martes, 18 de marzo de 2014
ENSALADA DE CUSCÚS CON TOMATES CHERRY ASADOS, GARBANZOS ESPECIADOS Y SALSA DE YOGUR CON LIMÓN Y COMINO
Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de marzo nos invita a preparar un clásico de la cocina árabe: Cuscús.
No es la primera vez que este plato hecho a base de sémola de trigo y tan tradicional de la cocina árabe aparece en este recetario virtual (aquí y aquí). Y a buen seguro, no será la última. De hecho no era esta la primera idea que tuve para esta cita mensual con Whole Kitchen. El problema que el guiso de cordero que lo acompañaba no me dio tiempo de hacerle una sola foto. La forma tradicional de servir el cuscús es acompañado precisamente de un guiso de carne, verduras o pescado. Pero aprovechando que el sol ha salido y ya va haciendo algo de calor, pensé que una ensalada sería una buena opción.
Ingredientes:
16 tomates cherry
250 gr de cuscús
400 gr de garbanzos cocidos
1 diente de ajo picado
1 cucharadita de comino en polvo
3 cucharadas de pipas de calabaza
semillas de hinojo
3 huevos albahaca
Para la salsa de yogur, limón y comino:
280 gr de yogur natural
1 cucharadita de comino en polvo
1 cucharada de zumo de limón
1 cucharadita de aceite de oliva
1. Empezamos asando los tomates cherry y para ello encendemos el horno a 180º. Cubrimos la bandeja de horno con papel de cocina y sobre él ponemos los tomates lavados y cortados por la mitad longitudinalmente. Salpimentamos y horneamos hasta que estén asados.
2. Preparamos el cuscús a continuación. En el supermercado el cuscús que podemos comprar ya está precocido y eso nos facilita la elaboración del plato porque tardaremos menos tiempo. Solo tenemos que seguir las instrucciones del fabricante que básicamente consisten en añadir agua hirviendo al cuscús y mantequilla, cubrir y dejar que se hidrate e hinche para luego separar los granos con ayuda de un tenedor o de los dedos.
3. Mientras, en una sartén rehogamos el diente de ajo picado con los garbanzos escurridos, comino y semillas de hinojo durante 10 minutos. Hay que estar pendiente de la sartén y remover continuamente o los garbanzos empezarán a explotar cuales palomitas de maíz.
Una vez que tenemos el cuscús hidratado, los tomates asados y los garbanzos especiados preparados, montamos la ensalada mezclando estos ingredientes con las pipas de calabaza y los huevos cocidos. Bueno, cocidos, cocidos no deben estar a no ser que te gusten muy hechos. Yo los prefiero con la yema un poco cremosa y para ello hay que tenerlos en agua hirviendo unos 7 minutos.
Añadimos unas hojas de albahaca y servimos la ensalada con la salsa de yogur, limón y comino. Tan fácil de hacer como mexclar todos los ingredientes. La verdad es que es el complemento ideal a esta ensalada llena de color y sabor.
Fuente: What Katie Ate, Katie Quinn Davies.
jueves, 13 de marzo de 2014
ARROZ CON PATATAS Y BACALAO
De un postre exótico y que viene de muy lejos pasamos a un plato de lo más tradicional y típico de la Cuaresma. Cuando llegaba esta época ya sabías que el potaje, el bacalao cocinado de maneras diversas y este arroz iban a aparecer en la mesa te gustasen o no. Bueno, tampoco era cuestión de discutir porque los niños no teníamos poder de decisión en el menú diario a no ser que fuera nuestro cumpleaños, que entonces nuestros deseos se cumplían: yo, sopa, mi hermana, macarrones y luego ensalada de pollo y piña. Yo, siempre sopa. Volviendo a la Cuaresma, es curioso cómo en diferentes países hay costumbres distintas. Me explico. Estuve un año dando clases de español en un colegio católico de Irlanda. Comía en el centro un par de días a la semana y el director muy solícito me dijo que por supuesto no tenían ningún inconveniente en no prepararme carne si comía con ellos los viernes. Para mí no es ningún sacrifico no comer carne, todo lo contrario, lo peor es que me dijeran que no puedo comer fruta o verdura un día a la semana. Lo que sí me dijo era que ellos no tomaban dulces. Eso me sorprendió mucho. Y la verdad es que los dulces desaparecían de la cocina de la familia con la que vivía. Recuerdo que la señora hacía verdaderos esfuerzos por no tomarse una magdalena o unas galletas con su taza de té por las tardes. Por supuesto yo tampoco los tomaba; donde fueres haz lo que vieres.
Ingredientes:
bacalao desmigado
1 taza y media de arroz
1/2 cebolla picada
2 dientes de ajo
caldo de pescado
vino blanco
1 patata
tomillo fresco
pimentón
Si vas a hacer esta receta necesitas un poco de planificación porque hay que desalar el bacalao. Me gusta este pescado pero lo suelo tomar poco fuera de casa porque en algunos restaurantes ponen el bacalao que parece que te va a chupar la sangre y necesitas beber litros y litros de agua para que el líquido de tu cuerpo no desaparezca. Como vamos a usar bacalao desmigado solo necesitará 24 horas de desalado, cambiando el agua un par de veces. Puedes probar un poco porque tan malo es un bacalao salado como uno que no sabe a nada.
En una cazuela rehogamos la cebolla y los dientes de ajos picados hasta que la cebolla empiece a cambiar de color. Entonces añadimos el arroz. Lo rehogamos junto con la cebolla y ajos antes de verter una copita de vino blanco. Dejamos que se evapore el alcohol y agregamos la patata pelada y cortada en trozos pequeños para que pueda hacerse al mismo tiempo que el arroz y no quede dura. Añadimos una ramitas de tomillo fresco y el caldo. ¿Cuánto caldo? El doble de cantidad que arroz.
Unos cinco minutos antes de que el arroz esté completamente hecho, incorporamos el bacalao.
Cuidado con la sal en este plato. Es mejor quedarse corta al principio y rectificar al final porque el bacalao le va a aportar un extra de sal al final.
Cuando ya hayamos servido el arroz, espolvoreamos un poco de pimentón y añadimos unas hojas de tomillo.
lunes, 10 de marzo de 2014
SHRIKAND
Venga, coge la maleta que hoy nos esperan en India para tomarnos el postre. Un postre que sorprende por lo sencillo que es prepararlo, los pocos ingredientes que se necesitan y el sabor tan intenso que tiene. Se hace con yogur, azúcar y cardamomo. Estos son los ingredientes básicos a los que les puedes añadir azafrán, pétalos de rosas e incluso pulpa de mango y se sirve frío. Quizás todavía no apetezcan los postres demasiado frescos pero en nada de tiempo los estaremos pidiendo a gritos. Y, créeme, estos vasos te van a solventar más de una comida. O si prefieres puedes tomarlo a media mañana como tentempié y tenerlo preparado desde la noche anterior. Ya te digo que este postre es toda una sorpresa.
Ingredientes para 6 personas:
100 gr de pistachos picados
1 cucharadita de cardamomo en polvo
700 gr de yogur griego
90 gr de azúcar glas
azafrán
pétalos de rosas deshidratados
En un bol mezclamos el yogur, cardamomo, azúcar glas y casi todos los pistachos picados. Deja algunos para la decoración final de los vasos en los que vamos a presentar el postre. Si prefieres que el postre sea un poco más dulce porque te resulta ácido, añádele más azúcar. Lo bueno de estas recetas es que podemos jugar con la cantidad de los ingredientes y adaptarlos a nuestros gustos: un poco más de cardamomo, un poco menos de azúcar o pistachos.
Repartimos el yogur en los vasos y terminamos con un poco más de cardamomo y algunos pistachos.
Como verás en las fotos un vaso tiene un bonito color dorado y es porque aparté un poco de la mezcla y le añadí unas hebras de azafrán diluidas en un par de cucharadas de agua caliente. Ver cómo se tiñe el blanco yogur de ese color tan alegre, es una maravilla. Te habrás dado cuenta que hay un vaso que no lleva pistachos. Son pétalos de rosas deshidratados que puedes comprar en los herbolarios.
Después de probar las tres versiones, no tenemos muy claro cuál nos gusta más. Lo que sí sé es que este postre fresco va a hacer estragos en mi mesa este verano.
viernes, 7 de marzo de 2014
MUFFINS MUY CHOCOLATEADOS CON CRUMBLE DE MÁS CHOCOLATE Y NUECES PECANAS
A ver cómo justifico que a mí en realidad no me van mucho los dulces, que si me das a elegir entre uno de estos muffins y un bocadillo de chorizo puede que elija el bocata con los ojos cerrados. A ver cómo, digo yo. Supongo que será por aquello de que dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición y si el chocolate campa libremente por la cocina en todas sus diferentes versiones: con leche, amargo, con almendras, blanco... pues se le acaba cogiendo cariño. A mí en realidad lo que me gusta es desayunar tranquilamente y en mi mundo ideal me levanto por las mañanas y dispongo de muuuucho tiempo para tomar tranquilamente mi tostada, galletas, cereales, fruta, yogur o unos deliciosos muffins recién hechos. Supongo que para disfrutar de ellos calentitos tendría que levantarme antes y prepararlos y como sé que en el mundo real no va a suceder a lo máximo que llego es a preparar la masa la noche antes y dejarla reposando en la nevera. A la mañana siguiente solo hay que encender el horno y mientras me preparo el café o té y pongo la mesa, ya los tengo listos para hincarles el diente como Dios manda. Claro, eso sucede en el mundo paralelo al mío en el que durante la semana estoy mirando el reloj mientras engullo lo que sea y me escaldo la lengua con el té ardiendo.
Ingredientes:
100 gr de chocolate 75% de cacao
75 ml de leche
150 gr de harina
15 gr de cacao en polvo
1 cucharadita de levadura
100 gr de mantequilla
100 gr de azúcar
2 huevos
1. Calentamos la leche hasta que casi hierva y añadimos el chocolate en trozos removiendo de vez en cuando para que se derrita completamente y no queden trozos.
2. Mezclamos la harina, cacao en polvo y levadura en un bol. Reservamos.
3. Con la ayuda de un robot batimos la mantequilla con el azúcar hasta que haya aumentado de volumen y tenga un color más claro. Vamos añadiendo los huevos poco a poco mientras seguimos batiendo a muy baja velocidad. Parecerá que la masa se va a cortar de un momento a otro. No pasa nada, es normal. Puedes añadir una cucharada de la mezcla reservada en el bol hasta que hayas incorporado todos los huevos.
4. Finalmente añadimos los ingredientes del bol y dejamos que se integren pero sin batir demasiado la masa. Rellenamos las cápsulas que vayamos a utilizar con la misma cantidad de masa en todas ellas. Para hacerlo puedes ayudarte de una cuchara de servir helados. Y solo rellena 3/4 de la capacidad de la cápsula. Si los vas a dejar en la nevera porque los quieres hornear al día siguiente no los cubras con el crumble de chocolate y nueces pecanas.
De todas maneras vamos a prepararlo y si no lo vas a usar ahora, lo puedes dejar en la nevera también.
Para el crumble de chocolate y nueces pecanas necesitamos:
60 gr de nueces pecanas
50 gr de mantequilla
2 cucharadas de cacao en polvo
40 gr de azúcar moreno
Primero vamos a cortar las nueces en trozos. Si tienes paciencia lo puedes hacer con la ayuda de un cuchillo y si no puedes usar un robot o meterlas en una bolsa y darles una paliza con la ayuda de un rodillo. La verdad es que desestresa mucho pero también corres el riesgo de pasarte y hacerlas literalmente polvo. Le damos un par de toques en el robot y ya las tenemos listas.
En un bol vamos a mezclar la mantequilla, cacao y azúcar con la ayuda de los dedos hasta que tengamos una mezcla que nos recuerde migas. Añadimos las nueces.
Si los muffins van a ir directamente al horno, los cubrimos con un poco de crumble y dejamos que se horneen unos 20-25 minutos o hasta que al pincharlos con un palillo este salga limpio.
¿Son imaginaciones mías o este muffin nos guiña el ojo? Feliz desayuno de fin de semana.
Por cierto, ¡el sol ha salido!
lunes, 3 de marzo de 2014
RAGÚ DE CHIPIRONES CON HABITAS Y ALMEJAS
Empezamos el mes de marzo con un guiso para entonar el cuerpo cuando una llega de la calle muerta de frío y calada hasta los huesos. Porque es lo que llevamos teniendo desde el principio del invierno: frío, agua, más frío y más agua. De verdad espero que marzo nos traiga unos rayos de sol por lo menos porque a mí ya se me está olvidando cómo es. Este plato cálido no requiere mucho tiempo ni tampoco mucha atención si quitamos la media hora que se tarda en limpiar los chipirones. Como os habréis dado cuenta en este recetario no abundan los platos de calamares o chipirones, no, y la razón es que me da una pereza tremenda limpiarlos. Me gustan pero me desespera estar tanto tiempo arreglándolos. Eso sí, de vez en cuando compensa un poco de desesperación, aunque solo sea para entonarnos.
Ingredientes para 6 personas:
750 gr de chipirones
750 gr de patatas
2 pimientos verdes
2 cebollas rojas
2 pimientos choriceros
3 cucharadas de salsa de tomate
2 dientes de ajo
caldo de pescado
1 copa de vino blanco
perejil
1 tarro de habitas en aceite
almejas
1. Picamos las cebollas en juliana y las rehogamos a fuego lento con los pimientos verdes también cortados en juliana y los dientes de ajo picados. Cuando la verdura ya esté hecha, añadimos la pulpa de los pimientos choriceros y la salsa de tomate. Incorporamos las patatas peladas y chascadas. Rehogamos unos minutos para que todos los ingredientes se mezclen bien.
2. Vamos a abrir las almejas y parar ello las ponemos en una cazuela que llevaremos al fuego y taparemos para que se vayan abriendo. Yo según se van abriendo las voy pescando porque algunas tardan más que otras y así conservan un aspecto más apetecible y no se arrugan. Reservamos las almejas en un plato y el líquido en una taza.
3. Vertemos el caldo de pescado, la copa de vino blanco y el caldo de abrir las almejas hasta que cubrimos las patatas. Dejamos que cueza hasta que las patatas estén tiernas.
2. Limpiamos los chipirones y los hacemos en una plancha muy caliente. Los añadimos al guiso e incorporamos las habitas en el último momento, justo antes de servir.
Añadimos un poco de perejil picado y las almejas que hemos abierto previamente. Listo para comer.
Fuente: Revista Telva.
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