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sábado, 5 de febrero de 2022

SOPA DE CEBOLLA

 


No sé yo si esta sopa es muy fotogénica. De hecho tiene poco de glamurosa y sofisticada pero sus ingredientes tienen el maravilloso poder de hacerte entrar en calor y reconciliarte un poco con el mundo. Fíjate que vamos a usar ingredientes que solemos tener siempre en casa (cebolla, pan y queso) y que en veinte minutos tenemos sopa para comer o cenar. Desde luego no tiene la estética de la sopa de cebolla tal y como la conocemos actualmente, pero es que esta es una receta del siglo XIX.

En Cooking the Chef estamos haciendo un repaso fascinante a la historia de la gastronomía para conocer el origen de las recetas y a los primeros chefs. Este mes nos ha tocado ponernos al día en la cocina francesa del siglo XIX y conocer a Jules Gouffé, reconocido pastelero y chef francés, nacido en 1807.



Aparte de trabajar en uno de los restaurantes más famosos de la época, Jockey-Club de París, escribió cuatro libros de cocina con los que obtendría un gran reconocimiento. El primero de ellos estaba dedicado a un público que no tenía conocimientos de cocina y se trata de recetas básicas. En los otros tres las explicaciones de las recetas son más técnicas.

Siempre me cuesta descartar recetas y quedarme con una sola, pero esta vez me decidí rápido. Esta sopa me llamaba a gritos y me quedé con ella.

En la receta original se utiliza mantequilla en vez de aceite para rehogar la cebolla y se vuelve a añadir más mantequilla antes de servir la sopa, algo que yo he modificado como verás al leer la receta.

Vamos a preparar sopa de cebolla.




Ingredientes:

200 g de cebolla

30 g de harina

1 litro de agua

60 gr de pan cortado

queso Gruyere o parmesano rallado


1. Cortamos la cebolla en juliana fina. Llenamos un cazo con agua y lo llevamos al fuego. Cuando el agua esté hirviendo añadimos la cebolla picada y blanqueamos durante 10 minutos para que no tenga un sabor fuerte y no repita. Escurrimos.

2. Añadimos aceite a una cacerola y rehogamos las cebollas hasta que estén ligeramente doradas. Entonces incorporamos la harina y seguimos rehogando durante unos 2 minutos. Tenemos que asegurarnos de que la harina se tuesta para que no sepa la sopa a harina cruda.



3. Vertemos el litro de agua o caldo. Salpimentamos y removemos hasta que hierva. 

4. Después dejamos unos cinco minutos a fuego suave.

5. En una sopera o plato, ponemos el pan cortado. Servimos la sopa y terminamos el plato añadiendo el queso rallado.

Y a disfrutar.

miércoles, 16 de enero de 2019

SOPA DE BATATA Y GARBANZOS





Como cada miércoles te dejo una receta y, en este caso, la que traigo nos viene fenomenal para entrar en calor. No se trata realmente de una sopa sino que está entre una sopa y una crema con la textura perfecta para saciarte. Si estás en plena operación detox o simplemente quieres comer de una forma sana, te la recomiendo totalmente. Como ves, entre los ingredientes nos encontramos a la batata, esa desconocida aún en algunas cocinas. De hecho, a veces a mí me resulta difícil encontrarla en las fruterías pequeñas porque la gente no la compra y se le estropea a los pobres fruteros. Bueno, la batata y las naranjas sanguinas. El año pasado las encontré en una gran superficie comercial y creí que era un espejismo. Las tenían en una cesta pequeña, como si fueran de exposición. Agarré una bolsa y vacié la cesta. Tampoco eran muchas pero durante dos días fui feliz tomando zumo de naranja de sanguina. Luego ya nunca más las volví a ver pero no pierdo la esperanza de que este año, en algún momento, les vuelva a echar el guante je, je.

Aparte de la batata, tan rica ella en vitamina E, tenemos más verduras, las que tú quieras y sean de temporada, y garbanzos. Pruébala y verás como te reconcilias con el mundo después de un duro día de trabajo.




Ingredientes:

1 cebolla cortada en dados
1 puerro lavado y cortado en rodajas
1 nabo pelado y cortado en cubos
3 batatas peladas y cortadas en cubos
2 dientes de ajo picados
1 vaso de vino blanco
1 litro de caldo de verduras
pimentón sin gluten
400 gr de garbanzos cocidos
anacardos
cebolleta

1. En una cazuela vertemos un par de cucharadas de aceite de oliva y salteamos la cebolla, puerro, nabo, batatas y ajo. Añadimos el pimentón y una vez que hayamos dado un par de vueltas a la verdura para que se mezcle bien. Vertemos el vino y el caldo y dejamos que cueza unos 25 minutos. Hay que tener mucho cuidado con el pimentón porque se quema enseguida y entonces nos arruinará el guiso porque amarga. ¿Cuánto pimentón? El que estoy usando actualmente es picante y con la punta de una cuchara de café es suficiente. Si es dulce, puedes ser más generoso.




2. Retiramos la mitad de las verduras y las trituramos. Una vez hechas puré, las devolvemos a la cazuela y añadimos los garbanzos.
Ahora puedes dejar que se enfríe antes de meter en la nevera o servir inmediatamente.

3. Terminaremos el plato con unos anacardos y cebolleta picada.

Es perfecta para llevar en un tupper a la oficina.

lunes, 25 de enero de 2016

CREMA DE HINOJO, JENGIBRE Y CÚRCUMA



Ya está, de esta tarde no pasa, me he dicho. Desde luego yo soy única para incumplir el casi único propósito que me había hecho para este año. Publicar con regularidad. Y no te creas que es por falta de recetas, no, que hechas están. Y para más inri las fotos están en el escritorio del ordenador para recordarme, cada vez que lo enciendo, que tienen que salir, que no se pueden quedar de adorno. Supongo que ya no he podido ignorarlas más y aquí me tienes dispuesta a hablarte de esta receta que hice por aquellos días en los que nos desintoxicábamos de los excesos de las Navidades. Me está costando, no te creas. He tenido que levantarme para abrir al señor que me traía un wok nuevo (a ver si este me dura más) en una caja enooooorme. No la he abierto porque si me pongo a ello sé que enredaré un rato más de la cuenta y otra tarde que se me irá. También he ido al congelador para sacar el bote de garbanzos que tengo congelados. Luego le hago un sofrito y listo para mañana. En fin, obligaciones varias que se interponen entre la receta y yo (suspiro de resignación melodramático).




Aunque ya no estés en periodo de "limpieza interior" te recomiendo esta crema. El ingrediente principal es el hinojo, ese bulbo que iba principalmente derecho a mis ensaladas (especialmente a esta de naranja) y nunca a cremas. ¿Qué contaros del jengibre que ahora está tan de moda en infusiones? La verdad es que hay que acostumbrarse a su sabor poco a poco porque puede molestar así que yo usaría una cantidad pequeña para empezar. ¿Y la cúrcuma? La cúrcuma es una planta que está relacionada con el jengibre y que tiene un sabor neutro pero que es una joya por todas las propiedades que tiene. Es un poderoso antiinflamatorio, antioxidante y beneficioso para limpiar el hígado. Aunque no aporta mucho sabor a las comidas, sí un bonito color,  por eso lo podemos usar como colorante en caso de hacer arroz. Hay que añadirla justo antes de retirar la preparación del fuego porque una cocción prolongada destruiría todas sus propiedades.

Anímate a prepararla y verás qué bien sienta sobre todo en los fríos días de invierno.




Ingredientes para 2 personas:

1 puerro pequeño
1 bulbo de hinojo
1 calabacín pequeño
1 patata mediana
jengibre
cúrcuma
zumo y ralladura de 1 mandarina
albahaca
caldo de verduras
aceite de oliva

Hacer una crema de verduras es tan tan fácil como lo siguiente.

En una cazuela vertemos unas tres o cuatro cucharadas de aceite de oliva. En este aceite rehogamos el puerro picado y el hinojo  hasta que empiecen a estar blandos. Añadimos el calabacín bien lavado, sin pelar y cortado en trozos pequeños además del jengibre muy picado y en muy pequeña cantidad si no quieres que te digan aquello de "sabe a colonia el puré, ¿no?". Salamos.




Incorporamos la patata en trozos y cubrimos con el caldo de verduras. Dejamos que cueza hasta que la patata esté blanda. Entonces añadimos una cucharadita de cúrcuma.

Trituramos las verduras y antes de servir añadimos el zumo de una mandarina.

Cuando ya hayamos servido la crema en los platos, los decoramos con la ralladura de mandarina, unas hojas de albahaca y un hilo de aceite de oliva.

También podrías saltear unos champiñones para servirlos de guarnición con unos croutons. Tú eliges.


lunes, 2 de febrero de 2015

AVGOLEMONO



Buff! Empecé a redactar esta entrada la semana pasada y allí quedó olvidada. Bueno, olvidada del todo no, que de vez en cuando Pepito Grillo se me aparecía y me recordaba que tenía que ponerme a ello, que no se podía quedar así y que ya iba siendo hora de que tomara las riendas del blog de una vez por todas. Ya he incumplido tropecientos propósitos para este año, incluida la constancia en la publicación. Pero apareció el virus para trastocarlo todo porque al tiempo que te pasas hecha un guiñapo tienes que añadirle el tiempo que tardas en ponerte al día en todo: en casa se acumulan las tareas incluida una torre de grandes dimensiones de ropa para planchar y en el trabajo todo parece raro y como si estuviera fuera de lugar.

Si hay algo que no falta en mi congelador nada más empezar el frío, son botes y botes de caldo. Ese oro líquido que nos entona, arregla el cuerpo y hace que el sol vuelva a salir. Claro, que eso lo dice una sopera empedernida que puede tomar sopa de primer plato tooooodos los días. No me importa, de verdad que no. Bueno, ahí estaban mis botes para ayudarme en la lucha contra el maldito intruso y de paso preparar esta deliciosa y reconfortante sopa de origen griego.

Y, como con toda buena sopa que se precie, vamos a empezar a preparar un excelente caldo de pollo.
Para ello necesitamos:

1/2 pollo
1 zanahoria
1 nabo
1 puerro
1 rama de apio

Hacer un caldo no tiene mucho misterio, por no decir ninguno. Se trata de poner los ingredientes en una olla cubriéndolos de agua. La verdad es que no tengo ingredientes fijos a la hora de hacer un caldo de pollo más allá del pollo, claro, que es obligatorio. El que añada unas verduras u otras depende de las que tenga por la nevera siempre que estén frescas, claro. Las que están feúchas van directas a las cremas.




Habíamos cubierto los ingredientes con agua fría y habíamos salado ¿no? Ahora hay que dejar que todo cueza destapado unos 30 minutos para ir quitando esa espuma que sube a la superficie y que son impurezas que hay que retirar con paciencia. Una vez que veamos que ya no hay espuma cerramos la olla para que cueza durante 30 minutos más o menos. Esperamos que la olla se enfríe y retiramos las verduras y el pollo. Al final de la receta te voy a dar alguna que otra sugerencia para que aproveches el pollo si no quieres añadirlo al final, que es otra opción.

Ya tenemos el caldo. Si no lo vas a usar todo puedes verterlo en botes y congelarlo. ¿Te imaginas volver un día cansada del trabajo sin saber qué preparar para comer o cenar y acordarte de esos botes salvadores esperando en el congelador?





Vierte 1,5 litros de caldo en una cazuela y añade unos 80-100 gr de arroz para cuatro personas. Deja que cueza el arroz durante 15 minutos.
Una vez pasado este tiempo bate dos huevos y añade el zumo de uno o dos limones, depende de lo mucho o poco que te guste el ácido. En mi caso, dos limones. Ahora empieza a añadir el caldo de la sopa a los huevos batidos  poco a poco sin dejar de remover para que no se cuajen. Sigue añadiendo caldo hasta que los huevos se hayan diluido en el caldo. Vierte todo en la cazuela, da unas vueltas y sirve rápidamente.
Como te comenté antes puedes añadir el pollo picado o guardarlo para hacer unas croquetas, este risotto de pollo y aceite de trufa o un sandwich de pollo al curry con manzana y apio.

Fuente: Falling Cloudberries, Tessa Kiros.

jueves, 13 de noviembre de 2014

SOPA DE AJO CON PESCADO



Siento curiosidad por saber cuál de mis antepasados sufrió la modificación genética que hizo que una buena parte de sus descendientes seamos soperos empedernidos. Nacemos al azar en familias que tienen predisposición a sufrir ciertas enfermedades o tener una salud envidiable toda la vida, a dedicarse a una profesión determinada, a reírse de una manera escandalosa, a saber combinar colores a la hora de vestir y millones de circunstancias más incluido el más firme convencimiento de que casi todo en esta vida se puede solucionar, o al menos mejorar, con un buen plato de sopa. De hecho cuando estoy muy cansada, agobiada o el resfriado me ronda lo único que viene a mi mente es la palabra "sopa". Y me da igual que sea de pollo, carne, pescado, verduras, con fideos, con pan o en consomé. El caso es que sea sopa. Cuando éramos pequeñas mi madre nos preguntaba a mi hermana y a mí siempre qué queríamos comer el día de nuestro cumpleaños. Era como un regalo más en ese día ya de por sí especial. Lo mío estaba claro. Menos mal que es en invierno aunque también me he tomado una buena sopa castellana en pleno mes de julio.

La sopa de ajo debe ser una de las recetas más tradicionales de nuestro país y más sencilla puesto que se necesitan muy pocos ingredientes para hacerla. Pero qué quieres, está científicamente demostrado que lo más sencillo en cocina es lo mejor y está más rico.

 En un libro de cocina de mi madre encontré esta variante de sopa de ajo con pescado y me decidí a probarla. Me gustó pero repito ¿hay alguna sopa que no me guste?




Ingredientes:

1/4 kilo de cabezas de merluza
1/4 kilo de gambas frescas
1 zanahoria
1 rama pequeña de apio
1 puerro
1 tomate
2 dientes de ajo
1 copa de vino blanco
100 gr de pan
1/2 cucharadita de pimentón

Empezamos haciendo el caldo de pescado y para ello vamos a rehogar en una cazuela grande el puerro, zanahoria y apio picados. Cuando ya esté el puerro dorado añadimos el tomate cortado en trozos sin piel ni pepitas. Seguimos rehogando.

Les quitamos las cabezas y la piel a las gambas y las incorporamos a las verduras. Damos unas vueltas. Reservamos los cuerpos para el final de la receta. Añadimos las cabezas de merluza, la copa de vino, sal y un litro y medio de agua.




Dejamos cocer quince minutos y pasado este tiempo retiramos las cabezas de merluza y colamos todo el caldo. No queremos las verduras ni las cabezas de las gambas. Reservamos el caldo.

En una cazuela ponemos 1 decilitro de aceite y cuando esté caliente doramos los dientes de ajo y el pan cortado en rebanadas que dejaremos dorar. Añadimos el pimentón y rehogamos un poco. Vertemos el caldo de pescado y dejamos cocer diez minutos. Antes de apagar el fuego añadimos las gambas y la carne de pescado que hemos retirado de las cabezas.

Y a disfrutarla tranquilamente en estos días tan fríos.

jueves, 30 de octubre de 2014

CREMA DE REMOLACHA ASADA CON PESTO DE ESPINACAS Y PIPAS DE CALABAZA



Pero viendo las fotos, vaya usted a saber qué extraño brebaje hay en las copas ¿no? Hice esta crema, creo, a principios de octubre con intención de publicarla rápidamente. No quería tenerla en el escritorio mucho tiempo, porque ya sabes que luego se quedan ahí para los restos, pero al descargar las fotos vi que eran un poco "halloweeneras" y ahí  han estado esperando las pobres pacientemente hasta este momento. Con ese color tan rojo parece sangre ¿verdad? y, sinceramente, daba un poco de cosa hundir la cuchara en las copas y probarla. Os va a sorprender por el color y por el sabor. E incluso gustará a los que las remolachas no les hace mucho tilín y puede que os la pidan de nuevo. Entonces os quedaréis con la misma cara que yo al oír " esto se puede repetir ¿no?"


Ingredientes:

900 gr de remolacha
70 gr de espinacas baby
40 gr de pipas de calabaza
60 ml de aceite de oliva
1 diente de ajo
1 litro de caldo de verduras
2 cucharaditas de comino en polvo




Lavamos las remolachas y las ponemos en una fuente apta para el horno. Las llevamos al horno a 250º y dejamos que se asen  durante una hora o hasta que estén blandas. Entonces las sacamos del horno y dejamos que se enfríen un poco para proceder a pelarlas y cortarlas en trozos.

Mientras que las remolachas se están asando, prepararemos el pesto de espinacas y pipas de calabaza. No vamos a tardar nada porque se trata de triturar las espinacas, pipas, ajo, aceite y sal hasta que tenga la textura que a ti te gusta más, más pasado o con pequeños tropezones.

Por otra parte vamos a procesar las remolachas, caldo, comino y sal hasta que tengamos una crema suave.

Calentamos y servimos con el pesto encima.

Fuente: The French Market Cookbook, Clotilde Dusoulier

jueves, 23 de octubre de 2014

CREMA DE LENTEJAS CON FOIE




Este plato es la mejor prueba de que unos ingredientes sencillos y una receta de andar por casa, de toda la vida y así de buenas a primeras sin ningún tipo de glamour, se viste de fiesta y de sofisticación con un poco de foie. O sea para dejar patidifuso a cualquier invitado. Porque si le dices a alguien que le vas a dar de comer un plato de lentejas, así sin más,  lo mismo te mira quien sea con mala cara y piensa que no te quieres esmerar o que es lo único que sabes cocinar. Y de eso nada de nada, que cocinamos mucho y muy bien. Pero si ofreces una crema de lentejas con foie, seguro que la mirada es diferente y se muere por probar ese colmo de sofisticación que has prometido. Es sin duda el poder de la palabra "foie" y raritos que somos los humanos también.

Antes de hacer la crema hay que preparar unas buenas lentejas, cremositas, con sabor a casa y recuerdos de nuestras madres en los tuppers que nos preparaban ¿verdad? Porque ¿hay algo más socorrido que un tupper de lentejas? Yo suelo tener siempre alguno grande y muchos pequeños con sobras de las otras veces que las he preparado y puedo asegurar que si abro esos tuppers pequeños a la vez comprobaré que la receta no es la misma. Para qué os voy a engañar cada vez las hago de una manera distinta y los ingredientes diferentes: con comino, sin comino, con curry, con las verduras muy picadas, con las verduras trituradas para que nadie sepa qué he puesto no vaya a ser que haya protestas, con un refrito de ajo y pimentón al final, sin él, con jamón, con chorizo, sin nada de eso que  se pega al riñón y que tanto nos gusta. En fin, según el día que tenga y los ingredientes que ronden por la nevera.




Eso sí, esta vez, como había que batirlas y para eso la Thermomix es perfecta, me he disciplinado y he seguido la receta del libro Thermomix 31.

Ingredientes para 6 personas:

350 gr de lentejas
100 gr de calabaza troceada
100 gr de pimiento verde
100 gr de zanahoria troceada
1 cucharada de pimentón
40 gr de aceite de oliva
2 dientes de ajo
100 gr de cebolla troceada
1 hoja de laurel
750 gr de agua
200 gr de foie


Dejamos las lentejas en remojo la noche anterior y al día siguiente las lavamos y escurrimos antes de ponerlas en el vaso. Añadimos todos los demás ingredientes y programamos 30 minutos, 100º, giro a la izquierda y velocidad cuchara. Pasado el tiempo comprobamos que estén tiernas y sino es así, programamos unos minutos más.

Hasta aquí, una receta estupenda de lentejas. Ahora las vamos a triturar a velocidad 7 durante 40 segundos o más tiempo si es necesario.

En una plancha bien caliente y sin grasa hacemos los escalopes de foie. Tiene que estar muy fríos para que no se derritan.

Servimos la crema de lentejas en unos cuencos o tazas con el foie y un poco de pimienta rosa.

La versión rápida de este plato (oye, que no siempre tenemos tiempo) es comprar unos botes de lentejas, triturarlas añadiendo algo de caldo o nata para que no quede la crema demasiado espesa y añadir el foie.

jueves, 22 de mayo de 2014

CREMA DE ZANAHORIAS, JENGIBRE Y COMINO




Estoy casi segura de que los electrodomésticos tienen vida propia. Toman decisiones por sí mismos sin contar con la opinión de su dueña porque a santo de qué el ordenador hace "cosas" diferentes de las órdenes que le doy, un aparato de radio medio cascado se enciende solo por la noche (y no veáis el susto que te da oír unas risas a las tres de la mañana cuando se supone que no hay nadie más en casa) o el frigorífico decide por su cuenta y riesgo que la temperatura no es lo suficientemente baja y casi congela los alimentos que tiene dentro. Vamos que de frigorífico pasa a ser congelador. Y ¿qué pasa entonces? Que unas judías verdes frescas fueron a la basura porque se estropearon completamente y que tuve que hacer una crema con las zanahorias antes de que siguieran el mismo camino que las pobres judías verdes. Ya hemos tenido alguna que otra palabra más alta que otra, no hemos llegado a agarrarnos de la pechera todavía, y la situación ya está controlada. Ya sabe que si vuelve a hacerlo, lo echo de casa.

Ingredientes:

1 cebolla pelada y picada
1 diente de ajo picado
600 gr de zanahorias limpias y cortadas en trozos
1 cucharada de jengibre rallado
2 cucharaditas de curry
1/2 cucharadita de comino
caldo de verduras
yogur
tomillo fresco




Esta crema se puede tomar caliente o fría. De las dos maneras está buenísima.

Rehogamos la cebolla y el ajo en una cazuela con aceite durante unos cinco minutos junto con unas ramas de tomillo fresco. Añadimos las zanahorias, jengibre, comino y curry. Seguimos pochando todo para que se mezclen bien las especias antes de cubrir con el caldo. Dejamos que cueza todo hasta que las zanahorias estén blandas.

Antes de batir retiramos las ramas de tomillo y salpimentamos.

Servimos en platos, boles o tazas añadiendo una cucharadita de yogur griego y unas hojas de tomillo para decorar.


lunes, 16 de diciembre de 2013

CONSOMÉ





En casa ni se pregunta qué vamos a tomar después de los aperitivos en Navidad porque todos sabemos que hay consomé. Puede que algún año los langostinos sean sustituidos por mejillones, que no haya volovanes o ensalada pero el consomé siempre hace su aparición estelar desde que tengo uso de razón. Da igual que sea Navidad o Año Nuevo mi madre saca los botes de consomé del congelador para reconfortar todo lo reconfortable. Y yo hago lo mismo. De hecho ya tengo mis botes esperando a que lleguen los días de fiesta. Y es que si no tengo consomé o caldo en invierno parece que me falta algo. De hecho si la temperatura baja más de lo normal o alguien se ha resfriado lo primero que hago es sacar la olla de su escondite y empezar a saquear la nevera en busca de verduras, carnes y/o pollo con los que hacer un buen caldo. Tengo la impresión de que un tazón de caldo soluciona los problemas.


Ingredientes para 6 personas:

1/2 kg de carne de ternera
1 hueso de jamón
3 huesos de ternera
1 cebolla
2 puerros pequeños
2 zanahorias
1/2 bulbo de hinojo
sal
Jerez
1 clara de huevo
2 litros de agua

1. Para que el consomé tenga un bonito color dorado aso los huesos de carne. Los pongo en una fuente sin aceite y sin nada y los dejo en el horno a 180º hasta que empiezan a estar tostados. También verás que la grasa que tienen empieza a derretirse con lo que aligeramos el consomé de grasa. Mientras los huesos se están dorando, ponemos el hueso de jamón a cocer en un cazo con agua para que suelte también un poco de grasa durante 10 minutos. Estamos en la primera etapa de la preparación de este plato y ya huele toda la casa que alimenta. Espera a que terminemos.

2. Mientras vamos a cortar la cebolla en rodajas gruesas y las vamos a tostar en una sartén sin aceite. Queremos que tomen un color dorado para que el consomé no sea tan claro. Esto es cuestión de gustos y si prefieres un consomé claro es mejor que no tuestes ni los huesos ni la cebolla y los pongas en la olla en crudo.



3. Una vez que nuestros huesos están tostados los ponemos en la olla con la carne y el hueso de jamón para cubrirlos con el agua y dejar que cuezan una media hora. Iremos retirando toda la espuma que va a subir a la superficie porque se trata de impurezas que no queremos en nuestro consomé. Una vez pasada la media hora añadimos la cebolla tostada, puerros, zanahorias e hinojo. Salamos y dejamos que cueza entre dos y tres horas retirando la espumilla que encontrarás en la superficie.

4. Cuando veamos que el caldo ha reducido, retiramos todas las verduras y la carne. Batimos la clara de huevo ligeramente y la añadimos al caldo. Removeremos todo con una cuchara de madera para facilitar que la clara suba y arrastre la grasa e impurezas que queden dejando que cueza unos quince minutos. Seguidamente colamos usando una gasa y añadimos un chorrito de Jerez.

Ya tenemos el consomé preparado, listo para consumir o congelar. Se sirve en tazas y lo podemos acompañar con huevo cocido muy picado, la carne del consomé y del hueso de jamón picadas o picatostes.

Puedes empezar a prepararlo esta semana y llegar a Nochebuena con un plato ya listo.

jueves, 14 de noviembre de 2013

CREMA DE ZANAHORIA CON NARANJA Y VIEIRA




Cuando me compré la Thermomix me entró una fiebre tremenda por comprar libros de recetas para sacarle partido al aparatito. Libro de que veía, libro que compraba y así llegó a mis manos 100 nuevas recetas para Thermomix. En él encontré esta crema que yo he modificado en algunos de sus ingredientes y a la que he añadido la vieira para vestirla de fiesta. La verdad es que añadiendo zumo de naranja natural y unos polvos mágicos = especias cambiamos la tradicional y para algunos aburrida crema de zanahorias por algo más especial que coronaremos con una vieira a la plancha.


Ingredientes:

150 gr de cebolla
500 gr de zanahorias
100 gr de aceite de oliva
500 gr de caldo de verduras
200 gr de zumo de naranja
ralladura de una naranja
1 patata pequeña
1 diente de ajo
jengibre
semilla de dos cápsulas de cardamomo
comino
sal
pimienta
4 vieiras

1. Pelamos la cebolla y las zanahorias, el diente de ajo, un trozo pequeño de jengibre. Troceamos y metemos en el vaso. Programamos 5 segundos, velocidad 5. Añadimos el aceite y programamos 10 minutos, 100º, velocidad 1.

2. Incorporamos el caldo, la patata en trozos pequeños, las especias y el zumo de naranja. Programamos 15 minutos, 100 º, velocidad 1.



3. Lo trituramos durante 2-3 minutos, velocidades 5-7-9 hasta dejarlo fino. Salpimentamos.

4. En una plancha muy caliente hacemos las vieiras.

5. Servimos la crema con una vieira en el centro del plato y añadimos la ralladura de naranja.

viernes, 18 de octubre de 2013

SOPA MINESTRONE



Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de octubre nos invita a preparar un clásico de la cocina italiana: Sopa Minestrone.

¡Ahí va, si esta sopa no me gustó cuando la probé! pensé al ver que Whole Kitchen nos proponía hacer minestrone para el reto del mes de octubre. Y es raro porque si hay alguien sopera total esa soy yo y las verduras forman parte de mi dieta diaria. Pero no sé, había algo en aquella sopa que no me convenció. Puede que fuera la crema agria o ese chope nadando entre las verduras. Me la comí porque estaba a muchos kilómetros de mi casa y mi madre siempre me metió en la cabeza cada vez que viajaba que no debía dejar de comer por nada del mundo. Con un poco de reparo  hice la sopa y esta vez sí me gustó. No hay nada como cocinar siguiendo las preferencias de una porque, qué queréis que os diga, el chope no le pega y yo habré comido este embutido como dos o tres veces en mi vida.




La sopa Minestrone  no es nada más ni nada menos que una sopa hecha con las verduras de temporada, por ello no hay una receta fija. Además de verdura puede llevar pasta, pan, arroz, carne o ser solo vegetariana. Si viajamos atrás en el tiempo veremos que ya las tribus que vivían en la península itálica preparaban una sopa con verduras y si buscamos en el origen de algunas de nuestras sopas comprobaremos que también tienen un origen muy antiguo y que nacieron como cocina de supervivencia. Se cocinaba lo que se tenía alrededor y cuando se producía. Cuando los romanos ya estaban organizados como Imperio introdujeron la carne, señal de que denarios y sestercios corrían por doquier, y ya a finales del siglo XVI el tomate y la patata hicieron su aparición en escena. Y así ha llegado a nosotros a la Minestrone.

Ingredientes para 2 personas:

1/2 cebolla pequeña picada
1/2 puerro picado
1 zanahoria pequeña picada
1/2 rama de apio
lombarda
2 champiñones
jamón serrano en tacos
1 copa de vino blanco
caldo de verduras
pesto de cilantro y lima

1. Lavamos y picamos todas las verduras en trozos pequeños. En una cazuela y en aceite de oliva empezamos rehogando la cebolla y el puerro hasta que empiecen a estar transparentes. Añadimos los tacos de jamón y el resto de las verduras. Seguimos rehogando unos cinco minutos más y salamos ligeramente porque el jamón ya aporta sal a la sopa. Vertemos la copa de vino blanco y cubrimos con el caldo de verduras.



2. Se tarda muy poco en hacer esta sopa así que pertenece al grupo de recetas que yo llamo "para unas prisas" porque en 10-12 minutos de cocción ya tendrás un plato caliente listo. Si te gustan las verduras más hechas, solo tienes que dejarlas unos minutos más. Rectificamos de sal.

Para darle un poco de frescor y potenciar la intensidad del sabor al mismo tiempo la serví acompañada de un pesto de cilantro y lima. Fue todo un acierto y te lo recomiendo si hay algún delicado con las verduras.

lunes, 30 de septiembre de 2013

SOPA DE TOMATE CON ARROZ Y HIERBABUENA




¡Sonamos! Eso es lo que diría mi queridísima Mafalda si estuviera ahora con nosotros y viera el plato de sopa delante. Nunca entendí cómo uno de mis personajes preferidos no disfrutaba de algo que me encanta. Porque sí, yo era de las que tenía la carpeta de Mafalda y sigo teniendo el Todo Mafalda. De vez en cuando no puedo evitar echar un vistazo y seguir riéndome con las ocurrencias de esta niña. Bueno, y Felipe. Me encanta Felipe con ese flequillo y esa dentadura, pobre. El caso es que a diferencia de Mafalda yo me pierdo por un plato de sopa, no lo puedo remediar y creo que es algo genético. En cuanto hace frío, llueve, alguien se constipa o estoy cansada, la sopa aparece como por arte de magia. Y, en cuanto han caído las primeras gotas, he aprovechado para preparar esta sopa que está a caballo entre el verano y el otoño.

Ingredientes para 6 personas:

1 cebolla pequeña picada
2 dientes de ajo picados
800 gr de tomates maduros
hierbabuena
1,25 litro de agua caliente
180 gr de arroz
queso parmesano

1. Calentamos unas 4 cucharadas de aceite de oliva en una cazuela y rehogamos la cebolla y los dientes de ajo. Salpimentamos y dejamos que se pochen hasta que estén blandos. Añadimos los tomates en trozos y unas hojas de albahaca. Dejamos que se hagan los tomates machacándolos con una cuchara para que no queden trozos demasiados grandes. Añadimos el agua y dejamos que cueza durante 20 minutos.




2. Incorporamos el arroz y dejamos que se haga durante otros 20 minutos más. Esta sopa no debe quedar con demasiado caldo. Probamos y rectificamos de sal antes de servir siempre teniendo en cuenta que el queso le da un punto de sal extra.

3. Servimos en los platos con unas hojas de albahaca y un poco de queso parmesano rallado en el último momento.

Es reconfortante y deliciosa con el toque que le da el queso parmesano.


Fuente: Limoncello and Linen Water, Tessa Kiros.

martes, 9 de julio de 2013

AJO BLANCO CON FRAMBUESAS Y HIERBABUENA



A estas horas en  Extremadura ya estamos a más de 30º con lo cual otro día más que pasaremos de los 40º y ya llevamos así más de una semana. Al principio estábamos deseosos de calor después del invierno y la primavera tan lluviosos que habíamos tenido pero ya empezamos a estar agotados sobre todo porque por las noches las temperaturas tampoco bajan de 20º. En estos momentos no dejo de acordarme del meteorólogo francés que anunció que no íbamos a tener verano. Así lo único que apetece tomar es una sopa fría, lo más fría posible, alternando gazpacho, salmorejo o ajo blanco. Lo bueno de estas sopas es que tampoco necesitan mucho tiempo de preparación y no hay que encender la cocina. 

Ingredientes:

75 gr de almendras crudas
200 gr de miga de pan dura
1 diente de ajo
6 cucharadas de aceite
3 cucharadas de vinagre
1 1/2 litro de agua
frambuesas 
hierbabuena


1. Ponemos en remojo la miga de pan en el agua durante unos minutos para que se ablande. Añadimos las almendras, el diente de ajo, aceite, vinagre y sal y trituramos con la ayuda de un robot. Ya tenemos el ajo blanco preparado. 
Como veis en la lista de ingredientes he incluido frambuesas para darle un toque ácido al plato y la hierbabuena para que tenga un toque de frescor.  Los acompañamientos pueden variar mucho y lo mismo se puede servir con uvas, melón o tacos de jamón.

10:10 de la mañana y ya oigo a las chicharras cantando. 

miércoles, 16 de enero de 2013

CREMA DE ESPINACAS CON HUEVO POCHÉ Y UNA TOSTA DE QUESO DE CABRA CON TOMILLO



Esta receta lleva un tiempo hecha, comida y digerida y menos mal que tengo fotos en lista de espera porque si no no sé cómo iba  a poder publicar algo. Hay un virus estomacal muy desagradable, antipático y muy mal educado que no me deja acercarme a un plato de comida. Y no se va, oiga, no se va. Lo tengo de ocupa y no hay manera de echarlo. Llevo tres días a base de Aquarius (no es publicidad) y le estoy tomando una manía tremenda. Además creo que se me está subiendo a la cabeza y me produce sueños extraños. Sin ir más lejos anoche soñé que me iba a dedicar a la videncia a través de las pastillas de jabón (¿eso existe?). Sí, sí, yo le daba a la gente una pastilla de jabón de tocador y podía averiguar su vida y arreglar sus problemas. Sin duda mi cuerpo necesita algo de alimento sólido. Mientras llega ese momento me seguiré dando a esa bebida de limón.

Ingredientes para 8 personas:

1 cebolla grande picada
1 patata mediana en trozos pequeños
2 dientes de ajo picados
1 cucharadita de jengibre rallado
1 litro de caldo
nuez moscada
450 gr espinacas
vino blanco
8 huevos
8 tostadas de pan
 queso de cabra
tomillo fresco

1. En una cazuela vamos a rehogar con un par de cucharadas de aceite de oliva la cebolla, patata y ajo hasta que empiecen a estar blandas las verduras. Añadimos el jengibre, la nuez moscada y el caldo. Salamos. Dejamos que hierva todo hasta que la patata esté cocida. Cuidado con el jengibre. A muchas personas les desagrada su sabor porque dicen que les recuerda a la colonia. Quizás sería recomendable reducir la cantidad si los comensales no están muy familiarizados con él.

2. El secreto para que  la crema quede con ese color verde tan vibrante es añadir las espinacas al final de la cocción y dejarlas solo dos minutos, el tiempo necesario para que se cocinen. Trituramos todo y reservamos.




3. Para hacer los huevos poché forraremos una taza con papel film y lo pintaremos con aceite de oliva. Cascaremos el huevo y haremos un saquito que vamos a cocer entre 3 y 5 minutos. El tiempo depende de cómo te guste el huevo. Pueden ser más minutos. Retiramos el papel film y ya tenemos nuestro huevo poché.

4. Vamos con la tostada. Pintamos la tostada con aceite de oliva y dejamos en el grill unos minutos hasta que empiece a tomar un ligero tono dorado. Entonces ponemos unos trozos  de queso de cabra, el tomillo y volvemos al grill hasta que el queso esté gratinado.

5. Servimos la crema caliente con el huevo y la tostada. Si quieres puedes terminar el plato con un poco de crème fraiche o yogur griego.

Fuente: Make it easy, Jane Lovett.

lunes, 17 de diciembre de 2012

BISQUE DE LANGOSTINOS





Creo que todos asociamos los mariscos con fiesta y celebración. O por lo menos yo sí. No puedo recordar ninguna celebración familiar en la que los langostinos o gambas no hayan estado presentes. Y si faltan en la mesa es una circunstancia altamente criticable. Estas fiestas, siguiendo la tradición, no nos vamos a quedar sin nuestro marisco y vamos a servir una deliciosa y contundente crema de marisco espesada con arroz. Porque al fin y al cabo eso es lo que es. Estamos tratando aquí con una forma de aprovechar aquellas piezas que ya no resultan muy presentables por lo que tampoco hay que dejarse medio sueldo en la pescadería ya que podemos usar marisco congelado. 

Ingredientes para 6 personas:

500 gr de langostinos
500 gr de gambas
1 cebolla
1 zanahoria
1 rama de apio
brandy
media cucharadita de curry
media cucharadita de concentrado de tomate
1 guindilla
10 cl de nata
arroz
2 litros de caldo de pescado

1. Parecen muchos ingredientes pero es muy cómoda de hacer y  además podemos prepararla con antelación. Empezaremos lavando el marisco. Si quieres darle más sabor y un color un poco más intenso a la crema puedes sustituir algunas gambas por carabineros. Reservamos.

2. Picamos las verduras y rehogamos en una cazuela con aceite de oliva un par de minutos. Entonces añadimos el marisco así sin pelar. Reserva algunos porque habrá decorar las tazas. Lo rehogamos todo dejando que las gambas y langostinos suelten todo su jugo. Añadimos el curry, la guindilla y el concentrado de tomate. Por último vertemos un chorrito de brandy y flambeamos para que se evapore el alcohol. Incorporamos un puñado de arroz y cubrimos con el caldo. 



Dejamos cocer hasta que el arroz esté hecho y pasamos por un robot para que quede una crema fina, fina.
Aún así, después hay que pasarlo por un chino para que no nos encontremos los molestos restos de las cabezas o cuerpos de los langostinos y que la cena quede arruinada porque siempre hay alguien dispuesto a señalar los fallos de nuestra comida. Bien, no les vamos a dar esa satisfacción ¿verdad? El consabido "sí, está bueno pero..." Pero ¿qué? No es que esté bueno, está buenísimo y punto.
Después de triturar la crema, añadiremos la nata para espesarla un poco más. Ya os he comentado que es contundente.
Vamos a terminar nuestra bisque en paz salteando los cuerpos de langostinos que habíamos reservado para decorar las tazas de dos asas en las que se suele servir este tipo de crema. Ya solo nos queda picar un poco de perejil y disfrutar del mar en nuestra mesa.

lunes, 26 de noviembre de 2012

CREMA DE PERA Y CASTAÑA





Pobres peras. En contadas ocasiones se pueden ver en mi cocina porque no sé, me parecen aburridas. No puedo dar una razón lógica pero es así. Al ver esta receta en el libro de Dorie Greenspan, Around my French Table, me llamó la atención no por esta fruta sino por las castañas. Estoy acotumbrada a tomarlas o bien crudas o asadas. Es una gozada caminar por la calle con un cartucho de castañas calentitas cuando hace un frío horroroso (por cierto, ¿cuándo será?). Nunca las había tomado en crema ni tampoco las había usado como espesante (no sé por qué me sorprendo si, hasta que la patata se introdujo en la alimentación occidental, las castañas eran el ingrediente estrella). Sí que le añado una manzana a distintas cremas y salsas, pero ¿pera? nunca. Puedo decir que me ha encantado.

Ingredientes para 6 personas:

1 cebolla muy picada
2 puerros bien lavados y muy picados
2 ramas de apio
2 peras maduras cortadas en cubos
tomillo o romero
caldo de pollo
300 gr de castañas
jengibre
queso feta
granada

He modificado algunas cantidades porque 5 ramas de apio me parecían excesivas y he reducido la cantidad de castañas. El apio tiene un sabor fuerte y no le gusta a todo el mundo así que es mejor andarse con cuidado. En la receta original la cantidad de castañas se aproxima al medio kilo. También he introducido nuevos ingredientes como el jengibre, el queso feta y la granada para terminar el plato.




1. Pelar las castañas así sin anestesia como que puede acabar con la paciencia y las uñas del más pintado. Por ello les vamos a hacer un corte y las vamos a cocer unos minutos para que la piel se pueda desprender más fácilmente. Las reservamos.

2. En una cazuela con aceite rehogamos la cebolla, el apio, los puerros y el jengibre. Salamos y rehogamos hasta que tengan un color transparente. Añadimos el tomillo, la pera, las castañas y lo removemos todo antes de añadir el caldo hasta cubrir todos los ingredientes. Volvemos a salar y dejamos que cueza hasta que las castañas estén blandas y se puedan triturar.

3. Trituramos y servimos inmediatamente. En la receta se aconseja servirla con crème fraiche o nata pero me arriesgué con el queso feta y la granada. Y acerté porque el queso le aporta un punto ácido a una crema ligeramente dulce.

jueves, 19 de julio de 2012

CREMA FRÍA DE CALABAZA




Porque haga el suficiente calor como para derretirnos en la calle, no quiere decir que dejemos de comer cremas de verduras. De hecho, si pudiera, viviría todo el verano a base de ellas. Y el gazpacho (¿porque qué es el gazpacho sino una crema de verduras aguada?) sería el primero de la lista. Benditos tomates y pimientos. La verdura protagonista de nuestra crema es la calabaza, rica en todos los antioxidantes del mundo mundial, vitamina C y ácido fólico. Además nos ayuda a rebajar grasas y líquidos. Siempre la asocio al otoño e invierno y su consumo se reduce a estas estaciones. Pero en el mercado encontré un hermoso ejemplar que me guiñaba el ojo de manera provocadora y sucumbí. Tampoco había tomado una crema de calabaza fría y esta, por lo menos, me ha gustado.

Ingredientes para 4 personas:

500 gr de calabaza
800 ml de caldo de verduras
1 vasito de vino blanco
1 yogur natural
100 gr de bacon
1 puerro
1 diente de ajo
sal
pimienta blanca
aceite

1. Empezaremos nuestra crema limpiando el puerro y picándolo junto con el diente de ajo. Los rehogamos en una cazuela con un poco de aceite unos 8 minutos.
2. Ahora con cuidado vamos a pelar la calabaza, retirar las semillas y cortarla en dados. La añadimos a la cazuela y la rehogamos con las verduras otros 8 minutos más. Regamos con el vino blanco y dejamos que se evapore. Bueno, he de confesar que no tenía vino blanco en ese momento (siempre me falta algún ingrediente y tengo que improvisar sobre la marcha. Suele pasarme por no leer bien las recetas antes de empezar y no aprendo ¿eh?, no aprendo) y usé un poco de brandy que tenía más a mano. No quedó mal.




3. Añadimos el caldo, salpimentamos y dejamos cocer hasta que la calabaza esté muy blanda. Pasamos la crema por la batidora y dejamos templar. Si te gusta muy fina, pásala por el chino. No debe quedar muy gruesa como un puré, sino algo más ligera.
4. Una vez templada añadimos el yogur y volvemos a batir. Ahora sí que va a la nevera hasta el momento de servir.
5. En la receta original se sugiere que para servirlo cortemos medio puerro en juliana fina y lo friamos en una sartén con abundante aceite. Yo la serví con unas hojas de tomillo fresco, unas pipas de calabaza y unos dados de bacon deshidratados en el microondas. Para ello ponemos la loncha de bacon entre papel de cocina y lo dejamos en el microondas unos minutos. Pocos minutos porque se quema que es una barbaridad y luego ese olor a quemado no se va en mucho tiempo.
Tú eliges como prefieres tomarla.

Fuente: Cocina Mediterránea, Lecturas.

lunes, 23 de abril de 2012

CREMA DE ESPÁRRAGOS CON HUEVO POCHÉ A LA ALBAHACA SOBRE TOSTADA




Después del dulce vamos a empezar la semana con una crema de temporada. Hay que aprovechar ahora que los espárragos están en su mejor momento y que además son ligeros. Lo mejor de las cremas es que se pueden preparar con antelación y que congelan bien. A veces al descongelarlas se pueden quedar como cortadas pero con un toque de batidora vuelven a estar perfectas. Si los espárragos resultan ligeramente amargos podéis distraer un poco el sabor con un poco de zumo de limón.

Ingredientes para 4 personas:

400 gr de espárragos
aceite de oliva
1 cebolla blanca mediana pelada y picada
1 rama de apio, limpia y picada
1 puerro
1 litro de caldo de pollo o de verduras
4 huevos
4 tostadas de pan




1. En una cacerola ponemos un poco de aceite de oliva y rehogamos la cebolla, el apio y puerro hasta que estén suaves y tiernos pero no demasiado dorados. Entonces añadimos los espárragos cortados y damos unas vueltas a todo. Si quieres decorar el plato con las yemas de los espárragos reserva algunas y añade solo el tallo. Vierte el caldo y deja cocer todo durante 20 minutos. Trituramos y salamos. Puedes terminar la receta dejando cocer las yemas reservadas junto con la crema, ya triturada, unos minutos.
2. Para hacer los huevos poché procederemos de la siguiente manera. Forramos una taza pequeña con papel film transparente y la pintamos con aceite de oliva. Si quieres en este momento puedes añadir la hierba o condimento que más te guste. En esta ocasión he usado la albahaca pero puedes preferir el orégano, hierbabuena o simplemente perejil. Lavamos la hierba, la picamos y dejamos que se adhiera al papel film. Entonces cascamos el huevo y hacemos un saquito con él. Debe quedarte así.



Ponemos un cazo con abundante agua. Cuando esté hirviendo, dejamos el huevo  unos 3 minutos. Sacamos del agua y con mucho cuidado retiramos el papel film. Nos quedará una bola que depositaremos en nuestra crema junto con pan tostado en el horno. Rompemos la yema, regamos con unas gotas de aceite y a comer.

Fuente: En casa con Jamie, Jamie Oliver.

jueves, 5 de abril de 2012

BACALAO CON CREMA DE GARBANZOS AL ROMERO



O al tomillo, lo que tengas en casa. Semana Santa, potaje y bacalao van de la mano en casi todas las casas. En esta enumeración se me olvidan las torrijas y buñuelos, perdón. Esta receta es como un potaje muy, pero que muy deconstruido y nació de querer comer el bacalao cocinado de una manera distinta. Tuve mis dudas sobre el éxito del plato porque no sabía si iba a acabar con él en la cabeza. Pero parece que gustó.

Ingredientes para 4 personas:

1 bote de garbanzos cocidos
1 puerro
1 zanahoria
1 rama de apio
2 dientes de ajo
romero o tomillo
caldo de verduras o agua
4 lomos de bacalao desalado
2 patatas hermosas

1. Empezamos a hacer nuestra crema rehogando todas la verduras picadas en aceite de oliva junto con el romero o tomillo. Cuando ya estén doradas añadimos los garbanzos previamente enjuagados y cubrimos de caldo o agua. Salamos y dejamos cocer unos 15-20 minutos. Trituramos hasta que tengamos una crema fina, no como la mía que me quedó gordita porque la batidora que tenía a mano no daba más de sí. Reservamos.


2. Mientras habremos puesto a cocer nuestras patatas en abundante agua y un poco de sal. Yo las suelo cocer con piel así que cuando ya estén, las pelamos y cortamos en rodajas gruesas. Reservamos.

3. Finalmente pondremos nuestros lomos de bacalao en una placa para el horno con un chorrito de aceite y lo dejaremos a 180º unos 15 minutos, dependiendo de lo gordos que sean. No me gusta el pescado muy hecho así que lo suelo dejar jugoso, que parezca que las lascas del pescado se van a separar.

4. Montamos el plato vertiendo unas cucharadas de la crema en un plato sopero. En el centro colocaremos nuestra rodaja hermosa de patata y encima el lomo de bacalao. Regamos con un poco de aceite de oliva y, acompañado de una ensalada, queda un plato estupendo.

lunes, 27 de febrero de 2012

CREMA DE COLIFLOR Y QUESO CHEDDAR CON CROUTONS DE MOSTAZA




Érase una vez una crema de coliflor que no sabía nada de nada a coliflor. Cuando la cocinera del castillo anunció a bombo y platillo que iba a probar una receta nueva con esa verdura de color blanco, los comensales torcieron el gesto y dijeron que no pensaban probar semejante brebaje cuyas consecuencias sobre la salud humana consideraban más que dudosas. La pobre cocinera estaba segura de que la receta iba a funcionar y que el público iba a quedar satisfecho y no se desanimó. Así que ni corta ni perezosa se puso el delantal y empezó a preparar una crema que iba a dejar asombrados a todos los que la probaran porque, no se sabe por qué extraña razón, no se notaba el sabor de la denostada verdura. Mientras la crema se cocía y se le iban añadiendo ingredientes, la hambrienta multitud pedía a gritos probarla sin saber qué contenía. Una vez en la mesa, se hizo el silencio y solo se podía oír el ruido de las cucharas golpeando los platos y un "¿no hay más?" Desde ese día la cocinera siguió preparando esa crema en numerosas ocasiones en la soledad de su cocina sin contar jamás cuál era el ingrediente estrella: la coliflor.

Ingredientes:
aceite de oliva
2 chalotas
1 cebolla
1 patata grande pelada y cortada en trozos pequeños
2 dientes de ajo
830 ml de caldo de verduras
340 gr de coliflor cortada en ramos pequeños
45 gr de queso cheddar rallado
2 cucharaditas de mostaza



Para los croutons:
pan
aceite
mostaza
sal

1. Vamos a empezar haciendo nuestros croutons. Para ello podemos cortar el pan  en trozos con un cuchillo o con las manos y lo ponemos en una fuente para el horno. Yo lo partí con la mano porque así daba un aspecto rústico al plato. En un bol mezclamos el aceite y la mostaza y después embadurnamos los trozos de pan con esta mezcla. Horneamos entre 10-15 minutos o hasta que el pan esté dorado. Puedes hacer una gran cantidad y luego guardarlos en un bote y añadirlo a sopas, ensaladas y todo lo que se te pueda ocurrir. De igual modo puedes jugar con distintos sabores y especias. ¡Ah! Una vez fuera del horno, debes ser fuerte y no zampártelos todos porque así, calentitos, están buenísimos.

2. En una cazuela rehogamos las chalotas y cebolla con aceite de oliva hasta que la última esté transparente. Añadimos la patata, cubrimos y dejamos que se haga durante unos 4 minutos. Incorporamos el ajo y el caldo y dejamos cocer hasta que la patata esté blanda. En este momento, añadimos nuestra coliflor y dejamos unos 5 minutos o hasta que esté blanda. Recuerda que se hará más rápido si la tienes cortada en pequeñas flores.


3. Trituramos, añadimos la mitad del queso cheddar y la mostaza. Si te ha quedado espesa puedes añadir más líquido y rectificar la sal.
Servir en un plato o cuenco con el resto del queso cheddar, los croutons y un chorro de aceite de oliva.

Fuente: Super Natural Every Day, Heidi Swanson.