domingo, 17 de mayo de 2015

MAKLOUBEH




No sé si tienes una lista de lugares que visitar. Yo sí, la mía es larguísima y no para de crecer porque el mundo es amplio e interesante. Y Líbano ocupa un puesto de honor en mi lista. Desgraciadamente no lo he visitado físicamente  aún, pero, te aseguro, que mi imaginación ha viajado muchas veces, todas en las que he abierto un libro de Historia y leído sobre su rica cultura y civilización. Porque si hay un lugar en el mundo que rezuma Historia es el Líbano. Allí llegaron los egipcios y apreciaron sus cedros, después se asentaron los asirios; hicsos; babilonios; persas; fenicios, que llegaron a España a fundar la ciudad de Cádiz y nos dejaron el cultivo de la vid y que pararon en  el norte de África para fundar Cartago; Alejandro Magno pasó con sus ejércitos para tomar una de las ciudades más famosas del mundo, Tiro; griegos; romanos; cristianos; otomanos  y franceses. En fin, todo aquel pueblo que ha sido algo en la Historia en algún momento se ha asentado pacíficamente o no en ese país.




Y cuando hay  mezcla hay riqueza y eso se ve en su cocina, que presenta rasgos de todos los que han pasado por allí. Y por eso, para que conozcamos mejor qué se cuece en cada una de las casas de Líbano, Cocinas del Mundo nos invita a preparar un plato típico. El que yo he elegido, Makloubeh, es una muestra de toda la mezcla que os he contado anteriormente puesto que su origen es palestino pero hace ya mucho tiempo que forma parte de la cocina libanesa.
Si tenemos que hablar de los ingredientes típicos de esta cocina no difieren mucho de la nuestra, de la mediterránea puesto que las verduras, legumbres, aceite de oliva, ajo, limones y especias no nos son ajenas ¿verdad?

Nos metemos en la cocina para preparar este plato en el que los ingredientes principales son el pollo, berenjenas y arroz. Luego decoramos el plato con tomates, piñones y perejil. Lo mejor de este plato aparte del sabor es que solo necesitamos una olla para cocinarlo. Sí, como lees, una olla.


Ingredientes para 4 personas::

600 gr de berenjenas cortadas en rodajas
250 gr de arroz largo
400 gr de cebolla cortada en juliana
500 gr de pechuga de pollo cortada en trozos
nuez moscada
pimienta
tomates
perejil




Ponemos las rodajas de berenjenas en un escurridor y las salamos para que suelten una buena parte del agua que tienen. Las dejamos reposar un par de horas.

Dejamos el arroz en remojo durante 1 hora.

Una vez pasadas las dos horas ponemos las berenjenas en una fuente apta para el horno, las pincelamos con aceite de oliva y asamos. Esta es la versión "light". La versión original es freír las berenjenas pero yo siempre que puedo evito los fritos. Reservamos.

En una cazuela rehogamos las cebollas en aceite de oliva hasta que ya están doradas. Entonces añadimos el pollo y doramos. Agregamos la nuez moscada, pimienta y sal. Cubrimos con agua y cocemos durante 10 minutos.




Ponemos las rodajas de berenjena encima del pollo y después el arroz escurrido. Cubrimos con agua, tapamos y dejamos que cueza todo durante 20 minutos hasta que el agua se haya absorbido y el arroz esté hecho. Si ves que todavía le falta un poco al arroz, puedes añadir algo más de agua.

Apagamos el fuego y dejamos que todo repose un par de minutos tapado.

Retiramos la tapa y con la ayuda de un plato amplio le damos la vuelta a la cazuela. Imagínate que estás haciendo una tortilla de patata. De esta manera tendrás el arroz en el fondo del plato, las berenjenas y finalmente el pollo. Antes de llevar a la mesa vamos a añadir unos tomates cortados en trozos, perejil picado y piñones.

Toda una delicia, te lo aseguro. Hasta los que nunca, nunca comen berenjenas han reconocido que estaban buenas. Todo un milagro.

jueves, 7 de mayo de 2015

BUNDT CAKE DE AZAFRÁN Y CARDAMOMO




Ven, pasa. Como ves te estoy esperando, he sacado unas bonitas tazas, unos platos un poco antiguos y he puesto el mantel para que disfrutemos de este Bundt Cake especiado, nada empachoso y muy jugoso, nada seco.Yo no conocía el cardamomo hasta que no hice estos bollitos de limón y cardamomo. No te creas, tuve un poco de dudas pensando que no nos iban a gustar, que el sabor sería extraño y que, en definitiva, no nos los comeríamos. Y fue una gran y grata sorpresa. Desde entonces estoy enganchada a esta especia y la uso mucho tanto en recetas dulces como saladas. Así que llevaba tiempo dándole vueltas a hacer un Bundt Cake usando el cardamomo entre sus ingredientes y se me ocurrió juntarlo con el azafrán, que sí he usado en muchas ocasiones en platos salados pero nunca en un bizcocho. Como en el caso de los bollitos de limón y cardamomo, tuve mis dudas y bien pensé que este experimento no nos iba a gustar pero sí, y mucho. Te lo recomiendo con una taza de té de rosas. De verdad que es una delicia. Te transportará a otro lugar, ya verás. Bueno, me voy a poner a hervir el agua para que disfrutemos de un té mientras charlamos.

Ingredientes:

260 gr de harina
150 gr de mantequilla a temperatura ambiente
220 gr de azúcar
2 1/2 cucharaditas de levadura
1/2 cucharadita de sal
3 huevos
110 gr de yogur
200 gr de leche
2 cucharaditas de ralladura de limón
5 vainas de cardamomo, retirada la cubierta y majadas las semillas en el mortero
20 hebras de azafrán




Precalentamos el horno a 180º y engrasamos el molde que vamos a usar con mantequilla.

Calentamos la leche y añadimos las hebras de azafrán. Removemos bien y dejamos que infusione. Cuando ya esté fría añadimos el yogur y la ralladura de limón. Reservamos

En un bol aparte también mezclaremos la harina, levadura y sal. Reservamos.

Con la ayuda de un robot de cocina batimos la mantequilla unos minutos hasta que esté cremosa. Añadimos el azúcar y batimos unos dos minutos más o hasta que se haya convertido en una crema ligera y esponjosa.




Entonces incorporamos los huevos uno a uno y las semillas de cardamomo. Ahora va a parecer que se corta, que te has equivocado y que tienes que empezar de nuevo. No te preocupes, es normal y se va a arreglar en un momento.

Añadimos la harina alternando con la leche. Vertemos la masa en el molde ya preparado. Antes de llevarlo al horno vamos a darle unos golpecitos sobre la encimera para que asiente la masa y no queden bolsas de aire. Dejamos en el horno durante 40-45 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

Al sacarlo del horno vamos a dejar que se enfríe unos 10 minutos y entonces le damos la vuelta para dejarlo sobre una rejilla.

Ya tienes listo un bizcocho dorado, con un sabor increíble para disfrutar con una buena taza de té.

martes, 5 de mayo de 2015

MEDALLONES DE TERNERA CON COMPOTA DE CEBOLLA




El día 5 de cada mes tenemos una cita con un cocinero famoso, ya sea español o extranjero, del que aprendemos nuevas recetas. Este mes las chicas de Cooking the Chef nos han llevado hasta Francia para cocinar virtualmente con Paul Bocuse. Cuando vi el correo y leí su nombre, me eché a temblar pensando que tendría que cocinar alguna receta imposible con muchos  ingredientes. Y es que siempre que pienso en algún cocinero famoso imagino platos imposibles de preparar en mi cocina y me olvido de que a ellos también les gustarán los huevos fritos, cremas, brandadas de bacalao, ensaladas, patatas al vapor... Justo lo que comemos los que medio nos defendemos en la cocina. Pues bien, este cocinero que tiene 3 estrellas de la Guía Michelín, que ha recibido la Legión de Honor de Francia en 1975, creó el concurso culinario Bocuse D'or, nombrado Cocinero del Siglo y Chef del Siglo escribió un libro llamado La cocina del mercado en el que plasmó lo que debía ser una cocina más sencilla, basada en los ingredientes que se encuentran normalmente en el mercado y que varían según la estación. El libro fue escrito en 1976 y como todos los buenos libros sigue vigente.




Yo solo le pondría un pero al libro y es la cantidad tan impresionante de mantequilla y nata que tienen sus recetas. Tengo un trauma con respecto a la mantequilla y la nata tampoco es de mi devoción. A no ser que ambas sean estrictamente necesarias en una receta tiendo a  sustituirlos y eso es lo que he hecho con la mantequilla. Lo siento no puedo con ella en las recetas saladas. Vale, también he hecho otro pequeño cambio. Verás la salsa que acompaña a la ternera llevaba trufa y a mí se me olvidó comprarla. Exactamente se me metió en la cabeza que eran champiñones lo que usaba Paul Bocuse para terminar la salsa. Sorpresa cuando al repasar la receta leí que era trufa y no champiñones. Cosas que pasan cuando no se hacen las cosas con calma.






Ingredientes para la compota de cebolla:

1,5 kg de cebollas blancas cortadas en juliana fina
aceite ( o 100 gr de mantequilla)
1 dl de crema de leche
3 cl de vinagre
sal
pimienta

Rehogamos las cebollas en una sartén tras haberla salpimentado. Cuando están a medio cocer añadimos el vinagre y dejamos que cueza durante unos minutos. Vertemos la crema de leche removiendo la mezcla y dejamos que cueza hasta que la cebolla esté hecha.




Ingredientes:

4 filetes de solomillo
aceite de oliva (150 gr de mantequilla)
3/4 de l de crema de leche
5 cl de vino de madeira
10 cl de vino blanco
30 gr de trufas cortadas en láminas (yo, champiñones)
harina
sal
pimienta

Sazonamos los medallones de ternera y salpimentamos antes de enharinarlos ligeramente. Los salteamos en una cazuela o sartén con aceite de oliva hasta que estén dorados por fuera y alcancen el punto que más guste en casa. Los retiramos a un plato que cubriremos con papel de aluminio.

Desglasamos la sartén con el vino de Madeira y el vino blanco seco. Dejamos reducir a las 3/4 partes de volumen antes de añadir la crema de leche. Reducimos la salsa de nuevo e incorporamos la trufa en juliana.

 Para servir, disponemos en cada plato un par de cucharadas de la compota de cebolla, encima los medallones de ternera y finalmente acabamos el plato con la salsa. Podemos acompañar la carne con unas patata cocidas al vapor.


domingo, 19 de abril de 2015

JAPCHAE- COCINAS DEL MUNDO



Me encanta hacer la maleta, coger el avión y visitar lugares nuevos, volver a algunos que ya conozco, ver cómo vive la gente, qué viste, cuáles son sus costumbres y probar qué comen. Por eso cuando en Cocinas del Mundo propusieron hacer recetas de Corea, allá que me puse como una loca a buscar platos típicos del país porque hasta ese momento no conocía ninguno. Y llegué hasta el Japchae, que significa mezcla de verduras. Este es el mío, me dije porque la combinación de verduras con fideos, en este caso de arroz, me encanta.


Ingredientes para 2 personas:

250 gr de fideos de arroz
1 huevo batido
1 zanahoria cortada en juliana
1 cebolleta cortada en juliana
75 ml de salsa de soja
120 ml de agua
pollo (pueden ser sobras perfectamente) cortado en trozos pequeños
4 champiñones laminados
espinacas baby
guindilla
cilantro
1 diente de ajo picado




En una sartén hacemos una tortilla con el huevo. Reservamos y cuando ya se haya enfriado la cortamos en láminas.

En un wok bien caliente rehogamos la cebolleta, zanahoria y champiñones en aceite de sésamo. Reservamos.

Cocemos los fideos de arroz siguiendo las instrucciones del fabricante. Refrescamos en agua fría y reservamos.




En el wok que hemos utilizado anteriormente vertemos el agua y salsa de soja. Añadimos un diente de ajo y dejamos que espese la salsa. Entonces añadimos los fideos, cebolleta, champiñones, zanahoria y un puñado de espinacas baby. Dejamos que todo se impregne bien de la salsa removiendo con cuidado.

Repartimos el Japchae en los platos y añadimos las tiras de tortilla, pollo, guindilla y hojas de cilantro.

lunes, 13 de abril de 2015

ESPÁRRAGOS AL HORNO CON JAMÓN, PARMESANO Y PEREJIL



Tengo muchos libros. Vaaaaale, no es verdad. Acierto más si digo que tengo muchos, muchos, muchos libros. Son mi vicio junto con los zapatos. Tan es así que creo que he salido muy pocas veces sin un libro de una librería igual que no salgo sin zapatos de una zapatería a no ser que no tengan mi número. En Instagram podéis ver mi última adquisición, que no me podré poner hasta que no haga calor como Dios manda. ¡Qué ganas!

Sí, perdón, hablábamos de libros y no de zapatos. Como el volumen de libros crecía, y crecía y el espacio para guardarlos, no, decidí pasarme al libro electrónico y qué quieres que te diga. Sí, es más práctico y quizás no tenga que salirme de casa para entrar los libros, pero no es lo mismo que diría Alejandro Sanz. Eso de tener el papel en la mano, pasar las hojas, volver atrás si crees que te has perdido algo y ¿por qué no? echarle un vistazo al final del capítulo para ver qué pasa, así como quien no quiere la cosa, es una sensación que no tienes con el libro electrónico. Pero, ya me voy acostumbrando.

¿Eso quiere decir que no van a entrar más libros en papel en esta casa? Vaya si entrarán y sobre todo si se trata de libros de cocina. Porque este mes quiero hablarte de un libro de cocina que no tiene desperdicio y del que entran ganas de cocinar todas y cada una de sus recetas. Se trata de A Kitchen in France de Mimi Thorisson.





 Está en inglés así que si medio te defiendes con ese idioma te lo recomiendo. Mimi tiene un blog, Manger, con unas fotos, historias y recetas increíbles. No recuerdo cómo llegué a él pero sí te puedo decir que me he convertido en una gran fan suya y espero sus entradas, en las que cuenta cómo van los trabajos de rehabilitación de la casa (o más bien casona antigua, preciosa) en la que ahora vive con su familia, con verdadero interés. Y las fotos, bueno, son esas fotos que me gustaría llegar a hacer algún día.

Seguro que traeré muchas recetas de este libro pero para empezar he elegido una muy, muy fácil. De esas con las que una se luce sin apenas haber trabajado nada de nada y con el espárrago, ya que está de temporada, como ingrediente principal.

Ingredientes para 6 personas:

450 gr de espárragos
6 lonchas de jamón serrano
sal
aceite de oliva
perejil
queso parmesano en lascas





Limpiamos los espárragos sumergiéndolos en agua fría y teniendo cuidado de no dañar la yema, la parte más delicada. Los secamos bien y cortamos el extremo más leñoso.

Envolvemos cuatro o cinco por persona en una loncha de jamón serrano. Aseguramos con un palillo y ponemos sobre la bandeja del horno. Salpimentamos y rocíamos un poco de aceite de oliva antes de entrarlos en el horno a 200º durante 30 minutos o hasta que veas que estén a tu gusto.

Una vez hechos, los sacamos del horno y ponemos en el plato o fuente que vayamos a llevar a la mesa con un poco de perejil picado, unas lascas de queso parmesano y un poquito de aceite de oliva.

Tan simple y tan bueno.