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miércoles, 16 de enero de 2019

SOPA DE BATATA Y GARBANZOS





Como cada miércoles te dejo una receta y, en este caso, la que traigo nos viene fenomenal para entrar en calor. No se trata realmente de una sopa sino que está entre una sopa y una crema con la textura perfecta para saciarte. Si estás en plena operación detox o simplemente quieres comer de una forma sana, te la recomiendo totalmente. Como ves, entre los ingredientes nos encontramos a la batata, esa desconocida aún en algunas cocinas. De hecho, a veces a mí me resulta difícil encontrarla en las fruterías pequeñas porque la gente no la compra y se le estropea a los pobres fruteros. Bueno, la batata y las naranjas sanguinas. El año pasado las encontré en una gran superficie comercial y creí que era un espejismo. Las tenían en una cesta pequeña, como si fueran de exposición. Agarré una bolsa y vacié la cesta. Tampoco eran muchas pero durante dos días fui feliz tomando zumo de naranja de sanguina. Luego ya nunca más las volví a ver pero no pierdo la esperanza de que este año, en algún momento, les vuelva a echar el guante je, je.

Aparte de la batata, tan rica ella en vitamina E, tenemos más verduras, las que tú quieras y sean de temporada, y garbanzos. Pruébala y verás como te reconcilias con el mundo después de un duro día de trabajo.




Ingredientes:

1 cebolla cortada en dados
1 puerro lavado y cortado en rodajas
1 nabo pelado y cortado en cubos
3 batatas peladas y cortadas en cubos
2 dientes de ajo picados
1 vaso de vino blanco
1 litro de caldo de verduras
pimentón sin gluten
400 gr de garbanzos cocidos
anacardos
cebolleta

1. En una cazuela vertemos un par de cucharadas de aceite de oliva y salteamos la cebolla, puerro, nabo, batatas y ajo. Añadimos el pimentón y una vez que hayamos dado un par de vueltas a la verdura para que se mezcle bien. Vertemos el vino y el caldo y dejamos que cueza unos 25 minutos. Hay que tener mucho cuidado con el pimentón porque se quema enseguida y entonces nos arruinará el guiso porque amarga. ¿Cuánto pimentón? El que estoy usando actualmente es picante y con la punta de una cuchara de café es suficiente. Si es dulce, puedes ser más generoso.




2. Retiramos la mitad de las verduras y las trituramos. Una vez hechas puré, las devolvemos a la cazuela y añadimos los garbanzos.
Ahora puedes dejar que se enfríe antes de meter en la nevera o servir inmediatamente.

3. Terminaremos el plato con unos anacardos y cebolleta picada.

Es perfecta para llevar en un tupper a la oficina.

jueves, 5 de octubre de 2017

ENSALADA DE BACALAO CON MANDARINAS



Aquí volvemos después de ..., espera , déjame ver, ... unos ocho meses de desconexión involuntaria al principio y voluntaria durante las vacaciones de verano,  que se extendieron también a septiembre. En algún momento hay que volver, o no.., pero yo he decidido volver a la cocina, a embadurnarme de harina, elegir recetas, probar platos nuevos, poner la cocina perdida, hacer perder la paciencia al personal mientras esperan a que haga las fotos reglamentarias y sobre todo, disfrutar de lo que empezó como una afición y que en los últimos meses de publicación se había convertido en una obligación. Y cuando eso pasa, es mejor retirarse, coger aire, oxigenar el cerebro y plantearte qué quieres conseguir con el blog que no es otra cosa que pasármelo bien sin agobios.

Es curioso que la última receta publicada fue con bacalao y que la elegida para homenajear a Dani García sea también con bacalao. Ya sabes que el día 5 de cada mes Cooking the Chef nos anima a preparar recetas de un cocinero famoso ya sea español o extranjero. Recibir el correo con la propuesta del mes es como abrir una caja de bombones, que diría Forrest Gump, no sabes a quién te vas a encontrar ni si vas a poder cumplir la misión propuesta.





Cuando empecé a buscar recetas de este cocinero malagueño me temblaron un poco las piernas ya que todas las recetas que encontraba me parecían un poco complicadas para hacerlas en mi cocina. Y luego estaba el tema del tiempo, claro. Pero el que halla, encuentra y, a pesar de que Dani García es muy conocido por su cocina innovadora, tiene unas recetas tradicionales maravillosas que puedes consultar en su libro En la cocina de mi madre.
Como me suele suceder cada vez que le echo un vistazo a un libro nuevo, la impaciencia me puede y quiero hacer todas las recetas de una vez. Luego voy desechando y dejo a un lado las que sé que no van a gustar mucho y finalmente me quedo con medio libro para probar.
Me llamaban mucho la atención las recetas otoñales de platos de cuchara pero los más de 30 grados que seguimos teniendo me echaban un poco para atrás. Al final me quedé con esta ensalada de bacalao, mandarinas y aceitunas negras que está buenísima, es sana y se prepara en nada de tiempo.
Bueno, lo de las mandarina es una licencia mía porque la receta original lleva naranjas y no sé tú, pero yo todavía no he encontrado naranjas decentes. La semana pasada me tomé un zumo que sabía a potingue. No hay naranjas decentes pero si unas mandarinas ácidas que merecen la pena.




Ingredientes 4 personas:

300 gr de bacalao en lomo
1 patata
4 mandarinas (eran pequeñas)
1 cebolleta
1 cucharada de pasta de aceitunas
1 cucharada de aceite de oliva
endibia


Cocemos el lomo de bacalao en agua y cuando esté listo, lo dejamos enfriar antes de separar el lomo en lascas. Cubrimos de aceite. Este paso lo puedes hacer la noche antes si quieres preparar la ensalada el día siguiente.
Lavamos las patatas bien y las cocemos enteras, con su piel, hasta que estén tiernas. Las enfríanos y las cortamos como más nos guste en rodajas o en cascos.
Pelamos las mandarinas y las cortamos en rodajas o en gajos, como prefieras. Picamos muy fina la cebolleta.
En un cuenco mezclamos la pasta de aceitunas con el aceite de oliva y reservamos.




Vale. Ya tenemos todos los ingredientes de la ensalada listos para montar nuestro plato.
En un plato o fuente ponemos las hojas de endibia, la patata, rodajas de mandarina, bacalao y cebolleta. Terminamos añadiendo la mezcla de aceite y pasta de aceitunas.

Nos vemos la semana que viene con algo que de ligero tiene muy muy poco.

domingo, 5 de febrero de 2017

SANFAINA DE BACALAO





Ya sabía yo que este momento tenía que llegar antes o después porque participar en Cooking the Chef y no hacer una receta de Ferrán Adriá era casi imposible. Si cada mes homenajeamos a un chef español o extranjero con alguna de sus recetas ¿cómo no íbamos a dedicar un mes a uno de los cocineros más famosos del mundo? No te creas, que aunque sabía que esto pasaría, yo abría el correo el 6 de cada mes con cierto respeto. Porque Ferrán Adriá da su respeto se mire por dónde se mire. Ya me veía yo de los nervios intentando hacer cocina experimental pero qué va. No es para tanto y tiene muchas recetas fáciles. Por ejemplo, esta sanfaina de bacalao la puedes encontrar en su libro La comida de la familia. Ser original contando algo de Adriá es casi imposible porque su biografía, con los mismos datos, se repite en infinidad de páginas web: su lugar de nacimiento, cómo empezó en la cocina, cómo ganó sus primeras estrellas Michelín... Sí me ha llamado la atención la síntesis de la cocina del Bulli: se usan preferentemente productos del mundo vegetal y del mar junto con productos lácteos, frutos secos y algunos otros que configuran una cocina ligera. Justo lo que a mí me gusta y creo que la receta que he elegido encaja en esa descripción: verdura y pescado.




Ingredientes:

150 gr de bacalao desalado en tiras
50 gr de pimiento rojo
50 gr de pimiento verde
120 gr de calabacín
120 gr de berenjena
5 cucharadas de salsa de tomate
70 gr de cebolla
1 diente de ajo

Te diré que en realidad la receta original lleva 100 gr de tomate maduro rallado. Ahora mismo es casi misión imposible encontrar unos tomates decentes así que decidí sustituirlos por unas cucharadas de una buena salsa de tomate. Primera herejía pero no la única, no. No he frito los dados de calabacín ni  los de la berenjena. Solo los he sofrito con el resto de las verduras. En casa procuro evitar los fritos todo lo que puedo aunque a veces hacemos excepciones. Pero es que además prefiero la verdura rehogada, poco rehogada. Pero es cuestión de gustos ¿verdad?




Cortamos la cebolla, el pimiento rojo, el verde, calabacín y berenjena en dados de un tamaño parecido más o menos. Picamos el ajo.

En una cazuela sofreímos la cebolla y el ajo primero. Pasados unos tres minutos añadimos el resto de las verduras y rehogamos hasta que empiecen a estar blandas. Añadimos la salsa de tomate y seguimos cocinando hasta que alcancen el punto de cocción deseado. Salamos y añadimos un poco de tomillo (licencia mía, otra más).

Justo antes de apagar el fuego incorporamos el bacalao y dejamos que se haga unos 2 minutos. No va a necesitar más tiempo.
Si por casualidad sobrara algo, sobre una rebanada de pan está ...

Si quieres seguir disfrutando con las recetas de Ferran Adriá, pincha aquí.


domingo, 15 de enero de 2017

POLLO CACCIATORE





A buenas horas aparezco por el blog, después de más de un mes de ausencia, a felicitarte el año, a esperar que hayas empezado con buen pie y a asegurarte, si todavía sigues ahí, que sí, que me tomo en serio el tema del blog pero que los últimos meses del año pasado fueron de lo más estresante y que iba literalmente al día. No daba para más. Y eso que, cuando 2016 empezó, pensé que iba a ser un año "divertido" pero no le vi la diversión por ningún lado y sí mucho trabajo, nuevas responsabilidades, y por qué no decirlo, una falta de organización (raro en mí) que me llevó a olvidarme casi del blog.

Lo de la falta de organización estoy solucionándolo y creo que volveré a ser yo, aunque espero un poco menos prusiana, y estoy trabajando muy en serio el tema de poner límites separando el trabajo de mi "vida real" y, sobre todo, decir no. Me parece más que necesario para no acabar hasta arriba, reguñendo por los rincones, jurando en arameo y sin tiempo para respirar. Hace tiempo que no me hago propósitos a principios de año porque simplemente no los cumplo pero este, este de decir no, pues ... En fin, espero conseguirlo aunque cueste.



Y la vuelta al blog la hago con una receta italiana para el reto de Cocinas del mundo. Marga de Acibecheria  nos traslada a Italia para que disfrutemos cocinando recetas italianas. Repasando típicas de la gastronomía italiana me he dado cuenta de que en este blog hay bastantes: arancinis, lasaña, pasta, ossobuco, pizza, gnocchi, minestrone, peperonta, panzanella, sabayón y ahora ... pollo a la cazadora. Se nota que en casa nos gustan la comida italiana ¿verdad? Pero ¿a quién no? He estado en Italia dos veces y no recuerdo haber comido nada que no me gustase. Nada en absoluto. La última visita fue a Florencia, una ciudad que llevaba años queriendo visitar. Sabía que la iba a disfrutar mucho y así fue desde el minuto uno de llegar. Creo que se me abrió la boca nada más llegar a la plaza del Duomo y así estuve los cuatro días que pasamos en Florencia, con la boca abierta ante tanta belleza. ¡Cuánta maravilla! Y aún recuerdo una sopa de tomate fría muy simple que pedí en un día de mucho calor. Bueno, y unos raviolis maravillosos, y una pasta con una salsa de tomate simplemente gloriosa, y unos helados buenísimos, y el colorido de las tartaletas llenas de fruta, y... así podría seguir un buen rato.



Y claro, puestas a elegir una receta, me quedo en la Toscana con este guiso que decididamente  tienes que probar. Es de esos que medio se hacen solos, que llena la casa de un olor rico a cocina casera y que hace que disfrutes de la comida.  Es un señor guiso que se puede servir con un puré de patatas o con polenta, como he hecho yo. Solo te faltaría una buena ensalada y una copa de vino tinto para pasarlo bien, muy bien, comiendo.

Ingredientes:

aceite de oliva
2 dientes de ajo
1 cebolla picada fina
4 muslos y contramuslos separados
1 vaso de vino blanco
1 lata  de tomates enteros y pelados
1 cucharadita de alcaparras
100 gr de aceitunas negras
orégano
tomillo



En una cazuela muy amplia calentamos unas tres cucharadas de aceite de oliva y vamos sellando el pollo ya sazonado. No queremos freírlo, solo dorarlo. Una vez dorado, lo retiramos y reservamos.

En esa misma cazuela (eso es lo bueno de este guiso, que solo ensuciamos un recipiente) rehogamos la cebolla y el ajo hasta que estén dorados. Seguidamente añadimos el pollo y vertemos el vino blanco. Dejamos que se evapore el alcohol y agregamos los tomates en trozos, las alcaparras, aceitunas negras y las hierbas.

Bien, ahora se trata de dejar que se vaya haciendo el pollo removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue y añadir algo de líquido si vieras que se evapora demasiado.




Cuando el pollo ya esté hecho lo servimos con polenta.

Ya está. No hay que hacer más. Aprovecha estos días tan fríos para cocinar platos que llenen de calor tu casa.

miércoles, 5 de octubre de 2016

ARROZ CON BOGAVANTE





Cuantísimo tiempo sin pasarme por aquí, cuantísimos días intentando volver a la rutina, cuantísimas recetas esperando salir del escritorio del ordenador y cuantísimas ganas de que las que veáis y, sobre todo, hagáis. Volvemos a la vida blogueril reclamada por la cita que el día 5 de cada mes tenemos con Cooking the Chef y que estuvo un poco aparcada durante el verano. Cada mes rendimos "homenaje" a un cocinero, ya sea español o extranjero. Este mes nos tocaba conocer a uno español, a Eneko Atxa. He de reconocer que para mí era un extraño, ni idea de quién era y mucho menos qué receta iba a hacer. De hecho cuando empecé a buscar información sobre él, me eché a temblar porque encontraba recetas muy complicadas que sabía que no iban a gustar mucho en casa. Pero seguí buscando y encontré un libro de recetas sencillas, para todos los días, sanas, que no requieren mucho tiempo y con ingredientes que se pueden encontrar en cualquier tienda. El libro se llama Menús Saludables y en él se pueden encontrar una serie de menús orientados a aquellas personas que tienen algún tipo de patología o que simplemente quieren comer de una manera sana.




La verdad es que el libro está lleno de recetas deliciosas y que necesitan muy pocos ingredientes. Yo ya tengo el libro lleno de papelitos porque hay algunos postres que deben estar deliciosos. Así imaginarás que ha sido difícil elegir una sola receta porque cambiaba de opinión cada vez que abría el libro. Al final la elegida ha sido una receta de arroz, como no podía ser de otra manera, que hago de vez en cuando en casa y que no me había atrevido a dejaros hasta ahora.

Ingredientes:

80 gr de colas de gambas
100 gr de bogavante
1/2 diente de ajo
1 unidad de pimiento choricero
1 hebra de azafrán
240 gr de arroz
2 cucharadas de tomate triturado
2 cucharadas de aceite de oliva





Para el fondo de pescado (1,5 litros)

puntas de pescado
2 cucharadas de aceite de oliva
1 hebra de azafrán
1/2 diente de ajo
5 gr de perejil
2 cucharadas de tomate triturado

Para elaborar el fondo de pescado sofreímos en una olla el aceite de oliva y sofreímos el ajo y el tomate triturado. Después, añadimos el azafrán, las puntas de pescado y cubrimos de agua. Dejamos cocer 15 minutos a fuego suave desespumando la superficie con frecuencia.




Para hacer el arroz, troceamos el bogavante en trozos. He de confesar que nunca he podido hacerlo (pobre bicho)  y  le pido al pescadero que lo haga por mí. En una cazuela sofreímos con el aceite de oliva el pimiento choricero y el azafrán junto con las colas de las gambas y el bogavante. Agregamos el arroz, mezclamos bien y añadimos el fumet, dejándolo a fuego medio hasta que tenga el punto deseado.
Finalmente espolvoreamos con el perejil.

domingo, 17 de abril de 2016

GESCHNETZELTE CON RÖSTI




Sí, esta receta es complicada de pronunciar pero no por ello no le vamos a dar una oportunidad ¿verdad? Tras este nombre tan largo se esconde una ternera con una salsa maravillosa hecha con cebolla, vino, champiñones y nata. Es una receta típica de Suiza, de Zurich, y es que este mes en Cocinas del Mundo nos hemos ido a Suiza a comer.

Suiza está en el centro de Europa rodeado por Francia, Alemania, Italia y Liechtenstein. Las montañas están presente en todo el país y son su mayor atractivo junto con sus hermosos valles y los lagos en primavera y verano. Cada mes te cuento que me gustaría visitar el país que nos sugieren, que lo tengo en mi lista y que quiero ir. Bien, he estado mirando varias veces vuelos para ir a Suiza y hasta ahora nunca ha cuajado el viaje. Tendré paciencia y perseveraré como con el viaje a Florencia. Ni me acuerdo el número de veces que planeé ese viaje hasta que lo conseguí. Con este pasará lo mismo.




Pero volvamos a Suiza. Está dividido en 26 cantones y se hablan cuatro idiomas: el alemán, francés, italiano y el romancee (muy minoritario). Si nos centramos en la cocina veremos que tiene influencias alemanas, francesas e italianas y que sus ingredientes principales son el chocolate y los quesos. ¿Alguien ha dicho queso? Ya se despertó el ratón que habita en mí y me exige que cojamos el primer vuelo a Suiza.

Pero ninguno de esos dos ingredientes forman parte de la receta de hoy. Nos vamos a quedar con el guiso de ternera que te comentaba al principio y que es típico de Zurich. Imaginariamente hemos aterrizado en esta ciudad tan multicultural y vamos a disfrutar de su animada vida nocturna, cafés, clubs, tiendas y de la naturaleza que la rodea. También vamos a imaginar que nos hemos  sentado en la terraza de un bonito restaurante, que hoy no cocinamos y que solo tenemos que  degustar esta receta.


Ingredientes:

800 gr de ternera
1 cebolla grande
200 gr de champiñones
1 dl de vino blanco
2,5 dl de nata
1 dl de caldo de carne
1 cucharadita de Maizena



La cocina suiza se caracteriza por ser calórica y la grasa que se usa para cocinar este plato es la mantequilla. Yo he usado aceite de oliva porque si me sigues ya sabes que tengo una relación extraña con la mantequilla y no me gusta nada en recetas saladas.

Cortamos los filetes de ternera en tiras, salpimentamos y las salteamos en la mantequilla o aceite de oliva hasta que estén doradas. Entonces las retiramos y en la misma sartén rehogamos la cebolla cortada en juliana. Salamos. Cuando la cebolla empiece a estar transparente, añadimos los champiñones en láminas y dejamos que se hagan con la cebolla.

Entonces vertemos el vino blanco. Dejamos que se evapore el alcohol e incorporamos la nata y el caldo de carne. Dejamos que cueza todo y que espese la salsa. Si vemos que sigue muy suelta, disolvemos una cucharadita de Maizena en un poco del caldo y lo añadimos a la salsa. Cuando ya esté casi lista incorporamos la carne para que se mezcle bien con la salsa.

Como acompañamiento a la carne vamos a preparar rösti, otro plato típico de Zurich. Tradicionalmente formaba parte del desayuno campesino y su correcta preparación es cuestión de debate nacional: si es mejor que las patatas estén cocidas o crudas, con cebolla o sin ella. Nos suena ¿verdad? Igual que con nuestra tortilla de patatas. No hay manera de ponerse de acuerdo en cuál es la mejor manera de prepararla aunque todo el mundo está de acuerdo en que la mejor es la que preparar su madre. En eso no hay discusión ninguna.



Para prepararlo necesitamos :

patatas
aceite de oliva o mantequilla
sal

Os cuento cómo he preparado estas pequeñas maravillas. He rallado las patatas y las he dejado unos 10 minutos en agua para que perdieran el almidón. He escurrido, secado a conciencia y salado.
En una sartén ( pequeña en mi caso) he puesto aceite a calentar y cuando ya estaba caliente he hecho una especie de hamburguesa y he dejado que se dorase muy bien por un lado antes de darle la vuelta y proceder a dorarla por el otro lado.

Servimos la carne con los rösti y a disfrutar.

martes, 1 de marzo de 2016

POLLO EN PEPITORIA



Cuando hace frío, el cielo está gris y  llueve como si no hubiera un mañana es el momento ideal para meterse en la cocina y preparar algo que nos haga entrar en calor. Ese momento para mí fue el pasado fin de semana. Momento para sacar la cazuela más grande que tengo y armarme de paciencia para tener en el fuego este pollo en pepitoria sin mirar el reloj, sin acelerar la cocción en la olla, solo dejando que lentamente los sabores se fueran mezclando, el pollo se hiciera y tuviéramos una salsa que ya, ya. Digo que saqué la cazuela más grande porque cada vez que me pongo a hacer un guiso me gusta hacer bastante cantidad, como si a casa fuera venir un regimiento a comer en cualquier momento, y así poder tener un tupper esperando en el congelador.

Esta receta es un clásico, de las de toda la vida y que en cada casa seguro que tiene un toque diferente y especial. Es uno de esos platos que todos deberíamos saber cocinar y que no tiene ninguna dificultad. Lo único que se necesita es tiempo pero que si no se tiene, no pasa nada, para eso están las ollas. Como te comentaba seguro que en cada casa se le añade algún ingrediente distinto que lo hace diferente de los demás. Pero seguro que lo que no falta en todas las recetas son las almendras y la yema del huevo duro porque estos dos ingredientes son los que caracterizan a la salsa pepitoria.




Aunque no sepas cocinar o hayas cocinado poco, te recomiendo que no te pierdas esta receta, que te atrevas y te metas en la cocina porque no es difícil, te estarías perdiendo un gran plato de nuestra cocina y, sobre todo, porque te va a transportar a la cocina de tu madre, tía o abuela. Creo que la cocina es la mejor máquina del tiempo que hay.


Ingredientes:

1 pollo en trozos
2 huevos cocidos
3 cucharadas de almendras tostadas
2 cebollas medianas
2 hojas de laurel
aceite de oliva
2 dl de vino blanco
azafrán
caldo de pollo

En una cazuela vertemos tres cucharada de aceite de oliva. Salpimentamos los trozos de pollo. Cuando esté el aceite caliente empezamos a dorarlo por tandas. No queremos freírlo del todo, solo dorarlo. Lo retiramos y reservamos.



En esa misma cazuela nos ponemos manos a la obra con la salsa. Para ello rehogamos la cebolla cortada en trozos. En seguida verás que empieza a tomar un color tostado porque irá absorbiendo el repegado que hay en el fondo de la cazuela después de rehogar el pollo. Salamos y esperamos a que esté bien rehogada.

Añadimos el pollo, el vino blanco, las dos hojas de laurel y cubrimos con el caldo de pollo. Dejamos que lentamente se vaya haciendo removiéndolo de vez en cuando para evitar que se pegue y vigilando que no se quede sin líquido. Si eso pasara, añadiríamos más caldo de pollo.

En un mortero majamos las almendras con el azafrán y las yemas de los huevos cocidos. A mitad de cocción se lo añadimos al pollo. Ahora verás que la salsa va engordando. Sigue removiendo de vez en cuando hasta que veas que el pollo ya esté hecho. Al final añadiremos las claras de los huevos picadas.




¿Con qué puedes acompañar este plato? Con un arroz, unos picatostes o unas patatas asadas con tomillo, ajo y un poco de vinagre balsámico.

Es muy sencillo. Como habrás visto en la foto he escogido unas patatas pequeñas que  he cortado longitudinalmente y he puesto en una fuente apta para el horno. He añadido unas ramas de tomillo y unos dientes de ajo sin pelar. He salado, añadido aceite de oliva y un poco de vinagre balsámico. Al horno hasta que estén hechas y... listas para servir para acompañar nuestro pollo en pepitoria.


lunes, 25 de enero de 2016

CREMA DE HINOJO, JENGIBRE Y CÚRCUMA



Ya está, de esta tarde no pasa, me he dicho. Desde luego yo soy única para incumplir el casi único propósito que me había hecho para este año. Publicar con regularidad. Y no te creas que es por falta de recetas, no, que hechas están. Y para más inri las fotos están en el escritorio del ordenador para recordarme, cada vez que lo enciendo, que tienen que salir, que no se pueden quedar de adorno. Supongo que ya no he podido ignorarlas más y aquí me tienes dispuesta a hablarte de esta receta que hice por aquellos días en los que nos desintoxicábamos de los excesos de las Navidades. Me está costando, no te creas. He tenido que levantarme para abrir al señor que me traía un wok nuevo (a ver si este me dura más) en una caja enooooorme. No la he abierto porque si me pongo a ello sé que enredaré un rato más de la cuenta y otra tarde que se me irá. También he ido al congelador para sacar el bote de garbanzos que tengo congelados. Luego le hago un sofrito y listo para mañana. En fin, obligaciones varias que se interponen entre la receta y yo (suspiro de resignación melodramático).




Aunque ya no estés en periodo de "limpieza interior" te recomiendo esta crema. El ingrediente principal es el hinojo, ese bulbo que iba principalmente derecho a mis ensaladas (especialmente a esta de naranja) y nunca a cremas. ¿Qué contaros del jengibre que ahora está tan de moda en infusiones? La verdad es que hay que acostumbrarse a su sabor poco a poco porque puede molestar así que yo usaría una cantidad pequeña para empezar. ¿Y la cúrcuma? La cúrcuma es una planta que está relacionada con el jengibre y que tiene un sabor neutro pero que es una joya por todas las propiedades que tiene. Es un poderoso antiinflamatorio, antioxidante y beneficioso para limpiar el hígado. Aunque no aporta mucho sabor a las comidas, sí un bonito color,  por eso lo podemos usar como colorante en caso de hacer arroz. Hay que añadirla justo antes de retirar la preparación del fuego porque una cocción prolongada destruiría todas sus propiedades.

Anímate a prepararla y verás qué bien sienta sobre todo en los fríos días de invierno.




Ingredientes para 2 personas:

1 puerro pequeño
1 bulbo de hinojo
1 calabacín pequeño
1 patata mediana
jengibre
cúrcuma
zumo y ralladura de 1 mandarina
albahaca
caldo de verduras
aceite de oliva

Hacer una crema de verduras es tan tan fácil como lo siguiente.

En una cazuela vertemos unas tres o cuatro cucharadas de aceite de oliva. En este aceite rehogamos el puerro picado y el hinojo  hasta que empiecen a estar blandos. Añadimos el calabacín bien lavado, sin pelar y cortado en trozos pequeños además del jengibre muy picado y en muy pequeña cantidad si no quieres que te digan aquello de "sabe a colonia el puré, ¿no?". Salamos.




Incorporamos la patata en trozos y cubrimos con el caldo de verduras. Dejamos que cueza hasta que la patata esté blanda. Entonces añadimos una cucharadita de cúrcuma.

Trituramos las verduras y antes de servir añadimos el zumo de una mandarina.

Cuando ya hayamos servido la crema en los platos, los decoramos con la ralladura de mandarina, unas hojas de albahaca y un hilo de aceite de oliva.

También podrías saltear unos champiñones para servirlos de guarnición con unos croutons. Tú eliges.


martes, 5 de enero de 2016

ENDIVIAS GRATINADAS




Empezamos un año nuevo haciendo lo que más nos gusta: cocinar. Y por aquello de que hemos comido mucho y de que entre los propósitos de este año, está el incluir más verduras en nuestra dieta, la primera receta va de endivias. Bien, acompañadas de jamón cocido, pero verdura al fin y al cabo ¿no? Y es que la primera receta de 2016 nos lleva a Francia de la mano de Julia Child y su Mastering the Art of French Cooking. Este libro, bueno los dos, llevan en mi cocina ya unos añitos y creo que solo he publicado una o dos recetas. Y han tenido que ser las chicas de Cooking the Chef las que han rescatado el libro de la estantería y me han llevado a querer saber más sobre esta mujer impresionante en todos los aspectos.

Creo que supe de la existencia de Julia Child cuando vi la película de Julie and Julia. Me reí mucho con las aventuras y desventuras de Julie para hacer todas las recetas de su libro. Entonces ya me llamó la atención el tema de los blogs de cocina y cómo no me entraron unas ganas tremendas de comprar el libro. La actuación de Meryl Streep me pareció en su momento un poco exagerada pero si ves los vídeos que hay en youtube de Julia Child te darás cuenta de que es igual, igual a ella. Tiene el mismo tono de voz, los mismos gestos, todo igual. De hecho si no estás viendo la pantalla, no podrías saber quién es quién.




Julia Child nació en 1912 en una familia acomodada que le permitió tener una gran educación académica, a querer ser periodista, a trabajar en publicidad y al servicio de inteligencia de los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial. Cuando  estaba destinada en Ceilán conoció  al que será su marido, Paul Child, y con el que contraerá matrimonio el 3 de septiembre de 1946. El día anterior los dos tuvieron un accidente de tráfico pero eso no les impidió celebrar la boda. Eso sí, los dos con los puntos que les dieron tras el accidente bien visibles y con vendas.

Dos años más tarde Paul Child entró a servir a su país en el Ministerio de Asuntos Exteriores siendo su primer destino Francia. Y allí Julia Childe encontró su verdadera vocación con tesón y trabajo. Se matriculó en la prestigiosa escuela de cocina Le Cordon Bleu para aprender a cocinar. Como lo lees, no sabía cocinar y de hecho antes casarse  ya lo había intentado en una escuela de cocina de Los Angeles con muy malos resultados. Era un auténtico desastre.  Así que no hay que desesperarse si no salen las cosas bien a la primera. Ahí tenemos a la gran Julia Child.




Allí conoce a Simone beck y Louisette Bertholle con las que en 1961 publicaría Mastering the Art of French Cooking. Un libro que le dio muchas alegrías y que le abrió las puertas de la televisión cuando en 1963 acudió al programa "I've been Reading" para hablar de su libro armada de unas varillas, huevos y un cuenco para montar claras mientras hablaba de sus recetas y alimentación. Causó tal sensación y la cadena de televisión recibió tantas cartas pidiendo que volviera, que empezó con su programa de cocina, el primer programa de cocina de la televisión.

Fue tan admirada como criticada sobre todo por no lavarse las manos, jugar con los pollos en antena, por la imprecisión en la cantidad de los ingredientes o por la cantidad de mantequilla y nata que usaba en sus recetas. A lo que ella respondía que prefería tomar solo una cucharada de pastel de chocolate a tres cuencos de Jell-O.

El 5 de agosto de 2012 se cumplió el centenario del nacimiento de Julia Child y durante esa semana en muchos restaurantes a lo largo y ancho de los Estados Unidos se sirvieron recetas de sus libros.

Y aquí estamos, preparando una de sus recetas: endivias gratinadas con jamón cocido.



Ingredientes:

4 endivias grandes
8 lonchas de jamón cocido
mantequilla
3 huevos
1 taza de nata

Como ves no son muchos ingredientes y son muy comunes.

Empezamos limpiando las endivias de las hojas exteriores si están feas o estropeadas. Las lavamos.  Yo las corté longitudinalmente porque eran muy grandes. Las secamos y reservamos.

En una sartén ponemos mantequilla y añadimos las endivias que al estar cortadas se harán rápidamente. Las doramos procurando que no se quemen y añadimos más mantequilla según vayamos necesitando. Una vez hechas las sacamos de la sartén y las enrollamos en las lonchas de jamón cocido.




Las ponemos en una fuente apta para el horno y cubrimos con los huevos  batidos mezclados con la nata o con bechamel. Llevamos al horno a gratinar hasta que el huevo esté cuajado y servimos.

La verdad es que es una plato bien fácil de preparar y que hace una cena estupenda.

¿Cuál será nuestro próximo cociner@? ¿Cuál será la propuesta de Cooking the Chef?  Lo sabremos el 5 del próximo mes.

martes, 3 de noviembre de 2015

MEJILLONES EN SALSA DE TOMATE PICANTE




Hoy os traigo un aperitivo de los de guarretear, de los de mancharse las manos, chuparse los dedos y mojar pan, mucho pan. Sí, comiendo estos mejillones vamos a perder la compostura, la buena educación, vamos a hacer ruido sorbiendo la salsa y ¿qué le vamos a hacer? una no puede ser siempre educada en la mesa. Y últimamente no he sido muy educada porque he tenido que hacer estos mejillones varias veces seguidas para hacer unas fotos medio decentes. Sí, con esta receta he llegado a la conclusión de que los mejillones no son muy fotogénicos o ... yo no soy capaz de sacar su lado bueno. Así que hemos estado sufriendo y sacrificándonos por el blog hasta que en casa han considerado que sí, que las fotos eran pasables y que sí, que ya era hora de pasar a otra receta. Sigo pensando que las fotos no son buenas pero se me estaban acabando las excusas para repetir estos mejillones fin de semana sí y otro también así que vamos con esta receta de Ana Jiménez.

Ingredientes:

1 kg de mejillones
1 cebolla
1 guindilla
1 bote de salsa de tomate




Como ves no son muchos los ingredientes que se necesitan para hacer un recetón y disfrutar mucho con la comida. Y tampoco necesitas mucho tiempo para preparar algo tan rico. El único engorro es limpiar los mejillones, algo que haremos bajo el agua del grifo, limpiando la concha para retirar toda la suciedad que pudieran traer y tirar con cuidado de las barbas que asoman entre las dos valvas.

Una vez limpios los ponemos en una cazuela amplia, sin agua, tapándolos para que el vapor los abra. Yo no espero a que estén todos abiertos para sacarlos de la cazuela. Los voy retirando según se van abriendo para evitar que el mejillón pierda agua, acabe arrugado y poco apetecible. Los reservamos y guardamos el agua que han soltado.




En otra cazuela calentamos dos o tres cucharadas de aceite de oliva y rehogamos la cebolla y el ajo hasta que la cebolla esté transparente. Incorporamos la guindilla y la salsa de tomate junto con el agua que han soltado los mejillones. Dejamos que la salsa reduzca y añadimos los mejillones para que se tomen, que se empapen de la salsa de tomate.

Y, bueno, ya poco queda por explicar. Seguro que lo siguiente que vamos a hacer es servirlos acompañados de una buena barra de pan y nada más. Si nadie dice nada, si solo se oye el sorber de la salsa ya sabrás que has tenido éxito.

lunes, 21 de septiembre de 2015

ENSALADA DE SALMÓN AL VAPOR, PATATAS Y GUISANTES





Una siempre empieza la semana con los mejores propósitos. Empiezo dieta y si no voy a comer más sano, voy a hacer ejercicio, voy a organizar las comidas para que no me pille el toro ( y luego pilla, vaya que si pilla) y no tenga que ir improvisando, voy a ponerme al día con la lavadora y sobre todo con la plancha y alguna que otra cosa más. La lista suele más larga de lo que nos gustaría y siempre van saliendo más tareas que hacer. Luego nos vamos desinflando, digamos que para el martes, y una es débil y no come más sano, no hace ejercicio y no organiza ni se pone al día con nada. ¿Martes, he dicho martes? Nada de nada. Me he desinflado hoy mismo. Si te contara la de cosas que tenía intención de hacer esta tarde en tres horas y ... creo que he hecho solo dos.

Bien, esta semana vamos a hacer un esfuerzo y empezaremos con una ensalada ligera, sana, que no lleva mucho tiempo preparar (filosofía de este blog y que sí sigo a rajatabla) y que puedes llevar a la oficina en un tupper. He de reconocer que últimamente me estoy aficionando a las ensaladas templadas pero también te digo que fresquita está buenísima.

Esta ensalada nos ha acompañado más de una vez durante este verano, sobre todo,  en aquellos días de calor en los que acercarse a la cocina y encender el horno era de suicidas.


Con esta receta participo en el reto de septiembre de Cocineros del Mundo en Google+ en el apartado salado.





Ingredientes para 4 personas:

300 gr de patatas baby
250 gr de guisantes
200 gr de salmón
eneldo

Para la salsa:

240 gr de yogur
aceite de oliva
zumo de limón
1 diente de ajo pequeño muy picado


Preparar esta ensalada no tiene ningún misterio. Es tan fácil como cocer las patatas en abundante agua.
Cocemos aparte los guisantes si los vas a usar congelados o la solución más rápida, abrir una lata.






Ponemos el lomo de salmón en la vaporera y lo cocemos hasta que esté hecho o retiramos un pelín antes. Yo congelo siempre el salmón y lo retiro antes de que esté completamente hecho.

En un plato o fuente ponemos las patatas, guisantes y salmón en lascas. Picamos un poco de eneldo y aliñamos con la salsa. Para hacerla mezclamos el yogur, una cucharada de aceite de oliva, sal, una cucharada de zumo de limón y el ajo muy muy picado para que le de un ligero sabor pero sin que nadie pueda encontrarse ningún trozo.

Espero que te guste.

martes, 8 de septiembre de 2015

POLLO ASADO CON PIMIENTOS, ACEITUNAS Y ROMERO




Y casi tres meses después vuelvo a sentarme delante del ordenador para traerte recetas. Creo que han sido las vacaciones más largas que nos hemos tomado en el blog.  Unas vacaciones que no fueron planeadas sino que surgieron un poco por el cansancio de todo el año, el calor tan agobiante que empezamos a sufrir en junio y el querer comprobar que no pasaba nada si no publicaba, que el mundo seguía girando. Porque cuando un hobby se convierte en una obligación es hora de parar y oxigenar la mente. Y eso es lo que he hecho. Y me ha sentado bien. Tan bien que  me ha costado bastante volver. Llevo una semana diciéndome que mañana lo haré, que mañana me sentaré a contar recetas, para luego cambiar de idea y replantearme la situación. Pero ese día ha llegado y ese día es hoy. Habrá semanas en las que no podré subir nada y otras en las que serán tres recetas las que aparecerán en esta cocina, como esta semana, y no pasará nada. No tendré sentido de culpabilidad.






La primera receta de la temporada es de esas que me gusta hacer los domingos. Una receta para que trabaje el horno, en la que no se ensucia apenas nada y que gusta a todos. O sea, quebradero de cabeza, cero.


Ingredientes para 4 personas:

2 pimentos rojos y amarillos
1 pollo en trozos
5-10 dientes de ajo con piel
2 hojas de laurel
romero
100 gr de aceitunas negras
panceta en dados
aceite de oliva
sal




Quitamos la piel a los trozos de pollo o si prefieres se la puedes dejar. Yo se la quité. Salamos y ponemos en una fuente apta para el horno.
Añadimos los pimientos cortados en tiras o trozos, los dientes de ajo, las aceitunas, romero, panceta y laurel. Vertemos un poco de aceite de oliva por encima y revolvemos todos los ingredientes bien para que se impregnen del aceite.
Cubrimos con papel de aluminio y dejamos unos 45 minutos en el horno a 180º.
Una vez pasado este tiempo, retiramos el papel de aluminio y dejamos que se haga otros 45 minutos o hasta que veas que el pollo empieza a estar dorado.




Ya lo tienes listo para llevar a la mesa. No me digas que no es fácil.


Fuente: Limoncello and Linen Water de Tessa Kiros

miércoles, 3 de junio de 2015

CHIPIRONES SALTEADOS CON CHORIZO Y AJO




Llegó junio y con el calor, que nos acompaña desde hace ya unas semanas, lo único que va apeteciendo son las ensaladas, gazpachos, helados y sorbetes. Pero antes de traeros recetas frescas, no quería que se quedara en el escritorio del ordenador este plato  que lleva esperando su turno desde el mes pasado. Mayo se presentó muy ajetreado y con  una alergia como hacía años que no sufría.  Por eso  ha sido un poco difícil dedicarle algún rato al blog pero a ver si empiezo a tener un poco más de tiempo para asomarme a esta ventana y enseñaros recetas más ligeras. Bueno, no es que esta receta sea muy pesada pero en mi mente cuadriculada, el chorizo es para el otoño/invierno. A pesar de gustarme mucho, es raro verme comer este embutido con el calor pero por esta receta, soy capaz de hacer una excepción.




No se tarda nada en preparar. Lo único engorroso es limpiar los chipirones pero esta vez he tenido la suerte de que lo han hecho por mí en la pescadería. Una vez limpios, en el resto no se tarda nada. Como ves en las fotos, los he servido sobre una cama de arroz negro. ¿Lo conoces? Es un cereal muy apreciado en la cocina asiática y especialmente en la antigua China, ya que solo podía ser consumido por los nobles y estaba prohibido para los pobres. Es muy beneficioso para la salud porque tiene una gran cantidad de antioxidantes, más que los arándanos y las moras. Lo único que hay que tener en cuenta a la hora de prepararlo es que necesita una cocción más larga que el arroz blanco.




Ingredientes:

1,5 kg de chipirones limpios
chorizo
3 dientes de ajo
tomillo
aceite de oliva
pimentón
sal
pimienta

Picamos los dentes de ajo y los rehogamos en una sartén con un poco de aceite de oliva.

Pasados un par de minutos, subimos el fuego y añadimos los chipirones. Los rehogamos y dejamos que se hagan a fuego más bien fuerte para que no se cuezan. Entonces empezarían a soltar agua y arruinarían el plato.





Una vez dorados, incorporamos unos dados de chorizo, tomillo. Salpimentamos con cuidado porque el chorizo ya es sabroso de por sí. Dejamos que se mezclen un poco los sabores y un minuto antes de retirar del fuego añadimos un poco de pimentón. Damos un par de vueltas a todo y ya tenemos los chipirones listos para irse directamente a la mesa sobre una cama de arroz negro o blanco, como prefieras.

Este plato es apto para celíacos siempre que ni el chorizo ni el pimentón tengan gluten.