sábado, 20 de agosto de 2016

STREUSELKUCHEN DE CIRUELAS



En verano el horno, como yo, se toma unas merecidas vacaciones. El pobre se pasa todo el año trabajando a destajo y apenas descansa pero en cuanto llega el verano, cuelga el cartel de cerrado por vacaciones. Es verdad que lo uso mucho, muchísimo, una y hasta dos o tres veces en el mismo día. Si no es para asar verduras, es un pescado que entra en el horno o una carne o  pollo por no hablar de los bizcochos que hacemos. Y aguanta porque tiene muchos años y es verdad que de vez en cuando hace cosas raras, el termostato decide cuál es la mejor temperatura sin consultarlo conmigo y el temporizador medio no funciona. Sí, está muy trabajado pero nosotros nos entendemos y mantenemos una relación estrecha.




En todos estos años solo se ha estropeado una vez. Era verano, cómo no, y tenía invitados a comer. Decidí preparar una pierna de cordero y cuando yo suponía que debía estar casi hecha, casi me dio un soponcio al comprobar que seguía tan cruda como cuando la metí en el horno. Esa ha sido la única vez que me ha fallado así que sí, en verano le doy vacaciones.
Pero este año hemos tenido que hacer un parón, un pequeñito parón para hornear este delicioso bizcocho recubierto de un streusel. En Desafío en la Cocina, en la versión dulce,  nos propusieron recuperar alguna receta que no hubiésemos hecho y yo elegí este streusel cake de ciruelas.

Me encanta añadir fruta a los bizcochos, el contraste del dulzor de la masa con lo ácido de las ciruelas es una auténtica delicia. A ello le tenemos que sumar la capa crujiente formada por azúcar, harina y mantequilla (los tradicionales ingredientes de un streusel) a los que he añadido cardamomo y almendra molida. De verdad que merece la pena encender el horno para disfrutar de este cake.


Ingredientes:

125 gr de mantequilla
125 gr de azúcar
2 huevos
extracto de vainilla
125 gr de harina bizcochona
5-8 ciruelas cortadas en trozos




Para el streusel:

30 gr de mantequilla muy fría
30 gr de harina bizcochona
30 gr de almendra molida
60 gr de azúcar moreno
cardamomo

Empezamos engrasando un molde de 20 cm y precalentando el horno.

Batimos la mantequilla, que debe estar en pomada, con el azúcar hasta que tengamos una crema sedosa, blanquecina y esponjosa.
Añadimos los huevos de uno en uno, unas gotas de extracto de vainilla y finalmente la harina.
Vertemos la mezcla en el molde y cubrimos la masa con las ciruelas cortadas en trozos.




Para hacer el streusel pondremos la mantequilla en una fuente junto con la harina, la almendra molida y un pellizco de sal. Iremos mezclando todos los ingredientes con los dedos hasta que tengamos una mezcla parecida a migas de pan. Incorporamos entonces el azúcar y el cardamomo.

Lo distribuimos encima de las ciruelas cubriéndolas todas y horneamos unos 45-50 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo, este salga limpio.

Si ves que esta capa crujiente se dora en exceso, puedes cubrirlo con papel de horno para que no se queme.




Esperamos a que se enfríe antes de disfrutar solo o con helado.

lunes, 13 de junio de 2016

PASTA CON ALMEJAS, TOMATES CHERRY Y PESTO SICILIANO



Si eres cocinilla seguro que, aparte de tener un número indecente de libros de cocina como yo, también ves y/o grabas programas de cocina. Yo grabo. Reconozco que grabo compulsivamente sin estar muy segura de si me van a gustar o no pero grabo. Si tuviera tiempo de verlos después no sería un problema (verás, que problema, problema con lo que está cayendo por ahí fuera, no es) pero el caso es que acabo borrando muchos de ellos o preguntándome por qué pensaba yo que me iba a gustar una cosa semejante. Eso sí, cuando veo que en cualquier cadena hay un programa de cocina de Jamie Oliver se dispara solito el mando, que ya lo tengo bien enseñado, y se graba. Y luego pasa lo que pasa que es imposible no ver un programa de Jamie Oliver y no sentir deseos de salir corriendo a la cocina a preparar algo, lo que sea. Me encanta ver sus programas, sacar ideas de sus recetas, ver cómo disfruta cuando las hace y también cuando las prueba porque se ve que le gusta lo que hace y eso inspira y mucho.

En casi todos sus programas hay una receta de pasta y es ahí cuando yo agarro papel y lápiz y me pongo a anotar ingredientes y procedimiento como si me estuvieran dictando alguna fórmula magistral. Fórmula, claro, a la que acabo haciéndole alguna modificación porque si no, no sería yo. En esta en concreto, he sustituido la salsa de tomate concentrado por pesto siciliano porque últimamente nos ha dado por el pesto y si no nos controláramos un poquito nos lo tomaríamos a cucharadas.




¿Nos vamos a la cocina?

Ingredientes para 2 personas:

140 gr de pasta
350 gr de almejas
2 dientes de ajo
vino blanco
tomates cherry
pesto siciliano a discreción
guindilla
albahaca

Empezamos ocupándonos de las almejas. A casi todos nos ha pasado alguna vez que se nos ha arruinado alguna receta porque las almejas tenían arena. Creo que hay pocas cosas más desagradables que masticar la arena que tienen las almejas. Por ello, como queremos  disfrutar del plato, revisaremos las almejas una a una y descartaremos las que estén rotas o abiertas. Las demás las enjuagaremos bajo el grifo de agua fría y las dejaremos en una fuente honda cubiertas de agua y una cucharadita de sal durante una hora más o menos.




 Luego, cuando hayan soltado toda la arena, las volveremos a enjuagar.
Bueno, las almejas ya están limpias así que llevaremos al fuego una cazuela con abundante agua para cocer la pasta el tiempo recomendado por el fabricante o un poco menos si te gusta al dente.

En otra cazuela vertemos una dos cucharadas de aceite de oliva y cuando ya esté caliente añadimos  los dos dientes de  ajo picados. Rehogamos unos minutos junto con los tomates cherry y un poco de guindilla. Agregamos un par de cucharadas de pesto, las almejas y un chorrito de vino blanco. Esperamos a que abran. Y ya tenemos la salsa preparada.




Ya tenemos también nuestra pasta cocida al dente así que la vamos a añadir a la cazuela en la que hemos abierto las almejas. Damos unas vueltas para que la pasta se mezcle con el pesto y el jugo que sueltan las almejas. Como toques finales podemos añadir algunos tomates cherry más, hojas de albahaca y más pesto. De hecho te recomendaría que te lo llevaras a la mesa porque verás cómo se sirven más. Le sienta fenomenal a este plato.

jueves, 2 de junio de 2016

MUFFINS SUPERCHOCOLATOSOS



En la pantalla de mi ordenador se acumulan peligrosamente  fotos de platos. La mayor parte de ellas son de recetas saladas, sanas y llenas de color pero para iniciar el mes de junio he tenido que elegir la más pecaminosa de todas ellas, de la que huimos ahora que los calores enseñan la patita. No sé cómo ha sido pero esta es la que se ha colado y se ha puesto primera en la línea de salida. Quizás porque somos débiles y no podemos resistirnos a un poco de buen chocolate o un mucho para qué vamos a engañarnos.

Supongo que en cada casa hay una o varias personas encargadas de rebañar el bol en el que hemos preparado la masa de un bizcocho. En mi casa también lo hay, por supuesto. Siempre pide una cuchara para probar la masa y dar su veredicto sobre el bizcocho que saldrá del horno. Bien, he de confesar que esta vez, mientras preparaba los muffins, he sido yo la que a escondidas ha rebañado el bol. Tanto chocolate junto me llamaba de una manera tan insistente que caí en la tentación y yo también di mi veredicto que no fue otro que insuperables. Porque hay muffins de chocolate y luego fuera de toda clasificación están estos muffins superchocolatosos de Sara Mangas.




Es fácil agradar a un cocinillas en cuanto a regalos se refiere porque todo lo relacionado con la cocina nos gusta. En mi caso, mi debilidad son los libros. Ya te he contado alguna vez que tengo muuuuchos de cocina y que pronto voy a tener que salirme de casa para que quepan todos. A algunos los hojeo un par de veces, lleno de trocitos de papel y olvido en una estantería durante una temporada y otros, como Chocolate, no puedo dejar de leer y babear mientras paso las hojas disfrutando con las fotos y las recetas. Si no lo tienes, te lo recomiendo. Sobre todo si eres un amante del chocolate.

Ya sabes que hacer muffins es muy muy fácil y entra dentro de la categoría de imprescindibles especialmente cuando llega el fin de semana y puedes darte el lujazo de disfrutar tranquilamente de un desayuno.

 ¿Encendemos el horno?




Ingredientes:

250 gr de harina
200 gr de azúcar moreno
50 gr de azúcar normal
1 cucharadita de vainilla en polvo
50 gr de cacao en polvo
1 cucharadita de levadura
2 huevos
150 gr de yogur
125 gr de buttermilk
125 ml de aceite de girasol
1 taza de chips de chocolate

Puede que al echarle un vistazo a la lista de ingredientes y al leer buttermilk hayas decidido con mucha pena que no puedes hacer esta receta. Sí, es difícil a veces encontrarlo en el supermercado, pero podemos hacerlo en  casa y es tan fácil como añadirle una cucharita de zumo de limón a la cantidad de leche que especifica la receta. Hay que dejar que repose entre 5 y 10 minutos y  ya tienes listo tu buttermilk.



En un bol mezclamos todos los ingredientes secos: harina, azúcar, levadura, vainilla y cacao.

En otro bol batimos los huevos y añadimos el yogur, buttermilk y aceite. Mezclamos los ingredientes secos y los húmedos, incorporamos las pepitas de chocolate y listos para rellenar nuestras cápsulas. Lo haremos con una cuchara de servir helados. Llevamos al horno precalentado a 180º durante 20-25 minutos. Una vez los saquemos del horno podemos añadir más pepitas de chocolate si nos parece que no son suficientemente  superchocolatosos.

Ahora viene lo difícil, dejar que se enfríen antes de hincarles el diente y es que  para eso se necesita muuuuucha fuerza de voluntad, créeme.




viernes, 20 de mayo de 2016

CORONA RELLENA SALADA




Entre los libros de cocina que tengo, hay varios sobre panadería y masas dulces. Durante el invierno los cojo de la estantería, miro las fotos, suspiro y los vuelvo a dejar en su sitio porque muy pocas veces hago recetas que tengan que ver con levados. Me encanta sentir la masa en las manos pero con el frío tardan mucho en subir y simplemente no tengo paciencia. Uso de vez en cuando la panificadora pero no es lo mismo. Eso sí,  es llegar la primavera y ponerme como loca a buscar las recetas que he mirado de reojo durante el invierno. Ya tengo mi pedido de harinas hecho porque ha llegado el momento de meter las manos en la masa. La excusa perfecta para empezar me la han dado en Desafío en la Cocina, que cumple cuatro años, y para celebrarlo por todo lo alto nos han pedido que hagamos una corona rellena salada.

Nunca había hecho una y me ha parecido una manera perfecta de reciclar restos de algún guiso de carne y verduras. La clave está en la masa. Verás que la mía tiene un color un tanto amarillento y es porque le he añadido cúrcuma pero se me ocurre que podría ser comino, o alguna hierba aromática. ¿Te imaginas añadir unas hojas de tomillo fresco o romero? Te aseguro que vas a sorprender a tus invitados.




Ingredientes:

250 gr de harina de fuerza
5 gr de sal
8 gr de levadura seca
50 gr de mantequilla en pomada
1 huevo
135 ml de leche templada
1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo
2 cebollas moradas
2 tomates secos hidratados en aceite
queso feta
piñones

Si te acuerdas cuando te presenté estas espirales de hojaldre rellenas de carne de cordero y espinacas, te dije que me había sobrado un poco y que estaba en el congelador esperando su momento. Pues su momento de reciclaje llegó. Pero si no tienes nada en el congelador y tienes que rehogarla para la receta, te recomiendo que lo hagas el día antes porque necesita estar completamente fría.
Lo mismo pasa con las cebollas, que serán la base del relleno. Es mejor que las rehogues antes de empezar a hacer la masa para que estén frías. Las picamos en juliana fina, las salamos y las rehogamos en aceite de oliva hasta que estén hechas. Dejamos enfriar.


La corona ya formada


Ahora sí nos ponemos con la masa. Mezclamos la harina, sal y levadura. Añadimos el huevo, mantequilla y leche. Amasamos a mano unos 8 o 10 minutos hasta que tengamos una masa suave y lisa. Ponemos la masa en un bol engrasado y cubrimos con film para que leve durante una hora o hasta que haya doblado su volumen. A mí me gusta arropar la masa con una toalla o un paño de felpa.
Una vez haya doblado, la vamos a poner en la mesa de trabajo ligeramente enharinada. La extendemos con la ayuda de un rodillo hasta que tengamos un rectángulo más o menos.

Ahora le toca el turno al relleno. Primero cubrimos la superficie de la masa con la cebolla ya fría. No la lleves hasta los extremos porque luego la tenemos que enrollar y se nos va a salir. Añadimos la carne, los tomates secos troceados, queso feta y piñones. Procedemos a enrollar la masa partiendo de uno de los lados alargados del rectángulo hasta formar un rollo.



 Te va a parecer u brazo de gitano. Ahora lo vamos a cortar longitudinalmente hasta tener dos brazos más finos y los vamos a trenzar. Aquí estuve peleándome un poco con el relleno porque se quería salir pero todo se quedó en su sitio. Hacemos una corona con la trenza y la dejaremos levar otra hora más.
Pasado este tiempo, la llevamos al horno, ya precalentado, a 200º durante 35-40 minutos o veas que tu corona está ya dorada.
Sacamos del horno y dejamos reposar unos 15 minutos si podemos porque huele de bien...
Una ensalada verde le iría perfectamente. No necesita más.




¿Quieres ver más ideas de coronas rellenas saladas? En Desafío en la Cocina te esperan muchas más y todas deliciosas.

domingo, 15 de mayo de 2016

KHAO PAD GOONG



Si lo traducimos significa arroz salteado con gambas. Sí, este mes nos hemos ido a Tailandia con Cocinas del mundo. Ya sabes que el tercer domingo de cada mes tenemos la maleta lista y el pasaporte en la boca porque nos toca  viajar a algún lugar del mundo. Marga de Acibechería nos propuso marcharnos a Tailandia a disfrutar de su cocina y eso hemos hecho.  Saber cuál era el país elegido y ponerme a buscar recetas fue todo uno y te diré que acabé mareada porque me gustaban todas las recetas que encontraba. Tanto que creo que voy a abrir una sección en el blog dedicada a esta cocina. Para mí es fácil enamorarme de sus platos porque los ingredientes básicos son el arroz, los fideos, especias, leche de coco y un equilibrio entre lo dulce, salado, amargo, picante y agrio. En cada receta aparecen al menos dos de estos sabores si no los cuatro y no debe destacar ninguno.  Además son platos ligeros y que, en general, son rápidos de preparar.

La receta elegida, como te decía, es un arroz salteado con gambas que se prepara en nada de tiempo y que además nos permite reciclar el arroz blanco que nos haya sobrado de otra preparación.  Te recomiendo que hagas un poco más para tener un tupper en la nevera listo. Al día siguiente sigue igual de bueno.


Ingredientes para 2:

2 dientes de ajo pequeños picados
200 gr de gambas o langostinos pequeños pelados
1 cucharada de salsa de soja
1 cucharada de salsa de ostras
1 zanahoria cortada en trozos
50 gr de champiñones laminados
1/2 cebolla picada en juliana fina
2 cebolletas pequeñas picadas
270 gr de arroz cocido
1 cucharada de agua
zumo de limón o lima

Calentamos dos cucharadas de aceite en un wok. Añadimos el ajo picado y dejamos que se haga ligeramente. Incorporamos las gambas, damos unas vueltas y añadimos la salsa de soja y de ostras. Ahora es el momento de agregar la zanahoria, champiñones, cebolla y cebolleta. Dejamos que se haga todo unos 2 minutos más o menos.


Añadimos el arroz, damos unas vueltas para que se impregne de todos los sabores y las salsas que hemos añadido. Con un par de minutos es suficiente. Ya solo tenemos que añadir la cucharada de agua, un poco de zumo de limón (medio limón más o menos) y un poco más de cebolleta picada si te apetece.

Si quieres ver más platos de receta tailandesa pincha aquí.

Me temo que la próxima receta no va a ser nada ligera. Va a tener chocolate, mucho chocolate.