rama de apio
Hacer un caldo no tiene mucho misterio, por no decir ninguno. Se trata de poner los ingredientes en una olla cubriéndolos de agua. La verdad es que no tengo ingredientes fijos a la hora de hacer un caldo de pollo más allá del pollo, claro, que es obligatorio. El que añada unas verduras u otras depende de las que tenga por la nevera siempre que estén frescas, claro. Las que están feúchas van directas a las cremas.
Habíamos cubierto los ingredientes con agua fría y habíamos salado ¿no? Ahora hay que dejar que todo cueza destapado unos 30 minutos para ir quitando esa espuma que sube a la superficie y que son impurezas que hay que retirar con paciencia. Una vez que veamos que ya no hay espuma cerramos la olla para que cueza durante 30 minutos más o menos. Esperamos que la olla se enfríe y retiramos las verduras y el pollo. Al final de la receta te voy a dar alguna que otra sugerencia para que aproveches el pollo si no quieres añadirlo al final, que es otra opción.
Ya tenemos el caldo. Si no lo vas a usar todo puedes verterlo en botes y congelarlo. ¿Te imaginas volver un día cansada del trabajo sin saber qué preparar para comer o cenar y acordarte de esos botes salvadores esperando en el congelador?
Vierte 1,5 litros de caldo en una cazuela y añade unos 80-100 gr de arroz para cuatro personas. Deja que cueza el arroz durante 15 minutos.
Una vez pasado este tiempo bate dos huevos y añade el zumo de uno o dos limones, depende de lo mucho o poco que te guste el ácido. En mi caso, dos limones. Ahora empieza a añadir el caldo de la sopa a los huevos batidos poco a poco sin dejar de remover para que no se cuajen. Sigue añadiendo caldo hasta que los huevos se hayan diluido en el caldo. Vierte todo en la cazuela, da unas vueltas y sirve rápidamente.
Como te comenté antes puedes añadir el pollo picado o guardarlo para hacer unas croquetas, este risotto de pollo y aceite de trufa o un sandwich de pollo al curry con manzana y apio.
Fuente: Falling Cloudberries, Tessa Kiros.
miércoles, 7 de enero de 2015
RISOTTO DE POLLO Y ACEITE DE TRUFA
Ya pasaron las comilonas varias y volvemos a la rutina, esa que echamos tanto de menos cuando se rompe y que deseamos romper cuando nos puede lo cotidiano. Cualquiera entiende a los humanos ¿verdad? Pasaron los atracones de comida y llegaron los buenos propósitos de ponernos a dieta y comer más sano. De momento en Cook and Spoon vamos a seguirlos a rajatabla ... hasta el fin de semana que os dejaré un postre que he hecho dos veces estas Navidades. Hoy empezaremos portándonos bien y además aprovecharemos esas piezas de pollo o gallina que hemos usado para hacer caldos o consomés y que, probablemente, tengas en un tupper en el congelador esperando qué hacer con ellas. Pues, venga, es el momento de empezar a "amortizarlas".
Ingredientes para 4 personas:
2 hojas de laurel
400 gr de pollo cocido o asado
1/2 litro de caldo de pollo
romero
1 cebolla
300 gr de arroz
100 ml de vino blanco
100 gr de parmesano
aceite de trufa
Si no tienes pollo ya cocido o asado, entonces empezaremos vertiendo en un cazo 750 ml de agua y añadiremos las dos hojas de laurel y unos granos de pimienta. Llevamos a ebullición e incorporamos el pollo para que se cueza durante unos 10 minutos más o menos. Te recomendaría que en este caso usaras pechugas de pollo. Una vez esté hecho el pollo, lo retiramos y cortamos en trozos.
Puedes usar este caldo para hacer el risotto.
En una cazuela ponemos aceite de oliva y esperamos a que esté caliente antes de añadir la cebolla bien picada. Rehogamos unos 10 minutos o hasta que veamos que está transparente. Entonces incorporamos el arroz y seguimos rehogando un par de minutos.
Vertemos el vino blanco y dejamos que cueza, que se evapore más o menos la mitad antes de ir añadiendo el caldo de pollo poco a poco y removiendo continuamente. Cuando ya veas que el arroz está ya casi listo, y eso dependerá de cómo te gusta, más entero o más hecho, añadimos casi todo el pollo en trozos. Digo casi todo porque debemos dejar unos trozos para dar el toque final a nuestro plato. No se nos olvide que junto con el pollo debemos agregar el queso parmesano rallado y un poco de romero.
Servimos en los platos nuestro risotto con un poco más de pollo y un hilo de aceite de trufa.
Como ves hoy nos hemos portado bien, ya veremos con la receta del fin de semana.
Fuente: What Katie Ate, Katie Quinn Davies
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