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miércoles, 2 de marzo de 2022

ESTOFADO DE LENTEJAS, BERENJENA Y GRANADA

 


Cuando leo la palabra estofado, me imagino un guiso con cuerpo, con sustancia, y esta receta no lo es para nada. Más bien es refrescante y muy original, diferente, para sorprender a los que se niegan a tomar lentejas o a los que se aburren de tomarlas siempre cocinadas de la misma manera. 

El nombre original de esta receta es Rummaniyeh y es un plato muy popular en Palestina. Vas a disfrutar con el contraste de la lenteja y el ácido de la melaza de granada. La verdad es que es un plato que no cansa, que cada cucharada que te llevas a la boca es una explosión de sabor que te deja queriendo más.



La melaza de granada es una especie de jarabe denso producto de la reducción del zumo de granada, azúcar y limón y es muy utilizado en la cocina árabe. Cuando lo vayas a comprar fíjate bien en la cantidad de azúcar que tiene porque hay algunas marcas que tienen una cantidad indecente de azúcar.



Ingredientes para 4 personas:

250 g de lentejas (previamente puestas a remojo)

1 cuchara de comino molido

600 ml de agua

1 berenjena cortada en dados pequeños

aceite de oliva

4 dientes de ajo picados

150 ml de melaza de granada

zumo de 2 limones

1 granada

perejil



1. En una cazuela ponemos las lentejas, comino y agua. Llevamos a ebullición y dejamos que cuezan unos cinco minutos más antes de añadir la berenjena y sal.

2. En una sartén vamos a dorar los ajos y lo incorporamos a las lentejas cuando hayan transcurridos 25 minutos de cocción. También añadimos la melaza de granada y el zumo de limón. Removemos bien.

3. Ya está. Ya solo faltaría añadir unos granos de granada, perejil picado y verter un hilo de aceite.

domingo, 9 de enero de 2022

JUDÍAS VERDES CON COMINO


 La receta que te traigo hoy es sencilla a más no poder, pero después de comidas elaboradas, más o menos pesadas, ¿a quién no le apetece comer algo sencillo y que tenga verdura? El lema de esta temporada en Cook and Spoon es hacer platos sencillos, con pocos ingredientes, que sean sanos ya que tenemos que cuidarnos al máximo, y que no tengamos que invertir demasiado tiempo en su preparación. Esta receta de judías verdes cumple con todos los requisitos.

En CocinArte, este mes, nos invitan a inspirarnos en una pintura. En este caso en el cuadro de Degas Bailarina basculando (bailarina verde), pintada entre 1877 y 1879.





Ingredientes para 2 personas:

250 gr de judías verdes 
1 cucharada de aceite de oliva
 1/4 de cucharadita de granos de comino 
2 dientes de ajo muy picados
guindilla
1/4 de cucharadita de cúrcuma
pimienta





Te puedes saltar directamente el primer punto si usas judías verdes ya cocidas. Entonces tardarás cinco minutos como mucho en tener el plato de judías verdes listo.

1. Lavamos y cortamos las judías verdes en trozos pequeños o tiras para que se hagan antes. Las cocemos en abundante agua hasta que estén casi hechas. Ese momento en el que empiezan a estar blandas, pero todavía están crujientes. Es entonces cuando las vamos a apartar del fuego y escurrir porque se terminarán de hacer con las especias.





2. Calentamos el aceite en una cazuela y añadimos los granos de comino. Removemos e incorporamos el ajo, guindilla, cúrcuma y las judías verdes. Añadimos un poco de pimienta y rehogamos hasta que las judías ya tengan la textura deseada. Puede que te gusten más hechas o más crujientes.





jueves, 5 de diciembre de 2019

CURRY VERDE CON CALABAZA Y ESPINACAS



¿Dos recetas en la misma semana y con tan poco tiempo entre una y otra? ¿Qué me pasa, doctor? Pasa que hoy es 5 de diciembre y el día 5 de cada mes tenemos una cita con Cooking the Chef. Cada mes nos proponen un cociner@ para que hagamos una receta suya y este mes el chef propuesto es el cocinero español José Andrés.

¿Quién no conoce a José Andrés? Este español nacido en Asturias y que vive en Estados Unidos ha recibido numerosos premios, presenta programas de televisión, cocinero-dueño del ThinkFoodGroup, defensor de la reforma de la inmigración, creador de una ONG (World Central Kitchen), medalla Nacional de Humanidad en 2015 y que dio de comer a 3,6 millones de personas en Puerto Rico tras el paso del huracán María.




Yo lo conocí a través del programa "Vamos  cocinar con José Andrés" y me encantó su forma sencilla  y directa de explicar las recetas. Tanto que al terminar el programa sentía una gran necesidad de ir a la cocina y cocinar algo, lo que fuera. Desde luego un gran estímulo.

Cuando llega el correo con el chef propuesto para ese mes, siempre tengo dudas sobre qué receta hacer y a veces acabo con dos o tres para elegir. Este mes ha sido mucho más difícil decidirme porque si echas un vistazo a su último libro Verduras sin límite, verás que toooooodas las recetas te llaman la atención. Son recetas de verduras y desde luego este libro acaba con el mito de que comer verduras es aburrido. Tienes donde elegir y todas ellas merecen la pena. Después de darle la vuelta al libro varias veces marcando a veces unas, luego otras, me decidí por este curry, que no te va a dejar indiferente.
Es una receta que se queda en casa por aclamación popular y te digo que las espinacas... bueno, las espinacas cuanto más lejos, mejor.





Ingredientes:

900 gr de calabaza
1 cucharadita de jengibre picado
2 cucharaditas de ajo picado
1 cebolla cortada en rodajas finas
60 gr de pasta de curry verde tailandés
240 ml de agua de coco
240 ml de caldo de verduras
1 lata de leche de coco
140 gr de espinacas baby
zumo de 1 lima
cacahuetes
pipas de calabaza
cilantro
lima
arroz basmati
albahaca

No te asuste la lista de ingredientes, un poco más larga de lo que suele habitual en Cook and Spoon, porque es una receta muy fácil de hacer y más de comer.

1. Pelamos y cortamos la calabaza en trozos no muy grandes.

2. Calentamos un par de cucharadas de aceite de oliva en una cazuela y en ella rehogamos el jengibre y ajo durante unos segundos. Añadimos la cebolla y la pasta de curry. Removemos bien hasta que la cebolla esté blanda. Incorporamos el agua de coco y dejamos que reduzca el líquido a la mitad.





3. Añadimos entonces el caldo, la leche de coco, calabaza y salamos. Cocinamos hasta que la calabaza esté tierna. Incorporamos las espinacas y el zumo de lima. Dejamos que se hagan las espinacas y añadimos un poco más de sal.

4. Terminamos la receta sirviendo el curry en los platos y decorando con los cacahuetes, pipas de calabaza, cilantro y albahaca (una licencia mía y que le sienta de maravilla). Servimos arroz basmati y unas cuñas de lima.

Prepárate para disfrutar de una bomba de sabores en la boca. ¿Quién dijo que las verduras son aburridas?

miércoles, 9 de enero de 2019

ENSALADA DE NARANJAS, GRANADA, KALE Y BURRATA



Bueno, ya es oficial. Sí, ya se acabaron las comilonas y los atracones de comida para dar la bienvenida a platos más ligeritos que nos devuelvan a la normalidad. No sé tú , pero yo ya tenía ganas de volver a la rutina en cuanto a la comida se refiere. Echaba de menos mis platos de verduras, legumbres y pescados a la plancha. Por ello te adelanto que durante este mes las recetas que te voy a dejar aquí cada miércoles van a ser ligeras para desintoxicar un poco nuestro cuerpo.
Como ya te dije en mi anterior entrada, hoy nos tocaba ensalada. Generalmente cuando hablamos de ensalada se nos viene a la cabeza un plato soso y aburrido pero te aseguro que pueden ser lo más rico que hayas comido nunca si dejas volar la imaginación. Particularmente me encanta añadir fruta y si miras el índice de recetas, encontrarás alguna que otra de naranjas combinadas con distintas verduras. En este caso le acompañan una bolsa de kale que andaba por la nevera pidiendo guerra y una burrata a la que le quedaban pocos días de vida. Eso es lo bueno de las ensaladas, que admiten casi de todo.

Me estoy enrollando con el tema ensalada y se me está olvidando comentarte que hoy es 9 y que como cada 9, María de CocinArte nos invita a preparar un plato y a relacionarlo con la obra de arte que ella nos sugiere.





Es un reto muy ingenioso y que pone a prueba nuestra imaginación ya que hasta el mes pasado se trataba de cuadros. Ahora la cosa se complica porque puede ser cualquier forma de arte, no solo pictórica. Y aquí estamos, haciendo un homenaje a la Casa Batlló de Gaudí, uno de los arquitectos más importantes y conocidos  de nuestro país.

Gaudí levantó la Casa Batlló en un año y medio (1904-1906) y se trata de la reconstrucción de un edificio ya existente. El rasgo más característico es su fachada llena de color y de fantasía: algunos creen que cuenta con elementos relativos al carnaval, el lomo de un dragón, setas, formas naturales y geométricas. Me he decantado por la Naturaleza sabiendo que Gaudí era vegetariano.


Ingredientes:

350 gr de kale
1 burrata
2 naranjas
60 gr de granadas
25 gr de pistachos
comino
pimentón
aceite de oliva
guindilla



No vas a tardar nada en preparar esta ensalada y te aseguro que vas a dejar a tus comensales con la boca abierta porque como ves en la foto está llena de color.

1. Lavamos las hojas de kale y escurrimos bien. En una sartén vertemos unas dos cucharadas de aceite de oliva, salamos y rehogamos hasta que la verdura esté hecha. Reservamos.

2. Pelamos las dos naranjas con un cuchillo afilado asegurándonos de retirar toda la piel blanca que podamos y las cortamos en gajos.




3. Ponemos la burrata, a la que le añadiremos un poquito de guindilla, en el centro de un plato o fuente. Alrededor colocamos los gajos de naranja que condimentaremos con un poco de comino en polvo y pimentón. El comino y el pimentón le sientan fenomenal a la naranja. Pruébalo y me cuentas.

4. Encima de los gajos de naranja, añadimos las hojas de kale cocinadas. Terminamos con unos granos de granada y unos pistachos picados. ¡Ah! y un chorrito de aceite de oliva antes de irnos a la mesa.


viernes, 5 de enero de 2018

PASTA CON SARDINITAS, TOMATES CHERRY Y CRUMBLE DE ORÉGANO



Aquí estamos un mes más homenajeando a un chef, en este caso extranjero. Como ya sabes en Cooking the Chef nos proponen elaborar recetas de chefs y publicarlas el día 5 de cada mes. Este mes la propuesta no me ha podido gustar más: Donna Hay. Esta australiana empezó muy joven a escribir recetas y a hacer fotografías a alimentos llegando a convertirse en editora de las secciones gastronómicas y de estilo de vida de la revista MarieClaire. De ahí pasó a publicar su propia revista, a escribir libros de cocina y a grabar  sus propios  programas de televisión, a los que me declaro adicta.
Me encantaría tener esa cocina grande siempre limpia y con esa supernevera en la que debe caber medio mercado. La ves cocinando y todo parece tan fácil y rápido que te entran ganas de ir a preparar algo, lo que sea. No solo me gustan sus programas sino que sus libros son espectaculares con una fotografía muy cuidada y limpia.




Debo tener seis o siete libros y en el blog puedes encontrar recetas suyas como el trifle de fresas o los muffins de frambuesa y chocolate blanco.
Ha sido muy difícil elegir una receta para este reto porque me gustaban muchas pero me decidí por esta pasta porque con pocos ingredientes, con poco tiempo se puede conseguir un plato sobresaliente. No siempre tenemos todo el tiempo del mundo para meternos en la cocina y pasar horas delante de los fogones, o no siempre tenemos tiempo para ir al supermercado y más de una vez nos hemos quedado un buen rato mirando la despensa y/o la nevera porque no había casi nada y la inspiración no llegaba ¿verdad? O no tenemos ni pizca de ganas de cocinar porque llegamos muy cansadas a casa y lo que queremos es algo rápido y bueno para comer. Al menos eso me ha sucedido más de un millón de veces durante 2017 y la tentación de pasarte a por comida basura es grande, muy grande. Por eso mi propósito para este año es traerte recetas que no supongan mucho esfuerzo, que se te saquen de algún que otro apuro y que puedas dejar medio preparadas de un día para otro porque los imprevistos existen y no avisan, simplemente se presentan.




Esta receta hace honor a mi propósito porque solo necesitas pasta, una lata de sardinas, tomates cherry, orégano y pan duro. Si miras en tu despensa seguro que encuentras esa lata de sardinas que tenemos ahí "de guardia" por un por si acaso y que le va a sentar de fábula a esta pasta.
Venga, nos vamos a la cocina.

Ingredientes para 4 personas:

400 gr de pasta
100 gr de sardinas en lata
60 ml de aceite de oliva
210 gr de pan rallado
orégano
2 dientes de ajo picados
700 gr de tomates cherry
1 cucharada de vinagre balsámico

En una cazuela ponemos a hervir  abundante agua para cocer la pasta.




En una sartén calentamos dos cucharadas de aceite de oliva y añadimos un ajo picado, el pan rallado y el orégano. Rehogamos unos 5 minutos  hasta que el pan esté dorado. Retiramos de la sartén y reservamos.
En la misma sartén rehogamos en aceite el otro diente de ajo picado. Agregamos las sardinas y los tomates. Cocinamos unos 5 minutos más antes de añadir un poco de agua de cocción de la pasta (125 ml) y el vinagre balsámico. Dejamos que la salsa cueza otros 5 minutos más antes de incorporar la pasta ya cocida y mezclarla con la salsa para que se tome.




Servimos la pasta en los platos y terminamos espolvoreando el crumble de orégano.
Finalmente puedes añadir un poco de perejil.
¿Cuántos hemos tardado? ¿Quince minutos?

jueves, 5 de mayo de 2016

POLLO A LA PARRILLA ...



... macerado en hierbas aromáticas, limón, miel y salsa de ostras. Así debería traducir esta receta de Chakall, el cocinero que nos proponen conocer en Cooking the Chef este mes. Pero claro, el nombre es demasiado largo y con los títulos y nombres largos ya se sabe qué pasa, que uno se pierde por el camino. Pero me parece interesante saber que esta no es una receta de pollo más en la que tiramos el pobre pollo a la barbacoa y que sea lo que Dios quiera. No. En esta receta todos los ingredientes son importantes porque cuando lo saques del fuego te vas a encontrar con un muslo, contrapuso o pechuga suave, tierno a más no poder y con sabor.
La receta, como ya te comenté antes, es de un cocinero argentino llamado Eduardo López tremendamente conocido en Portugal, China y Alemania. Si ves sus programas de televisión o le echas un vistazo a sus libros verás que sus recetas son fáciles, algunas muy fáciles y que están llenas de muchas especias y hierbas aromáticas. Es un puro mestizaje de ingredientes tomados de aquí y de allá y que son fruto de sus múltiples viajes. De hecho, durante su viaje por África se aficionó a llevar turbante y así aparece en muchas fotos con turbante en vez de gorro de cocina.


Esta vez sí que he tenido dudas a la hora de elegir la receta (¿cuándo no?) y le he dado muchas vueltas al libro Cozinhar com Prazer, no te creas. Tiene unas ensaladas muy refrescantes, platos de carne, una trucha con salsa criolla que tengo que hacer en breve, unos postres de lo más deliciosos. Y todas las recetas están al alcance de cualquiera porque son muy muy fáciles y sencillas.  Pero ¿por qué he elegido esta? Dentro de nada tendremos calor de verdad y querremos salir al patio, a la terraza y vamos a poner en marcha las barbacoas. Esta es una buena opción para cuando llegue el momento. Y si no viene el calor y el buen tiempo, pues lo asamos al horno.

Ingredientes para 4 personas:

1 kg de contramuslos de pollo
1 cucharada de perejil picado
1 cucharada de cilantro
1 cuchrada de tomillo fresco picado
1 cucharada de orégano fresco
3 cucharadas de aceite
zumo de 1 limón
2 cucharadas de salsa de ostras
1 cucharadita de pimentón
1 diente de ajo muy picado
1 cucharada de miel


En un bol mezclamos todas los ingredientes para macerar el pollo. Damos un buen masaje a los contramuslos con la mezcla de especias. Dejamos macerar al menos durante dos horas pero si los dejas toda la noche mejor. Reservamos.
Salpimentamos el pollo y dejamos que se haga en la parrilla o en el horno. De vez en cuando lo podemos pintar con la salsa que nos ha sobrado hasta que esté a nuestro gusto.
Podemos servir con arroz, patatas o una ensalada.

lunes, 14 de marzo de 2016

ESPIRALES DE HOJALDRE RELLENAS DE CORDERO, ESPINACAS Y PISTACHOS



El sábado cuando fui al mercado y le dije al carnicero que necesitaba carne de cordero picada me miró, dejó de sonreír, miró a la máquina picadora y movió la cabeza negativamente. Yo dejé de sonreír también y me quedé con la boca abierta esperando una explicación a esa negativa. Tardó en llegar. El buen hombre, muy compungido, me explicó que si picaba carne de cordero luego los siguientes clientes se podrían quejar por el extraño sabor que pudiera tener la carne de ternera que tuviese que picar después. Como yo no parecía muy convencida con la explicación que me había dado, me ofreció picar, después de la de cordero, un poco de ternera y así él limpiaba la máquina y yo me llevaba, más o menos, lo que había ido a buscar.

Sé que hay gente que no soporta el cordero, que le parece demasiado fuerte y que solo el olor ya le pone enfermo. Lo sé porque conozco a personas con esta aversión. Por eso, si tú eres uno de ellos no te vayas, quédate y si te convence la receta, llévatela. Solo tienes que sustituir la carne de cordero por ternera o cerdo.



Esta receta está inspirada en el libro The Baking Book de Honey & Co. Yo he hecho varios cambios en el relleno: especias diferentes, frutos secos distintos, he añadido queso feta y no solo hay espinacas sino que también incorporé rúcula. Bueno, esto no ha sido idea mía, sino que buscando una bolsa de espinacas encontré una con mezcla de espinacas y rúcula, que se vino derechita a casa.


Ingredientes para 4 personas:

300 gr de cebolla muy picada
750 gr de carne de cordero picada u otra de tu elección
4 cucharadas de pistachos picados
1 cucharada de comino
1/2 cucharadita de cúrcuma
1 cucharadita de semillas de hinojo
1/2 cucharadita de cardamomo en polvo
200 gr de espinacas y rúcula
2 planchas de hojaldre
1 huevo batido
queso feta

En una sartén calentamos aceite de oliva y rehogamos la cebolla hasta que esté blanda. Entonces añadimos la carne salpimentada y seguimos rehogando hasta que esté dorada. Incorporamos los pistachos y las especias (menos la cúrcuma). Cuidado con la sal porque el queso feta ya es bastante sabroso. Por eso te recomiendo que pruebes todo cuando ya tengamos todos los ingredientes y estén fríos. Entonces rectificaremos la sal.



Añadimos las espinacas y rúcula. Dejamos que se hagan con la carne y justo unos minutos antes de apagar el fuego, agregamos la cúrcuma. ¿Por qué ahora y no antes? Porque la cúrcuma pierde sus propiedades si la sometemos a altas temperaturas durante mucho tiempo. Ya solo falta el queso feta desmenuzado. Enfriamos antes de rellenar el hojaldre así que este paso lo podemos hacer un día o dos antes. O hacer una gran cantidad y tener en el congelador esperando, como yo, un tupper pequeño  que servirá para rellenar unas berenjenas asadas. ¿Te gusta la idea?

Vamos con el hojaldre. Buff! ¡Qué difícil es encontrar un buen hojaldre! Lo podemos hacer nosotros, que es el mejor de todos y algún día nos tendremos que meter en harinas, pero si tenemos prisa y poco tiempo lo compraremos. El último que compré no me pareció demasiado malo, a ver la próxima vez que repita.

Bien, el hojaldre, sí. Queremos dos planchas rectangulares que cortaremos por la mitad de manera que tengamos dos planchas más estrechas. Pondremos el relleno en uno de los extremos más largos (longitudinales) y enrollaremos para acabar con un rollo alargado.




 Partiendo de un extremo lo enrollamos haciendo una espiral. Pincelamos con el huevo batido y llevamos al horno a 200º unos 20-25 minutos o veamos que ya el hojaldre está dorado.

Las espirales se pueden congelar recién rellenas antes de pasar por el horno. Luego las dejamos descongelar y al horno.

Solo necesitan una ensalada, la que quieras, para acompañar.



sábado, 5 de marzo de 2016

ENSALADA DE ARROZ SALVAJE, NARANJA, GRANADA Y PATO



En Cooking the Chef, este mes nos invitan a preparar una receta de Ching-He Huang, una cocinera de origen chino y que actualmente reside en Londres. Quizás no te sea muy familiar pero si eres cocinilla y te gusta Canal Cocina puede que hayas visto alguno de sus programas.

La receta que hoy os traigo la podéis encontrar en su libro Eat Clean: Wok yourself to Health. En él Ching, como es más conocida, cuenta su desesperación al desarrollar ciertas intolerancias y alergias a algunos alimentos sin saber la razón y sin saber cuáles eran los alimentos que le hacían daño exactamente  hasta que llegó a la conclusión de que eran los sulfitos, utilizados para conservar algunos productos. Si te soy sincera cuando leo historias como la suya se me dispara el sector de mi cerebro que grita "si es que comemos porquerías" y lo siguiente es correr hacia la nevera y la despensa para ver cuántos ingredientes y productos tienen los sulfitos dichosos.



Esa es mi primera reacción pero luego el sector de mi cerebro más calmado (¿tengo de eso?) recapacita y frena al desenfrenado y no lo hago porque seguro que tendría que tirar la mitad de lo que hay en mi despensa. Lo que sí puedo asegurarte es que al menos me hace reflexionar sobre qué compro, dónde lo compro y cómo lo compro.

Si no podemos desterrar de nuestra dieta todos los productos químicos que nos gustarían, sí podemos ayudar a nuestro cuerpo a limpiarse y a no sufrir demasiado. En el libro de Ching podemos encontrar recetas de todo tipo pero eso sí, todas fáciles, y consejos sobre qué comer y cómo desintoxicarnos. Aquí tienes una prueba.


Ingredientes:

40 gr de arroz salvaje
granos de granada
50 gr de mezcla de lechugas
1/2 naranja en gajos
zumo de medio limón
sal
aceite de oliva
1/2 pechuga de pato sin piel
1 cucharadita de jengibre rallado
sal
1 cucharada de vinagre de arroz
cinco especias chinas




Ya verás que no tardas nada en hacer esta ensalada. Es muy muy fácil.

Cocemos el arroz siguiendo las instrucciones del fabricante. Dejamos que se enfríe y lo mezclamos en una ensaladera con la mezcla de lechugas, granada y gajos de naranja. Reservamos.

Cortamos la pechuga en finas lonchas y dejamos unos minutos macerando con las cinco especias chinas, jengibre y un poco de sal.

En un wok muy caliente vertemos un poco de aceite de oliva y sellamos las lonchas de pechuga de pato por un lado y después por el otro.



Añadimos el  vinagre de arroz y dejamos que se termine de hacer hasta que se haya evaporado el líquido.

Aliñamos la ensalada con aceite, zumo de limón y sal antes de añadir la pechuga de pato hecha.
Servimos inmediatamente.


lunes, 25 de enero de 2016

CREMA DE HINOJO, JENGIBRE Y CÚRCUMA



Ya está, de esta tarde no pasa, me he dicho. Desde luego yo soy única para incumplir el casi único propósito que me había hecho para este año. Publicar con regularidad. Y no te creas que es por falta de recetas, no, que hechas están. Y para más inri las fotos están en el escritorio del ordenador para recordarme, cada vez que lo enciendo, que tienen que salir, que no se pueden quedar de adorno. Supongo que ya no he podido ignorarlas más y aquí me tienes dispuesta a hablarte de esta receta que hice por aquellos días en los que nos desintoxicábamos de los excesos de las Navidades. Me está costando, no te creas. He tenido que levantarme para abrir al señor que me traía un wok nuevo (a ver si este me dura más) en una caja enooooorme. No la he abierto porque si me pongo a ello sé que enredaré un rato más de la cuenta y otra tarde que se me irá. También he ido al congelador para sacar el bote de garbanzos que tengo congelados. Luego le hago un sofrito y listo para mañana. En fin, obligaciones varias que se interponen entre la receta y yo (suspiro de resignación melodramático).




Aunque ya no estés en periodo de "limpieza interior" te recomiendo esta crema. El ingrediente principal es el hinojo, ese bulbo que iba principalmente derecho a mis ensaladas (especialmente a esta de naranja) y nunca a cremas. ¿Qué contaros del jengibre que ahora está tan de moda en infusiones? La verdad es que hay que acostumbrarse a su sabor poco a poco porque puede molestar así que yo usaría una cantidad pequeña para empezar. ¿Y la cúrcuma? La cúrcuma es una planta que está relacionada con el jengibre y que tiene un sabor neutro pero que es una joya por todas las propiedades que tiene. Es un poderoso antiinflamatorio, antioxidante y beneficioso para limpiar el hígado. Aunque no aporta mucho sabor a las comidas, sí un bonito color,  por eso lo podemos usar como colorante en caso de hacer arroz. Hay que añadirla justo antes de retirar la preparación del fuego porque una cocción prolongada destruiría todas sus propiedades.

Anímate a prepararla y verás qué bien sienta sobre todo en los fríos días de invierno.




Ingredientes para 2 personas:

1 puerro pequeño
1 bulbo de hinojo
1 calabacín pequeño
1 patata mediana
jengibre
cúrcuma
zumo y ralladura de 1 mandarina
albahaca
caldo de verduras
aceite de oliva

Hacer una crema de verduras es tan tan fácil como lo siguiente.

En una cazuela vertemos unas tres o cuatro cucharadas de aceite de oliva. En este aceite rehogamos el puerro picado y el hinojo  hasta que empiecen a estar blandos. Añadimos el calabacín bien lavado, sin pelar y cortado en trozos pequeños además del jengibre muy picado y en muy pequeña cantidad si no quieres que te digan aquello de "sabe a colonia el puré, ¿no?". Salamos.




Incorporamos la patata en trozos y cubrimos con el caldo de verduras. Dejamos que cueza hasta que la patata esté blanda. Entonces añadimos una cucharadita de cúrcuma.

Trituramos las verduras y antes de servir añadimos el zumo de una mandarina.

Cuando ya hayamos servido la crema en los platos, los decoramos con la ralladura de mandarina, unas hojas de albahaca y un hilo de aceite de oliva.

También podrías saltear unos champiñones para servirlos de guarnición con unos croutons. Tú eliges.


martes, 29 de septiembre de 2015

BIZCOCHO DE MANZANA



Manzanas, me encantan las manzanas. Puede que uno de mis postres favoritos sea la tarta de manzana. Esos trozos de manzana cocinados y calentitos, melosos entre capas de masa y acompañados de helado de vainilla me parecen la personificación del otoño. Aún recuerdo la última tarta de manzana que comí fuera de casa, antes de que no pudiera tomar canela, y fue en Londres. ¡Qué buena, por favor! Desde entonces, si quiero tomar algún postre con esta fruta tiene que ser en casa o preparado por alguien que sabe que soy alérgica a la canela. Bueno, la verdad es que tomar postre en cualquier restaurante se convierte en una aventura. Primero hay que estudiar la carta con detenimiento y descartar aquellos que seguro la tienen, luego viene el delicado proceso de "negociación" con el camarero sobre ¿pero está seguro de que no tiene canela? ¿puede preguntar al cocinero, por favor? Entonces empieza el camino hacia la cocina y la vuelta con la noticia de que sí, que el postre que quiero lleva canela y entonces siempre acabo con alguna sopa de frutos rojos o una bola de helado mientras miro con gula, envidia y resignación los strudels, compotas, tartas, buñuelos y demás ricuras que toman mis compañeros de mesa.




Para quitarme ese deseo de tarta o bizcocho de manzana hago este señor bizcocho que os enseño hoy. Creo que es la tercera vez que lo hago en un mes. Imagina una capa de manzanas entre dos esponjosas de bizcocho. Está tan bueno que es casi imposible tomar solo un trozo. ¿Quieres una excusa para encender el horno y prepararlo? Mira por la ventana. Llueve y ha bajado la temperatura. Es el momento ideal de volver a encender el horno y disfrutar de un excelente bizcocho de manzana.

Ingredientes para un molde de 20cm:

2 manzanas grandes
2 cucharadas de zumo de limón
cardamomo
250 gr de azúcar
4 huevos
150 gr de aceite de girasol
60 ml de leche
60 ml de zumo de naranja
1 cucharadita de extracto de vainilla
375 gr de harina
1 cucharada de levadura
1/2 cucharadita de sal

La receta la podéis encontrar en Sesame and Spice de Anne Shooter. Yo he hecho alguna modificación en las cantidades de azúcar y de aceite de girasol porque me parecían excesivas. También he cambiado la canela por el cardamomo, una especia que me encanta.




Como siempre que hacemos un bizcocho, engrasamos el molde que vamos a usar y precalentamos el horno.

Pelamos las manzanas, las cortamos en láminas finas y las ponemos en un bol al que añadiremos el zumo de limón, un par de cucharadas de azúcar moreno y unas semillas de cardamomo.

Batimos los huevos con el azúcar hasta que hayan crecido y cambien de color. Añadimos la leche, zumo de naranja, aceite y extracto de vainilla. En otro bol mezclamos la harina, levadura y sal. Añadimos los ingredientes secos a los líquidos con cuidado para que no se baje la masa demasiado.




Vertemos la mitad de la masa en el molde, colocamos encima nuestras láminas de manzana en círculo cubriendo toda la masa y terminamos con el resto de la masa.
Llevamos al horno y dejamos que se haga entre 45 y 60 minutos o hasta que al pincharlo con un  palillo este salga seco.

Disfruta del olor que sale de tu horno y espera, si puedes, a que se enfríe para hincarle el diente.
Aviso, un trozo no es suficiente. Querrás más y lo harás una y otra vez.

jueves, 7 de mayo de 2015

BUNDT CAKE DE AZAFRÁN Y CARDAMOMO




Ven, pasa. Como ves te estoy esperando, he sacado unas bonitas tazas, unos platos un poco antiguos y he puesto el mantel para que disfrutemos de este Bundt Cake especiado, nada empachoso y muy jugoso, nada seco.Yo no conocía el cardamomo hasta que no hice estos bollitos de limón y cardamomo. No te creas, tuve un poco de dudas pensando que no nos iban a gustar, que el sabor sería extraño y que, en definitiva, no nos los comeríamos. Y fue una gran y grata sorpresa. Desde entonces estoy enganchada a esta especia y la uso mucho tanto en recetas dulces como saladas. Así que llevaba tiempo dándole vueltas a hacer un Bundt Cake usando el cardamomo entre sus ingredientes y se me ocurrió juntarlo con el azafrán, que sí he usado en muchas ocasiones en platos salados pero nunca en un bizcocho. Como en el caso de los bollitos de limón y cardamomo, tuve mis dudas y bien pensé que este experimento no nos iba a gustar pero sí, y mucho. Te lo recomiendo con una taza de té de rosas. De verdad que es una delicia. Te transportará a otro lugar, ya verás. Bueno, me voy a poner a hervir el agua para que disfrutemos de un té mientras charlamos.

Ingredientes:

260 gr de harina
150 gr de mantequilla a temperatura ambiente
220 gr de azúcar
2 1/2 cucharaditas de levadura
1/2 cucharadita de sal
3 huevos
110 gr de yogur
200 gr de leche
2 cucharaditas de ralladura de limón
5 vainas de cardamomo, retirada la cubierta y majadas las semillas en el mortero
20 hebras de azafrán




Precalentamos el horno a 180º y engrasamos el molde que vamos a usar con mantequilla.

Calentamos la leche y añadimos las hebras de azafrán. Removemos bien y dejamos que infusione. Cuando ya esté fría añadimos el yogur y la ralladura de limón. Reservamos

En un bol aparte también mezclaremos la harina, levadura y sal. Reservamos.

Con la ayuda de un robot de cocina batimos la mantequilla unos minutos hasta que esté cremosa. Añadimos el azúcar y batimos unos dos minutos más o hasta que se haya convertido en una crema ligera y esponjosa.




Entonces incorporamos los huevos uno a uno y las semillas de cardamomo. Ahora va a parecer que se corta, que te has equivocado y que tienes que empezar de nuevo. No te preocupes, es normal y se va a arreglar en un momento.

Añadimos la harina alternando con la leche. Vertemos la masa en el molde ya preparado. Antes de llevarlo al horno vamos a darle unos golpecitos sobre la encimera para que asiente la masa y no queden bolsas de aire. Dejamos en el horno durante 40-45 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

Al sacarlo del horno vamos a dejar que se enfríe unos 10 minutos y entonces le damos la vuelta para dejarlo sobre una rejilla.

Ya tienes listo un bizcocho dorado, con un sabor increíble para disfrutar con una buena taza de té.

miércoles, 7 de enero de 2015

RISOTTO DE POLLO Y ACEITE DE TRUFA



Ya pasaron las comilonas varias y volvemos a la rutina, esa que echamos tanto de menos cuando se rompe y que deseamos romper cuando nos puede lo cotidiano. Cualquiera entiende a los humanos ¿verdad? Pasaron los atracones de comida y llegaron los buenos propósitos de ponernos a dieta y comer más sano. De momento en Cook and Spoon vamos a seguirlos a rajatabla ... hasta el fin de semana que os dejaré un postre que he hecho dos veces estas Navidades. Hoy empezaremos portándonos bien y además aprovecharemos esas piezas de pollo o gallina que hemos usado para hacer caldos o consomés y que, probablemente, tengas en un tupper en el congelador esperando qué hacer con ellas. Pues, venga, es el momento de empezar a "amortizarlas".


Ingredientes para 4 personas:

2 hojas de laurel
400 gr de pollo cocido o asado
1/2 litro de caldo de pollo
romero
1 cebolla
300 gr de arroz
100 ml de vino blanco
100 gr de parmesano
aceite de trufa





Si no tienes pollo ya cocido o asado, entonces empezaremos vertiendo en un cazo 750 ml de agua y añadiremos las dos hojas de laurel y unos granos de pimienta. Llevamos a ebullición e incorporamos el pollo para que se cueza durante unos 10 minutos más o menos. Te recomendaría que en este caso usaras pechugas de pollo. Una vez esté hecho el pollo, lo retiramos y cortamos en trozos.
Puedes usar este caldo para hacer el risotto.

En una cazuela ponemos aceite de oliva y esperamos a que esté caliente antes de añadir la cebolla bien picada. Rehogamos unos 10 minutos o hasta que veamos que está transparente. Entonces incorporamos el arroz y seguimos rehogando un par de minutos.




Vertemos el vino blanco y dejamos que cueza, que se evapore más o menos la mitad antes de ir añadiendo el caldo de pollo poco a poco y removiendo continuamente. Cuando ya veas que el arroz está ya casi listo, y eso dependerá de cómo te gusta, más entero o más hecho, añadimos casi todo el pollo en trozos. Digo casi todo porque debemos dejar unos trozos para dar el toque final a nuestro plato. No se nos olvide que junto con el pollo debemos agregar el queso parmesano rallado y un poco de romero.

Servimos en los platos nuestro risotto con un poco más de pollo y un hilo de aceite de trufa.

Como ves hoy nos hemos portado bien, ya veremos con la receta del fin de semana.

Fuente: What Katie Ate, Katie Quinn Davies

martes, 30 de septiembre de 2014

PAN DELI NEOYORKINO



El nombre de este pan nos da una pista de hasta donde nos hemos ido con la maleta en Bake the World ¿verdad? Sí, de un salto nos hemos plantado en el mismo Nueva York para hacer un pan de centeno con una buena miga que soporta bien lo que queramos ponerle encima y disfrutar de un buen sandwich, bocata o tosta. Al centeno hay que añadirle las semillas de alcaravea que nos trajeron los árabes y que tienen un sabor anisado. Y si con eso no fuera suficiente para hacerme la boca agua,  la receta de Dan Leppard que he seguido sugería que le pusiéramos cebolla rehogada y patata cocida. Olía, cómo olía y mientras estaba en el horno no pude resistir la tentación de abrir un poquito la puerta para disfrutar con su aroma. Sé que no debe hacerse pero ese olor...

Como os he comentado con este pan podemos hacer unas buenas tostas y eso es lo que os enseñaré el jueves, dos tostas distintas con uno de los ingredientes que aparece en las fotos. Son una pasada, no te las puedes perder. Pero antes tenemos que hacer el pan, así que vamos a ponernos manos a la masa.

Ingredientes:

1 sobre de levadura de panadero
200 ml de agua templada
325 gr de harina de fuerza
150 gr de cebolla finamente picada
50 ml de aceite de girasol
50 gr de patata cocida y hecha puré
75 gr de harina de centeno
1 1/2 cucharadita de sal
2 1/2 cucharaditas de semillas de alcaravea

En un cuenco mezclamos la levadura, 50 ml del agua templada que hemos listado antes y 2 cucharadas de la harina de fuerza especificada anteriormente. Dejamos que que repose 30 minutos.




Mientras, vamos a rehogar la cebolla hasta que esté bien blanda durante unos 20 minutos. Yo usé cebolla morada y se ve más que si usas cebolla blanca, que seguro pasará desapercibida en el pan. Dejamos que se enfríe.

Incorporamos la cebolla, aceite, patata y 150 gr de agua templada a la mezcla de levadura, agua y harina, que tendrá burbujas en la superficie. Seguidamente añadimos el resto de ingredientes y amasamos unos minutos. Dejamos que repose 10 minutos cubierta con un paño y volvemos a amasar unos 10 segundos. Ponemos la masa en un recipiente en el que pueda levar y llevamos a la nevera  12 horas o toda la noche.

A la mañana siguiente al sacarla de la nevera verás que ha crecido y estará muy fría. Dejaremos que tome un poco de temperatura antes de volcarla en la superficie en la que vayamos a trabajar. La amasamos ligeramente y extendemos formando un rectángulo. Lo enrollamos como si fuera una alfombra y lo dejamos en el molde que hayamos elegido, previamente untado de aceite, para que leve entre dos y tres horas. Debe duplicar su tamaño.




Encendemos el horno a 220º para que esté muy caliente cuando entremos la masa y la dejamos a esa temperatura 35 minutos y luego otros 10 minutos más a 180º. El olor que sale del horno es absolutamente increíble. De repente empiezas a tener alucinaciones de cuencos de salsa en la que mojar ese pan tan delicioso que se está cociendo en el horno.

Y ya solo nos queda sacar esta maravilla del horno y esperar un poco a que se enfríe antes de atacarlo como Dios manda.

¿A dónde nos llevarán el mes que viene en Bake the World? Qué intriga.

Fuente: Short and Sweet, Dan Leppard.

jueves, 25 de septiembre de 2014

ALMENDRAS MACERADAS EN AGUA DE AZAFRÁN CON LIMÓN Y TOSTADAS AL HORNO



Hay días que me siento delante del ordenador y lo único que hago es mirar la pantalla porque no se me ocurre absolutamente nada que contar que sea medianamente coherente. Hoy, por el contrario, con mi rollo ya pensado y casi mentalmente redactado, he cambiado de idea en el último momento porque antes de entrar en el blog me ha dado por pasearme por algunos de los muchííísimos blogs que sigo y me he encontrado con la despedida de una bloguera. Con esta despedida. Una lee semejante texto y se siente ridícula por todas y cada una de las veces que se queja (y son unas cuantas) a lo largo del día y no aprecia la cosas pequeñas que forman parte de nuestra rutina, de nuestra vida. No te creas, ya hace un buen rato que leí su despedida y sigo con un nudo en la garganta porque hay que ser valiente, muy valiente, para escribir algo semejante. A veces no prestamos atención a los links que nos encontramos en las entradas (yo la primera) y pasamos de largo, larguísimo. Esta vez párate un poco, merece la pena porque son sus últimas palabras y ¡qué palabras!

Ahora ¿cómo enlazo la receta con agua de azafrán que os prometí el lunes?

Ingredientes:

150 ml de zumo de limón
150 ml de agua de azafrán
200 gr de almendras crudas
3 cucharadas de aceite de oliva
1 1/2 cucharada de sal
ralladura de 1 limón
tomillo



Creo que tardáis más en prepararlas que en comerlas porque son un auténtico vicio. Bueno, tampoco es que se tarden horas pero ya sabéis que si una almendra para probar, que si otra para cogerle el sabor, que si me llevo unas cuantas en la mano mientras hablo por teléfono, que otras porque total ya qué más da. Y cuando te quieres dar cuenta te las has comido todas. Eso me pasa cada vez que compro almendras tostadas por mi frutera en el mercado y abro la bolsa mientras hago la comida. Desaparecen en nada. Imagina estas que han sido maceradas con azafrán, limón y tomillo. No tienen nombre, de verdad.

Mezclamos el agua de azafrán con el zumo de limón y vertemos en una fuente. Añadimos las almendras y unas ramas de tomillo. Dejamos que se maceren entre 30-45 minutos. Verás que  van tomando ese bonito color azafrán.

Escurrimos, secamos y extendemos en la bandeja del horno. Dejamos 10 minutos a 180º.




Una vez fuera del horno les añadimos el aceite, sal y ralladura de limón. Mezclamos todo bien para que las almendras se impregnen completamente del aceite y sal. Las llevamos otra vez al horno durante 10-15 minutos o estén doradas. Cuidado porque se queman en nada de tiempo, te descuidas un minuto y ya se han churruscado. Te lo digo por experiencia.

Espera unos minutos para probarlas porque queman mucho recién salidas del horno. Lo digo por si eres una impaciente como yo.

Fuente: Snackistan, Sally Butcher.