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jueves, 5 de diciembre de 2019

CURRY VERDE CON CALABAZA Y ESPINACAS



¿Dos recetas en la misma semana y con tan poco tiempo entre una y otra? ¿Qué me pasa, doctor? Pasa que hoy es 5 de diciembre y el día 5 de cada mes tenemos una cita con Cooking the Chef. Cada mes nos proponen un cociner@ para que hagamos una receta suya y este mes el chef propuesto es el cocinero español José Andrés.

¿Quién no conoce a José Andrés? Este español nacido en Asturias y que vive en Estados Unidos ha recibido numerosos premios, presenta programas de televisión, cocinero-dueño del ThinkFoodGroup, defensor de la reforma de la inmigración, creador de una ONG (World Central Kitchen), medalla Nacional de Humanidad en 2015 y que dio de comer a 3,6 millones de personas en Puerto Rico tras el paso del huracán María.




Yo lo conocí a través del programa "Vamos  cocinar con José Andrés" y me encantó su forma sencilla  y directa de explicar las recetas. Tanto que al terminar el programa sentía una gran necesidad de ir a la cocina y cocinar algo, lo que fuera. Desde luego un gran estímulo.

Cuando llega el correo con el chef propuesto para ese mes, siempre tengo dudas sobre qué receta hacer y a veces acabo con dos o tres para elegir. Este mes ha sido mucho más difícil decidirme porque si echas un vistazo a su último libro Verduras sin límite, verás que toooooodas las recetas te llaman la atención. Son recetas de verduras y desde luego este libro acaba con el mito de que comer verduras es aburrido. Tienes donde elegir y todas ellas merecen la pena. Después de darle la vuelta al libro varias veces marcando a veces unas, luego otras, me decidí por este curry, que no te va a dejar indiferente.
Es una receta que se queda en casa por aclamación popular y te digo que las espinacas... bueno, las espinacas cuanto más lejos, mejor.





Ingredientes:

900 gr de calabaza
1 cucharadita de jengibre picado
2 cucharaditas de ajo picado
1 cebolla cortada en rodajas finas
60 gr de pasta de curry verde tailandés
240 ml de agua de coco
240 ml de caldo de verduras
1 lata de leche de coco
140 gr de espinacas baby
zumo de 1 lima
cacahuetes
pipas de calabaza
cilantro
lima
arroz basmati
albahaca

No te asuste la lista de ingredientes, un poco más larga de lo que suele habitual en Cook and Spoon, porque es una receta muy fácil de hacer y más de comer.

1. Pelamos y cortamos la calabaza en trozos no muy grandes.

2. Calentamos un par de cucharadas de aceite de oliva en una cazuela y en ella rehogamos el jengibre y ajo durante unos segundos. Añadimos la cebolla y la pasta de curry. Removemos bien hasta que la cebolla esté blanda. Incorporamos el agua de coco y dejamos que reduzca el líquido a la mitad.





3. Añadimos entonces el caldo, la leche de coco, calabaza y salamos. Cocinamos hasta que la calabaza esté tierna. Incorporamos las espinacas y el zumo de lima. Dejamos que se hagan las espinacas y añadimos un poco más de sal.

4. Terminamos la receta sirviendo el curry en los platos y decorando con los cacahuetes, pipas de calabaza, cilantro y albahaca (una licencia mía y que le sienta de maravilla). Servimos arroz basmati y unas cuñas de lima.

Prepárate para disfrutar de una bomba de sabores en la boca. ¿Quién dijo que las verduras son aburridas?

jueves, 5 de julio de 2018

RISOTTO CAPRESE





¡Hola! ¿Hay alguien ahí? Volver al blog después de tantos meses no es fácil, no señor. No sé si hay alguien al otro lado de la pantalla del ordenador o si alguna vez recuperaré la audiencia que tenía. Mi ausencia al principio no fue voluntaria, había cuestiones importantes que atender, y, resultó que con el paso del tiempo, el blog quedó relegado al último rincón de mi voluntad porque hay que tener fuerza de voluntad para volver a pensar las recetas, montar el chiringuito de las fotos y sentarse delante del ordenador sin saber si alguien te leerá. Ahora que lo pienso, me siento como aquel día que subí la primera receta. Tanto ha pasado y tanto ha llovido desde aquella vez.

Pero vamos con algo menos nostálgico y más alegre. Las chicas de Cooking the Chef me han dado la excusa perfecta y el empujoncito definitivo para volver ya que en los retos mensuales que nos lanzan este mes nos proponen a Gennaro Contaldo.




Así, por el nombre puede que no te suene pero si te digo que es ese señor tan simpático que aparece con Jamie Oliver en algunos de sus programas, puede que caigas ¿a qué sí? Disfruta tanto con la comida ¿verdad? Pues esa es nuestra propuesta, hacer una receta de Gennaro. No te creas que es fácil elegir una, no. Te pones a ver el recetario y son todas tan apetecibles que no sabes con cuál quedarte: ¿pasta, pizza, verdura, pollo, carne?  ¿Un postre, quizás? Vale. Ninguna de ellas. He elegido un risotto porque nos encanta el arroz y porque por alguna extraña razón me he juntado con muchos tomates cherry a los que tenía que dar alguna salida que no fuera la consabida ensalada. A veces detrás de una receta hay algo tan poco glamuroso como que no se te estropee algún alimento.


Ingredientes:

40 gr de mantequilla
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla pequeña muy picada
albahaca
260 gr de tomates cherry en cuartos
320 gr de arroz arborio
100 ml de vino blanco
1.5 litro de caldo de verduras
200 gr de mozzarella cortada en dados
30 gr de parmesano rallado




1. En una cazuela calentamos el aceite y la mitad de la mantequilla. Añadimos la cebolla, salamos,  e incorporamos un par de hojas de albahaca. Rehogamos durante un par de minutos hasta que la cebolla esté transparente. Agregamos los tomates y seguimos rehogando durante un minuto antes de añadir el arroz. Removemos bien el arroz para que se impregne del aceite.

2. Seguidamente vertemos el vino blanco y dejamos que se evapore antes de añadir el caldo poco a poco, cucharada a cucharada sin dejar de remover. Y así entre 17 y 20 minutos. La verdad es que hacer un risotto requiere su pelín de paciencia así que si tienes prisa, entonces quizás debas hacer este risotto otro día.



3. Cuando el arroz esté al dente lo retiramos del fuego y añadimos el resto de la mantequilla, la mozzarella y el parmesano removiendo bien hasta que todo se haya mezclado.

Nos falta el toque final. Unas hojas de albahaca en cada plato antes de disfrutar del verano en tu plato.

miércoles, 5 de octubre de 2016

ARROZ CON BOGAVANTE





Cuantísimo tiempo sin pasarme por aquí, cuantísimos días intentando volver a la rutina, cuantísimas recetas esperando salir del escritorio del ordenador y cuantísimas ganas de que las que veáis y, sobre todo, hagáis. Volvemos a la vida blogueril reclamada por la cita que el día 5 de cada mes tenemos con Cooking the Chef y que estuvo un poco aparcada durante el verano. Cada mes rendimos "homenaje" a un cocinero, ya sea español o extranjero. Este mes nos tocaba conocer a uno español, a Eneko Atxa. He de reconocer que para mí era un extraño, ni idea de quién era y mucho menos qué receta iba a hacer. De hecho cuando empecé a buscar información sobre él, me eché a temblar porque encontraba recetas muy complicadas que sabía que no iban a gustar mucho en casa. Pero seguí buscando y encontré un libro de recetas sencillas, para todos los días, sanas, que no requieren mucho tiempo y con ingredientes que se pueden encontrar en cualquier tienda. El libro se llama Menús Saludables y en él se pueden encontrar una serie de menús orientados a aquellas personas que tienen algún tipo de patología o que simplemente quieren comer de una manera sana.




La verdad es que el libro está lleno de recetas deliciosas y que necesitan muy pocos ingredientes. Yo ya tengo el libro lleno de papelitos porque hay algunos postres que deben estar deliciosos. Así imaginarás que ha sido difícil elegir una sola receta porque cambiaba de opinión cada vez que abría el libro. Al final la elegida ha sido una receta de arroz, como no podía ser de otra manera, que hago de vez en cuando en casa y que no me había atrevido a dejaros hasta ahora.

Ingredientes:

80 gr de colas de gambas
100 gr de bogavante
1/2 diente de ajo
1 unidad de pimiento choricero
1 hebra de azafrán
240 gr de arroz
2 cucharadas de tomate triturado
2 cucharadas de aceite de oliva





Para el fondo de pescado (1,5 litros)

puntas de pescado
2 cucharadas de aceite de oliva
1 hebra de azafrán
1/2 diente de ajo
5 gr de perejil
2 cucharadas de tomate triturado

Para elaborar el fondo de pescado sofreímos en una olla el aceite de oliva y sofreímos el ajo y el tomate triturado. Después, añadimos el azafrán, las puntas de pescado y cubrimos de agua. Dejamos cocer 15 minutos a fuego suave desespumando la superficie con frecuencia.




Para hacer el arroz, troceamos el bogavante en trozos. He de confesar que nunca he podido hacerlo (pobre bicho)  y  le pido al pescadero que lo haga por mí. En una cazuela sofreímos con el aceite de oliva el pimiento choricero y el azafrán junto con las colas de las gambas y el bogavante. Agregamos el arroz, mezclamos bien y añadimos el fumet, dejándolo a fuego medio hasta que tenga el punto deseado.
Finalmente espolvoreamos con el perejil.

domingo, 15 de mayo de 2016

KHAO PAD GOONG



Si lo traducimos significa arroz salteado con gambas. Sí, este mes nos hemos ido a Tailandia con Cocinas del mundo. Ya sabes que el tercer domingo de cada mes tenemos la maleta lista y el pasaporte en la boca porque nos toca  viajar a algún lugar del mundo. Marga de Acibechería nos propuso marcharnos a Tailandia a disfrutar de su cocina y eso hemos hecho.  Saber cuál era el país elegido y ponerme a buscar recetas fue todo uno y te diré que acabé mareada porque me gustaban todas las recetas que encontraba. Tanto que creo que voy a abrir una sección en el blog dedicada a esta cocina. Para mí es fácil enamorarme de sus platos porque los ingredientes básicos son el arroz, los fideos, especias, leche de coco y un equilibrio entre lo dulce, salado, amargo, picante y agrio. En cada receta aparecen al menos dos de estos sabores si no los cuatro y no debe destacar ninguno.  Además son platos ligeros y que, en general, son rápidos de preparar.

La receta elegida, como te decía, es un arroz salteado con gambas que se prepara en nada de tiempo y que además nos permite reciclar el arroz blanco que nos haya sobrado de otra preparación.  Te recomiendo que hagas un poco más para tener un tupper en la nevera listo. Al día siguiente sigue igual de bueno.


Ingredientes para 2:

2 dientes de ajo pequeños picados
200 gr de gambas o langostinos pequeños pelados
1 cucharada de salsa de soja
1 cucharada de salsa de ostras
1 zanahoria cortada en trozos
50 gr de champiñones laminados
1/2 cebolla picada en juliana fina
2 cebolletas pequeñas picadas
270 gr de arroz cocido
1 cucharada de agua
zumo de limón o lima

Calentamos dos cucharadas de aceite en un wok. Añadimos el ajo picado y dejamos que se haga ligeramente. Incorporamos las gambas, damos unas vueltas y añadimos la salsa de soja y de ostras. Ahora es el momento de agregar la zanahoria, champiñones, cebolla y cebolleta. Dejamos que se haga todo unos 2 minutos más o menos.


Añadimos el arroz, damos unas vueltas para que se impregne de todos los sabores y las salsas que hemos añadido. Con un par de minutos es suficiente. Ya solo tenemos que añadir la cucharada de agua, un poco de zumo de limón (medio limón más o menos) y un poco más de cebolleta picada si te apetece.

Si quieres ver más platos de receta tailandesa pincha aquí.

Me temo que la próxima receta no va a ser nada ligera. Va a tener chocolate, mucho chocolate.

lunes, 11 de abril de 2016

RISOTTO CON PESTO SICILIANO



Si tuvieras que elegir dos de los ingredientes más usado en tu día a día en la cocina, aquellos a los que recurres cuando las ideas se acaban o no tienes ganas de preparar algo complicado ¿cuáles serían? Y no valen especias. Yo lo tengo claro. Elegiría la pasta y el arroz sin dudarlo. Fíjate que en casa tienen el día asignado (bueno, casi) y ya sabemos que los miércoles o jueves hay pasta y arroz los lunes. O sea hoy comemos arroz. Y a pesar de que son mis dos ingredientes preferidos no se me ocurriría preparar ninguna receta con ellos cuando alguien viene a comer a casa. Los evito completamente porque a mí me gustan más bien duros y sé que muchas personas los prefieren más cocidos. En casa ya se han acostumbrado a esta rareza mía pero aún así no me suelo guiar de mi criterio y pido a quien aparezca por la cocina que pruebe y de su opinión sobre el punto de cocción. Para mí no hay nada peor que la pasta blanda, blanda y el arroz hecho puré.




En el blog puedes encontrar recetas en las que el arroz es el rey del plato,  nueve risottos diferentes, arancinis,  arroz con carabineros o con patatas y bacalao. Pero ¿con pesto? Ninguna y tengo que decirte que le sienta muy bien.

Te estarás preguntando que es eso del pesto siciliano. Es simplemente una salsa espesa típica de la cocina de Trapani, en Sicilia, y cuyos ingredientes principales son los tomates, albahaca y almendras. Muy veraniego ¿verdad?  Seguro que te va a encantar y le vas a sacar mucho partido en infinidad de platos.


Ingredientes para el pesto siciliano:

75 gr de almendras en láminas
50 gr de albahaca
1 diente de ajo y si eres valiente 2
400 gr de tomates pelados, sin semillas y picados
80 ml de aceite
75 gr de queso pecorino

Empezamos preparando el pesto y para ello molemos las almendras con un pellizco de sal.
Con la ayuda de un robot hacemos una pasta con los tomates, albahaca y diente de ajo. Añadimos las almendras, aceite, queso y salpimentamos. Mezclamos bien y dejamos que repose al menos dos horas.



Para el risotto necesitaremos:

1 cebolla pequeña
500 gr de arroz para risotto
60 ml de vino
1 litro de caldo de verduras

En una cazuela calentamos aceite de oliva y rehogamos la cebolla muy picada hasta que esté transparente. Entonces añadimos el arroz, removemos para que se mezcle bien con la cebolla y vertemos el vino. No dejamos de remover hasta que se evapore el alcohol.




Vamos añadiendo el caldo muy caliente poco a poco y removiendo de vez en cuando. Tardaremos unos 18 minutos en  tener el risotto listo así que cuando llevemos unos 15 minutos, añadiremos el pesto. Removemos para que se integre bien en el risotto.

Cuando lo sirvamos en los platos, añadiremos más almendras fileteadas, algo más de queso y un poquito de albahaca.



sábado, 5 de marzo de 2016

ENSALADA DE ARROZ SALVAJE, NARANJA, GRANADA Y PATO



En Cooking the Chef, este mes nos invitan a preparar una receta de Ching-He Huang, una cocinera de origen chino y que actualmente reside en Londres. Quizás no te sea muy familiar pero si eres cocinilla y te gusta Canal Cocina puede que hayas visto alguno de sus programas.

La receta que hoy os traigo la podéis encontrar en su libro Eat Clean: Wok yourself to Health. En él Ching, como es más conocida, cuenta su desesperación al desarrollar ciertas intolerancias y alergias a algunos alimentos sin saber la razón y sin saber cuáles eran los alimentos que le hacían daño exactamente  hasta que llegó a la conclusión de que eran los sulfitos, utilizados para conservar algunos productos. Si te soy sincera cuando leo historias como la suya se me dispara el sector de mi cerebro que grita "si es que comemos porquerías" y lo siguiente es correr hacia la nevera y la despensa para ver cuántos ingredientes y productos tienen los sulfitos dichosos.



Esa es mi primera reacción pero luego el sector de mi cerebro más calmado (¿tengo de eso?) recapacita y frena al desenfrenado y no lo hago porque seguro que tendría que tirar la mitad de lo que hay en mi despensa. Lo que sí puedo asegurarte es que al menos me hace reflexionar sobre qué compro, dónde lo compro y cómo lo compro.

Si no podemos desterrar de nuestra dieta todos los productos químicos que nos gustarían, sí podemos ayudar a nuestro cuerpo a limpiarse y a no sufrir demasiado. En el libro de Ching podemos encontrar recetas de todo tipo pero eso sí, todas fáciles, y consejos sobre qué comer y cómo desintoxicarnos. Aquí tienes una prueba.


Ingredientes:

40 gr de arroz salvaje
granos de granada
50 gr de mezcla de lechugas
1/2 naranja en gajos
zumo de medio limón
sal
aceite de oliva
1/2 pechuga de pato sin piel
1 cucharadita de jengibre rallado
sal
1 cucharada de vinagre de arroz
cinco especias chinas




Ya verás que no tardas nada en hacer esta ensalada. Es muy muy fácil.

Cocemos el arroz siguiendo las instrucciones del fabricante. Dejamos que se enfríe y lo mezclamos en una ensaladera con la mezcla de lechugas, granada y gajos de naranja. Reservamos.

Cortamos la pechuga en finas lonchas y dejamos unos minutos macerando con las cinco especias chinas, jengibre y un poco de sal.

En un wok muy caliente vertemos un poco de aceite de oliva y sellamos las lonchas de pechuga de pato por un lado y después por el otro.



Añadimos el  vinagre de arroz y dejamos que se termine de hacer hasta que se haya evaporado el líquido.

Aliñamos la ensalada con aceite, zumo de limón y sal antes de añadir la pechuga de pato hecha.
Servimos inmediatamente.


domingo, 21 de febrero de 2016

ROLLITO PRIMAVERA VIETNAMITA ( CHA GIÒ)




Abróchense los cinturones, póngase cómodos, muy cómodos y disfruten del vuelo porque nos vamos a Nueva York de la mano de Cocinas del Mundo. Este mes Concha de Cocinas y aficiones nos sugiere disfrutar del barrio de Queens. Bueno, si se puede llamar barrio al distrito metropolitano de Nueva York más grande y que cuenta con más de dos millones de habitantes. Una pequeña Babel en la que se hablan por lo menos diez idiomas distintos y se puede disfrutar de las mejores cafeterías y restaurantes de Nueva York. Es una zona en continua ebullición fruto de la mezcla de culturas.

He de reconocer que nunca he estado en Nueva York... aún. Está en mi lista de ciudades que visitar porque sé que me va a encantar.



Poder visitar el Moma, el museo del cine, ver una miniatura panorámica de la ciudad en el Queens Museum, deambular por la casa de Louis Armstrong, asistir a un partido de los Mets, tomar prestados unos prismáticos para ver aves en Jamaica Bay y tumbarse en la mayor playa urbana  de Estados Unidos, Rockaway Beach da hambre, mucha hambre. De eso no hay duda así que tendremos que ponernos de acuerdo a la hora de decidir qué queremos comer porque en Queens la cocina callejera es la reina (nunca mejor dicho). Como vamos a estar varios días, un día probaremos la cocina griega, otro nos decantaremos por la china, o por la mejicana, o... Creo que hoy nos quedamos con la vietnamita, con unos rollitos primavera vietnamitas que nos comeremos sentados en un banco viendo cómo pasa la gente y disfrutando de la mezcla de culturas tan propia de Queens.




Ingredientes:

12 obleas de arroz
aceite para freír
2 champiñones
50 gr de fideos de arroz
175 gr de langostinos
120 gr de carne de cangrejo en lata
1 zanahoria grande cortada en juliana muy fina
120 gr de brotes de soja
1 cebolleta pequeña picada en juliana fina
2 dientes de ajo muy picados
guindilla
cilantro
hierbabuena

Cocemos los fideos de arroz siguiendo las instrucciones del fabricante, escurrimos, secamos y cortamos en trozos más pequeños.

En un bol los mezclamos con los champiñones picados, langostinos cortados en trozos, la carne de cangrejo, zanahoria, brotes de soja, cebolleta, ajo, guindilla, cilantro y hierbabuena.




Ponemos las obleas de arroz en un bol con agua caliente hasta que se ablanden. Con unos 10 segundos será suficiente. Las sacamos, las ponemos encima de un paño húmedo y las extendemos con cuidado porque se nos pueden romper. Ponemos el relleno en un extremos de la oblea, doblamos los lados y el extremos hacia dentro y enrollamos haciendo un rollo.

Freímos en aceite muy caliente hasta que estén dorados. Sacamos y dejamos que escurran el exceso de aceite sobre papel de cocina antes de comer.





miércoles, 3 de junio de 2015

CHIPIRONES SALTEADOS CON CHORIZO Y AJO




Llegó junio y con el calor, que nos acompaña desde hace ya unas semanas, lo único que va apeteciendo son las ensaladas, gazpachos, helados y sorbetes. Pero antes de traeros recetas frescas, no quería que se quedara en el escritorio del ordenador este plato  que lleva esperando su turno desde el mes pasado. Mayo se presentó muy ajetreado y con  una alergia como hacía años que no sufría.  Por eso  ha sido un poco difícil dedicarle algún rato al blog pero a ver si empiezo a tener un poco más de tiempo para asomarme a esta ventana y enseñaros recetas más ligeras. Bueno, no es que esta receta sea muy pesada pero en mi mente cuadriculada, el chorizo es para el otoño/invierno. A pesar de gustarme mucho, es raro verme comer este embutido con el calor pero por esta receta, soy capaz de hacer una excepción.




No se tarda nada en preparar. Lo único engorroso es limpiar los chipirones pero esta vez he tenido la suerte de que lo han hecho por mí en la pescadería. Una vez limpios, en el resto no se tarda nada. Como ves en las fotos, los he servido sobre una cama de arroz negro. ¿Lo conoces? Es un cereal muy apreciado en la cocina asiática y especialmente en la antigua China, ya que solo podía ser consumido por los nobles y estaba prohibido para los pobres. Es muy beneficioso para la salud porque tiene una gran cantidad de antioxidantes, más que los arándanos y las moras. Lo único que hay que tener en cuenta a la hora de prepararlo es que necesita una cocción más larga que el arroz blanco.




Ingredientes:

1,5 kg de chipirones limpios
chorizo
3 dientes de ajo
tomillo
aceite de oliva
pimentón
sal
pimienta

Picamos los dentes de ajo y los rehogamos en una sartén con un poco de aceite de oliva.

Pasados un par de minutos, subimos el fuego y añadimos los chipirones. Los rehogamos y dejamos que se hagan a fuego más bien fuerte para que no se cuezan. Entonces empezarían a soltar agua y arruinarían el plato.





Una vez dorados, incorporamos unos dados de chorizo, tomillo. Salpimentamos con cuidado porque el chorizo ya es sabroso de por sí. Dejamos que se mezclen un poco los sabores y un minuto antes de retirar del fuego añadimos un poco de pimentón. Damos un par de vueltas a todo y ya tenemos los chipirones listos para irse directamente a la mesa sobre una cama de arroz negro o blanco, como prefieras.

Este plato es apto para celíacos siempre que ni el chorizo ni el pimentón tengan gluten.


domingo, 17 de mayo de 2015

MAKLOUBEH




No sé si tienes una lista de lugares que visitar. Yo sí, la mía es larguísima y no para de crecer porque el mundo es amplio e interesante. Y Líbano ocupa un puesto de honor en mi lista. Desgraciadamente no lo he visitado físicamente  aún, pero, te aseguro, que mi imaginación ha viajado muchas veces, todas en las que he abierto un libro de Historia y leído sobre su rica cultura y civilización. Porque si hay un lugar en el mundo que rezuma Historia es el Líbano. Allí llegaron los egipcios y apreciaron sus cedros, después se asentaron los asirios; hicsos; babilonios; persas; fenicios, que llegaron a España a fundar la ciudad de Cádiz y nos dejaron el cultivo de la vid y que pararon en  el norte de África para fundar Cartago; Alejandro Magno pasó con sus ejércitos para tomar una de las ciudades más famosas del mundo, Tiro; griegos; romanos; cristianos; otomanos  y franceses. En fin, todo aquel pueblo que ha sido algo en la Historia en algún momento se ha asentado pacíficamente o no en ese país.




Y cuando hay  mezcla hay riqueza y eso se ve en su cocina, que presenta rasgos de todos los que han pasado por allí. Y por eso, para que conozcamos mejor qué se cuece en cada una de las casas de Líbano, Cocinas del Mundo nos invita a preparar un plato típico. El que yo he elegido, Makloubeh, es una muestra de toda la mezcla que os he contado anteriormente puesto que su origen es palestino pero hace ya mucho tiempo que forma parte de la cocina libanesa.
Si tenemos que hablar de los ingredientes típicos de esta cocina no difieren mucho de la nuestra, de la mediterránea puesto que las verduras, legumbres, aceite de oliva, ajo, limones y especias no nos son ajenas ¿verdad?

Nos metemos en la cocina para preparar este plato en el que los ingredientes principales son el pollo, berenjenas y arroz. Luego decoramos el plato con tomates, piñones y perejil. Lo mejor de este plato aparte del sabor es que solo necesitamos una olla para cocinarlo. Sí, como lees, una olla.


Ingredientes para 4 personas::

600 gr de berenjenas cortadas en rodajas
250 gr de arroz largo
400 gr de cebolla cortada en juliana
500 gr de pechuga de pollo cortada en trozos
nuez moscada
pimienta
tomates
perejil




Ponemos las rodajas de berenjenas en un escurridor y las salamos para que suelten una buena parte del agua que tienen. Las dejamos reposar un par de horas.

Dejamos el arroz en remojo durante 1 hora.

Una vez pasadas las dos horas ponemos las berenjenas en una fuente apta para el horno, las pincelamos con aceite de oliva y asamos. Esta es la versión "light". La versión original es freír las berenjenas pero yo siempre que puedo evito los fritos. Reservamos.

En una cazuela rehogamos las cebollas en aceite de oliva hasta que ya están doradas. Entonces añadimos el pollo y doramos. Agregamos la nuez moscada, pimienta y sal. Cubrimos con agua y cocemos durante 10 minutos.




Ponemos las rodajas de berenjena encima del pollo y después el arroz escurrido. Cubrimos con agua, tapamos y dejamos que cueza todo durante 20 minutos hasta que el agua se haya absorbido y el arroz esté hecho. Si ves que todavía le falta un poco al arroz, puedes añadir algo más de agua.

Apagamos el fuego y dejamos que todo repose un par de minutos tapado.

Retiramos la tapa y con la ayuda de un plato amplio le damos la vuelta a la cazuela. Imagínate que estás haciendo una tortilla de patata. De esta manera tendrás el arroz en el fondo del plato, las berenjenas y finalmente el pollo. Antes de llevar a la mesa vamos a añadir unos tomates cortados en trozos, perejil picado y piñones.

Toda una delicia, te lo aseguro. Hasta los que nunca, nunca comen berenjenas han reconocido que estaban buenas. Todo un milagro.

lunes, 2 de febrero de 2015

AVGOLEMONO



Buff! Empecé a redactar esta entrada la semana pasada y allí quedó olvidada. Bueno, olvidada del todo no, que de vez en cuando Pepito Grillo se me aparecía y me recordaba que tenía que ponerme a ello, que no se podía quedar así y que ya iba siendo hora de que tomara las riendas del blog de una vez por todas. Ya he incumplido tropecientos propósitos para este año, incluida la constancia en la publicación. Pero apareció el virus para trastocarlo todo porque al tiempo que te pasas hecha un guiñapo tienes que añadirle el tiempo que tardas en ponerte al día en todo: en casa se acumulan las tareas incluida una torre de grandes dimensiones de ropa para planchar y en el trabajo todo parece raro y como si estuviera fuera de lugar.

Si hay algo que no falta en mi congelador nada más empezar el frío, son botes y botes de caldo. Ese oro líquido que nos entona, arregla el cuerpo y hace que el sol vuelva a salir. Claro, que eso lo dice una sopera empedernida que puede tomar sopa de primer plato tooooodos los días. No me importa, de verdad que no. Bueno, ahí estaban mis botes para ayudarme en la lucha contra el maldito intruso y de paso preparar esta deliciosa y reconfortante sopa de origen griego.

Y, como con toda buena sopa que se precie, vamos a empezar a preparar un excelente caldo de pollo.
Para ello necesitamos:

1/2 pollo
1 zanahoria
1 nabo
1 puerro
1 rama de apio

Hacer un caldo no tiene mucho misterio, por no decir ninguno. Se trata de poner los ingredientes en una olla cubriéndolos de agua. La verdad es que no tengo ingredientes fijos a la hora de hacer un caldo de pollo más allá del pollo, claro, que es obligatorio. El que añada unas verduras u otras depende de las que tenga por la nevera siempre que estén frescas, claro. Las que están feúchas van directas a las cremas.




Habíamos cubierto los ingredientes con agua fría y habíamos salado ¿no? Ahora hay que dejar que todo cueza destapado unos 30 minutos para ir quitando esa espuma que sube a la superficie y que son impurezas que hay que retirar con paciencia. Una vez que veamos que ya no hay espuma cerramos la olla para que cueza durante 30 minutos más o menos. Esperamos que la olla se enfríe y retiramos las verduras y el pollo. Al final de la receta te voy a dar alguna que otra sugerencia para que aproveches el pollo si no quieres añadirlo al final, que es otra opción.

Ya tenemos el caldo. Si no lo vas a usar todo puedes verterlo en botes y congelarlo. ¿Te imaginas volver un día cansada del trabajo sin saber qué preparar para comer o cenar y acordarte de esos botes salvadores esperando en el congelador?





Vierte 1,5 litros de caldo en una cazuela y añade unos 80-100 gr de arroz para cuatro personas. Deja que cueza el arroz durante 15 minutos.
Una vez pasado este tiempo bate dos huevos y añade el zumo de uno o dos limones, depende de lo mucho o poco que te guste el ácido. En mi caso, dos limones. Ahora empieza a añadir el caldo de la sopa a los huevos batidos  poco a poco sin dejar de remover para que no se cuajen. Sigue añadiendo caldo hasta que los huevos se hayan diluido en el caldo. Vierte todo en la cazuela, da unas vueltas y sirve rápidamente.
Como te comenté antes puedes añadir el pollo picado o guardarlo para hacer unas croquetas, este risotto de pollo y aceite de trufa o un sandwich de pollo al curry con manzana y apio.

Fuente: Falling Cloudberries, Tessa Kiros.

miércoles, 7 de enero de 2015

RISOTTO DE POLLO Y ACEITE DE TRUFA



Ya pasaron las comilonas varias y volvemos a la rutina, esa que echamos tanto de menos cuando se rompe y que deseamos romper cuando nos puede lo cotidiano. Cualquiera entiende a los humanos ¿verdad? Pasaron los atracones de comida y llegaron los buenos propósitos de ponernos a dieta y comer más sano. De momento en Cook and Spoon vamos a seguirlos a rajatabla ... hasta el fin de semana que os dejaré un postre que he hecho dos veces estas Navidades. Hoy empezaremos portándonos bien y además aprovecharemos esas piezas de pollo o gallina que hemos usado para hacer caldos o consomés y que, probablemente, tengas en un tupper en el congelador esperando qué hacer con ellas. Pues, venga, es el momento de empezar a "amortizarlas".


Ingredientes para 4 personas:

2 hojas de laurel
400 gr de pollo cocido o asado
1/2 litro de caldo de pollo
romero
1 cebolla
300 gr de arroz
100 ml de vino blanco
100 gr de parmesano
aceite de trufa





Si no tienes pollo ya cocido o asado, entonces empezaremos vertiendo en un cazo 750 ml de agua y añadiremos las dos hojas de laurel y unos granos de pimienta. Llevamos a ebullición e incorporamos el pollo para que se cueza durante unos 10 minutos más o menos. Te recomendaría que en este caso usaras pechugas de pollo. Una vez esté hecho el pollo, lo retiramos y cortamos en trozos.
Puedes usar este caldo para hacer el risotto.

En una cazuela ponemos aceite de oliva y esperamos a que esté caliente antes de añadir la cebolla bien picada. Rehogamos unos 10 minutos o hasta que veamos que está transparente. Entonces incorporamos el arroz y seguimos rehogando un par de minutos.




Vertemos el vino blanco y dejamos que cueza, que se evapore más o menos la mitad antes de ir añadiendo el caldo de pollo poco a poco y removiendo continuamente. Cuando ya veas que el arroz está ya casi listo, y eso dependerá de cómo te gusta, más entero o más hecho, añadimos casi todo el pollo en trozos. Digo casi todo porque debemos dejar unos trozos para dar el toque final a nuestro plato. No se nos olvide que junto con el pollo debemos agregar el queso parmesano rallado y un poco de romero.

Servimos en los platos nuestro risotto con un poco más de pollo y un hilo de aceite de trufa.

Como ves hoy nos hemos portado bien, ya veremos con la receta del fin de semana.

Fuente: What Katie Ate, Katie Quinn Davies

lunes, 7 de abril de 2014

RISOTTO DE ESPÁRRAGOS Y LIMÓN



Claro, más limón. Esta receta lleva esperando pacientemente un año en la revista Saveurs. En su día la vi, me gustó, doblé la página para acordarme de que quería hacerla y ahí quedó todo. De vez en cuando me gusta echarle un vistazo a las revistas de cocina que acumulo y sí, me tropezaba con ella pero o no tenía unos limones decentes o no era época de espárragos. Bien, ahora se cumplen las dos condiciones y he podido por fin hacer este sorprendente risotto. ¿Nos ha gustado? Sí, pero también he de deciros que en cuestiones de arroces creo que somos fáciles porque nos gustan todos, siempre y cuando estén bien cocinados, por supuesto. Como no podía ser de otra manera, le he hecho algunos cambios a la receta original como añadirle hinojo y tomillo. Un arroz muy primaveral.


Ingredientes para 6 personas:

400 gr de arroz arborio
1 manojo de espárragos verdes
1, 5 l de caldo de verduras
70 gr de mantequilla
50 gr de queso mascarpone
70 gr de queso parmesano
1 cebolla
1/2 bulbo de hinojo
1 copa de vino blanco
1 limón
tomillo fresco




1. Picamos la cebolla, la mitad de un bulbo de hinojo y los espárragos. No queremos de momento las yemas que vamos a reservar para incorporarlas al risotto más adelante. Rehogamos las verduras y unas ramas de tomillo en una cazuela en la que habremos puesto unas seis cucharadas de aceite de oliva  hasta que veamos que la cebolla empieza a estar transparente. Entonces incorporamos el arroz y dejamos que se rehogue durante cinco minutos más.

2. Rallamos la piel del limón y la añadimos a la cazuela junto con su zumo y la copa de vino blanco. Dejamos que se evapore el alcohol del vino y entonces vamos vertiendo el caldo poco a poco, removiendo el arroz  y esperando a que se haya evaporado el líquido antes de seguir echando más.




El arroz puede tardar entre 15 y 20 minutos en hacerse dependiendo si te gusta más hecho o más entero. A mí me gusta más bien durito así que con 15 minutos está bien. Cuando solo queden 5 minutos para terminar el risotto incorporamos las yemas de los espárragos. Salpimentamos y pasados los 5 minutos retiramos del fuego.

3. Ya solo nos queda añadir la mantequilla y los dos tipos de queso para terminar el plato. Hay que remover para que se integren con el arroz o nos encontraremos pelotones de mantequilla y queso mascarpone. A mí particularmente es algo que no me resulta muy agradable. Dejamos que repose unos 2 minutos y llevamos a la mesa con unas hojas de tomillo en cada plato.

jueves, 13 de marzo de 2014

ARROZ CON PATATAS Y BACALAO



De un postre exótico y que viene de muy lejos pasamos a un plato de lo más tradicional y típico de la Cuaresma. Cuando llegaba esta época ya sabías que el potaje, el bacalao cocinado de maneras diversas y este arroz iban a aparecer en la mesa te gustasen o no. Bueno, tampoco era cuestión de discutir porque los niños no teníamos poder de decisión en el menú diario a no ser que fuera nuestro cumpleaños, que entonces nuestros deseos se cumplían: yo, sopa, mi hermana, macarrones y luego ensalada de pollo y piña. Yo, siempre sopa. Volviendo a la Cuaresma, es curioso cómo en diferentes países hay costumbres distintas. Me explico. Estuve un año dando clases de español en un colegio católico de Irlanda. Comía en el centro un par de días a la semana y el director muy solícito me dijo que por supuesto no tenían ningún inconveniente en no prepararme carne si comía con ellos los viernes. Para mí no es ningún sacrifico no comer carne, todo lo contrario, lo peor es que me dijeran que no puedo comer fruta o verdura un día a la semana. Lo que sí me dijo era que ellos no tomaban dulces. Eso me sorprendió mucho. Y la verdad es que los dulces desaparecían de la cocina de la familia con la que vivía. Recuerdo que la señora hacía verdaderos esfuerzos por no tomarse una magdalena o unas galletas con su taza de té por las tardes. Por supuesto yo tampoco los tomaba; donde fueres haz lo que vieres.




Ingredientes:

bacalao desmigado
1 taza y media de arroz
1/2 cebolla picada
2 dientes de ajo
caldo de pescado
vino blanco
1 patata
tomillo fresco
pimentón

Si vas a hacer esta receta necesitas un poco de planificación porque hay que desalar el bacalao. Me gusta este pescado pero lo suelo tomar poco fuera de casa porque en algunos restaurantes ponen el bacalao que parece que te va a chupar la sangre y necesitas beber litros y litros de agua para que el líquido de tu cuerpo no desaparezca. Como vamos a usar bacalao desmigado solo necesitará 24 horas de desalado, cambiando el agua un par de veces. Puedes probar un poco porque tan malo es un bacalao salado como uno que no sabe a nada.




En una cazuela rehogamos la cebolla y los dientes de ajos picados hasta que la cebolla empiece a cambiar de color. Entonces añadimos el arroz. Lo rehogamos junto con la cebolla y ajos antes de verter una copita de vino blanco. Dejamos que se evapore el alcohol y agregamos la patata pelada y cortada en trozos pequeños para que pueda hacerse al mismo tiempo que el arroz y no quede dura. Añadimos una ramitas de tomillo fresco y el caldo. ¿Cuánto caldo? El doble de cantidad que arroz.
Unos cinco minutos antes de que el arroz esté completamente hecho, incorporamos el bacalao.
Cuidado con la sal en este plato. Es mejor quedarse corta al principio y rectificar al final porque el bacalao le va a aportar un extra de sal al final.
Cuando ya hayamos servido el arroz, espolvoreamos un poco de pimentón y añadimos unas hojas de tomillo.

miércoles, 22 de enero de 2014

ROLLITOS DE POLLO Y MANZANA CON SALSA DE CURRY



Yo veo la palabra curry en una receta y la mano cobra vida propia, pilla el primer trozo de papel que hay en los alrededores y apunta como puede (porque el trozo de papel suele ser minúsculo) la receta en cuestión. Luego se junta con montones de papelitos en libros, carpetas, encima de mesas, en cajones y guardados, pero tan bien guardados, que nunca más sé donde están y aparecen cuando estoy buscando otra cosa. Esta receta pertenece a uno de esos papelitos  que no sé desde cuándo habitan en mi casa. Si te decides a hacerla notarás que huele mucho a curry mientras se hace la salsa y pensarás que te has pasado y que eso no va a haber quién se lo coma pero luego comprobarás que la salsa está suave y que no es para tanto. Pero si te gusta el curry, lo mismo te animas hasta con una cucharada sopera de esta especia en vez de con una cucharadita.

Ingredientes para 6 personas:

12 filetes de pollo
3 manzanas verdes
aceite de oliva
sal
2 cebollas picadas
1 cucharadita de curry
1 cucharada de harina
1 lata de leche de coco

1. Pelamos las manzanas y las cortamos en cuartos quitándoles el corazón. Salamos los filetes de pollo y seguidamente formamos rollitos envolviendo los trozos de manzana en los filetes de pollo y los cerramos con un palillo.




2. Doramos las cebollas picadas en aceite de oliva junto con media manzana muy picada. Cuando ya empiecen a estar transparentes las cebollas añadimos el curry y la harina rehogándolos durante unos minutos. ¡Qué bien huele el curry! Vertemos la leche de coco y dejamos que cueza durante dos minutos. Si ves que te espesa la salsa demasiado rápido puedes añadir un pelín de agua porque tampoco se trata de que hagamos un puré. Incorporamos los rollitos de pollo y dejamos que cuezan durante 20-25 minutos.

Como veis en la foto yo serví esta receta con un arroz rehogado con unas almendras en láminas y  comino. Me parecía el complemento ideal de este plato. ¡Ah, antes de llevar los rollitos a la mesa acordaos de quitarles el palillo a los filetes!

jueves, 2 de enero de 2014

RISOTTO DE CHAMPÁN






Cava o vino blanco porque se trata de aprovechar lo que nos haya sobrado después de haber brindado por el año que comienza. Un año que todos esperamos que sea más benévolo que 2013 y en el que esperamos que nuestros mejores deseos se cumplan. Eso y que saquemos la fuerza de voluntad necesaria para cunplir los propósitos que siempre hacemos el 1 de enero. Todos los años digo que voy a hacer esto, aquello, que voy a mejorar en un sentido o en otro, bla, bla, bla y cuando llega el 1 de febrero ni me acuerdo de qué me propuse. Así que este año he decidido no proponerme nada y ver qué pasa. 

Ingredientes para 6 personas:

500 gr de arroz
600 ml de champán
50 gr de queso parmesano
40 gr de mantequilla
1/2 cebolla mediana
1/2 bulbo de hinojo pequeño

La receta original es de Tessa Kiros y en ella solo utiliza cebolla y no hinojo. 

1. Cubrimos el fondo de una cazuela con unas tres cucharadas de aceite de oliva y rehogamos la cebolla y el hinojo picados hasta que tengan un color dorado. Añadimos el arroz y lo rehogamos junto con las verduras para que se impregne bien del aceite.




2. Empezamos a verter poco a poco el champán alternándolo con un poco de agua o de caldo de verduras y removiendo continuamente el arroz para evitar que se pegue. Hay que esperar a que se absorba el líquido que hay en la cazuela  antes de seguir añadiendo más. Salamos ligeramente.

3. Cuando veamos que el arroz está hecho, y aquí depende del gusto de cada uno, agregamos el queso parmesano y la mantequilla. Removemos y rectificamos de sal si lo consideramos oportuno.

Antes de servir decoramos con las hojas de hinojo picadas.