Mostrando entradas con la etiqueta MASAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MASAS. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de febrero de 2022

BUCHTY



Ya tenía ganas de sacar la maleta, que estaba olvidada en el altillo de un armario, meter algunas cosillas, subirme a un avión y visitar nuevos lugares, oír otros acentos, pasear por calles que no conozco y descubrir nuevos rincones. Pero antes de hacer la maleta, hay que elegir el destino y esta vez es la República Checa porque las chicas de Cocinas del Mundo nos invitan a visitar este país y a cocinar algún plato típico del lugar.

Creo que después de recorrer la Ciudad Vieja de Praga, capital de la República Checa, sus museos, parques y jardines, lo que toca es sentarse en algún buen café y disfrutar de un bollito suave y esponjoso relleno de dulce de fruta, un buchty.

Ingredientes para el prefermento:

200 g de leche 

23 g de levadura fresca

80 g de harina de fuerza

15 g de azúcar



1. En un cazo vertemos la leche y la calentamos hasta que empiece a hervir. Entonces bajamos el fuego y dejamos que hierva un par de minutos. Después apartamos del fuego y reservamos hasta que temple y alcance 35º.

2. En un bol mezclamos los ingredientes muy bien y dejamos que el fermento suba. Tiene que crecer bastante hasta que casi cuadruplique su volumen, lo que puede tardar entre 15 y 25 minutos. 

Ingredientes para la masa:

Prefermento

4  yemas de huevo

65 g de azúcar

5 g de sal

ralladura de limón

300 g de harina de fuerza

75 g de mantequilla

225 g de dulce de fruta


1. En la amasadora o en un bol grande ponemos el prefermento, las yemas, azúcar, sal y ralladura de limón. Removemos bien y añadimos la harina. La mezcla es bastante pegajosa, pero no le añadas más harina. Sigue amasando y tendrás una masa lisa.



2. Una vez tengamos la masa lisa, añadimos la mantequilla y seguimos amasando hasta que la mantequilla esté integrada y la masa empiece a tener ampollas. Entonces la ponemos en un recipiente que cubrimos con un lienzo o con papel film. La dejamos tranquila que suba hasta que doble su tamaño.

3. Una vez haya crecido, la volcamos sobre la mesa y hacemos bollos del mismo peso aproximadamante. Aplastamos los bollos con cuidado y en el centro ponemos una cucharadita del dulce de fruta que hayas elegido. Cerramos haciendo una bola que colocaremos en un molde previamente engrasado. 

Cuidado con el molde porque yo elegí uno un poco grande y los bollos se han desparramado en vez de crecer en altura. Error que corregiré la próxima vez, porque va a haber muchas próximas veces. Están tan bueeeeenos.



4. Seguimos, que me pierdo. Dejamos que los buchty leven de nuevo hasta que doblen su tamaño. Antes de meterlos en el horno, los pincelamos con clara de huevo.

5. Los horneamos 20 minutos o hasta que estén dorados. Cuando ya estén hechos, los sacamos del horno y esperamos un poco a que se enfríen antes de desmoldarlos.

Solo nos falta espolvorear azúcar glass por encima.

¡Qué bollito más esponjoso!

Fuente: Recetas de Esbieta.



domingo, 5 de enero de 2020

MUFFINS DE ARÁNDANOS



   
   Me parece que decirte que en el fondo no soy golosa y que si me pones delante un bocadillo de chorizo, prefiero el bocata a cualquier dulce, cuando en los dos últimos años he empezado el año "blogueril" con una receta dulce, no tiene mucha credibilidad ¿verdad? Pero es así. Solo tomo algo dulce por la mañana y es en forma de un trozo de bizcocho, galleta, magdalena o muffin. El resto del día nada de nada. Y me parece que empezar el año con un poco de dulce no nos vienen mal, ya se encargarán los días y meses en traernos sabores más difícil de tragar.

 Esa pequeña delicia que tienes en la foto de presentación es una receta de la chef que nos sugerían para el reto de Cooking the Chef del mes de diciembre. Ya sabes que alternamos chefs nacionales con otros internacionales y que este mes nos toca hacer la maleta, coger el avión para cruzar el charco y conocer a Zoe Françoise.




 Esta chef criada en Vermont, ahora vive en Minneapolis,  y a la que te recomiendo que sigas en Instagram. Vas a disfrutar con sus fotos, recetas dulces y panes y, sobre todo, sus video recetas. Sube el volumen del móvil y podrás oír de fondo la música con la que trabaja.

Puedes pasarte los minutos viendo sus videos y babeando porque todas las recetas tienen una pinta tremenda. Elegir una no ha siso tan difícil este mes. Solo leer que estos muffins de arándanos llevan nuez moscada en el topping fue suficiente para decidirme. Simplemente tenía que probarlos y, oye, me han gustado mucho.

¿Quieres hacerlos conmigo?


Ingredientes para el topping:

56 gr de harina
110 gr de azúcar moreno
1/8 de cucharadita de nuez moscada en polvo
57 gr de mantequilla a temperatura ambiente





Ingredientes para la masa de muffins:

225 gr de harina
3/4 de cucharadita de levadura
1/4 de cucharadita de bicarbonato
3/4 de cucharadita de sal
86 gr de mantequilla a temperatura ambiente
150 gr de azúcar
ralladura de 1 limón
2 cucharaditas de extracto de vainilla
1 huevo + 1 yema 
135 gr de sour cream, buttermilk o yogur
175 gr de arándanos frescos o congelados

Para preparar el topping mezclamos todos los ingredientes con los dedos hasta que la mezcla tenga  la apariencia de migas. Llevamos a la nevera y reservamos hasta  que tengamos lista la masa.

Mezclamos la harina, levadura, bicarbonato y sal. Reservamos.

Batimos la mantequilla con el azúcar y la ralladura del limón durante unos 4 minutos hasta que tengamos una mezcla esponjosa y pálida. Añadimos el extracto de vainilla, el huevo y la yema, batiendo hasta que se hayan mezclado. Te va a parecer que algo está saliendo mal porque el resultado de la mezcla tiene el aspecto de haberse cortado. No pasa nada. 




Añadimos la mezcla de los ingredientes secos y sour cream de forma alterna y cuando ya tengamos todos los ingredientes mezclados, incorporamos los arándanos que habremos rebozado ligeramente en un poco de harina. ¿Por qué hacemos esto? Para que no se vayan al fondo de la cápsula.

Repartimos la masa en las cápsulas con la ayuda de una cuchara de servir helados y finalmente repartimos el topping antes de llevarlos al horno entre 20 y 40 minutos dependiendo del tamaño de las cápsulas y del horno.

Y ya están listos para devorar una vez que se enfríen. 



viernes, 5 de abril de 2019

PANECILLOS DE CERVEZA NEGRA



¿Te ha pasado alguna vez que te han regalado o te has comprado un libro de cocina con mucha ilusión, le has echado un vistazo, los ha llenado de post-it, lo has dejado en la estantería y luego te has olvidado de él? ¿Te ha pasado? A mí me pasó con Panes Creativos de Daniel Jordana y Álvaro Castro. Pobre libro, ahí esperando su turno pacientemente, lleno de recetas de pan y pidiendo un poco de guerra. Las recetas que encuentras en el libro son bastante sorprendentes porque combinan ingredientes como trufa negra, manzana y butifarra negra (aquí debería haber un emoticono babeando tal cual) o té verde matcha con castañas. Es perfecto para experimentar y probar panes diferentes.




Cuando recibí el correo de Cooking the Chef contándonos quién era el chef sobre el que íbamos a trabajar, me acordé del libro y supe qué receta iba a hacer. Este mes no tenía duda ninguna. Sigo buscando el pan de molde perfecto, aunque ya he hecho varios,  pero todavía no había ni siquiera empezado a probar recetas para que no entraran en casa panecillos industriales. Este es el primer intento y qué quieres que te diga, será difícil desbancar esta receta. Te vas a encontrar un panecillo suave, blandito y perfecto para hamburguesas o perritos calientes. Si te gusta meter las manos en la masa, es perfecto para ti.




Ingredientes:

500 gr de harina de fuerza
100 gr de huevo ligeramente batido (en mi caso 2)
125 gr de cerveza negra
75 gr de azúcar
80 gr de mantequilla
12 gr de sal
40 gr de levadura de panadero
semillas de sésamo

1. Mezclamos la harina, cerveza, huevo, azúcar y sal. Luego añadimos la levadura y empezamos a amasar unos dos o tres minutos y dejamos reposar 5 minutos y así hasta que tengamos una masa uniforme. Entonces tratamos de incorporar la mantequilla cortada en cubos. Ahora hay que tener un poco de paciencia porque va a costar  pero con el proceso de amasado conseguiremos tener una masa fina.




2. La vamos a dejar que repose durante 45 minutos y haga un primer levado.

3. Cortamos la masa en piezas de 50, 80 0 100 gr. Hacemos bolas y las pincelamos con engrudo.
¿Qué es eso? Bueno, es la cola que vamos a usar para que las semillas de sésamo se queden donde deben estar y no las vayamos perdiendo por el horno, la cocina y platos.
Para ello disolvemos medio vaso de agua y media cucharada de harina en un cazo. Lo llevamos al fuego y sin dejar de remover dejamos que cueza un par de minutos. Añadimos dos gotas de aceite literalmente, dejamos que enfríe antes de pincelar los bollos y añadir las semillas de sésamo.

4. Dejamos que nuestros panecillos doblen su tamaño.




5. Cocemos en el horno a 200º durante 10 minutos aproximadamente o hasta que estén dorados.

Una vez salgan del horno vas a tener que emplearte a fondo para protegerlos de los devoradores que van a aparecer en tu cocina. No los vas a ver venir, no los vas a sentir, solo te vas a dar cuenta de que los panecillos no están. Simplemente se los han zampado. Así que si quieres probar los panecillos más suaves y blandos que te puedas imaginar, lánzate a ellos o te quedas sin probarlos.
Te lo digo por experiencia.

martes, 24 de enero de 2017

SANDWICH DE ROAST BEEF



La última entrada en la que uní la lectura con la cocina fue hace ya casi un año. ¡Casi un año! No pienso esperar otro año desde luego. El  año pasado leí muy poco pero estoy intentando retomar una afición que lleva conmigo casi toda la vida. Me encanta leer desde que era una enana y he perdido la cuenta de los libros que tengo. De hecho, me temo que  la cifra debe ser bastante "indecente" si sumamos los libros de cocina. El único problema que le veo a la lectura es que no tengo sitio para guardar tanto libro. Las estanterías ya están a tope y aunque sé que no debo comprar tantos libros para mí es casi imposible entrar en una librería y no salir con algo debajo del brazo. Lo mismo que en una zapatería. No lo puedo remediar.

Hace dos años me compré un libro electrónico y me costó muchísimo adaptarme a él. Comprendo que es más práctico pero la sensación de tener el papel en la mano y pasar las hojas no te la da el libro electrónico, que es más frío. El libro que me ha enganchado estas Navidades ha sido La verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker. Al principio me costó un poco entrar en la historia pero pronto me encontré devorando el libro, pasando hojas y deseando llegar al final. 



¿Por qué he elegido un sandwich de roast beef para acompañar el libro? Uno de los protagonistas del libro, Marcus Goldman, escritor, se encuentra inmerso en la escritura de su segundo libro cuando sufre un bloqueo bastante importante que le impide escribir lo que sería su segundo bombazo editorial. Para animarle, su secretaria le ofrece llevarle a a oficina su sandwich preferido, el sandwich de roast beef. 

No sé cómo será el sandwich que le gusta a Marcus Goldman. Sí sé cómo nos gusta en casa: un buen pan de molde untado con una mezcla de mostaza y mayonesa, algo de rúcula y espinacas, manzana, roast beef y cebolla caramelizada. Creo que Marcus aprobaría nuestro sandwich.

Cuando digo un buen pan de molde, me refiero a que vamos a hacer el pan en casa. No se tarda mucho y en nada de tiempo puedes tener una delicia muy muy peligrosa porque no hay manera de parar. Las rebanadas vuelan sin que te des cuenta.




Ingredientes para el pan de sandwich:
The Best of Home Baking, Dan Leppard

150 ml de agua fría
100 ml de agua hirviendo
125 de sour cream
2 cucharaditas de sal
2 cucharaditas de azúcar
1 sobre de levadura de panadero
550 gr de harina de fuerza

En un bol grande mezclamos todos los ingredientes y hacemos una bola de masa que dejamos reposar tapada durante 10 minutos.

Pasado este tiempo engrasamos la superficie sobre la que vamos a amasar el pan y nuestras manos con un poco de aceite para evitar que se nos pegue. Amasamos durante unos cinco minutos y dejamos que repose otros cinco y así repetiremos la secuencia hasta que la masa ya no esté pegajosa y su superficie esté lisa. Engrasamos un bol amplio y dejamos que la masa duplique su tamaño. ¿Cuánto tiempo? Dependerá de la temperatura ambiente pero te diré que el sábado la mía tardó una hora y media. En la cocina estaba calentita, era el mediodía y estaba haciendo la comida.




Una vez ha crecido la masa, al sacarla del bol comprobarás que está llena de aire y es esponjosa. La vamos a extender sobre nuestra superficie de trabajo con la ayuda de las manos hasta que tengamos un rectángulo de 2 cm de grosor y la enrollamos como si fuera un pergamino para dejarla en un molde de 19 cm de longitud. Hay que engrasar el molde previamente. Cubrimos con un paño y dejamos que vuelva a crecer. La mía tardó cerca de dos horas. 
Cuando veas que la masa ya ha doblado su tamaño, entonces es el momento de llevarla al horno a 200º durante 40-45 minutos. El olor que queda en la cocina es absolutamente sensacional e invita a lanzarse a pellizcar el pan aún caliente.
El pan tiene una miga suave, esponjosa y muy peligrosa. Ya te digo, las rebanadas vuelan y casi, casi hay que ponerle protección para evitar que desaparezca.

Ya tenemos el pan y tenemos sobras de roast beef así que no nos queda más remedio que montar el sandwich.




Untamos una rebanada de pan con una mezcla de una cucharadita de mostaza y dos de  mayonesa. Cubrimos con rúcula, manzana cortada en láminas, roast beef, cebolla caramelizada y cubrimos con otra rebanada de pan untada con la misma mezcla de mostaza y mayonesa.
No me olvido de la cebolla caramelizada. Para hacerla yo corté dos cebollas en juliana fina y las rehogué en aceite de oliva. Cuando ya empezaron a estar transparentes, les añadí un par de cucharaditas de azúcar moreno y dejé que siguieran haciéndose hasta que tuvieron un bonito color tostado.
Ya tienes tu sandwich listo para ser devorado leyendo el libro.

jueves, 6 de octubre de 2016

TARTA TATIN DE MELOCOTÓN CON TOMILLO



¿Dos recetas seguidas? Estoy totalmente desconocida. Bueno, lo que estoy es intentando coger el ritmo al blog y a la publicación de dos recetas a la semana. Habrá semanas que no podrá ser pero, de momento, lo estoy intentando. También quiero enseñaros las recetas que he estado haciendo y fotografiando y que llevan ingredientes de temporada como el melocotón. Dentro de poco no los encontraremos en los mercados pero mientras podamos, vamos a disfrutarlos. Mi relación con el melocotón es un poco extraña. Me explico. Me gusta pero no lo puedo comer a no ser que para pelarlo me ponga guantes o haya algún alma caritativa que me dispense del trance porque soy alérgica a la piel. Sí, una vez tienes alergia a algo, te vuelves alérgico, poco a poco, a casi todo. La verdad es que no parece apropiado ponerse unos guantes durante la comida para pelar melocotones, pero no parece tan tremendo si te dedicas en la soledad de la cocina a hacer postres con ellos. Entonces te puedes poner lo que quieras sin dar el cante y posteriormente disfrutar de esta fruta.

A este maravilloso postre le añadimos tomillo y hojaldre. Tan pocos ingredientes y taaaaaaaan bueno.
Vamos a la cocina.



Ingredientes:

melocotones no muy maduros pelados y cortados en octavos
50 gr de mantequilla
100 gr de azúcar
1 plancha de hojaldre de 24 cm de diámetro
tomillo
helado de vainilla (opcional pero muy recomendable)

En una sartén apta para el horno vamos a hacer el caramelo mezclando la mantequilla con el azúcar, removiendo frecuentemente hasta que tengamos el caramelo.

Con mucho cuidado para no quemarnos con el caramelo, colocamos los trozos de melocotón haciendo un círculo y ocupando si no toda, casi toda la superficie de la sartén.




Queremos que la fruta esté bien apretada. Encima añadimos las hojas de tomillo a discreción. Yo he de reconocer que me pongo a echar tomillo como si no hubiera un mañana porque me encanta.

Cubrimos la fruta con el hojaldre procurando remeterla bien hacia el centro porque no queremos que se salgan ni la fruta ni el caramelo. Dejamos que se hornee durante 20-25 minutos o hasta que el hojaldre esté dorado.

Ahora hay que armarse de paciencia y dejar que se enfríe para desmoldarla con la ayuda de un plato. Imagina que estamos haciendo una tortilla de patatas. Yo, por aquello de que hay que hacer fotos y toda la parafernalia que conlleva esto del blog, no esperé y casi me abraso la mano.

Consejo: Esperad, por favor.



Bueno, hemos esperado y por consiguiente no hemos tenido ningún accidente así que ahora podemos disfrutar de las maravillosas vistas de nuestra tarta tatin de melocotón. Verás que la fruta está caramelizada, con un precioso color y que huele de maravilla.

Añadimos un poquito más de tomillo y si quieres puedes servir una bola de helado de vainilla.
Disfruta este postre.




jueves, 5 de febrero de 2015

CROQUETAS DE JAMÓN DE ALBERTO CHICOTE



Han tenido que pasar 320 recetas por este blog para que publicara ¡las primeras croquetas! Pensarás que no soy muy de croquetas con toda la razón del mundo pero de lo que no soy es de fritos. Me dan una pereza tremenda y por eso no hago croquetas pero si me las dan hechas no puedo resistirme a esas pequeñas porciones de masa, que tienen como ingrediente principal a la bechamel y que en este caso llevan jamón. Estaría loca si las rechazara.

Esta receta en concreto es de Alberto Chicote, cocinero presentador de programas como Pesadilla en la cocina y Top Chef. He de confesar que no he conseguido ver ninguno de sus programas enteros porque suelen acabar muy tarde y me tengo que levantar temprano. Pero los comentarios que hace no tienen desperdicio y parece que es muy natural. Volviendo a sus croquetas te diré que lo primero que me sorprendió al ver su receta fue que cuece un hueso de jamón primero en la leche y nata. Lo segundo que me llamó la atención fue eso precisamente, la nata. Yo las he hecho siempre con leche pero nunca mezclando leche y nata. ¿Me ha gustado el cambio?, te preguntarás. Me ha encantado porque queda una masa suave, muy suave. Desde luego hemos adoptado la receta en esta casa.

Ingredientes:

1 litro de leche
1/2 litro de nata
125 gr de cebolla
60 gr de aceite
80 gr de mantequilla
150 gr de jamón
140 gr de harina
hueso de jamón
huevo
pan rallado
nuez moscada




He modificado las cantidades y aún así creo que me han salido entre 40-45 croquetas. Empecé contándolas mientras las enharinaba, pasaba por huevo y finalmente pan rallado pero llegó un momento en el que perdí la cuenta.

En una cazuela ponemos el hueso de jamón junto con la leche y nata. Calentamos y dejamos que hierva a fuego suave durante 20 minutos. Retiramos el hueso de jamón.

Mientras, en otra cazuela, rehogamos la cebolla muy picada en la mantequilla y aceite. Cuando la cebolla esté bien hecha añadimos el jamón picado y finalmente la harina. Es importante que la harina quede bien rehogada para que pierda ese sabor a crudo que nos encontraremos si no está tostada. Y os aseguro que es un sabor desagradable.




Vertemos la leche caliente removiendo sin parar y cuando ya hayamos añadido toda la leche y la masa esté fina, dejamos que cueza unos 10 minutos. Ahora es el momento de añadir sal y nuez moscada. Ya sabes que el jamón es salado y si  añadimos sal con demasiada alegría antes nos podemos encontrar unas croquetas muy saladas.




Dejamos que la masa enfrie en una bandeja y después la llevamos a la nevera, o al congelador una media hora si tenemos mucha prisa. Una vez fría vamos haciendo bolas con porciones de la masa. Las pasamos por harina, huevo batido y pan rallado. Ya solo nos queda freirías en abundante aceite muy caliente hasta que estén doradas. Las sacamos y dejamos reposar sobre papel absorbente para que pierdan el exceso de grasa y... a comer.

martes, 29 de abril de 2014

PIZZA ALLA POSITANESA




Llegamos como siempre al reto de Baking the World. Cada mes nos sorprenden con sus propuestas y este mes la misión no podía ser más atractiva porque ¿quién se puede resistir a preparar pizza? Así, con la tarea puesta me puse a buscar recetas y salsas diferentes, que no hubiéramos probado nunca, que tampoco fueran muy grasas y que se parecieran a las que he comido en Italia, que no llevaban un tomazo de queso como a veces encontramos aquí. Y así di con esta salsa, la positana, típica de la Costa Amalfitana de Italia, más concretamente de un pueblo llamado Positano en el que se rodaron algunas escenas de la película Bajo el sol de la Toscana. Dicho sea de paso, película que habré visto como unas cincuenta o sesenta veces. La salsa en cuestión puede parecer una ensalada de tomate porque lleva tomates (obviamente), cebolla, ajo, apio, orégano y albahaca. Es una auténtica maravilla en la pizza y os aseguro que no tendréis ningún remordimiento porque la pizza no lleva nada de grasa, ni siquiera queso.

Eso sí, si quieres preparar pizza para cenar piensa que será mejor que empieces con la masa la tarde antes.
Ya había preparado masa de pizza muchas veces antes pero nunca con poolish. ¿Qué es eso? El poolish es una masa líquida que haremos con la misma proporción de agua y harina y con muy poca levadura que dejaremos levar hasta 48 horas en la nevera. Yo la tuve unas 12 horas.




Para hacer el poolish necesitamos:

400 ml de agua templada
400 gr de harina de fuerza
6 gr de levadura de panadero seca

Es tan fácil como mezclar todos los ingredientes. Ya he comentado que es una masa líquida y no necesita más harina. Cubrimos con papel film y llevamos a la nevera hasta el día siguiente.

Para hacer la masa al día siguiente necesitamos:

160 gr de harina de fuerza
1 sobre de levadura de panadero seca
1 gr de azúcar
16 gr de sal
2 cucharadas de aceite de oliva




Al poolish que ya preparamos el día anterior añadimos la harina, levadura y azúcar. Amasamos hasta que tengamos una masa elástica, suave y brillante. Agregamos la sal y el aceite para seguir amasando hasta que esté integrado el aceite. Engrasamos un bol y dejamos que repose  unos 20 minutos.

Pasado este tiempo o bien la extendemos con la ayuda de un rodillo o lo vamos haciendo con las manos. Opté por hacerlo con las manos y me alegré porque la masa era tan suave y esponjosa que se estiraba con total facilidad. Como veis en las fotos la forma no es redonda, pero la imperfección también es hermosa ¿no?




Bueno, ya tenemos la masa lista para que la cubramos con la salsa positana.  Para ello necesitaremos:

250 gr de tomates
1/2 cucharadita de sal
1 diente ajo muy picado
1/2 cebolla pequeña muy picada
aceite
albahaca
perejil
1 rama de apio
orégano

Pelamos los tomates y los cortamos en trozos pequeños que pondremos sobre un escurridor para que suelten todo el agua. A pesar de haberlos tenido un buen rato escurriendo, tuve que volver a escurrirlos un poco antes de llevar la pizza al horno. Una vez hayan perdido todo el agua se mezclan con todos los demás ingredientes.

Cubrimos nuestra pizza con una parte de esta salsa cruda y la llevamos al horno entre 15 o 20 minutos hasta que veamos que la masa empieza a estar dorada. Antes de servir añadimos la parte de salsa que hemos reservado. Unas hojas de albahaca y a comer.


lunes, 3 de febrero de 2014

BIZCOCHO DE SABOYA




Después de probar trece bizcochos distintos, cuyas recetas tenéis en el blog, he encontrado el bizcocho perfecto, esponjoso, suave, delicado, con una gran miga y aromatizado con agua de azahar. Es el bizcocho de mi vida, tras el que llevo tiempo, y el que no me va a dar pereza hornear nunca más. Con los toques cítricos del limón y del agua de azahar que lo vuelven tan aromático, sin ningún tipo de grasa ni levadura y con mucho aire en la masa. Un bizcocho ya con una cierta edad puesto que la receta lleva recorriendo mundo desde el siglo catorce y si se sigue horneando en nuestras cocinas por algo será.


Ingredientes:

6 huevos
250 gr de azúcar
ralladura de un limón
1 cucharada de agua de azahar
150 gr de harina bizcochona
55 gr de Maizena
1/4 de cucharadita de sal
1/8 de cucharadita de cremor tártaro

1. En un bol batimos las yemas, el azúcar y la ralladura de limón hasta que hayan subido de volumen y adquirido un color más pálido. Añadimos el agua de azahar. Mezclamos aparte la harina y Maizena y las vamos incorporando a las yemas con la ayuda de un espátula. Te va a costar un poco integrar la harina porque notarás que la masa se hace muy densa. No te preocupes, vas bien, ya se volverá ligera cuando incorporemos las claras.



2. Aparte batimos las claras a punto de nieve  con la sal y el cremor tártaro. Ahora mezclamos 1/4 de las claras con la masa para aligerarla un poco así que no hace falta que  tengamos mucho cuidado. Cuando ya estén integradas vamos añadiendo el resto de las claras poco a poco y ahora sí con cuidado para que no se bajen y quede el bizcocho muy esponjoso.

3. Con esta cantidad de masa es mejor usar un molde de bizcochos bien grande o un molde de Bundt Cake. Lo engrasamos y espolvoreamos azúcar en el molde. Vertemos la masa y llevamos al horno precalentado a 180º. Dejamos que se hornee durante 25-30  minutos o hasta que al pincharlo con un palillo no veamos resto de masa en él.

Ya solo nos queda dejar que se enfríe unos minutos y desmoldarlo. Verás qué miga y esponjosidad.

Fuente: The French Market Cookbook, Clotilde Dusoulier.

sábado, 25 de enero de 2014

DÓNUTS




Whole Kitchen en su propuesta Dulce para el mes de enero nos invita a preparar un clásico de la cocina norteamericana: dónuts.


Las chicas de Whole Kitchen nos han invitado este mes a preparar "comida de la calle" tanto en el reto salado como en el dulce y para ello nos han llevado de una punta a otra del mundo. En casa hemos disfrutado enormemente de las dos propuestas aunque ya se sabe que el dulce gana a veces a lo salado. Sobre todo si una ha tenido los dónuts medio prohibidos durante toda su infancia porque "eso tiene muchas porquerías". Y sí, los industriales tendrán conservantes a mansalva pero yo tuve una temporada en la que eran mi desayuno preferido hasta que me dio por intentar hacerlos en casa y conseguí unas roscas duras como piedras. De repente se me pasó la fiebre de los dónuts y ha vuelto después de probar estos tan suaves y ligeros. Creo que he dado con la receta perfecta. Quizás la otra no era tan mala sino que yo tenía prisa y por fin he aprendido que en cuestión de masas no valen atajos ni prisas, que ella tiene que desarrollarse a su ritmo y necesita su espacio. Como veis en la foto algunos dónuts solo tienen un poco de azúcar por encima,  otros llevan un glaseado de chocolate y el resto uno de Bourbon. Para mi sorpresa han triunfado los de Bourbon cuando en esta casa el chocolate es el rey. Te cuento cómo he hecho los mejores dónuts que he probado y los dos glaseados siguiendo la receta de Lara Ferroni.


Ingredientes:

3 cucharadas de levadura seca
240 ml de leche a 45º
400 gr de harina de fuerza
3 yemas de huevo
30 gr de azúcar
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla
56 gr de mantequilla

1. En un bol mezclamos 180 ml de leche tibia con dos cucharadas de levadura seca e incorporamos 110 gr de harina. Mezclamos hasta que tengamos una pasta, cubrimos con un paño y dejamos reposar 30 minutos en un lugar cálido. Pasado este tiempo verás cómo ha crecido.



2. Mezclamos 60 ml de leche y la cucharada restante de levadura. Añadimos 290 gr de harina, azúcar, sal, vainilla,  mantequilla, las yemas y la masa que ya prepararmos con antelación. Mezclamos 30 segundos hasta que tengamos una mezcla suave. Ahora iremos agregando la harina poco a poco y amasaremos hasta que tengamos una masa suave y lisa. Cubrimos con papel film y dejamos reposar 30 minutos a temperatura ambiente antes de llevar a la nevera al menos 1 hora. No la dejes más de 12 horas en la nevera.

3. Yo la tuve dos horas más o menos. Una vez fuera del frío la extendemos sobre la superficie de trabajo previamente enharinada con la ayuda de un rodillo hasta que tenga un grosor de un centímetro más o menos. Cortamos los dónuts con la ayuda de un cortados de dónuts y dejamos sobre una bandeja otros 40 minutos cubiertos con un paño.

4. Mientras crecen, vamos a preparar nuestros glaseados.

 Para el glaseado de chocolate necesitaremos:
150 gr de azúcar glas
27 gr de cacao en polvo
2 cucharadas de leche o agua.
Mezclamos el azúcar con el cacao y vamos incorporando poco a poco la leche o agua hasta que tengamos una masa suave.




Para el glaseado de Bourbon necesitaremos:
150 gr de azúcar glas
2o 3 cucharadas de Bourbon
2 cucharaditas de extracto de vainilla.
Vertemos poco a poco el Bourbon y la vainilla sobre el azúcar hasta tener una masa de consistencia similar al glaseado de chocolate.

5. Una vez que nuestros dónuts ya han subido, calentamos el aceite hasta que alcance los 180º y empezamos a freír los dónuts un par de minutos como mucho por cada lado. Dejamos que se enfríen un poco y procedemos a sumergirlos en los glaseados que hemos preparado.
Y a disfrutar de unos dónuts suaves y tiernos.

lunes, 13 de enero de 2014

BOLLITOS DE LIMÓN Y CARDAMOMO




Si tuviera conocimientos químicos, un laboratorio y se pudiera crear un ambientador con el olor que sale del horno cuando se hornean estos bollos, lo haría. Este sería el ambientador ideal porque el olor es impresionante, dan hasta ganas de darle un muerdo a las paredes. Ya os avisé la semana pasada que hoy subiría una receta con limón y aquí está. Y el limón no viene solo, no, viene acompañado del señor cardamomo. Especia que  he descubierto hace relativamente poco tiempo y no me canso de su sabor y, sobre todo, de su olor. Prueba a hacer esta receta y verás qué cosa más rica.


Receta original: Five and Spice

Ingredientes:

3/4 de taza de leche templada
110 gr de mantequilla derretida
1/3 de taza de azúcar
1 sobre de levadura de panadero deshidratada
1 huevo batido
1 teaspoon de sal
2 teaspoons de cardamomo molido
3 tazas de harina

 Templamos la leche y la mezclamos con la mantequilla derretida y el azúcar. Añadimos la levadura y dejamos reposar entre 5 y 10 minutos, tiempo necesario para que se forme una espuma en la superficie. Entonces añadimos la harina y amasamos unos 6 minutos. Cubrimos con papel film y dejamos que repose y leve durante 2 horas.

Mientras vamos a preparar el relleno y para ello vamos a necesitar:
2/3 de taza de azúcar
ralladura de tres limones




Solo tenemos que mezclar estos ingredientes para rellenar la masa. Una vez pasadas las dos horas, vamos a estirar la masa con la ayuda de un rodillo hasta que formemos un rectángulo. A mí no me sale un rectángulo perfecto ni aunque lo intente así que tuve que retirar algo de masa con un cuchillo para que se pareciera a un rectángulo. Pincelamos la superficie de la masa con mantequilla derretida y espolvoreamos la mezcla de azúcar y ralladura de limón. Ahora procedemos a enrollar la masa empezando por uno de los lados más largos del rectángulo hasta que tengamos un rollo. Igualamos los  extremos de nuestro rollo retirando un poco de masa y seguidamente cortamos porciones más o menos del mismo tamaño. Las vamos a colocar separadas en una fuente, previamente engrasada con mantequilla, porque ahora hay que dejar que doblen su tamaño durante una hora más o menos. Cubrimos y dejamos que la levadura haga su trabajo una segunda vez.

Una vez pasado ese tiempo, dejaremos la fuente en el horno a 180º durante 20-25 minutos o veas que ya están dorados. Y disfruta del aroma que desprenden el cardamomo en la masa y el limón en el relleno. Es una maravilla.




Cuando salgan los bollos del horno hay que dejar que se enfríen antes del último paso que es el glaseado. Para ello necesitaremos 2 cucharadas de zumo de limón y 1 1/2 taza de azúcar glas. Mezclamos estos dos ingredientes y bañamos los bollitos con el glaseado.

Verdaderamente esta receta es larga en su elaboración por los tiempos de levado pero merece la pena intentar hacerla y mucho. Los bollitos se pueden congelar una vez fríos y luego una vez descongelados solo necesitan un golpe de calor en el horno para disfrutarlos como si fueran recién hechos.

lunes, 9 de diciembre de 2013

DE VOLOVANES Y TARTALETAS



O de cómo tener unos aperitivos o entrantes con poco esfuerzo y con el gasto que nuestro bolsillo pueda permitirse porque el límite para idear rellenos está en nuestra mente y el monedero. Son perfectos porque el relleno se puede dejar preparado, en algunos casos, porque el hojaldre gusta a casi todos y porque por fin podemos encontrar una tarea que los niños harán con mucho entusiasmo. Eso de ayudar en lo que sea les gusta y si además es algo que luego van a comer los mayores más. Y también podemos meter en la cocina a aquellos que piensan que en esa dependencia de la casa se hacen trucos de magia y la comida se prepara sola. Aquí os traigo cuatro rellenos aunque seguro que ya se os han ocurrido mil más. Las cantidades que os doy son para unos 16 volovanes o tartaletas grandes aunque personalmente creo que en formato mini quedarían mucho más lucidos en la mesa y además serían más fáciles de comer.

Para el volován de morcilla necesitaremos :

1 morcilla de cebolla o arroz
1 huevo
piñones
1 manzana
1/2 cebolla pequeña

Picamos la cebolla en trozos muy pequeños y los rehogamos en una sartén con un par de cucharadas de aceite de oilva. Añadimos la manzana pelada y picada en trozos pequeños también. Cuando ya estén blandas la cebolla y la manzana, incorporamos la morcilla a la que le habremos quitado la piel y habremos desmenuzado un poco y unos piñones. Batimos el huevo. Lo incorporamos a la morcilla, rellenamos el volován y metemos al horno hasta que el huevo haya cuajado. Hay que servirlo caliente.
No es que sea mi preferido porque la morcilla no me entusiasma demasiado pero al que le gusta, sabe apreciarlo.

Para el volován de gambas:

100 gr gambas
1 huevo
1 bote de maíz
mahonesa
huevas de trucha

Empezamos a preparar este sencillo volován cociendo el huevo. Mientras, pelamos las gambas y las cocemos. Cuando ya están el huevo y las gambas cocidas los picamos y mezclamos con el maíz y la mahonesa. Rellenamos los volovanes y decoramos con huevas de trucha. Este relleno lo puedes tener preparado con antelación para rellenar justo en el último momento.



Para el volován de cangrejo:

1 paquete de palitos de cangrejo
1 lechuga
3 o 4 pepinillos
1/2 cebolla
salsa rosa

Picamos los palitos de cangrejo, la lechuga, los pepinillos y la cebolla. Mezclamos con la salsa rosa y rellenamos los volovanes. Sé que estos días estamos con mucha tarea y nuestro primer impulso es acercarnos al super a por mahonesa y salsa rosa. Aquí te voy a contar cómo puedes hacer salsa rosa en casa en dos minutos y con los siguientes ingredientes:

1 taza de mahonesa
1 cucharada de ketchup
1 vaso de zumo de naranja
unas gotas de brandy
unas gotas de tabasco



Ya verás qué fácil es, tan fácil como mezclar todos los ingredientes menos el zumo de naranja. Cuando ya los tenemos todos integrados vertemos el zumo de naranja, mezclamos y lista una salsa rosa diferente.

Para las tartaletas de setas y ajetes:

1 bote de ajetes
200 gr de setas variadas o champiñones
3 huevos
queso azul
nueces

En una sartén rehogamos las setas o champiñones a fuego vivo. Cuando ya estén doradas añadimos los ajetes escurridos y los huevos para cuajarlo a fuego muy lento para que quede cremoso. Añadimos el queso azul en trozos pequeños y las nueces picadas. Rellenamos las tartaletas.




miércoles, 27 de noviembre de 2013

BAOZIS (BOLLOS CHINOS AL VAPOR)




Si me sigues habitualmente te habrás dado cuenta de que no hay muchos panes en este blog. No es que no lo haya intentado en  numerosas ocasiones, que sí ha sido así, pero el resultado de esos intentos acabaron en la basura y por supuesto de ellos no ha quedado ningún testimonio. Todavía me estoy acordando de esas baguettes que intenté hacer un domingo por la tarde mientras en la televisión ponían la pelíciula Come, bebe, ama. Yo miraba y miraba la masa, la cambiaba a un lugar más calentito para que subiera, le hablaba dulcemente para que se sintiera querida y ¿qué pasó? No pasó nada. Acabaron en el cubo de la basura y dije que tiraba la toalla, que no lo intentaba más. Pero una, que no se rinde tan fácilmente, decidió unirse a Bake the World para ver si conseguía aprender los misterios más misteriosos del mundo de los panes y aquí tenéis mi primera participación. Aunque bien pensaba mientras amasaba los bollitos que tampoco saldrían. Salieron ¡aleluya! Aunque debí estirarlos un poco más con el rodillo para que fueran más finos. Lo intentaré otra vez, soy hija de aragonesa.
Como receta para estos bollitos, que no necesitan horneado, no, sino que se cuecen al vapor, he seguido la receta para la masa que Ibán Yarza incluye en su libro Pan Casero.

Ingredientes para la masa:

400 gr de harina de repostería
200 gr de azúcar
200 gr de agua
4 gr de sal
10 gr de levadura fresca o 3 gr de levadura seca
azafrán



Ingredientes para el relleno (Cook and Spoon)

350 gr de carne de cerdo picada
7 gambones grandes
1 cebolla pequeña
jengibre
1 dientes de ajo
1 cucharada de salsa de ostras

1. Picamos la cebolla y el ajo muy finos y rehogamos en una sartén hasta que la cebolla empiece a estar transparente. Añadimos un trozo de jengibre muy picado para que no nos encontremos trozos grandes y resulte desagradable. Incorporamos la carne salpimentada y seguimos pochando. Agregamos los gambones cortados y finalmente la cucharada de salsa de ostras. Cuando la carne ya esté hecha reservamos y dejamos enfríar.

Vamos con la masa.

1. Antes de mezclar todos los ingredientes dejamos que unas hebras de azafrán tiñan el agua que vamos a usar para hacer la masa de los baozis. Verás que sabor tan bueno le van a dar al bollo. Mezclamos y trabajamos todos los ingredientes para conseguir una masa bastante seca. Amasamos entre 5-10 minutos hasta que la masa quede lisa. Dejamos que fermente 45 minutos aunque el objetivo no es que doble su volumen. Así que si ves que la masa no ha crecido, tranquila, vas bien.




2. Cuando la masa haya fermentado, la dividimos y hacemos bolas de 30-35 gr que estiraremos con ayuda de un rodillo hasta que tengamos un disco de masa de unos 10-12 cm de diámetro. Procura que los bordes sean finos. En el centro de cada disco pondremos una cucharada sopera del relleno que hemos preparado y cerramos girando el disco hasta que se convierta en una bola. Dejamos reposar las bolas sobre unos cuadraditos de papel en la vaporera durante 30-45 minutos.

3. Ya solo nos falta cocerla al vapor durante 10 minutos. Una vez pasado el tiempo de cocción no se debe abrir la tapa de la vaporera inmediatamente sino que es mejor esperar un minuto para evitar que se encojan. Abre la vaporera lentamente y a disfrutar de unos bollitos chinos suaves y si corteza.

lunes, 11 de noviembre de 2013

DONUTS DE MANZANA RELLENOS DE TOFFEE




O cómo a la segunda intentona salieron unos dónuts decentes porque la primera vez que perpetré unos dónuts fue hace mucho tiempo y fueron un desastre en mayúscula. Todavía no tenía este blog, mi conocimiento sobre las masas era inexistente y mis prisas muchas. El resultado fueron unos dónuts con muy buen aspecto y blandos en apariencia pero que con el paso de las horas se fueron convirtiendo en el arma arrojadiza más letal que haya inventado nunca el ser humano. Duros, pero duros como piedras. Viendo el resultado pasaron años hasta que decidí intentarlo de nuevo y esta vez, queridos amigos, sí que de mi sartén salieron dónuts suaves, blandos, aromatizados con cardamomo y el dulzor del toffee. Probad a hacerlos el próximo fin de semana y os declararán amor eterno.

Ingredientes:

150 ml de leche
50 gr de mantequilla en trozos pequeños
400 gr de harina
un sobre de levadura de panadero
1 huevo batido
1 manzana rallada
1/2 cucharadita de sal
2 cápsulas de cardamomo

Para el toffee:

100 gr de azúcar
200 gr de nata

1. Empezamos preparando la salsa toffee haciendo un caramelo con el azúcar. Para ello  llevamos al fuego el azúcar, dejamos que se derrita sin moverlo y cuando empiece a tomar un bonito color dorado lo apartamos del fuego porque se quema en seguida. Añadimos la nata templada con cuidado y llevamos al fuego entre 5 y 10 minutos removiendo hasta que tenga la consistencia de una salsa espesa. Dejamos que enfríe antes de pasarla a una manga pastelera.

Una vez hecho el toffee vamos a preparar la masa de los dónuts.

2. Calentamos la leche en un cazo, añadimos la mantequilla en trozos y retiramos del fuego. Dejamos que la matequilla se derrita y dejamos enfriar.



3. Mezclamos en un bol la harina, levadura, sal, azúcar y los granos de las cápsulas de cardamomo molidos en un mortero. Cuando la leche ya esté templada la añadimos a los ingredientes secos junto con el huevo batido y la manzana rallada. Empezamos a mezclar todos los ingredientes con la ayuda de una cuchara de madera y después a amasar de forma manual durante unos minutos. La masa es pegajosa y si no has hecho dónuts jamás, tu primera intención será añadir más harina. Error, gran error. Entonces no te saldrán bien. La masa es pegajosa y para manejarla bien te recomiendo que te humedezcas las manos de vez en cuando. Verás como así no te resulta tan pegajosa. Dejamos en un bol previamente engrasado en un lugar templado para que leve durante dos horas más o menos o haya aumentado el doble de tamaño.

4. Pasado este tiempo, sacamos la masa del bol en el que ha estado levando, hacemos bolas del tamaño de una pelota de golf ( no como las mías que deben de ser de tenis)  que aplastaremos ligeramente y que  dejaremos reposar otros 30 minutos en una bandeja tapadas.




5. Calentamos aceite de girasol para que los dónuts no tengan un sabor a aceite muy marcado y cuando ya esté muy caliente vamos friendo nuestras bolas de masa hasta que estén doradas. Sacamos y dejamos sobre un plato en el que habremos puesto papel de cocina para deshacernos del exceso de aceite. Rápidamente rebozamos en  azúcar.

6. Una vez fríos y con la ayuda de un palillo haremos un pequeño agujero por el que introduciremos la manga pastelera y rellenaremos de toffee.

Si después sobra toffee puedes servirlo en una salsera para mojar los dónuts en más toffee.

jueves, 2 de mayo de 2013

UN TÉ CON JANE AUSTEN





Hoy nos montamos en la máquina del tiempo y nos trasladamos a la época de la regencia en Inglaterra para rendir tributo a una de las más grandes escritoras de la literatura inglesa, Jane Austen. Y ¿por qué? Porque este año se cumplen 200 años de la publicación de una de sus novelas, Pride and Prejudice, que probablemente hayáis visto en el cine porque muchas de sus obras han sido llevadas a la gran pantalla. Pero estamos en 1811-1820, un momento de cambios en la sociedad inglesa porque el rey Jorge III no puede reinar por una supuesta enfermedad mental y es su hijo Jorge IV el que se encarga del reino. Fue la época de los grandes escritores ingleses Austen, Lord Byron, Shelley; las colonias americanas se acaban de independizar; las Guerras Napoleónicas están en su apogeo y en Waterloo vencen a los franceses; se empiezan a llevar a cabo los primeros experimentos con la electricidad y Mary Shelley escribe su Frankenstein; la Compañía del Gas británica se funda y se lleva el gas a las calles de Londres para iluminarlas; el primer barco de vapor cruza el Atlántico; las jóvenes casaderas hacen sus presentaciones oficiales en sociedad; el hacerse visitas se pone de moda y las tarjetas de visita también. Una curiosidad eran más grandes las tarjetas de señoras que las de caballeros.
Bien, estas últimas curiosidades os sonarán si habéis leído o visto algunas de las películas basadas en las obras de Jane Austen. El ser mujer en aquella época se reducía a estar bajo la tutela de un padre, un marido y si no de algún familiar. Ella misma no se casó porque la proposición de matrimonio que recibió no iba acompañada de pasión, se quedó soltera y a la muerte de su padre tanto ella como su madre y hermana fueron apoyadas económicamente por uno de sus hermanos. Este era el mundo en el que vivió Jane.
Hoy he decidido invitar a Miss Austen a un té con pastas, pero no una pastas cualquiera, no. Estas llevan agua de rosas para hacerlas un poco más sofisticadas y especiales. Felicidades, Miss Jane Austen.




Ingredientes:

250 gr de mantequilla a temperatura ambiente
140 gr de azúcar glas
yema de 1 huevo
esencia de vainilla
300 gr de harina
1 cucharadita de agua de rosas

1. Encendemos el horno a 170 º. Con la ayuda de un robot de cocina batimos la mantequilla y el azúcar hasta que tengamos una crema esponjosa y haya cambiado de color.
Añadimos la yema de huevo, la esencia de vainilla y el agua de rosas.

2. Incorporamos la harina y mezclamos con la ayuda de una espátula. Ahora vamos a necesitar una manga pastelera para hacer nuestras pastas. Yo las hice de dos tamaños: unas pequeñas con forma redonda que desaparecieron volando y estas con forma de yo qué sé sobrevivieron un poco más de tiempo, pero poco. En fin, jugad con los tamaños y las formas para personalizarlas.

3. Las llevamos al horno y dejamos entre 10-12 minutos o veamos que están doradas.

Si como a mí te gustan sus novelas, te fascina la época en la que vivió y puedes ir al Reino Unido, no te pierdas todos los actos que se celebrarán en Bath en el mes de septiembre.


jueves, 18 de abril de 2013

TORTITAS DE ESPELTA Y FRESAS




Las palabras tortitas y fin de semana van de la mano, al menos en mi caso. Podríamos calificarlo como el desayuno oficial del fin de semana porque aunque son fáciles de hacer se llevan un poco de tiempo y  sería una falta de respeto engullirlas como engullimos el desayuno durante la semana. No, señores, no. Necesitan su tiempo y sobre todo merecen ser saboreadas con lentitud y sosiego.  Estas en concreto están hechas con harina de espelta y fresas, mi nueva obsesión. Os aviso, queridos lectores, que próximamente veréis un desfile de maravillosas recetas con esta fruta. Yo pienso en fresas y automáticamente viene a mi mente la palabra champán. ¿Por qué será?

Ingredientes:

225 gr de ricotta
125 ml de leche
2 huevos, separadas las claras de las yemas
115 gr de harina de espelta
1 cucharadita de levadura
2 cucharadas de aceite de girasol
fresas
sirope de arce o yogur griego para servir

1. En un bol mezclamos el queso ricotta, la leche y las yemas. Añadimos la harina tamizada y la levadura.

2. En otro bol aparte vamos a montar las claras a punto de nieve no muy firme. Con mucho cuidado para que no se nos bajen demasiado, las mezclamos con los ingredientes del primer bol. Veréis que os queda así.

una masa suave y sobre todo muy esponjosa


3. Engrasamos la plancha en la que vayamos a hacer las tortitas con un poco de aceite y vamos echando cucharadas de la masa. Yo uso una cuchara de servir helados para que todas tengan más o menos el mismo tamaño. Cuando veamos que la masa empieza a hacer burbujas es que está lista para darle la vuelta. Antes vamos a añadir unos trozos de fresa. Damos la vuelta con cuidado y dejamos que se hagan por el otro lado.



Son unas tortitas suaves, esponjosas y con el sabor ácido de las fresas. El sirope de arce parece el típico acompañamiento pero introducir cambios de vez en cuando está muy bien. Veamos ¿qué os parece un poco de yogur griego con más fresas? Esta fue mi opción y me encantó.
Que tengáis un buen desayuno de fin de semana.

Fuente: From Season to Season, Sophie Dahl