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jueves, 10 de febrero de 2022

PASTA MEDITERRÁNEA

 



Me gusta cocinar, pero reconozco que pensar en el menú de la semana se me hace cuesta arriba. ¿A ti también te pasa? Mi mente es capaz de guiarme hasta el miércoles y luego.... luego ya no hay nada más. Se abre un abismo que hay que llenar como sea porque, claro, comer hay que comer. Y llegamos al jueves, sin ganas de pensar ni trabajar demasiado en la cocina,  sin tener nada claro y es entonces cuando aparece la palabra pasta en mi cabeza. La pasta que es tan fácil de cocinar y que es tan agradecida. Y así es como ha quedado instaurado el jueves como el día de pasta con lo que haya sobrado durante la semana o quede en la nevera. Esos platos puede que visualmente no sean muy atractivos pero que están muy buenos.

Y es por eso que hoy, que es jueves, te dejo esta receta del libro Cocina con Joan Roca



No te asustes al ver la lista de ingredientes porque es un poco larga, pero créeme, es muy muy fácil de hacer. Y lo mejor es que solo vas a ensuciar la olla en la que cocines la pasta y la sartén en la que rehogues los demás ingredientes. 


La receta original lleva más tomates, pero en casa no es que los tomates levanten pasiones así que hay que adaptar las recetas para que gusten a todos. Pero si en casa son fanes absolutos (como yo) de los tomates te cuento qué hay que hacer: escaldar, pelar y cortar 120 g de tomates en trozos, cubrir con aceite y sazonar con sal, azúcar, pimienta y tomillo para confitar en el horno o en un cazo 45 minutos. Ya te digo que con los tomates cherry y los tomates secos en casa van más que servidos.



Ingredientes para 4 personas:

400 g de pasta

80 g de aceitunas Kalamata

20 g de puré de aceituna

12 tomates cherry

60 g de aceite de oliva

40 g de tomates secos

8 anchoas

20 g de piel de limón confitada

1 limón

20 g de alcaparras

albahaca

1. Deshuesamos y partimos las aceitunas en trozos grandes. Cortamos los tomates secos en tiras, los cherry por la mitad, las anchoas en trozos grandes y la piel del limón confitada en dados. Picamos la albahaca y reservamos.



2. Dejamos las alcaparras en agua unos diez minutos para que no estén demasiado ácidas.

3. En una sartén vamos a marcar los tomates cherry y los demás ingredientes que habíamos preparado anteriormente hasta que los tomates estén blandos pero no demasiado. Queremos tener una especie de salsa en la que bañar la pasta.

4. Hervimos la pasta que vayamos a usar siguiendo las instrucciones del fabricante, los escurrimos y rápidamente los pasamos a la sartén. Salteamos rápidamente y añadimos la albahaca.

5. Finalmente añadimos ralladura de limón

viernes, 5 de enero de 2018

PASTA CON SARDINITAS, TOMATES CHERRY Y CRUMBLE DE ORÉGANO



Aquí estamos un mes más homenajeando a un chef, en este caso extranjero. Como ya sabes en Cooking the Chef nos proponen elaborar recetas de chefs y publicarlas el día 5 de cada mes. Este mes la propuesta no me ha podido gustar más: Donna Hay. Esta australiana empezó muy joven a escribir recetas y a hacer fotografías a alimentos llegando a convertirse en editora de las secciones gastronómicas y de estilo de vida de la revista MarieClaire. De ahí pasó a publicar su propia revista, a escribir libros de cocina y a grabar  sus propios  programas de televisión, a los que me declaro adicta.
Me encantaría tener esa cocina grande siempre limpia y con esa supernevera en la que debe caber medio mercado. La ves cocinando y todo parece tan fácil y rápido que te entran ganas de ir a preparar algo, lo que sea. No solo me gustan sus programas sino que sus libros son espectaculares con una fotografía muy cuidada y limpia.




Debo tener seis o siete libros y en el blog puedes encontrar recetas suyas como el trifle de fresas o los muffins de frambuesa y chocolate blanco.
Ha sido muy difícil elegir una receta para este reto porque me gustaban muchas pero me decidí por esta pasta porque con pocos ingredientes, con poco tiempo se puede conseguir un plato sobresaliente. No siempre tenemos todo el tiempo del mundo para meternos en la cocina y pasar horas delante de los fogones, o no siempre tenemos tiempo para ir al supermercado y más de una vez nos hemos quedado un buen rato mirando la despensa y/o la nevera porque no había casi nada y la inspiración no llegaba ¿verdad? O no tenemos ni pizca de ganas de cocinar porque llegamos muy cansadas a casa y lo que queremos es algo rápido y bueno para comer. Al menos eso me ha sucedido más de un millón de veces durante 2017 y la tentación de pasarte a por comida basura es grande, muy grande. Por eso mi propósito para este año es traerte recetas que no supongan mucho esfuerzo, que se te saquen de algún que otro apuro y que puedas dejar medio preparadas de un día para otro porque los imprevistos existen y no avisan, simplemente se presentan.




Esta receta hace honor a mi propósito porque solo necesitas pasta, una lata de sardinas, tomates cherry, orégano y pan duro. Si miras en tu despensa seguro que encuentras esa lata de sardinas que tenemos ahí "de guardia" por un por si acaso y que le va a sentar de fábula a esta pasta.
Venga, nos vamos a la cocina.

Ingredientes para 4 personas:

400 gr de pasta
100 gr de sardinas en lata
60 ml de aceite de oliva
210 gr de pan rallado
orégano
2 dientes de ajo picados
700 gr de tomates cherry
1 cucharada de vinagre balsámico

En una cazuela ponemos a hervir  abundante agua para cocer la pasta.




En una sartén calentamos dos cucharadas de aceite de oliva y añadimos un ajo picado, el pan rallado y el orégano. Rehogamos unos 5 minutos  hasta que el pan esté dorado. Retiramos de la sartén y reservamos.
En la misma sartén rehogamos en aceite el otro diente de ajo picado. Agregamos las sardinas y los tomates. Cocinamos unos 5 minutos más antes de añadir un poco de agua de cocción de la pasta (125 ml) y el vinagre balsámico. Dejamos que la salsa cueza otros 5 minutos más antes de incorporar la pasta ya cocida y mezclarla con la salsa para que se tome.




Servimos la pasta en los platos y terminamos espolvoreando el crumble de orégano.
Finalmente puedes añadir un poco de perejil.
¿Cuántos hemos tardado? ¿Quince minutos?

domingo, 20 de noviembre de 2016

GNOCCHI




Hace un par de años más o menos, un domingo por la mañana, intenté hacer gnocchi. Esto está chupado, me dije, pero no me pareció tan fácil después de haber estado un buen rato haciendo que aquella masa de varios colores no se pegara a las manos. He de confesar que ya llevaba una cantidad indecente de harina y no conseguía "domar" aquella masa. Fue un fracaso que acabó donde van todos a parar: al cubo de la basura. Gnocchi 1- Pilar 0. Y así ha seguido el marcador hasta que en Desafío en la Cocina nos han propuesto hacer estas pequeñas bolitas de patata y harina. Esta es la mía, me dije. Preparaos que voy a por vosotros. Y empecé a buscar recetas, a coleccionarlas, desecharlas y quedarme con una muy compleja, que ya sabía que iba a ir al mismo sitio que el anterior fracaso, y otra muy sencilla y que me pareció asequible para el poco tiempo que tengo para cocinar. No muy segura de que fuera a salir bien, cocí bastantes patatas por si había que intentarlo varias veces. Tampoco ha sido tan terrible, se preparan rápidamente, son ligeros y están buenísimos.
¿Qué necesitamos parar preparar estos gnocchi? Harina y patatas. Sí, no llevan huevos por lo que son perfectos para veganos. Luego le añadimos la salsa que más nos guste y listos para comer.




Ingredientes:

650 gr de patatas
150 gr de harina
nuez moscada
600 gr de tomates en lata
aceite de oliva
1/2 cebolla
2 dientes de ajo
60 ml de vino
guindilla
nata

Empezaremos preparando la salsa. Para ello trituramos los tomates. En una cazuela vertemos un par de cucharadas de aceite de oliva y rehogamos la cebolla muy picada hasta que esté dorada. Añadimos el ajo y seguidamente vertemos el vino. Dejamos que cueza y se evapore todo el alcohol, incorporamos los tomates, sal y un poco de guindilla. Dejamos que la salsa espese ligeramente antes de añadir la nata. Removemos bien para que la nata se integre y reservamos. Ya, así, tienes una salsa buenísima y no necesitaría nada más. Escondidas entre los gnocchi quizás puedes ver unas gambas que tenía que usar urgentemente.

Para hacer los gnocchi hervimos las patatas sin pelar en abundante agua con sal. Cuando estén cocidas las retiramos y dejamos que enfríen ligeramente. Luego las pelamos y pasamos por un pasapurés o trituramos bien con la ayuda de un tenedor. Añadimos sal y un poco de nuez moscada. Vamos incorporando la harina poco a poco hasta que tengamos una masa suave, ligeramente pegajosa que parece plastilina. No es necesario que le añadas toda la harina. De hecho cuanta menos harina tengan, más suaves y ligeros saldrán.




Una vez tenemos la masa preparada, la cortamos en porciones que hacemos rodar en la encimera hasta que tengamos unos rollos de unos 2 cm de grosor. Entonces cortamos pequeñas porciones que aplastaremos ligeramente con un tenedor. Solo queremos que se queden las famosas estrías de los gnocchi. Los cocemos en abundante agua con sal.
Los retiramos según vayan saliendo a la superficie y los echamos a la cazuela en la que tenemos la salsa lista. Dejamos que se impregnen de la salsa y listos para la mesa.

Ahora el marcador está en empate.




Si te gustan los gnocchi prepárate para disfrutar con las recetas de este Desafío.


lunes, 13 de junio de 2016

PASTA CON ALMEJAS, TOMATES CHERRY Y PESTO SICILIANO



Si eres cocinilla seguro que, aparte de tener un número indecente de libros de cocina como yo, también ves y/o grabas programas de cocina. Yo grabo. Reconozco que grabo compulsivamente sin estar muy segura de si me van a gustar o no pero grabo. Si tuviera tiempo de verlos después no sería un problema (verás, que problema, problema con lo que está cayendo por ahí fuera, no es) pero el caso es que acabo borrando muchos de ellos o preguntándome por qué pensaba yo que me iba a gustar una cosa semejante. Eso sí, cuando veo que en cualquier cadena hay un programa de cocina de Jamie Oliver se dispara solito el mando, que ya lo tengo bien enseñado, y se graba. Y luego pasa lo que pasa que es imposible no ver un programa de Jamie Oliver y no sentir deseos de salir corriendo a la cocina a preparar algo, lo que sea. Me encanta ver sus programas, sacar ideas de sus recetas, ver cómo disfruta cuando las hace y también cuando las prueba porque se ve que le gusta lo que hace y eso inspira y mucho.

En casi todos sus programas hay una receta de pasta y es ahí cuando yo agarro papel y lápiz y me pongo a anotar ingredientes y procedimiento como si me estuvieran dictando alguna fórmula magistral. Fórmula, claro, a la que acabo haciéndole alguna modificación porque si no, no sería yo. En esta en concreto, he sustituido la salsa de tomate concentrado por pesto siciliano porque últimamente nos ha dado por el pesto y si no nos controláramos un poquito nos lo tomaríamos a cucharadas.




¿Nos vamos a la cocina?

Ingredientes para 2 personas:

140 gr de pasta
350 gr de almejas
2 dientes de ajo
vino blanco
tomates cherry
pesto siciliano a discreción
guindilla
albahaca

Empezamos ocupándonos de las almejas. A casi todos nos ha pasado alguna vez que se nos ha arruinado alguna receta porque las almejas tenían arena. Creo que hay pocas cosas más desagradables que masticar la arena que tienen las almejas. Por ello, como queremos  disfrutar del plato, revisaremos las almejas una a una y descartaremos las que estén rotas o abiertas. Las demás las enjuagaremos bajo el grifo de agua fría y las dejaremos en una fuente honda cubiertas de agua y una cucharadita de sal durante una hora más o menos.




 Luego, cuando hayan soltado toda la arena, las volveremos a enjuagar.
Bueno, las almejas ya están limpias así que llevaremos al fuego una cazuela con abundante agua para cocer la pasta el tiempo recomendado por el fabricante o un poco menos si te gusta al dente.

En otra cazuela vertemos una dos cucharadas de aceite de oliva y cuando ya esté caliente añadimos  los dos dientes de  ajo picados. Rehogamos unos minutos junto con los tomates cherry y un poco de guindilla. Agregamos un par de cucharadas de pesto, las almejas y un chorrito de vino blanco. Esperamos a que abran. Y ya tenemos la salsa preparada.




Ya tenemos también nuestra pasta cocida al dente así que la vamos a añadir a la cazuela en la que hemos abierto las almejas. Damos unas vueltas para que la pasta se mezcle con el pesto y el jugo que sueltan las almejas. Como toques finales podemos añadir algunos tomates cherry más, hojas de albahaca y más pesto. De hecho te recomendaría que te lo llevaras a la mesa porque verás cómo se sirven más. Le sienta fenomenal a este plato.

miércoles, 14 de octubre de 2015

RAGÚ DE BERENJENA PARA UN PLATO DE PASTA




En casa tomamos pasta al menos una vez a la semana y hay que buscar recetas nuevas para no comerla siempre de la misma manera. Por muy buena que esté a la carbonara, con una estupenda salsa de tomate o pesto, con marisco o una boloñesa de escándalo, si siempre repito las mismas recetas, la pasta acaba aburriendo.

Así que en mi búsqueda de nuevas recetas me topé con esta delicia de ragú de berenjena en un libro de Tessa Kiros, Limoncello and Linen Water. Ella le da otro nombre pero básicamente es un guiso de verduras en el que la berenjena es la protagonista principal y aparece muy bien acompañada por anchoas, alcaparras, tomate, cebolla y delicias varias. La verdad es que ha sido una manera de disfrazarla y que aquella persona que en condiciones normales no la toma (no sea que salga un sarpullido o algo peor) diga que está muy buena.



La verdad es que este plato es de los que consuelan y reconcilian con el mundo tras una dura mañana.


Ingredientes para 5 personas:

120 gr de cebolla morada picada
100 gr de pimiento rojo picado
180 gr de berenjena cortada en trozos
4 filetes de anchoa
2 dientes de ajo picados
1 lata de 400 gr de tomates
cayena
1 cucharada de alcaparras
400 gr de pasta
albahaca
tomillo

En una cazuela amplia vertemos unas cuatro cucharada de aceite de oliva y rehogamos la cebolla hasta que esté blanda. Añadimos el pimiento y la berenjena. Seguimos rehogando las verduras hasta que empiezan a estar "rendidas".

Incorporamos las anchoas y el ajo picado. Inmediatamente después vertemos la lata de tomates escurrida y la cayena. ¿Cuánta? Según os guste en casa. No me atrevo a darte una cantidad porque yo soy un auténtico peligro con una cayena en la mano.





De hecho el poco sentido común que tengo desaparece y lo siguiente que suelo recordar es que la receta que haya preparado está picante a rabiar. Así que sé más comedido que yo y añade un poco o un mucho, si te nubla el juicio como a mí.

Ahora dejamos que la salsa haga chup chup hasta que espese. Este es el momento en el que mejor tapamos la cazuela o vamos a tener todo manchado de tomate. Da una rabia cuando la encimera y la cocina se mancha de salsa de tomate ¿verdad?

Cuando ya tengamos la salsa espesa añadimos las alcaparras.

Cocemos la pasta en abundante agua hasta que esté al dente en mi caso. Otro tema de controversia junto con la cayena y el punto del arroz. Casi nunca hago pasta ni arroz cuando alguien viene a comer en casa porque a mí me gustan más bien duros.




Bueno, una vez que la pasta esté a tu gusto, que es de lo que se trata, la sacamos de la cazuela en la que se ha cocido y la pasamos directamente a la cazuela con la salsa. Añadimos también un poco del agua de cocción.
Mezclamos, añadimos unas hojas de albahaca y tomillo antes de servirla.

miércoles, 10 de junio de 2015

TALLARINES CON CALABACÍN Y MOZZARELLA



Hay días en los que la desgana, el cansancio y la pereza pueden con una. Días en los que llegas a casa y te das cuenta de que se te olvidó sacar algo del congelador, de que después de todo una no es tan previsora ni está tan bien organizada como a veces presume. En esos días, la tentación llama a tu puerta y te susurra que porque un día vaya a por una hamburguesa no pasa nada, o que si te pasas por el súper y te llevas algo precocinado a casa nadie se va a enterar. Esos son días difíciles, sí señor.

En esos días siempre intento o sacudirme la pereza pensando en lo rápido que se hace un huevo frito y lo buenísimo que está o miro al bote donde guardo la pasta. En esos días suele ganar la pasta, tan socorrida ella, y, después de haberme tomado un buen plato  como el que te traigo hoy, me alegro de no haber sucumbido a la tentación.





En este caso este plato de pasta empezó siendo una receta de Donna Hay y acabó con algunos ingredientes más que no venían en su receta. Al abrir la nevera los pobres pedían a gritos ir al plato y ¿quién puede negarse a unos tomates cherry y un poco de mozzarella aderezado todo ello con albahaca? Vale, una no  puede resistirse tanto.

Ingredientes:

400 gr de tallarines
guindilla
2 dientes de ajo picados
3 calabacines rallados
tomates cherry
mozzarella
albahaca

Como ves este plato de pasta no es pesado, es muy veraniego y no lleva ninguna salsa. Si te estás cuidando, es perfecto.

Empezamos rallando los calabacines y dejando que suelten el agua que tienen en un escurreverduras. Si no se nos cocerán en vez de saltearse.





Llevamos al fuego una cacerola con abundante agua. Dejamos que hierva antes de echar los tallarines.

Mientras cuece el agua, añadimos dos cucharadas de aceite de oliva a una cazuela y en ella salteamos los dientes de ajo, guindilla, los calabacines rallados y los tomates cherry cortados en dos.

Una vez que el agua haya hervido y nuestros tallarines estén hechos, los escurrimos y añadimos a los calabacines. Mezclamos bien y servimos en platos.





Antes de llevarlos a la mesa añadimos unos trozos de mozzarella, unas hojas de albahaca y un hilo de aceite de oliva.

No me digas que no es fácil. Y si no tienes mozzarella, un poco de parmesano o queso feta le sentarían igual de bien o mejor.

jueves, 3 de julio de 2014

PASTA CON MEJILLONES Y TOMATES CHERRY



Tengo que pensarlo seriamente para darme cuenta de que estamos en julio y no en septiembre u octubre. De repente han bajado las temperaturas y hemos tenido que rescatar las chaquetas del armario. Para comer no sé si hacer un gazpacho o un guiso como Dios manda para entonar el cuerpo aunque no parezca propio de julio. Vamos a pensar que va a durar poco este tiempo loco y que el calor vendrá pronto y con él el agobio en la cocina y esa desgana por acercarnos al fuego. Para esos momentos os traigo esta receta que vi en una revista de cocina italiana y que me encantó al verla y al comerla, claro. Es fácil y se puede tener preparada con antelación. Vamos a ello.

Ingredientes para 4 personas:

1 kg de mejillones
300 gr de espaguetis
300 gr de tomates cherry
12 gr de almendras
5 gr de alcaparras
albahaca
ajo



Limpiamos los mejillones y los ponemos en una cazuela para abrirlos al vapor. A veces les echo un poco de vino blanco pero esta vez se han abierto sin alcohol. Una vez abiertos los retiramos de la concha, colamos el líquido y lo reservamos para hacer el pesto. Suelo tener siempre un par de tuppers en el congelador con mejillones congelados con el líquido que han soltado al abrirse. Así están listos para cualquier emergencia o preparación. La verdad es que se ahorra mucho tiempo porque en realidad lo único engorroso de esta receta es abrir los mejillones y si ya los tienes listos, el resto es coser y cantar.

Seguidamente preparamos el pesto y para ello vamos a triturar con la ayuda de un robot las almendras, alcaparras, albahaca, medio diente de ajo, 30 gr de aceite y un poco del líquido reservado de abrir los mejillones. Reservamos.




Lavamos los tomates y los cortamos en trozos. Reservamos hasta que montemos el plato, que será en nada de tiempo porque ya habremos cocido los espaguetis en abundante agua y los habremos escurrido. Entonces solo hay que añadir los mejillones, tomates y el pesto.

Esta receta es a prueba de pereza, de dificultad nula y perfecta para los que no suelen entrar en la cocina con mucha frecuencia.


lunes, 9 de junio de 2014

ESTA NO ES UNA ENSALADA DE PASTA MÁS





No. Esta es "la ensalada de pasta" de este verano. Te lo dice una persona a la que le encanta la pasta pero las ensaladas de pasta no es que le entusiasmen demasiado. ¿Por qué? No tengo ni idea, solo que no me interesan mucho. Perdón, no me interesaban porque desde que esta ensalada entró en mi vida, mi percepción sobre ellas cambió. Tiene todos los ingredientes que me pueden gustar, una vinagreta hecha con miel que es una maravilla, tomates secos, aceitunas negras, queso feta, tomillo y albahaca. El verano en tu plato.

Ingredientes:

300 gr de macarrones
1/2 cebolla roja picada
tomates secos en aceite
100 gr de aceitunas negras
200 gr de queso feta
tomillo fresco
100 gr de bacon
rúcula
albahaca
1 diente de ajo
3 cucharadas de vinagre
1 cucharadita de miel
6 cucharadas de aceite de oliva




Vamos a empezar a preparar la vinagreta para aliñar la ensalada. Para ello machacaremos el diente de ajo en el mortero y luego lo pondremos en un bol con las tres cucharadas de vinagre. Dejamos 15 minutos y retiramos. Añadimos la miel, sal, aceite de oliva y emulsionamos. Reservamos.

Mientras la vinagreta reposa cortamos el bacon en dados pequeños y los ponemos en una sartén a fuego fuerte para que se doren y suelten  gran parte de la grasa que tienen. Una vez dorados y crujientes, los dejamos sobre papel absorbente para que terminen de soltar  grasa. Reservamos.




Cocemos los macarrones en abundante agua con sal hasta que estén al dente. Hacía mucho tiempo que no cocía macarrones, siempre suelo ir directamente a por los tallarines o espaguetis y se me había olvidado el olor que tienen al cocer. Es diferente del otro tipo de pasta, curioso. Bien, los macarrones ya están listos, los escurrimos y echamos en la fuente en la que vayamos a servir la ensalada.

Los aderezamos con la vinagreta y añadimos la cebolla picada, los tomates, aceitunas y tomillo. Salamos e incorporamos el resto de ingredientes.

Ya verás como no es una ensalada de pasta más.
No te pierdas el postre del jueves.

martes, 7 de enero de 2014

TALLARINES CON SALMÓN AL VAPOR Y LIMÓN




Una vez quitado el árbol, la decoración navideña y acabadas las comilonas de estos días, volvemos a la normalidad más o menos. La verdad es que ayer estuve sentada en frente de la pantalla del ordenador lista para subir esta receta pero, la verdad, es que no podía ni mirar la foto. Estaba empachada de comidas más o menos pesadas y de dulces. Es que no podía pensar en más comida y mucho menos escribir una receta. Un día después, con el estómago volviendo a su ser y desterrados los turrones, polvorones y roscones varios de la mesa volvemos a cocinar platos sencillos y rápidos de preparar, sobre todo, si como yo te has pasado cocinando toditas las Navidades más cumpleaños incluido. Ya me apetecía hacer algo que no requiriera estar dos horas mirando la cazuela, sartén, horno o lo que sea. Y vosotros ¿habéis cocinado mucho o habéis ido de mantel prendido (frase de madre)?


Ingredientes:

200 gr de tallarines
60 ml de nata
zumo de medio limón
2 cucharaditas de mostaza de Dijon
eneldo picado
1 cucharada de alcaparras
175 gr de salmón

Esta receta es del libro de Donna Hay, No Time to Cook. No es que sea fácil, no, es lo siguiente. Yo he introducido algunas modificaciones como hacer al vapor el salmón porque así no tiene nada de grasa ni repite. La otra modificación ha sido aumentar de dos cucharadas de zumo de limón al zumo de medio limón. Me encanta el limón y además me han regalado unos limones sin productos químicos fenomenales que tengo que aprovechar al máximo. Aviso que el lunes viene otra receta con limón.




La verdad es que no cronometré cuánto se tardaba en preparar la receta pero fue poco porque mientras hierve el agua para los tallarines, hacemos el salmón al vapor. Una vez que hayamos cocido los tallarines y los hayamos escurrido, los penemos en una cazuela a la que vamos a añadir la nata, el zumo de limón y la mostaza. Removemos todo para que la pasta se impregne bien de esta salsa. Añadimos el eneldo picado, salmón en trozos y alcaparras.
Ya está, ya podemos tomar un plato de pasta que con una ensalada ligera hace una comida estupenda.

lunes, 24 de junio de 2013

PASTA CON ESPINACAS, TOMATES SECOS Y RICOTTA





Las vacaciones que ya se tocan con la punta de los dedos y los millones de papeles que hay que rellenar antes de disfrutarlas, el calor que por fin ha llegado, esa pereza tan grande que entra y las ganas de no quedarse en casa hacen que entrar en la cocina no sea lo más divertido del mundo. La pasta siempre está ahí  y yo me pongo muy nerviosa cuando veo que el bote se va quedando vacío. Es tan agradecida que cualquier cosita le sienta bien y es bien fácil de cocinar. Yo creo que los primeros platos que hemos preparado han sido de pasta y es lo primero que los estudiantes aprenden a cocinar cuando se van de casa. Puede ser todo lo simple o sofisticada que se quiera y ¿quién no ha recurrido en algún momento a un plato de pasta para impresionar a alguien? Hoy toca una receta sencilla.


Ingredientes para 4 personas:

200 gr de pasta
300 gr de brotes de espinacas
1/2 cebolla picada
200 gr de ricotta
30 gr de piñones
150 gr de tomates secos
aceite de oliva
romero

1. En una cazuela rehogamos la media cebolla picada hasta que esté dorada. Entonces añadimos las espinacas lavadas y dejamos que se hagan. Reservamos.

2. Cocemos la pasta en abundante agua  siguiendo las instrucciones del fabricante. La escurrimos e incorporamos a las espinacas.




3. Ya estamos a punto de terminar la receta. Solo nos queda añadir los tomates secos y los piñones a la pasta. Dejamos que se rehogue todo unos momentos antes de servir en los platos.

4. Finalmente añadimos el queso ricotta y decoramos con un poco de romero.
¡Ah! Un hilo de un buen aceite de oliva le sienta de maravilla.

viernes, 17 de mayo de 2013

PENNE CON CALABACINES Y CHIPIRONES




Y a esta receta le falta otro ingrediente, las flores de calabacín. Las he visto en fotos, en programas de cocina y en numerosas recetas en las que aparecen fritas o rellenas de verdaderas delicias. Me quedo con las ganas de probarlas y pasan a engrosar mi lista de ingredientes "que no aparecen por ningún lado ni vivos ni muertos". He de decir que el ruibarbo ya desapareció de esa lista. Uno menos.

Ingredientes para 4 personas:

600 gr de chipirones
aceite de oliva
6 calabacines pequeños
3 dientes de ajo picados
3 cucharadas de vino blanco
parmesano rallado
albahaca
320 gr de penne
cayena

Lo más desagradable de este plato, en mi opinión, es limpiar los chipirones. Es una tarea muy entretenida (demasiado) y se tarda más en esta operación que en preparar el plato entero así que si te llevas bien con tu pescadero lo mismo puede ahorrarte la tarea.

1. En una cazuela ponemos unas 5 cucharadas de aceite de oliva y rehogamos los calabacines y la mitad del ajo. Los calabacines hay que lavarlos muy bien si vamos a conservar la piel y los podemos cortar en rodajas o en trozos como prefiramos. Como os iba diciendo rehogamos todo bien hasta que el calabacín empiece a estar un poco cocinado. Esto como todo va en gustos, si lo prefieres más hecho sigue cocinándolo hasta que tenga el punto deseado. Retiramos y reservamos.




2. Añadimos otras dos cucharadas de aceite a la misma cazuela, la otra mitad del ajo y los chipirones cortados en trozos. Rehogamos un par de minutos y añadimos sal, un poco de cayena y el vino blanco. Dejamos que reduzca el vino e incorporamos los calabacines. Dejamos que se mezclen los sabores bien mientras cocemos la pasta en abundante agua. Esta vez he usado pasta de arroz y maíz para que  este plato fuera apto para celiacos.

3. Una vez cocida la pasta la incorporamos a la cazuela con los calabacines y chipirones y mezclamos. Si ves que queda demasiado seca puedes añadir un par de cucharadas del agua de cocer la pasta. Ya solo nos queda  esparcir unas hojas de albahaca, queso parmesano rallado y adornarlo todo con un hilo de un buen aceite de oliva.

Fuente: Limoncello and Linen Water, Tessa Kiros.

lunes, 18 de febrero de 2013

PASTA CON BOLETUS Y TOMATE




Este plato, y las fotos, me recuerdan la calidez del verano y el contraste con lo que veo por la ventana en estos momentos es brutal. Ahora mismo está lloviendo a chuzos, lo cual viene estupendamente para el campo y  los pantanos, pero no tan bien para el ánimo después de un invierno muy húmedo. Y especialmente después de un fin de semana casi primaveral. La verdad es que da gusto ver los almendros y algunos frutales en flor, el campo que empieza a cuajarse de margaritas y el olor que desprenden las mimosas. Ya queda menos para la primavera.

Ingredientes para 4 personas:

2 cebollas pequeñas
4 dientes de ajo
boletus secos
aceite de oliva
100 gr de panceta cortada en dados
2 latas de tomates enteros
500 gr de espaguetis
parmesano
orégano
vino tinto

1. Lo primero que vamos a hacer es poner en remojo los boletus secos para que se vayan hidratando. Para ello calentaremos 140 ml de agua y dejaremos que vuelvan a la vida poco a poco. No vamos a tirar el agua porque la vamos a usar para hacer la salsa. Ya verás que rica. No te la pierdas por nada del mundo. Tiene un sabor profundo pero no molesta. Ya os he dicho que es un plato cálido.




2. Pelamos las cebollas y las picamos muy finas para que no se noten. Las rehogamos en una sartén junto con los dientes de ajo, también muy picados. Dejamos que se rehoguen bien, unos 20 minutos, y pasado este tiempo, añadimos la panceta y cocinamos hasta que esté dorada. Añadimos los boletus escurridos y seguimos rehogando otros 10 minutos más. Ahora le toca el turno a los líquidos.

3. Primero incorporamos los tomates y el líquido de conservación para dejar que empiece a hervir. Entonces será el turno del agua  de hidratar los boletus y un chorro de vino tinto. Ya sabes, para darle algo de alegría a las salsa. Ahora ya te puedes olvidar de ella porque necesita unos 20 minutos para que se haga lentamente. Bueno, de vez en cuando hay que darle una vuelta a la cazuela por aquello de saber qué está pasando. No se te olvide un poquito de orégano. Verás qué bien huele. Para finalizar sala y añade un poquito de pimienta.

4. Aparte cocemos la pasta en abundante agua el tiempo recomendado por el fabricante. Una vez escurrida mezclamos con la salsa, terminamos con un poco o un mucho de parmesano. Depende de los gustos y ¡a comer!

lunes, 17 de septiembre de 2012

PASTA CON SEPIA




Con esta receta superé uno de mis mayores traumas en la cocina: limpiar calamares, chipirones y sepias. Bueno, hablo como aquella que lo hace normalmente cuando precisamente evito comprarlos todo lo que puedo porque me da un asco tremendo limpiarlos. No sé por qué pero es así. Pero después de limpiar cinco sepias recién sacadas del mar, esto pasó a la historia. Cuando una tiene un blog de cocina se atreve con todo o casi todo porque hay que experimentar y sobre todo probar cosas nuevas. ¿Quién dijo miedo teniendo un blog?  Sinceramente, como os contaba en la anterior receta vivo bastante lejos del mar y sepias así frescas, negras, con la piel y bolsa de tinta incorporada no es habitual encontrar en mi mercado. El caso es que me fui con mi bolsa de sepias y una vez en la cocina empezaron los sudores y las manchas. Ya previsora me había dejado puesta una camiseta negra porque veía como iba a terminar mi ropa. Pero lo del suelo y muebles llenos de manchas de tinta no lo esperaba. En fin, que se tarda más en limpiar los pobres animalitos que preparar el plato.



Ingredientes para 4 personas:

4 sepias medianas
2 bolsas de tinta (las que se salvaron de mis manazas)
3 cebollas
2 dientes de ajo
vino blanco
salsa de tomate
perejil
pasta

1. Al limpiar la sepia hay que tener cuidado de no reventar la bolsa de tinta para no ponerse perdida una y ya de paso todo lo que tiene alrededor. Hablo por propia experiencia. Una vez limpias las sepias, retirados los tentáculos y la bolsa de tinta las partimos en trozos no muy pequeños. Reservamos.
2. Cortamos las cebollas en juliana no muy fina y las rehogamos en una cazuela con abundante aceite. Añadimos los dientes de ajo y seguimos rehogando hasta que estén transparentes. Ahora es el momento de incorporar los trozos de sepia y darle un par de vueltas a todo.


3. En un vaso habremos disuelto la tinta de la sepia con un buen chorro de vino blanco. Lo incorporamos a la cazuela y dejamos que se evapore el alcohol. Añadimos un par de cucharadas de salsa de tomate y dejamos que la sepia se haga. Tardará unos diez minutos.
4. Mientras tendremos ya el agua hirviendo para cocer la pasta. Una vez que haya pasado el tiempo recomendado por el fabricante la escurriremos y añadiremos a la sepia. Un par de vueltas en la misma cazuela, decoramos con el perejil y lista la pasta con sepia para comer.
Adiós trauma.


viernes, 13 de julio de 2012

UNA CARBONARA DE CALABACÍN


La última vez que tomé pasta en un restaurante no pude ni terminar el plato. Había en él unos noodles salteados con verduras que a simple vista tenían una pinta inmejorable,  pero que cuando el tenedor llegaba a la boca se convertían en una masa blandengue y demasiado cocida que me daba un asco tremendo. Entonces pensé que la pasta mejor o la tomaba en casa o en algún sitio decente donde supieran cocinarla como Dios manda. Y, repasando libros de cocina, me topé con uno de los inventos de Jamie Oliver que tanto me gustan. Creo que ya he olvidado la mala experiencia.

Ingredientes para 4 personas:

6 calabacines medianos verdes
500 gr de pasta
4 yemas de huevos (ecológicos si puedes)
100 ml de nata
queso parmesano rallado
aceite de oliva
12 lonchas de bacon o panceta
albahaca, hierbabuena o tomillo

1. Vamos a empezar  cortando nuestros calabacines en cuatro partes y luego al sesgo o en rodajas si no son muy grandes.
2. En una cazuela ponemos abundante agua a hervir y cocemos la pasta.
3. Preparamos la salsa carbonara poniendo las yemas de huevo en un cuenco, añadimos la nata y queso parmesano. Lo mezclamos todo con un tenedor, sazonamos ligeramente y dejamos a un lado.
4. En un sartén vamos a freír la panceta con un poco de aceite de oliva hasta que esté doradita y crujiente. Añadimos los calabacines y dejamos que se embadurnen de la grasa y de ese sabor ahumado tan rico que ha soltado la panceta.


5. Ya tenemos la salsa lista, la pasta cocida y el bacon y calabacines salteados. Vamos a terminar el plato y hay que darse prisa para que la carbonara quede perfecta. Antes de escurrir la pasta vamos a reservar algo del líquido de cocción para mezclarla con la pasta, calabacines y bacon. Removemos y terminamos vertiendo la salsa de la carbonara que teníamos ya preparada y esperando que llegara el momento. Removemos todo a fuego bajo durante unos minutos, lo justo para que los huevos se queden con una textura melosa y sin cuajar. Ahora asegúrate de que está todo el mundo en posición de firme en la mesa y preparado para dar cuenta de una carbonara bien deliciosa. Finalmente añadimos las albahaca, hierbabuena o tomillo.

Fuente: En casa con Jamie, Jamie Oliver.

lunes, 2 de abril de 2012

ESPAGUETIS CON QUESO MASCARPONE, AGUACATE Y TOMATES CHERRY




Os dejo una receta de pasta fácil, rápida y primaveral.

Ingredientes para 6 personas:
500 gr de pasta
1 tarrina de queso mascarpone de 250gr
1 tarrina de tomates cherry
1 aguacate
50 gr de queso parmesano
albahaca picada

1. Cocemos la pasta en abundante agua con sal y el tiempo que recomienda el fabricante.
2. Cocemos el queso mascarpone con los tomates cortados en cuartos 2 o 3 minutos. Sazonar.
3. Mezclamos la pasta con la salsa y añadimos el aguacate troceado en el último momento. Servimos con queso parmesano y la hierbabuena o albahaca picada.



No me digáis que no es una receta rápida. Perfecta para los días que estamos cansadas y no queremos molestarnos mucho en la cocina.

Fuente: Plato único, Telva Cocina.

domingo, 18 de marzo de 2012

LASAÑA DE CARNE




Whole Kitchen en su Propuesta Salada para el mes de marzo nos invita a preparar un plato clásico de la cocina italiana: Lasaña.

Hacía mucho que no preparaba una lasaña y las chicas de Whole Kitchen me han dado la excusa perfecta para que volviéramos a comerla. He preparado la clásica, la de carne y he de decir que nos ha encantado. Será porque la salsa estuvo cociendo lentamente haciendo chup-chup o porque había hambre, pero yo que pensé que me había pasado, que iba sobrar y  me encontré con la fuente vacía. Buena señal. A ver si también os dejan los platos como los chorros del oro después de probarla.

Ingredientes para 4 personas:

pasta seca en láminas
queso parmesano rallado
bechamel
1 rama de apio
1 cebolla mediana
1 zanahoria
1 diente de ajo
aceite
500 gr de carne picada
100 gr de salchichas
20 gr de champiñones
1 manzana
200 ml de vino tinto
orégano
laurel
salsa de tomate

1. Empezamos a preparar la salsa cortando las verduras en trozos pequeños y rehogándolas en el aceite hasta que la cebolla esté blanda. Ahora me diréis ¿una manzana? Sí, me gusta el sabor que le da. Ya sé que no es muy ortodoxo pero probad y ya me contáis. Cuando la verdura ya haya sudado un poco, añadimos la carne y las salchichas deshechas. Salpimentamos, agregamos el orégano y laurel, damos unas vueltas para que se dore y vertemos el vino tinto. Dejamos que se evapore el alcohol, reduzca un poco y terminamos con la salsa de tomate. ¿Cómo os gusta la salsa, con mucho tomate o poco? No he puesto la cantidad para que lo hagáis a vuestro gusto. Yo añadí algo más de la mitad de un bote de 560 gr. He visto en algunas recetas que reducían el vino aparte, añadían la salsa de tomate después y dejaban cocer un poco antes de añadirla a la carne. Ahora es cuando vamos a dejar que nuestra salsa cueza tranquilamente durante unos 30 minutos.



2. Mientras preparamos nuestra bechamel. Me gusta mezclar la misma cantidad de mantequilla que de aceite lo que serían 50 gr de mantequilla y 50 de aceite, 1 litro de leche, 100 gr de harina, sal, pimienta y nuez moscada. Vamos a empezar templando la leche para que luego no tengamos grumos al hacer la salsa. En una cazuela ponemos a derretir la mantequilla con el aceite y doramos la harina bien para que luego no sepa a crudo. Vertemos la leche y con nuestras varillas o una cuchara de madera  trabajamos la salsa hasta que tenga la consistencia que deseamos, no muy espesa. Salpimentamos y añadimos nuez moscada.
3. Cocemos nuestras placas de pasta siguiendo las recomendaciones del fabricante.

¿Montamos el plato? Ya la cocina huele fenomenal a nuestra salsa y tenemos al personal pegado al delantal con ganas de comer.
4. Cubrimos la fuente con láminas de pasta, añadimos unas cucharadas de bechamel y cubrimos la pasta. No hace echar un pegotón, solo un poco para que le de suavidad a la lasaña. Seguimos con unas cucharadas de nuestra salsa y si quieres puedes espolvorear un poco de queso rallado. Repetimos la operación dos o tres veces, depende de la altura de la fuente. La última capa será de pasta y bechamel con queso rallado. Dejamos que se gratine en el horno y a comer.
Me sobró salsa y la he congelado para otra ocasión.


Así quedó la fuente.

martes, 1 de noviembre de 2011

PASTA CON BRÉCOL Y PESTO DE ALBAHACA Y PEREJIL CON TAHINI



Todos sabemos que el brécol es una hortaliza de lo más saludable y un potente anticancerígeno, pero el trabajito que cuesta a veces que les caiga bien a los que tenemos al lado. Hasta que descubrí que pasaba mejor si estaba ligeramente rehogado me lo comía yo sola o no lo comía. Aquí os dejo una pasta en la que es el protagonista pero viene un poco disfrazado de otros sabores. Las cantidades de champiñones y brécol las podéis adaptar a los gustos de vuestra familia.


El brécol, ese incomprendido

Ingredientes:
150 gr de pasta
brécol
champiñones
2 dientes de ajo
1 guindilla

Para el pesto:
perejil
albahaca
1 diente de ajo
una cucharada de vinagre
tres cucharadas de tahini
agua ( si queda muy espeso)
piñones

1. Cocemos la pasta en abundante agua hirviendo el tiempo que recomiende el fabricante.
2. En una cazuela rehogamos los dientes de ajo picados y la guindilla. Pasados unos minutos añadimos los champiñones  y el brécol lavado y ligeramente picado. Rehogamos y reservamos hasta que la pasta esté al dente.


3. Ponemos todos los ingredientes del pesto en un robot de cocina y trituramos hasta que tengamos una especie de crema. Notaréis que el tahini le da al pesto un sabor almendrado muy interesante.
4. En un plato servimos una ración de pasta, encima las verduras y todo regado con el pesto.