Hay que ver lo poco fotogénico que es el pescado. O quizás sea mi poca habilidad para fotografiarlo. Sí, quizás sea esto último. O que este besugo en concreto no queda bien en cámara, que todo puede ser. Pero bueno, te garantizo que lo está.
Como cada día 5, publicamos la receta de un chef y este mes en Cooking the Chef nos han asignado la tarea de revisar "El Practicón, tratado completo de cocina" de Ángel Muro, cocinero del siglo XIX.
Tal y como dice el autor " este libro consiste en ofrecer a todo el que de cocina se ocupe, el medio de comer bien, con un gasto módico, en relación con los recursos de cada cual". Y es verdad, hay recetas para todos con nombres tan peculiares como "huevos fritos mal fritos (estrellados), huevos high life (me encanta este nombre para una receta), ensalada higiénica, tortilla soplada o vanidosa... y así podríamos seguir.
Te aseguro que ha sido una lectura muy entretenida no solo por los nombres de la receta sino por los comentarios de las recetas en sí.
La receta que he elegido es muy fácil, no tiene ninguna complicación en absoluto y está muy buena.
Vamos con este besugo al horno respetando la receta y comentarios de Ángel Muro.
Yo preparo de un modo especial el besugo, que lo llamaremos, así nada más, pero que han de ensayarlo los lectores, pues creo que ha de gustar.
En una fuente ovalada, en la que el besugo esté bien colocado, se echan un par de cucharadas de aceite, ya frito, y encima se pone el besugo, añadiendo agua para bañarlo por el pie.
En un tazón se hace un amasijo con pan rallado, chalotas, un diente de ajo y perejil, muy recortado todo; se añaden dos cucharadas de aceite, también refrito, sal y pimienta y una chispa de clavo de especia y se alarga la pasta con una copia de vino blanco.
Se mete el pescado en el horno a fuego vivo. Se le deja cinco minutos y se saca para embadurnarlo bien con la pasta, que ha de estar un poco disgregada.
Se le hacen después tres o cuatro cortes transversales para clavar en ellos medias rodajas de naranja, y se vuelve a meter en el horno.
A los veinte minutos se sirve, y es un excelente manjar.